Friday, April 17, 2009

Yanacocha envenena Cajamarca

Los libros, mis amigos
por Herbert Mujica Rojas
17-4-2009

(En pocas semanas más, para disgusto de los explotadores de siempre,
la continuación del libro de Seifert verá la luz en otra edición
vibrante y polémica. El tema persiste en su trágica sentencia que años
atrás, denunciamos al presentar en el Establo de la Plaza Bolívar
(también conocido como Congreso) la edición príncipe del libro. Como
eso concurre al esfuerzo difusor y propagandístico, con modestia, debo
reiterar que lo pronunciado entonces, tiene certidumbre dolorosa y
vituperable en los días actuales en que algunos pillos de Doe Run,
esta vez, dan licencia no pedida a los trabajadores y nadie descarta
la huida desvergonzada y mañosa. hmr)

Yanacocha envenena Cajamarca
19-11-2003

Pocas veces se tiene el privilegio de recordar al prócer civil Manuel
González Prada cuando clamaba por romper el pacto infame y tácito de
hablar a media voz. Esta noche, por la obra-denuncia Yanacocha: ¿el
sueño dorado? de Reinhard Seifert, alemán-peruano, podemos expresar
que cuando hay abusos, robos, maltratos y crímenes, las nacionalidades
son mera referencia porque por encima de ellas y su significado
intrínseco, hay la sed de justicia, el amor a las causas históricas de
un pueblo y hay identificación con el medio ambiente y su
preservación, en suma, hay el designio ineludible de reivindicar a la
persona humana como eje fundamental de cualquier esquema de desarrollo
económico, político y social.

Para el neoliberalismo, los hombres y mujeres de cualquier parte del
mundo, especialmente si pertenecen a países subdesarrollados, son sólo
números que tienen como leit motiv de sus existencias, producir dentro
de un diseño, de acuerdo a las necesidades que las grandes empresas
demandan y conforme a los patrones que impone la globalización, es
decir los grandes imperios siguen mandando y como el capital no tiene
patria, importa poco si los ríos contaminados envenenan a los pueblos
que beben sus aguas o no concitan ningún interés las actividades
ancestrales de la agricultura o ganadería porque, dicen, hay que ser
competitivos y rentables.

Por la razón o por la fuerza

Dice Seifert: "El acoso y las amenazas obligaron a los campesinos a
callar por temor, más aún, cuando aparecieron los agentes del equipo
de seguridad de MYSA, Forza, muchos de ellos militares retirados y
desocupados, con "experiencia" en la guerra "sucia"....Los nuevos
hacendados, mal llamados mineros, saben cómo estar relacionados con
las autoridades locales, y el aceite quemado de las máquinas no sólo
sirve para envenenar el suelo sino también para que funcione de
maravilla todo este engranaje de corrupción".

Nótese que la lejanía de Cajamarca, su poca o casi nula conexión
informativa con el resto del país, permitió que por la razón o por la
fuerza se alineara a los habitantes y se acallara cualquier brote
insurgente contra los abusos de Yanacocha.

Poderoso señor es Don Dinero

Denuncia Seifert: "Curiosamente, un grupo de "ecologistas" asesoran
directamente a las nuevas autoridades municipales y propalan a los
cuatro vientos que existe contaminación derivada de la extracción de
oro por las empresas mineras, concretamente de Yanacocha. Muy pronto,
en mayo de 1993, se produce una visita del alcalde (Luis Guerrero
Figueroa), de sus asesores ecologistas (ingenieros Pablo Sánchez
Zevallos y Emilio Cacho Gayoso) y funcionarios del Ministerio de
Energía y Minas a las instalaciones de Newmont en Nevada-Estados
Unidos. Lo extraño es que al regresar cambiaron de opinión; y ahora,
la mina "ya no contamina". Naturalmente el viaje de "placer" fue
pagado enteramente por la empresa minera".

Y por si existieran dudas sobre la complacencia de Newmont sobre este
"histórico" viaje, "Ronald C. Cambre de la Newmont Gold Company, en su
carta del 9 de febrero de 1994 dirigida a la DEG (German Investment
and Development Company), comunica que el 14 de enero de 1994 se ha
realizado un almuerzo en la oficina de Yanacocha en Lima con la
presencia del alcalde Guerrero para tratar "asuntos relacionados a la
municipalidad...". "El memo es sumamente interesante....se detalla en
forma pormenorizada todas las donaciones que han recibido las
instituciones "representativas" de Cajamarca. Tenemos en la lista el
BIM Zepita Nº 7, la Escuela de Negritos, la Policía Nacional, la
Estación Policial de Chanta, la Municipalidad de Baños del Inca, la
Dirección Regional de Energía y Minas, la Municipalidad de Cajamarca
y, finalmente, la Sociedad Nacional de Minería.......Y también
donaciones a las iglesias de Cajamarca".

Abogaduchos y mineros corruptos

Nunca Yanacocha ha logrado zafarse con decoro ni limpieza de sus
vínculos con el delincuente Vladimiro Montesinos en su diferendo con
la BRGM francesa. Así, Seifert puntualiza con severidad: "Como era de
esperarse, Buenaventura contrató a la "crema y nata" de los abogados
limeños. Están los estudios de abogados de Guillermo Gulman; Rodrigo
Elías y Medrano; Jorge Avendaño y Fernando de Trazegnies; también los
de Manuel Pablo Olaechea y Francisco Moreyra García. Por el lado de
BRGM-Normandy está el Estudio Echecopar y el de Alfonso de los Heros,
ex-primer ministro del régimen fujimorista".

"Dentro de esta óptica –indica Seifert-, el tejido social del Grupo
Benavides, su peso específico en la Sociedad Nacional de Minería y su
trabajo de "lobby" –o cabildeo- con otros sectores empresariales, como
la CONFIEP (presidida entonces por Roque Benavides Ganoza, hijo de
Alberto Benavides de la Quintana), fueron el quid del asunto para la
preferencia norteamericana.... Mejor dicho, Buenaventura aportaba un
elemento más en el litigio. Como peruanos y "profundos" conocedores
del Poder Judicial y dominadores del teje y maneje de la "hilandería
jurídica", Buenaventura sabría presionar sutilmente en el momento
preciso y mover los hilos de la influencia política, inmunizándose
frente a buenas razones u otros ataques".

Sinergias y ladrones

"La década del fujimorismo es de la predominancia del viejo modelo
económico primario-exportador, que no rinde cuentas al rey de España
sino al nuevo mandamás del mundo, el Fondo Monetario Internacional",
escribe Seifert.

Pero no sólo eso, sino que se judicializa la política y entonces todo
deviene en un mar de recursos, demandas, proveídos, denuncias penales
o civiles y entonces entran en juego los estudios de abogados, o dicho
con más propiedad, los abogángsters hacen su agosto durante una larga
década de oprobio.

Que no parezca raro que lo ocurrido en Cajamarca en el litigio
Newmont-Buenaventura contra BRGM, haya sido el producto de alianzas
delictivas entre los mandones en Palacio y los que detentaban –y
detentan- el poder de la dinerocracia.

Así ha ocurrido también en otro gran contrato en el Perú. Me refiero
–y sólo a guisa de referencia obligada- a Camisea. Una empresita,
Hidrocarburos Andinos SAC, antes siquiera de haber estado inscrita en
Registros Públicos, era admitida en el contrato por la Comisión
Especial de Camisea y con apenas un capital social de S/ 1,500. ¿Dónde
se fabrica esta firma diminuta y sin ninguna experiencia en el ramo
energético?: en el Estudio Echecopar. ¿Quién firma como uno de sus
primeros actos de gobierno el Contrato Camisea?: Valentín Paniagua.
Hidrocarburos ha desaparecido del documento y al otro señor se le
reputa como "presidenciable" en las encuestas. ¡Qué disparate y qué
sinverguencería!

El precio del progreso

Anota Seifert con agudeza filuda: "Entretanto el auge económico y el
presunto polo de desarrollo o "boom" minero de Cajamarca, había traído
consigo la modernidad, la que no sólo se reflejaría en que cada vez
hay más discotecas, "pubs", "chinganas", establecimientos de lujo y
sobre todo "night clubs" (16 en total), para todos los gustos; sino en
que el parque automotor, que hace una década no superaba los 800
vehículos, luce ahora unas 7 mil "combis" y microbuses de todo tamaño.
Lo que es peor, Cajamarca también experimenta el aumento de la
delincuencia, la prostitución y otras lacras, especialmente en la zona
urbana, en las calles adyacentes a la Plaza de Armas como son El
Batán, Sabogal, Apurímac y Revilla Pérez".

Nuevamente me voy a permitir hacer una comparación porque fui testigo
presencial de eventos muy parecidos en el Valle de La Convención,
Cusco y en especial en los confines del municipio menor de Kiteni.
Allí Techint y TGP han empujado la creación de más bares, discotecas y
esto ha promovido la asistencia de menores de edad a clubes nocturnos
y se han producido embarazos de niñas escolares a quienes solo aguarda
la marginación social por el repudio de que gozan al haberse vinculado
a foráneos. El costo de vida se ha encarecido a niveles
estratosféricos y los peruanos de la zona, son discriminados por el
color de su piel, por su acento y por su supuesta falta de preparación
técnica. Techint y Pluspetrol, empresas argentinas han causado hasta
muertes en esta sufrida como olvidada zona del país. ¿Es ese el precio
de un pretendido progreso?

Los gatos de despenseros

Denuncia Seifert: "Mientras tanto, se siguió utilizando el cianuro de
sodio, altamente contaminante, para extraer oro de las minas. Ese es
el veneno que emplea Yanacocha en el proceso de lixiviación por pilas
a tajo abierto para obtener el "precioso" metal. Sin rubor en la cara,
la minera sostiene que parte del cianuro es reciclado y el resto es
neutralizado con oxígeno, agua y anhídrido sulfuroso, que contamina el
aire, produce las lluvias ácidas y es muy dañino para la
salud........Y es que la roca madre que contiene el oro, generalmente
tiene plomo, cadmio y arsénico, como impurezas, amén de otros metales
pesados.....como apuntábamos anteriormente, la ubicación de la Mina
Yanacocha sobre la ciudad de Cajamarca, exactamente en el divortium
aquarium de varias vertientes, implica que a través de procesos del
lixiviación no podrá impedir que los elementos y sustancias nocivas
(normalmente fuera del control ambiental que haga la minera en
operación) o del material poroso ya trabajado (de 5 a 7 millones
tm/año), lleguen a esta ciudad por las aguas subterráneas o también
por acción eólica".

En Tambogrande, Piura, Minera Manhattan pretende deportar, así como
hacían los nazis en los países ocupados, a la población entera a
sitios ignotos, para extraer el oro y la fuerza eólica del bosque seco
transportará las partículas e impurezas hacia los ríos y los campos,
envenenando, contaminando, asesinando la vida y aniquilando las
tierras fértiles en sumo grado de Piura. ¡Sin embargo hay delincuentes
y plumíferos asalariados que se obstinan en negar estas consecuencias
por venir y que ya están produciéndose en Cajamarca!

Tomen en cuenta, señores y señoras, que el diseño es exactamente el
mismo: ¡cholo barato, azúcar caro, contaminación y a eso le llaman
progreso! Miente, miente que algo queda, repetía con obstinación
Goebbels, el ministro de propaganda de la Alemania nazi. Y aquí hacen
lo mismo ante la pasividad increíble y cómplice de todos los partidos,
instituciones y la meritoria aunque insuficiente protesta de muy pocos
periodistas, sociólogos, ingenieros y una de esas demostraciones más
palmarias y valientes es la de Reinhard Seifert, esta noche con
nosotros presente para dar su testimonio a la tierra que lo adoptó y
que lo distingue con la medalla cívica de la peruanidad militante.

Yanacocha fleta, paga y soborna a todo aquel que puede con tal que les
dejen trabajar con secretos y sin mayores tropiezos.

Agua envenenada

"El resultado de este análisis significaba que Cajamarca ya estaba
bebiendo agua potable contaminada que provenía de los cuatro
yacimientos de Yanacocha....Esta es la razón por la cual ningún
"gringo" o alto funcionario de Minera Yanacocha jamás toma el agua
"potable" de los caños de Sedacaj sino agua que se trae de plantas
embotelladoras de la Costa en grandes botellas, cuyo precio está fuera
del alcance de la mayoría de los cajamarquinos que ganan sueldos de
miseria".

A fines del 2000 escribí en Liberación, dirigida por César
Hildebrandt, que habían sospechas muy fundadas de esta contaminación.
Si esto era así, el agua que servía para el riego de las tierras y
para la alimentación del ganado, estaba envenenada y se estaba
condenando a una muerte prematura a decenas de miles de campesinos,
ante la indolencia escandalosa de Yanacocha para cuyos funcionarios lo
importante –y único- era extraer el oro, a como diera lugar.

Sector de la Iglesia se pronuncia

Apunta Seifert: "Al leer y analizar el reclamo de la Iglesia Católica
y pensando en los últimos años de las indefiniciones políticas,
sociales y económicas, su contenido nos parece bastante acertado, y
vale la pena recordar lo siguiente: la moral cristiana implica que los
bienes existentes en la naturaleza sean respetados responsablemente.
Además, en primer lugar, deben beneficiar a las poblaciones donde las
riquezas naturales se encuentran ubicadas, rechazando las ambiciones
de los grupos económicos. Tenemos que ser solidarios. Con visión clara
sobre el futuro de la región de Cajamarca, el pronunciamiento
sintetiza que los capitales nacionales o extranjeras han de garantizar
que no habrá daño ecológico inmediato o futuro, que no se propiciará
la "contaminación social" (corrupción, drogas, delincuencia,
prostitución), que propicie la generación de fuentes de trabajo para
los cajamarquinos y que la renta minera sea utilizada a favor del
desarrollo de la comunidad local".

La traición del periodismo

Este es un terreno en el que hay que ser directos y señalar con el
dedo a la mayoría, un 95% de la prensa nacional, se vendió a Yanacocha
y a sus supuestos milagros y desarrollos. Silenció todo el daño de la
contaminación y exaltó la producción de las onzas de oro. El derrame
de mercurio en Choropampa fue trocado como una labor de asistencia
médica y social para con los choropampinos por parte de Yanacocha y no
lo que en realidad fue y ocurrió hasta nuestros días, una acción
criminal. Hace dos años, aquí mismo, en ocasión de presentarse el
vídeo que narraba la valiente actitud de los compatriotas de
Choropampa protestando contra la minera, un parlamentario pretendió
decir que no se había probado la contaminación y que eso merecía un
mayor examen y le pregunté ¿qué más pruebas necesitaba luego de lo
ocurrido en ese distrito de su tierra? El sujeto aquel que hoy está de
nuevo en el Congreso, no agregó nada y se perdió de la sesión.

En torno al fenómeno local periodístico, dice Seifert: "Al menos un
sector de la prensa venal difundió la idea de que los cajamarquinos
debieran bajar la cabeza, agradecer a los inversionistas extranjeros,
quedarse mudos y hasta ofrecer las lindas muchachas de estos lares
para rituales nada santos".

Refiriéndose a la revista del establishment anota Seifert: "Caretas
esgrime el lado no tan brillante, más bien desconcertante: "Quizás los
únicos descontentos con tanta actividad minera son los ecologistas,
quienes no quedan convencidos con los estudios ambientalistas
conocidos como PAMA que las empresas entregan áreas después que la
vida útil de la mina se acabe, pero habría que preguntarse, ¿cuántas
plantas pueden crecer en el suelo donde durante años se ha vertido
cianuro, ácido sulfúrico y otras sustancias altamente tóxicas".

Para engañar a troche y moche, con descaro y alevosía, Yanacocha no
dudó en alquilar mercenarios por buenos dólares. Ha poco estuvo por
esos lares Luis Rey de Castro, defendiendo lo indefendible y queriendo
confundir a los cajamarquinos. El repudio fue unánime y ya no está
más, ahora pretende seguir con sus embustes desde un diario que no sé
cómo lo admite sabiendo que este tipo alquila su pluma con una
facilidad aceitosa ¡sorprendente!

Sobre este particular escribe Seifert: "Cabe informar que para el año
1994, sólo la oficina de relaciones públicas de Yanacocha de la ciudad
de Cajamarca tuvo un presupuesto anual de cincuenta mil dólares, es
decir más de cuatro veces que el canon minero para ese año".

Lucha por la vida

"La economía equitativa de mercado en un planteamiento ecológico, es
también, en cierta forma, una utopía, pero para que sea plasmado en la
praxis no depende exclusivamente del Estado sino del individuo, o de
un conjunto de individuos organizados para enfrentar una actividad
económica. De modo que el eje central de la protección está en la
ecología, que jamás debería ser destruida para enriquecerse.
Consecuentemente, es la lucha por la vida contra la contaminación del
medio ambiente y su preservación, para nosotros y las futuras
generaciones, es primordial. Es en este sentido que no existe ninguna
justificación, ni económica ni política, finalmente ni ética, para que
un pequeño grupo o una empresa se aproveche de los recursos naturales
que son patrimonio de todos", consigna con acierto Seifert.

Vendepatrias de nuevo cuño

"Regresando al siglo XX, hay que ser "ecologista" en carro
contaminante y producir estudios de "impacto ambiental", financiados
precisamente por los nuevos ricos mineros y así adormecer a los
accionistas, extranjeros en su mayoría. ¿Qué tiene que hacer en todo
esto el felipillo? Mucho. En lenguaje ecológico es una planta llamada
caihua, es rastrera y es trepadora", escribe Seifert y yo digo, es el
maldito vendepatria de nuevo cuño.

"El político corrupto necesita al felipillo como el cuerpo humano la
sangre. Su anhelo rapaz espera tesoros y prebendas. ¿Qué les importa
la población sufrida? Es más cruel aún. Se trata pues de felipillos
cajamarquinos que aplauden, que reciben su parte y engañan a la
opinión pública. Hacen creer a algunas autoridades que su trabajo es
útil, o están en complicidad con ellas", opina Seifert. Y me permito
anotar, no es sólo una expresión en singular, hay muchísimas
organizaciones no gubernamentales que han declinado sus principios
fundacionales para ser sólo entidades que tienen como prioridad
obtener dólares, fletar la vida muelle de sus directivos y por todo
fin justifican sus promociones burocráticas con toneladas de papel
impreso de toda clase y casi siempre mínimo aporte de solución a los
problemas de fondo.

"Ningún ecologista de verdad ni quien sepa qué son los metales
pesados, ha hecho un estudio a favor de los empresarios mineros. Los
felipillos son intrigantes, manipuladores, argolleros, sobre todo muy
renegados y "bucean" bajo un mar poco profundo de conocimientos",
indica Seifert. No sé porqué me parece que también podría aplicar, sin
mayores modificaciones, estos calificativos a los mercenarios del
periodismo y que en nuestro lenguaje se conoce como los "mermeleros".

Embrutecimiento colectivo

El Perú de los últimos 25 años ha sido escenario, otro más, de un
esfuerzo ideológico a cargo de grupos con norte definido y metas muy
claras. Se ha embutido a promociones enteras como concepto sagrado el
tema de la globalización. Se lo enmarca como un fenómeno inevitable,
equivalente de progreso y frente al cual no hay sino que adentrarse en
sus dinámicas para ser parte del mismo. Cualquier planteamiento
disímil es oponerse al "desarrollo". Así, el Perú no tiene otro modelo
económico que el de exportador primario. Como no hay dinero fiscal hay
que conseguirlo con las inversiones foráneas y para que éstas vengan
hay que cobrarles pocas regalías, eximirles de tributos a través de
contratos o, si hay mucha convulsión social, hablar de concesiones que
a la postre, no son más que ventas disimuladas.

El fenómeno es desnacionalizante porque ha privilegiado una
preparación profesional de guarismos, rentabilidad y fría concepción
en la que el ser humano es poco menos que una máquina productora de
dólares, y en la que los sentimientos de patria, historia, tradición o
apego a nuestro pasado, constituyen máculas, estorbos, hechos sin
trascendencia. Hemos tenido a un vulgar delincuente, de nacionalidad
nipona como presidente del Perú y, por citar ejemplos incontestables,
hay hasta dos empleados o ex-servidores de transnacionales oficiando
de ministros en el gabinete del presidente Toledo. Jaime Quijandría,
uno de los descuartizadores de Petroperú durante el fujimorato y el
otro Hans Flury, eximio hombre de la Southern. ¡A ninguno de los dos
se los podría tachar de patriotismo acendrado!

Los partidos políticos no han comprendido el fenómeno de la lucha
doctrinaria e ideológica y no se han renovado. De la travesura
oratoria que anuncia cambios y remozamientos a la realidad hay
distancias enormes y monumentales. La democracia para múltiples
colectividades políticas consiste en la asistencia a las urnas cada
cierto tiempo para, no cualquier cosa, re-encomendarles, a los mismos
de siempre, el mandato y que sigan viviendo muy bien con el dinero que
paga el resto del sufrido pueblo peruano.

Nuestra tecnocracia, educada en Perú y graduada en Estados Unidos o
Europa, es ajena al devenir peruano y carece de cualquier apego al
terruño porque se les ha embutido en esa naturaleza perversa de
contenidos extranjerizantes que empequeñecen el aporte nacional y
engrandecen lo externo como supuesto bálsamo solucionador de todos los
problemas habidos y por venir.

El centralismo nacional no es sólo geográfico, también es mental. El
coloniaje de esta despreciable estirpe conduce a millones a vivir con
patrones de alimentación extraños, con modas parecidas y consumen
violencia a raudales a través de la televisión y los medios escritos
que empobrecen a diario el idioma o cualquier naturaleza de expresión.

El envilecimiento del respeto, de las normas de convivencia, del apego
a los valores cívicos, llega con la globalización como sistema y
arquetipo de comportamiento en todos los niveles. Dijo alguna vez
Rafael Belaunde que las masas se combaten con las masas, pero estas
masas deben tener líderes convencidos de su verdad y valientes para
afrontar en un gran proyecto nacional realidades que no podemos negar
ni apostrofar simplistamente.

¿Por causa de qué el Congreso es repudiado por casi 90% de la
ciudadanía? ¿Y porqué ocurre casi lo mismo con los medios de
comunicación? Precisamente, porque el pueblo siente que sus políticos
son marcianos y viven fantasías que contrastan con su miseria e
impotencia. Y que los medios mienten y exageran, consagran a imbéciles
como líderes de opinión y a retrasados mentales como analistas o
intérpretes de su vertiginosa y cambiante realidad. A gran parte de
ellos los ha visto claudicar a través de limosnas o de coimas, por
tanto, no los respeta, no los quiere, pero está condenado a votar por
ellos porque ¡no hay otros!

Por tanto, es ¡hora de despertar y producir la gran revolución de los
espíritus! ¡Y que no se nos siga engañando con más Yanacochas,
Tambograndes o Camiseas por citar ejemplos en los que el bien de
minorías ha sido el elan fundamental de sus causas! ¡Las mayorías
siguen fuera del juego, sólo son consultados cada cinco años y son los
eternos convidados de piedra de toda la historia del Perú!

¡Troika divina!

"La táctica es muy sencilla y efectiva a la vez, para eso han creado
una conspicua trinidad: los "nuevos conquistadores" del oro, los
negociantes de la pobreza y los periodistas panfletarios. Para suerte
de ellos, el pueblo cajamarquino es muy dócil y presa fácil de
cualquier manipulación (señoritas que se casan, cemento que se regala
a una escuela, camisetas para un insignificante club de futbolistas,
gorras con el emblema de Yanacocha para los campesinos, una cruz de
"oro" para algún cura rebelde, etc), la lista es muy larga", anota
Seifert.

Los tentáculos del pulpo

Seifert ha definido siete apéndices harto mañosos que sirven a
Yanacocha para atenazar a Cajamarca y los describe de este modo:

Tentáculo 1: Yanacocha maneja y "manipula" indirectamente a la Cámara
de Comercio y Producción de Cajamarca, asimismo está metida en Senati
para distorsionar la educación de los jóvenes cajamarquinos.

Tentáculo 2: Han formado La Asociación Yanacocha, con participación de
algunas ONGs, dedicadas exclusivamente al paternalismo y
asistencialismo.

Tentáculo 3: Para congraciarse con el pueblo cajamarquino financia el
carnaval, una maratón y la restauración del museo arqueológico de la
Universidad local. Y para aparecer como fomentadores culturales han
financiado dos libros: "La jalca de Oro" y "Cajamarca competitiva".

Tentáculo 4: Tratan de influir en la opinión pública a través de la
prensa comprada y con la ejecución de seminarios –aparentemente
importantes- y que incluyen la tarea de impresionar al público
asistente. Este fue el caso del seminario sobre la historia de
Cajamarca, y el seminario sobre los medios de comunicación en el que
se refirió a la prensa "venal" en general, curiosa situación.

Yanacocha auspició en mayo de 1999 el evento Perú 2021 sobre la
problemática del Perú y Cajamarca: el futuro posible. El certamen fue
celebrado en el lujoso hotel Laguna Seca de los Baños del Inca y contó
con la participación de cuarenta "líderes" locales, incluyendo a los
asesores "ecologistas" y ninguno de los líderes opositores a la mina.

Tentáculo 5: Han propuesto un proyecto orientado a la producción de
concentrado para el ganado lechero, con participación de experto
israelitas. Allí urdieron ingeniosamente un plan. George Hash Aviah,
argentino, es un presunto agente secreto del gobierno israelí y
entonces se desempeñaba como "asesor" de César Paredes Canto,
ex-presidente de la Asamblea Nacional de Rectores y ex-segundo
vicepresidente del país. ¡Qué tal pareja! Ya "rompieron" FONGAL con la
participación de ADEFOR y NESTLE (otra empresa transnacional, llamada
en Cajamarca INCALAC).

A esto se suma el desprestigio de que fue objeto todo el trabajo en
general del Estado, cuando surgieron las ONGs que se suponía iban a
desarrollar un "mejor trabajo". ¡Qué tal desengaño!. Salvo para un ojo
de aguja y una cabeza de alfiler, el trabajo de las ONGs y netamente
de ADEFOR, sus logros, han sido mejores y que por equis razones
habrían dejado alguna huella en el campesino. Actualmente ADEFOR con
el pretexto de su "loable" trabajo social "grita" para conseguir más
dinero de los belgas o ¡de quien sea! Total lo que les interesa es
mantener su aparato burocrático y "utilizar" a los campesinos y
presumiblemente defender así un trabajo de reforestación de los años
70. Ya "vendieron" su alma al pulpo. Los técnicos que trabajaban o
laboraban en ADEFOR, hoy en día son contratados por Yanacocha, se
pasean ufanos por los campos empobrecidos y contaminados alrededor de
la mina, para "lavar" la cara sucia de esta empresa y se han puesto a
la cabeza de una careta ecológica en cuanto a la defensa del medio
ambiente se refiere. ¡Qué tal hipocresía! ¡Por un plato de lentejas se
es capaz de todo y el trabajo "sucio" de ADEFOR es eso!

Tentáculo 6: La oficina de RRPP de Yanacocha está ubicada en el jirón
Amazonas 725, promueve las visitas "guiadas a la mina" y su área
social, mal definida como de desarrollo rural, regala a los campesinos
mendrugos, sobrantes de las comilonas mineras.

Tentáculo 7: La corrupción subterránea que presumiblemente favorece a
policías, fiscales, miembros del Poder Judicial y algunos directores
de colegios nacionales en las inmediaciones de la mina."

Tareas y responsabilidades

Seifert ha cumplido un valioso trabajo desde la obra-denuncia
Yanacocha: ¿el sueño dorado? Cabe ahora, en esta noche de reflexión
crítica y severa, preguntar ¿y ahora qué hacemos? Y dentro de esta
óptica hay la posibilidad cómoda de no hacer nada y dejar que las
cosas sigan como están. En buen romance: ¡hacernos los bobos y que la
globalización etiquetada con el marbete de Yanacocha continúe
envenenando los campos, destruyendo los ecosistemas y aniquilando
cualquier tipo de vida en Cajamarca!

¿A tanto puede llegar el cinismo centralista que es parte fundamental
de la tragedia de la vida peruana? ¿Tendremos que esperar que nos
cianuren los campos como en Cajamarca para reaccionar cuando ya sea
demasiado tarde? ¿Es la cobardía nuestro blasón y estandarte de
ciudadanos "modernos" y globalizados?

¡Estoy persuadido que sólo los sinverguenzas y vendepatrias creen en
esas formas pusilánimes de escapismo!

En pocos días más vamos a alcanzar un proyecto de ley al parlamentario
Bustamante para que se conforme, de una vez por todas, la Comisión de
la Verdad sobre la Minería en el Perú que determine la viabilidad de
muchos así llamados mega-proyectos y su impacto social en beneficio de
las mayorías nacionales. Si, como hasta hoy, el lucro sólo reditúa a
plutocracias insolentes, anticholas, racistas y estúpidas, entonces
¡no sirven para nada y mejor que se busquen otro país donde cometer
sus fechorías!

Además, esa Comisión tiene que tener de manera imprescindible la
participación de las empresas mineras para que éstas abran sus
archivos, investigaciones, informaciones, bajo apercibimiento de ley,
para que la opinión pública conozca todos los detalles del desarrollo
que pretenden impulsar muchas veces con máscaras progresistas pero que
siempre, ¡oh casualidad!, benefician al círculo cerrado y canalla de
unos pocos aventureros que son siempre los mismos, desde los abuelos
hasta los nietos, definidos sólo como peruanos por casualidad carentes
de cualquier amor a la patria y un desmedido afán de ganar dólares,
así sea matando.

Y quiero recordar con unción y respeto la memoria de Godofredo García
Baca, líder de los agricultores tambograndinos en Piura que cayó
abaleado por la garra asesina de quienes sabían que él era un
obstáculo para Minera Manhattan y su plan de deportación masiva de ese
pueblo en nombre de la extracción del oro. Hasta hoy Tambogrande sigue
respondiendo con valentía y este ejemplo tiene que tener, sin duda
alguna, el más rotundo y combativo respaldo del resto del país.
¡Godofredo García Baca: Presente!

Esa Comisión de la Verdad de la Minería en el Perú debe tener entre
sus integrantes a delegados de todos los pueblos en que se quiera
hacer extracción minera y también elementos de la más alta calidad
técnica internacional. El ingeniero Seifert ha denunciado que gran
parte de las ONGs en Cajamarca ya han vendido hasta el último rincón
de sus sucias consciencias pero sabemos también que hay esfuerzos
novísimos e insobornables por preservar el destino de vida y horizonte
del pueblo cajamarquino.

Tal Comisión debe además señalar con nombres y apellidos, a las malas
autoridades que permitieron la depredación y el daño al medio ambiente
a través de licencias trucadas o compradas o documentos obtenidos de
mala manera como, por ejemplo, los títulos de propiedad de las tierras
que en Cajamarca, Yanacocha ha comprado a precios irrisorios.

¡Y no es el único caso! En Camisea, en San Martín y en Cashiriari,
Pluspetrol, ese consorcio de ínfima categoría que está procurando
vender su participación en Camisea al mejor postor, también ha hecho
lo mismo: extorsionó y "compró" a precios mínimos aquellas tierras.
¡Noten el patrón siempre es el mismo!

Acaso, y para eso vamos a necesitar la ayuda eficiente del congresista
Bustamante, sea importante consignar que deben existir penas para los
malos funcionarios que están encargados de mentir a como dé lugar a
favor de las empresas que les pagan por tal cometido. A los
"mermeleros", es decir a los periodistas venales, hay que enrostrarles
su falta y castigarlos de por vida. Y también a los ingenieros y
técnicos que en lugar de competir por hacer obras para el pueblo del
Perú, sólo concursan para llenarse los bolsillos y asegurar
privilegios de cenáculo y dólares y más dólares.

¿Qué de raro tendría que mañana o pasado, el auto-llamado "diario de
la verdad" El Comercio, se alce sobre sus oxidados goznes de subdecano
proditor, para gritar urbi et orbi: ¡quieren desalentar la inversión
extranjera?

¿A quién pretenden engañar? Inversión que viene bajo los supuestos de
que son las trampas y no las leyes que cuidan del medio ambiente y la
vida de los habitantes, es deleznable y es mejor no recibirla porque
conlleva la traición antipatriota y explotadora.

El Perú es un país curioso porque tiene miles de "analistas",
"estrategas", "politólogos", "periodistas" y demás títulos pomposos.
Pero apenas hay un puñado hablando y denunciando a esa empresa ladrona
y criminal que es Yanacocha. Por suerte, sí hay unos cuantos y a esos
hay que matarlos antes que cejen en la lucha por un Perú libre, justo
y culto. Y si es ese el precio, pues que ¡qué viva la muerte! Porque
después de ella, como el Ave Fénix, resurgirá firme e invicta, la
voluntad libertadora de las nuevas generaciones que tendrán un ejemplo
limpio, generoso y patriota en el sacrificio de sus paradigmas porque
la guardia muere, pero no se rinde!

Señoras y señoras, cuanto he dicho queda en su conciencia, que sea
ella la que dicte sus próximos pasos.

A usted ingeniero Reinhard Seifert voy a decirle algo en su idioma
natal: Vielen dank, wir brauchen ihnen helfen! ¡Muchas gracias,
necesitamos su ayuda!

Muchas gracias.
…………………………….
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Thursday, April 16, 2009

¿QuĂ© clase de mentecatos somos?

Señal de Alerta
por Herbert Mujica Rojas
16-4-2009

¿Qué clase de mentecatos somos?

Como si el asesinato de 14 soldados en Ayacucho fuera un asunto
secundario y no el accionar de pandillas criminales vinculadas o en
complicidad con el narcotráfico y al estilo terrorista más letal,
nuestros políticos han empezado una extraña "discusión" en torno a la
edad de los chicos que pelearon en Sanabamba, VRAE. Nadie, cuando
habla de los derechos humanos, repara en las crónicas, hasta hoy jamás
desmentidas, que afirman que entre los violentistas habían niños y
mujeres. ¿Por causa de qué se silencia esta circunstancia? ¿hay que
reducir todo al onanismo de generales de escritorio, mariscales de
oficina y "genios" que jamás han escuchado como silba una bala en la
refriega? ¿qué clase de mentecatos somos?

La gran recetista del pueblo, Beatriz Merino, que posee, como en
botica, pócimas y disciplinas para todos los problemas del país,
afirma que tiene más de 100 denuncias sobre menores en las Fuerzas
Armadas, ¿está segura, la Defensora del Pueblo, de la oportunidad y
sabiduría de su participación? La ministra Mercedes Cabanillas la ha
recusado categóricamente porque "no sabe nada" y esto no es poca cosa.
Creerse la piedra filosofal porque así un grupete de intelectuales
justifica su sueldo, es realmente una aberración contra la democracia
y, hay que decirlo, contra los derechos humanos de los connacionales
que mueren acribillados por fuego reaccionario mientras que sus
autoridades discuten por si tenían o no DNI los conscriptos.

¿Qué pretende el enemigo? Distraer y estupidizar al país y lo hace vía
los miedos de comunicación y su impresionante mediocridad, es arte
contemporáneo de cómo se envilece a las poblaciones y se las desarma
ideológicamente. Se pretende borregos, no ciudadanos; hombres y
mujeres acríticos que no cuestionen nada ni a nadie. ¿Para qué es la
pregunta? Y la respuesta es inequívoca: un país desarmado no es una
garantía de paz, un país desarmado es una presa apetecible. Y las
guerras de hoy, no son sólo aquellas que tienen barcos, aviones,
tropas, satélites o inversiones multimillonarias, también pasan por la
idiotización multánime y castración generalizada como ocurre en Perú
desde centurias atrás.

Que los muchachos se enrolen por propia voluntad en el Ejército no
tiene nada de malo. Si son menores de edad es un asunto legal y
administrativo. ¿Hay edad para combatir por la patria y contra los
enemigos que eso y no otra cosa son los narcotraficantes y los
terroristas? Que no ocurrieran muertes de niños o mujeres en las filas
atacantes y sí 14 decesos entre los soldados, da convincente
demostración que los militares respetaron los derechos humanos de
quienes les regalaron el pasaporte forzado al más allá.

Como si no estuviéramos en medio de un conflicto jurídico con Chile,
pretendiendo vivir al margen de la crisis mundial que derrumba a los
países como castillos de naipes, nuestros políticos discurren por
dudosas avenidas de solución a los grandes temas del drama nacional y
dan muestras de ineptitud superlativa.

¿Qué hacen las empresas? ¿y los organismos de inteligencia que bobos
reputan como pandillas de soplones? ¿y los partidos, más propiamente
clubes electorales para quienes la democracia es buena y respetable a
condición que les dé trabajo? ¿y los intelectuales, los pocos que aún
no han vendido su "pensamiento-guía" a las organizaciones de nuevos
gángsteres? El silencio parece una constante vergonzosa en el país.
Mientras tanto los caídos aumentan su número a diario.

¡Hay que reaccionar y hacerlo descreyendo de los pontífices que tienen
recetas para todos los males! El Perú es lo que es por responsabilidad
absoluta y republicana de sus malos dirigentes que gracias a sus
historiadores se han convertido en héroes y sus nombres están en
calles y plazas cuando no se les rinde homenaje. Hay que creer con fe
en que NO se puede creer sin crítica y a ciegas.

Pareciera que discutir la edad de los enrolamientos de jóvenes no
construye soluciones cuando los narcotraficantes o los terroristas
disparan a matar.

¿Qué clase de mentecatos somos?

¡Atentos a la historia, las tribunas aplauden lo que suena bien!

¡Ataquemos al poder, el gobierno lo tiene cualquiera!

¡Rompamos el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

¡Sólo el talento salvará al Perú!

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hcmujica.blogspot.com
Skype: hmujica

Wednesday, April 15, 2009

Danton, dictador

Los libros, mis amigos
por Herbert Mujica Rojas
14-4-2009

Danton, dictador
La revolución francesa, Octave Aubry, Cap. V, pp. 355-376; Madrid 1961

"Tal como él calculaba, mediante su ingreso en el ministerio, Danton
es el gran beneficiario del 10 de agosto. Rodeado por colegas asaz
mediocres, desde Roland a Lebrun-Tondo, se ve dueño del Consejo
ejecutivo. En torno suyo hay un grupo de cínicos: Camilo Desmoulins,
"el procurador de la horca", alternativamente sentimental o cruel;
Fabre d'Églantine, poeta oscuro, comediante fracasado y eterno
caballero de industria; Hérault de Séchelles, antiguo parlamentario,
vividor lujoso, a quien el placer devora. Todos quieren cargos y
dinero. Se comprende que se hayan unido a Danton, quien no se sentía
cohibido al decir en público: "-Esta zorra de revolución está
fallando: los patriotas no han ganado nada". He aquí a los patriotas
en el poder. Danton no se limitan a tener el Ministerio de Justicia en
sus manos; también maneja otros mil asuntos y los fondos secretos.

No sin razón se ha llamado a Danton el "Mirabeau de la plebe". Se le
parece singularmente, en primer lugar por sus vicios. Ambos son
desenfrenados gozadores y, para gozar, los dos se han vendido.
Mirabeau tenía más dignidad y compostura; Danton es un plebeyo sin
formas ni pudor; pero tanto en uno como en otro se encuentra un alma
relajada, a la vez activa y perezosa, desbordante de insania y fuego.
Con todo, en este burgués de Champagne, tan jovial en apariencia y tan
lleno de facundia, aparece una ausencia de equilibrio, una ruptura de
la mente, que no tuvo el aristócrata provenzal. Danton es un neurótico
y un semi-loco. 1 Con dos años de intervalo, Mirabeau y Danton
concluirán de un modo similar, sin haber logrado que nadie deposite su
confianza en ellos; ambos caen víctimas de su inmoralidad.

Danton posee el cuerpo y los brazos de un luchador. Su faz leonina,
como la "cabeza de jabalí" de Mirabeau, está picada por la viruela.
Bajo una frente amplia y alta, sus ojos pequeños y vivos se ocultan
tras la sombra de densas cejas. Tiene la nariz achatada por un
accidente de juventud, pero su aspecto tan próximo a la fealdad no le
impide conmover por su entusiasmo, su alegría, por cierto encanto
vulgar. Hijo de un abogado de Arcis-sur-Aube, después de buenos
estudios se hizo oficial de un procurador en París; luego con la dote
de su mujer, hija del propietario de un café, compra un cargo de
abogado en los asesores del Rey. Pleitea un poco, vive fácilmente,
halaga a sus amigos y se hace popular en el barrio de Saint-Sulpice,
en el que se ha establecido. Cuando llegan los sucesos de julio de
1789, Danton, que ha profetizado la "avalancha", se lanza a ella.
Todo le arrastra hacia la política: su temperamento, su facilidad de
palabra, su gusto por la intriga, su afiliación a la masonería. Desde
entonces se convierte en uno de los principales agitadores de París.
Domina a su sección y al club de los Cordeliers, y al mismo tiempo
juega un papel importante en los jacobinos. Dondequiera que halla su
interés, está presto a traicionar principios, partido político y
amistades. Bajo su apariencia franca, es falso y calculador. Concluye
una alianza con Mirabeau, le sirve y se sirve de él. Recibe dinero de
todo el mundo, de la Corte, del duque de Orleáns, de Inglaterra, hacia
la que se volvió en buena hora y de la que obtuvo asilo y donde
mantener relaciones secretas. No trabaja siempre en consonancia con lo
que recibe, pero sabe engañar lo suficientemente bien para que le den
de nuevo.

Elegido con dificultad substituto del procurador de la Commune, Manuel
fracasó en las elecciones a la Legislativa. En el curso de la lucha
entre los girondinos y Robespierre sigue una línea oscilante,
permanece neutral en la cuestión de la guerra, trata de entrar en el
ministerio Dumouriez, y cuando no lo consigue se acerca a Robespierre.
Insulta al rey y a la reina, pero se cruza de brazos el 20 de junio.
Hasta ese momento ha servido a los planes orleanistas. Los abandona en
cuanto ve que sus oportunidades se esfuman. El 10 de agosto ya se
conoce su actitud: ha esperado a que la victoria se definiera para
participar en ella.

Ese poder, obtenido por la debilidad de los girondinos, aspira Danton
a ampliarlo hasta ejercer una verdadera dictadura. Los girondinos se
apoyan en las provincias; él se apoyará en París. En una crisis ten
tensa, París debe prevalecer. Por añadidura los acontecimientos le
favorecen. El inventario de los papeles de Laporte revela, al día
siguiente de la toma de las Tullerías, que Luis XVI no cesaba de
mantener correspondencia con sus hermanos y con los exilados; que la
mayoría de los libelos y periódicos hostiles a la Asamblea y a la
Commune recibían subvenciones de la Corte. En seguida se publican esos
documentos, que provocan una oleada de indignación popular.

La Commune insurrecta se completa por el nombramiento de tres nuevos
delegados por cada sección. En esta hornada entran Robespierre,
Chaumette, Billaud-Varenne, Pache, Laclos. 2 Con tales refuerzos, la
Commune puede desafiar los intentos de la Legislativa para restablecer
un estado de cosas normal. Pone en funciones el tribunal
extraordinario votado por la Asamblea y limpia el Carrousel para
erigir allí, con carácter permanente, la guillotina.

En puridad no es Danton quien instaura su reino, sino Robespierre y
Marat, sobre todo Marat, quien cada día demanda un mayor número de
cabezas. El 19 de agosto abre su labor ese tribunal de la sangre. El
21 de agosto un pobre diablo realista pasa bajo la cuchilla. Le siguen
en los días inmediatos otros seis condenados, entre ellos el fiel
Laporte y el periodista Durozoy. La Asamblea, por su parte, encauza y
envía ante el Alto Tribunal de Orleáns a Barnave, 3 Carlos de Lameth y
los antiguos ministros Du Portail, Duport de Tertre, Bertrand de
Moleville, Tarbé y Montmorin. Así actúa de despensa del ogro,
guardando carne para las matanzas de setiembre.

Al recibir la noticia del encarcelamiento de la familia real, La
Fayette detiene a los comisarios enviados a su ejército e intenta una
marcha sobre París. Pero las tropas le abandonan. Entonces pasa la
frontera con varios oficiales, Latour-Maubourg y Alejandro Lameth.
Detenido por las avanzadillas austríacas, el exilio significa para él
un tránsito de cárcel en cárcel, hasta ganar la fortaleza de Olmütz,
en la que podrá meditar durante cinco años sobre los riesgos de esa
libertad por la que siempre luchó, y cuyas consecuencias ha sufrido,
pero que continuará embriagándole hasta la muerte.

La Asamblea confiere el mando vacante a Dumouriez, quien prestamente
se asocia al 10 de agosto. Kellerman reemplaza a Lückner, que sobre el
papel se convierte en generalísimo. Llega el instante del auténtico
choque. El 19 de agosto, Brunswick, con 60,000 prusianos, 20,000
austríacos y varios miles de emigrados, inicia la ofensiva. El 23 se
rinde Longwy, después de una débil resistencia. En París la emoción es
profunda. La Asamblea ordena nuevas levas.

Confusa y apresuradamente, con un desorden que refleja el caos de su
pensamiento, la Legislativa dicta medidas antirreligiosas, establece
el matrimonio civil y el divorcio, suprime las congregaciones, decreta
que todo sacerdote que no haya jurado la Constitución será deportado a
Cayena si no sale del territorio nacional en el término de quince
días, y, en fin, ordena la intervención y venta de los bienes de los
nobles que se fueron al exilio. Mientras castiga de ese modo a tantos
franceses de nacimiento, concede el título de ciudadanos a todos los
extranjeros que de cerca o indirectamente han contribuido a la
Revolución o a su gloria. Así se transforman en franceses Payne,
Priestley, Bentham, Wilbeforce, Williams, Anacharsis Clootz, Campe,
Klopstock, Schiller, Pestalozzi, Washington, Madison, Kosciusko y
otros muchos cuya nombre, entonces brillante, se ha extinguido
después. 4


El miedo se adueña de París, de los diputados y del gobierno. Los
ministros girondinos estiman que la situación militar es desesperada y
quieren retirarse detrás del Loira llevándose el Tesoro y el rey. Hace
ya tiempo que Roland, con los ojos en el mapa, piensa en ese plan y
hace sus cálculos. 5 Los girondinos siempre han temido a París.
Abandonando a su suerte la tormentosa capital, en la que se ha
desvanecido su influencia, podrán recurrir a las provincias, a la
verdadera Francia. Danton se opone. Es preciso mantenerse en París.
Realmente en otra parte y sin la alianza de la Commune, Danton no
sería nada. Aquí está jugando nuevamente por partida doble, pues
sostiene relaciones secretas con los realistas. Protege a Talón, el
antiguo dispensador de fondos de la Lista civil, continúa siendo amigo
de los Lameth, de Adrián Duport, y parece hallarse en contacto con la
Rouërie, que planea un levantamiento en Bretaña. Si los prusianos
entran en París y restablecen la monarquía, tiene tomadas sus medidas.
Si fracasan podrá presentarse como el salvador de la República.

De buen o mal grado consigue la adhesión de Pétion, de Vergniaud y de
Guadet, y propone a la Asamblea "medidas de salvación pública". Para
detener a los "traidores" y requisar fusiles es "preciso que se
autorice a la Commune para que durante dos días y dos noches practique
registros domiciliarios. Así son detenidas tres mil personas, que van
a llenar las cárceles.

La Asamblea no ha previsto estos excesos; comprendiendo al fin los
peligros de ese poder sin control que la arrastra al abismo, reacciona
con un súbito sobresalto y disuelve la Commune. La Commune protesta
con energía, y el 1 de setiembre un comité presidido por Pétion
presenta su defensa en la Legislativa. La Asamblea, temblando, no osa
mantener su decreto. la Commune aspira, sin embargo, a algo más; su
comité de vigilancia, donde reina Marat, se coaliga con Danton para
hundir a la Asamblea definitivamente. No necesitan más que un
pretexto, que pronto se ofrece.

En la mañana del 2 de setiembre corre por la ciudad el rumor que
Verdun, envuelto por el Ejército de Brunswick, va a caer. Las
secciones se agitan y claman de nuevo que ha habido traición. La
Commune da orden de tirar el cañonazo de alarma y en las esquinas se
toca a generala. Los ciudadanos disponibles deben trasladarse con sus
armas al Campo de Marte, prestos a partir hacia Verdun. Un comité de
la Commune va a anunciar esas disposiciones a la Asamblea. Vergniaud
les felicita: " –Cantasteis la libertad, ahora es preciso defenderla
.Hay que cavar la fosa de nuestros enemigos, porque cada paso que
ellos dan adelante cava la nuestra".

Danton sube entonces a la tribuna y pronuncia un discurso con su voz
de trueno, la cabeza echada hacia atrás, que resuena como la marcha de
la infantería al ataque: " -¡Todo se apresta al combate! Sabéis que
Verdun no está todavía en poder del enemigo; sabéis que la guarnición
ha jurado inmolar al primero que proponga la rendición. Una parte del
pueblo va a correr a las fronteras, otros levantarán fortificaciones y
otros defenderán con sus picas el interior de nuestras ciudades. París
va a secundar sus grandes esfuerzos. Pedimos que vosotros colaboréis
en este sublime movimiento del pueblo…. El toque a rebato que va a
sonar no es una señal de alarma, es el aviso contra los enemigos de la
patria. Para vencerlos necesitamos audacia, siempre audacia. ¡Sólo así
Francia será salvada!".

Una impetuosa ovación acoge sus últimas palabras, estremece las
bóvedas del Picadero y cae de nuevo sobre los diputados puestos en pie
y agitados de fervor patriótico. En verdad es un gran momento. Danton
sabe utilizarlo. A través de su amigo Delacroix propone un decreto
condenando a "la pena de muerte a quienes se nieguen a servir
personalmente o no entreguen sus armas, y contra los que de un modo
directo i indirecto rehúsen cumplir o entorpezcan las medidas dictadas
por el poder ejecutivo".

El decreto se vota sin discusión; en virtud de él Danton queda
prácticamente investido de un poder dictatorial.

Desde la víspera corren por la ciudad siniestros rumores. Se habla de
una conspiración de aristócratas y sacerdotes. Se habla también de una
matanza general de sospechosos. Manifiestos incitando al asesinato, y
firmados con el nombre de "Marat", cubren los muros. El ambiente tiene
ya la densidad de la sangre.

El periodista Prudhomme, amigo de Danton, corre a informarse cerca del
ministro de Justicia.

-Todos debemos ser degollados esta noche- le dice Danton. Los
aristócratas se han hecho con armas de fuego y puñales.

Prudhomme se muestra escéptico:

-Parece que eso es algo imaginario. Pero, ¿qué medios se van a emplear
para impedir la realización de tal complot?

-¿Qué medios? El pueblo, consciente y alerta, quiere hacer justicia
por sí mismo.

Entra Camilo Desmoulins, y Danton le dice:

-Mira, Prudhomme viene a preguntarme qué hay que hacer.

-¿No le has dicho que se entregará todos aquellos que reclamen las secciones?

-Me parece –insinúa Prudhomme- que podría tomarse una medida menos violenta.

-Toda moderación es inútil –replica Danton-. La cólera del pueblo
llega a su colmo, y sería peligroso detenerla. Una vez satisfecho su
primer furor, será el momento de hacerle entrar en razón.

La matanza está premeditada: Marat la ordena, la Commune la organiza,
y Danton la aprueba. Influyendo por el terror en los electores de la
Convención, quiere separarlos de los girondinos y hacerlos
dantonistas.

La carnicería empieza con la decapitación de veintitrés curas
refractarios en la cárcel de la Abadía, por federados marselleses y
bretones, 6. El substituto del procurador de la Commune,
Billaud-Vanne, exclama, mientras pisa los charcos rojos: "-¡Pueblo!
¡Cumples con tu deber sacrificando a tus enemigos!". Maullar, el
Maullar del 14 de julio y de los días de octubre, dice entonces:

-Ya no hay nada que hacer aquí, vamos a los carmelitas.

Procedente de las secciones del Luxemburgo y de las Cuatro Naciones,
7, llega una banda que se dirige al convento de los carmelitas, donde
están detenidos ciento cincuenta eclesiásticos no jurados. Al llegar
sus asesinos, corren a arrodillarse a la capilla. Mueren a golpes de
pica y de hacha. Cerca del arzobispo de Arles caen los dos hermanos La
Rochefoucauld, obispos de Saintes y de Beauvais, el confesor del rey,
Hébert, y el general de los benedictinos, Dom Chevreul. Varios
religiosos huyen al jardín, per se les derriba de los árboles como en
una partida de caza. Sólo unos pocos pueden escalar los muros y
refugiarse en las casas vecinas.

Después de beber vino, la horda se encamina a la Abadía, llena de
prisioneros. 8 Como ejecutor de las órdenes del Comité de vigilancia,
9, Maillard se instala en el vestíbulo de la prisión con un tribunal
que él preside, rodeado por doce colegas sentados ante una mesa y con
el registro de la cárcel ante los ojos. Los asesinos se sitúan detrás
de la puerta que da a la calle de Santa Margarita. Uno a uno, van
compareciendo los presos ante el tribunal. Con uniforme gris,
empolvada la cabeza y un sable a la cintura, Maillard les interroga
fríamente. Pasan primero una cincuentena de suizos y de guardias de
corps, detenidos después del 10 de agosto.

Para cauda uno de ellos, Maillard se limita a pronunciar tres palabras:

-A la Force.

Es la fórmula convenida para disimular su destino, a los condenados. 10

Se abre la puerta, y en cuanto franquean el umbral caen bajo las picas
o las bayonetas. 11 Se hace de noche, y el "trabajo" (como dice
Billaud-Varenne) prosigue a la luz de las antorchas.

Comparece el antiguo ministro Montmorin. El tribunal llamado del "17
de agosto", ante cuya jurisdicción pasó varios días antes, le puso en
libertad. Pero el pueblo, que veía en él a uno de los jefes de la
"conspiración realista", protestó con tal violencia, que Danton lo
hizo encerrar en la Abadía. Se enfrenta con desprecio a sus nuevos
jueces, y Maullar le dice:

-Sea, iréis a la Force.

-Señor presidente, puesto que os llaman así; os ruego que ordenéis que
me trasladen en un carruaje.

-Tendréis una carroza –responde Maillard.

Montmorin sale, muy digno, y pronto cae acribillado a golpes.

Le sucede Thierry, mayordomo de Luis XVI, que grita bravamente "-¡Viva
el Rey!, y va a tropezar con el cadáver de Montmorin. La multitud se
encarniza con él y le quema el rostro con una antorcha.

Se obliga, entre risas, al coronel de Saint-Mars a arrastrarse de
rodillas con una pica clavada en la espalda; luego lo decapitan. Así
son "liberados" más de trescientos prisioneros….
Debe decirse con justicia, sin embargo, que aquel Maillard, alma
extraña en la que emerge a veces la piedad, intenta salvar a un gran
número de presos. Lo logra con el sabio Geoffroy Saint-Hilaire, con
Cazotte, 12, con un antiguo gobernador de los Inválidos, Sombreuil,
cuya hija lucha para salvar a su padre de la muerte. 13 En total, deja
en libertad a unas cuarenta y tres personas. Para cada una de ellas
Maillard se levanta, se descubre como rindiendo homenaje a la
inocencia y grita "-¡Viva la nación!". Este grito es repetido fuera, y
los presos absueltos son conducidos a sus casas entre los besos y los
abrazos de un populacho sensible, mientras a sus espaldas los
victimarios comienzan de nuevo su trabajo.

La guardia nacional se mantiene en una actitud pasiva. Santerre
pretende que no está seguro de sus tropas. Fauchet denuncia a la
Legislativa la matanza de los carmelitas, y la Asamblea nombra un
comité "para restablecer la calma", del cual forman parte Dusaulx,
Bazire, Chabot e Isnard, entre otros varios. Llegan a la Abadía, y el
viejo Dusaulx se limita a pronunciar varias palabras rebosantes de
retórica e hipocresía. El elocuente Isnard dice a sus colegas:
"-Retirémonos". Vuelven al Picadero e informan de lo que han visto. La
Asamblea pasa tranquilamente al orden del día…..

Al salir del Consejo, uno de los subordinados de Roland, Grandpré,
advierte a Danton. El ministro de Justicia, con "los ojos saliéndose
de sus órbitas y gestos de hombre rabioso", exclama:

-"¡Que se j….. los prisioneros! ¡Que hagan lo que puedan!" 14

Los ministros girondinos sólo piensan en su propia seguridad y
demuestran en este día una cobardía lastimosa; 15 han sido denunciados
por Robespierre, y la Commune ha extendido un decreto de arresto
contra Roland y Brissot. En una carta de tímida protesta, Roland
escribirá a la Asamblea: "Ayer fue un día sobre cuyos acontecimientos
tal vez sea preciso correr un velo. Yo sé que el pueblo, terrible en
su venganza, conserva aún una especie de justicia…" 16. La prensa
girondina, por su parte, sale del paso haciendo una apología de los
sucesos….

Durante toda la noche prosiguen las ejecuciones en la Abadía, desde
donde se extienden a las demás cárceles, a la Conciergerie, al
Chatelet, a la Force, a la Salpetriere, a Bicetre. Cada vez mejor
organizada, la matanza durará cinco días, hasta el 6 de setiembre, sin
que se oponga ninguna autoridad. Las víctimas son de todo orden:
eclesiásticos, aristócratas, ladrones, hombres detenidos por deudas,
muchachas públicas, artesanos, ¡incluso niños! 17

En la Force, bajo la dirección inmediata del Comité de vigilancia, el
tribunal ostenta en su presidente a varios miembros de la Commune:
Monneuse, Rossignol, el horrible Hébert, que es quien más dura. Un
antiguo ujier del Chatelet sirve de escribano. Los condenados salen
por un corredor sombrío a cuyo final les esperan los verdugos, en la
pequeña callejuela de los Ballets. Los ejecutores empiezan hacia la
una de la madrugada. Entre las primeras víctimas están Rulhiere, jefe
de la guardia a caballo, y la Chesnaye, que el 10 de agosto sucedió a
Mandat en el mando de las Tullerías. Los cadáveres se apiñan en
montones en la calzada. Dos filas de hombres, mujeres y rapaces
asisten al espectáculo gritando y burlándose. La sangre forma muy
pronto un charco que cubre la calle hasta ambos muros.

Algunos presos se salvan, por ejemplo, Weber, hermano de leche de
María Antonieta, cuya identidad se ignora; Chamilly, mayordomo de Luis
XVI; Bertrand de Moleville, hermano del ministro. Para dar un aire de
justicia al tribunal popular, no hay más remedio que asentir a varias
absoluciones. 18

A las diez de la mañana del día 3 la princesa de Lamballe es sacada de
su calabozo. Acostada y enferma, hallábase invadida por el miedo a
causa de los ruidos que llegaban hasta ella. 19

-Levantaos, señora; hay que ir a la Abadía –le dicen los dos guardias
nacionales que le vienen a buscar.

La desgraciada responde con esta ingenua frase:

-Cárcel por cárcel, me gusta más ésta de aquí.

Le dan prisa, y temblando se viste y sigue a los guardias.

-¿Quién sois? – pregunta Hébert, de codos en la mesa.

-María-Luisa de Saboya-Carignan, princesa de Lamballe –murmura la
antigua dama de María Antonieta, y se desmaya.

Le dan una silla, la hacen volver en sí y la interrogan. Entre los
jueces y en la multitud que les rodea, hay hombres pagados por el
duque de Penthievre, su suegro, que quisieran salvarla. Se le pregunta
qué sabía de las conspiraciones de la Corte.

-No he conocido ningún complot –balbucea.

-Jurad amar la libertad y la igualdad, jurad odiar al rey, a la reina
y a la monarquía.

Esta tímida criatura, que desde su refugio de Inglaterra sólo ha
vuelto a Francia para compartir los riesgos de la reina, su dueña y
amiga, se yergue bajo las arrugas de su ropa con un súbito heroísmo.

-Haré fácilmente el primer juramento, pero no puedo hacer el segundo,
porque no está en mi corazón.

-¡Jurar o sois muerta! –le insta alguien.

Ella no responde, se vuelve y esconde la cara entre las manos.

Hébert levanta entonces su cabeza seca y dura, y pronuncia la frase fatal:

-Llevaos a la señora.

Dos hombres la cogen por los brazos y la arrastran hasta la calle.
Ante el montón de cadáveres, que en su mayoría ya han sido despojados,
exclama:

-¡Que horror!

Un sable se abate sobre su cuello. Varias picas se hunden en su
cuerpo; la desvisten enteramente, y durante dos horas permanece
desnuda en el borde de un guardacantón, expuesta a la lúbrica risa del
populacho. Un poco más tarde le cortan la cabeza y le arrancan el
corazón. 20 En lo alto de dos picas, el populacho va a mostrar sus
restos a la familia real, frente a las ventanas del Temple. La reina
no grita ni llora; queda para el resto del día como "petrificada de
estupor". La cabeza va después ante el Palais-Royal. El duque de
Orleáns, atraído por los gritos, se levanta de la mesa y saluda desde
el balcón a los asesinos de su cuñada. No tiene para ella ni una
palabra de piedad. 21

El 5 de setiembre, Pétion, alcalde de París, ofrece de beber a los
victimarios que han vuelto a pedirle órdenes respecto a ochenta presos
que hay todavía en la Force. "-Haced lo que creáis mejor", les dice.
Al día siguiente el hipócrita irá a la cárcel para limitarse a hablar
a los verdugos, según su frase, "con el austero lenguaje de la ley….".

En nombre del Comité de vigilancia, Panis y Serment se ocupan de la
inhumación de los cadáveres. 22 Marat, este ansioso de sangre, debería
sentirse satisfecho, pero París no le basta; quiere que, como en la
noche de San Bartolomé, la matanza se extienda a Francia entera. Hace
tirar en su imprenta la siguiente circular, con fecha 3 de setiembre:

"Advertida de que las hordas bárbaras iban a marchar contra ella, la
Commune de París se apresura a informar a sus hermanos de todos los
departamentos que una parte de los feroces conspiradores detenidos en
las cárceles han muerto a manos del pueblo: actos de justicia que le
han parecido indispensables en el momento en que este pueblo iba a
luchar contra el enemigo, para retener por el terror las legiones de
traidores escondidos entre nosotros; y sin duda que la nación entera,
después de la larga serie de traiciones que la han llevado a los
bordes del abismo, se apresurará a adoptar ese medio tan necesario de
salvación pública, de modo que los franceses exclamen como los
parisienses: "¡Marchamos contra el enemigo, pero no dejaremos detrás
nuestro a esos bandidos para degollar a nuestras mujeres y niños".

Firmada por todos los miembros del Comité de vigilancia, la circular
se remite inmediatamente a los departamentos, con la contraseña del
ministro de Justicia inscrita por el alma diabólica de Danton, Fabre
d'Églantine.

Danton, sin embargo, se percata de que se ha ido demasiado lejos y que
el verdadero París siente un indecible horror. Se presenta en la
Commune, y protesta ante Robespierre por los actos arbitrarios del
Comité. Después de una movida escena con Marat, obtiene la revocación
de los mandatos de arresto contra Brissot y Roland. Cree asegurarse
así la gratitud de los girondinos. Hábilmente, deja que se pongan a
salvo Adrián Duport, Talleyrand y Carlos de Lameth. 23

La conducta de Danton, no se basa aquí en la generosidad, sino en la
conveniencia política. Pues con relación a los presos de Orleáns, su
actitud es monstruosa. Hay allí 53 inculpados en espera del proceso
ante el Tribunal Supremo. El 2 de setiembre Danton envía a Orleáns a
su amigo Fournier el americano 24 con un fuerte grupo de voluntarios,
25, para traer a los presos a París. Fournier, pirata de faz
siniestra, lívido y con un enorme mostacho, con cinturón cargado de
puñales y pistoletes, engaña a los magistrados de Orleáns y les
arranca a los presos, con los que se encamina hacia Versalles. Allí
tiene una cita para el día 9 con los verdugos que debe enviarle el
Comité de vigilancia. Un antiguo constituyente, Alquier, presidente
del tribunal criminal de Versalles, galopa a París, advierte a Danton
del peligro en que están los prisioneros, y pregunta si debe
interrogarlos.

-¿Qué os importa?- contesta el ministro de Justicia. Hay entre ellos
grandes culpables. No se puede saber hasta qué punto ha de llegar la
indignación del pueblo contra esa gente.

Alquier protesta e invoca su dignidad, y Danton le interrumpe:

-No os mezcléis en este asunto. Podrían resultar para vos graves compromisos. 26

Y le vuelve la espalda al magistrado, que ha de regresar a Versalles
con la indignación consiguiente.

Al otro día el alcalde, Hipólito Ruchaud, intenta con riesgo de su
propia vida salvar a los presos. Es en vano, pues ya han muerto en las
carretas que les llevaban a la Orangerie. Entre las víctimas están el
duque de Brissac, antiguo comandante de la guardia constitucional de
Luis XVI, los ex ministros Lessart y D'Abancourt, el obispo de Mende,
Castellane, y otras cuarenta personalidades. Los cadáveres son
profanados y sus restos van a ensangrentar las rejas del palacio de
Luis XVI. 27 Los verdugos se trasladan luego a la cárcel, donde
ejecutan a la mayoría de los detenidos. Vuelven a París con sus
carretas ensangrentadas, y hacen alto, batiendo tambores, en la plaza
Vendome, ante el edificio de la Cancillería.

Danton baja el umbral. Fournier le da cuenta de sus actos. El ministro
aprueba. Se le oye decir en voz alta:

-No es el ministro de Justicia, es el ministro de la Revolución quien
os felicita.

Se engaña, pues solamente es un ministro del asesinato.

Su maestro y modelo, Mirabeau, había cometido grandes errores, pero al
meno son había cometido crímenes. Las sombras de estas pobres gentes
decapitadas se alzarán ante Danton en el instante de crisis de su
tornadiza fortuna. Danton ha de ver de nuevo a las víctimas de
septiembre cuando él mismo suba a la guillotina….

En provincias la circular del 3 de setiembre encuentra menos eco de
lo que Marat esperaba. Con todo, mueren numerosos aristócratas y
muchos eclesiásticos, frecuentemente por obra de bandas venidas de
París a Meaux, a Reims, a Charleville, a Caen y a Lyon. El duque de La
Rochefoucauld, antiguo presidente del directorio de París, es
asesinado en Gisors.

En conjunto las jornadas de setiembre en París y en los departamentos
arrojan 1,450 muertos 28 de los que son responsables, en primer lugar,
Marat, y luego Danton, Manuel, Hébert, Billaud-Varenne. Todos han
tenido una participación directa y han estado constantemente detrás
del Comité de vigilancia que preparó los asesinatos. Robespierre ha
podido disimular su asistencia, y más tarde llegará a negar que diera
su aprobación, pero de hecho puede afirmarse que, tácitamente, es tan
culpable como sus colegas.

Los bienes de las víctimas, reunidos por el Comité, se ponen a la
venta en una subasta. Ciertos miembros, como Sergent, se hacen
adjudicar algunos objetos a bajo precio. Su infamia es así absoluta y
completa. Entre esos hombres y Francia no puede existir nada en común.
Por culpa de ellos, la Revolución lleva, antes incluso de la muerte
del rey y del dominio de Robespierre, una mancha imborrable que nadie
podrá lavar jamás.

En la semana inmediata los ladrones son amos de París. Asaltan a los
paseantes y, bajo el pretexto de los registros domiciliarios,
organizan el saqueo de los almacenes y las casas. El Guardamuebles en
donde se conservan los tesoros de la Corona es saqueado en la noche
del 15 al 16 de diciembre. Desaparecen veinticinco millones de
diamantes, 29 entre ellos el Regente. La voz pública acusa a Danton de
complicidad. Mme Roland también lo cree. Danton no se ve los dedos en
esta imprudencia, pero parece cierto que tiene algo que ver con el
asunto su confidente Fabre d'Églantine. Danton tendrá, además, la
osadía, contra toda verosimilitud, de acusar a Roland y sus amigos
cuando se produzca el proceso de los girondinos. 30

Marat sigue reclamando víctimas en el Ami du Peuple y en sus
manifiestos murales, en los que apela con gritos histéricos a nuevas
catástrofes. Insulta a los girondinos, amenaza a la Asamblea y piensa
enviarla al patíbulo en corporación. Su demanda no deja de pesar en
las elecciones. El no puede admitir que sea elegido en París ni un
solo girondino. ¡Ni Pétion, ni Brissot, ni Condorcet! La asamblea
electoral del departamento del Sena, compuesta por 990 miembros, se
inclina y obedece. Apoyada por la Commune y por Danton, triunfa la
lista maratista. Robespierre es el primer elegido; entre los últimos
figura el duque de Orleáns, nombrado por insistencia de Danton, y que
desde ahora se titula a sí mismo el "ciudadano Igualdad", Pétion
resulta derrotado y ha de ir a buscar un escaño por Eure-et-Loir.

En los departamentos las elecciones se desarrollan con más calma,
aunque no faltan las habituales directrices redactadas por la sucursal
local de los jacobinos. Por doquier se jura odio a los reyes y a la
monarquía. El departamento del Sena pide la República, y Bocas del
Ródano le imita. pero la mayoría, aunque sienten una fuerte
animadversión hacia Luis XVI, no se pronuncian abiertamente contra la
abolición de la monarquía. El país muestra cierta repugnancia a romper
con una tradición secular. 31

Entre tantos errores, la Legislativa al menos no ha cometido aquel en
que cayó la Constituyente, excluyendo a los diputados salientes de la
nueva Asamblea. En la Convención entrarán muchos miembros de la
Legislativa y de la Constituyente.

Los girondinos esperaban mucho de las elecciones. Ahora miden a sus
expensas el resultado de las incitaciones de Marat, de la demagogia de
Danton y la preeminencia que está adquiriendo Robespierre. En los
últimos días de la Legislativa intentan reaccionar, y Vergniaud se
alza contra el odioso Comité de vigilancia. Pide que la Commune
responda, cabeza por cabeza, por la seguridad de los presos que
nuevamente llenan las cárceles. 32 Buen discurso, pero asaz tardío y
que se nota provocado por el fracaso electoral. La Asamblea y las
tribunas aplauden. La Commune, inquieta, simula someterse, anula a su
Comité y toma varias medidas en pro de la seguridad de los ciudadanos.

Esta será siempre su táctica. Cuando el poder, es decir, la Asamblea
dé pruebas de energía, la Commune se inclinará. En cuanto el poder se
envilece y debilita, la tiranía resurge.

Notas

1) Louis Madelin lo ha demostrado perfectamente en su Danton.

2) Choderlos de Laclos presentó la dimisión para incorporarse al
ejército; salió de París el seis de setiembre. Su mejor biógrafo, M.
Dard, escribe: "que… en su sección se había alzado valientemente
contra la Commune." Los revolucionarios le expulsaron de su seno.
Laclos, después de haber trabajado con celo cerca del incapaz Lückner
en la víspera de Valmy, llegará en octubre, a jefe de Estado Mayor de
Servan, en el ejército de los Pirineos.

3) Barnave fue detenido el 19 de agosto en su casa de Saint-Egreve, en
el Delfinado; se le encerró en el fuerte Barraux, donde estuvo quince
meses. En noviembre de 1793 fue transferido a París, para comparecer
ante el Tribunal revolucionario.

4) Hizo el anteproyecto el girondino Guadet, y el decreto se votó el
26 de agosto: "Considerando que los hombres que por sus escritos o su
valor han servido la causa de la libertad y han preparado la
liberación de los pueblos no pueden ser tenidos como extranjeros por
una nación, a la que su inteligencia y su voluntad han hecho
libres….", etc.

5) El 10 de agosto le dijo a Barbaroux que tal vez sería necesario
ganar la Meseta central para constituir la república del Midi.

6) Había allí veinticuatro sacerdotes. El abate Sicard, director del
Instituto de sordomudos, fue perdonado en razón a sus obras de
beneficencia.

7) Los asesinos eran sobre todo adeptos de Marat. Se conservan algunos
de sus nombres: el matarife Godin, el carretero Dubois, el cerrajero
Lachevre, el zapatero Ledoux, el orfebre Debrenne, el vinagrero
Damiens y los guardias nacionales Bouru y Maillet. Como en los tiempos
de la Liga, había también domésticos y lacayos en paro forzoso.

8) Lally-Tollendal, que había vuelto desde Suiza para defender al rey,
estaba detenido en la Abadía desde el 10 de agosto. Fue puesto en
libertad pocos días antes de las matanzas de setiembre, pudo
refugiarse en Inglaterra; no regresará a Francia hasta la instauración
del Consulado.

9) El decreto del Comité de vigilancia decía como sigue: "En nombre
del pueblo, camaradas, se os manda juzgar todos los presos de la
Abadía, sin distinción, a excepción del abate Lenfant, al que
colocaréis en lugar seguro. Firmado: Panis, Sergente". El abate
Lenfant era hermano de uno de los miembros del Comité. Excelente
predicador, no juró la Constitución civil. El decreto lo protegió sólo
un día, pues el 3 de setiembre fue asesinado con el abate Rastignac.

10) En cambio, en la cárcel de la Force decían para condenar a muerte:
"-A la Abadía".

11) Sólo se perdonó la vida al viejo coronel de suizos, D'Affry.

12) Fue detenido de nuevo y pasó el 24 de setiembre por el Tribunal
revolucionario, que lo condenó a muerte. Murió en la guillotina, al
día siguiente.

13) La leyenda que muestra a la señorita de Sombreuil condenada a
beber un vaso de sangre para salvar a su padre, se apoya en un leve
detalle real. Viéndola a punto de desvanecerse, uno de los ejecutores
le ofreció un vaso de agua, en el cual vino a caer, de la mano de
aquel hombre, una gota de sangre.

14) Brissot fue a ver a Danton a la Cancillería y protestó contra "una
matanza en la que los inocentes estaban confundidos con los
culpables". Danton le interrumpió brutalmente: "-¡Ni uno, ni uno! Me
he hecho traer las listas de los presos y han sido borrados los que
convenía poner a salvo". A Seiffert, médico y amante de la princesa de
Lamballe, que se había pasado a los patriotas, Danton le dijo: "-Quien
intente oponerse a la justicia popular sólo puede ser enemigo del
pueblo".

15) El Comité de vigilancia servía los odios de Marat contra Roland,
pues el ministro del Interior había negado una subvención de los
fondos secretos a favor del Ami du Peuple.

16) Ese mismo día Roland daba un almuerzo en el Ministerio del
Interior, y uno de los invitados, Anacharsis Clootz, declaró que la
matanza "era una medida saludable". Nadie se indignó.

17) Mortimer-Ternaux cita en su Historia de la Terreur los nombres,
profesiones y edad de cuarenta y tres muchachos asesinados de menos de
18 años, sobre todo en Bicetre, que servía de correccional. Se cuenta
entre ellos un aprendiz de doce años. Un testigo ocular escribe: "Los
ejecutores nos decían que los muchachos eran más difíciles de rematar
que los hombres maduros: ya comprendéis, ¡a esa edad la vida resiste
tanto!...." Cf. Barthelemy Maurice, Les prisons de la Seine.

18) Los presos a absolver se escogieron, según una lista remitida al
presidente y fueron conducidos a la Iglesia de Sainte-Catherine de la
Couture.

19) Las otras mujeres detenidas en la Abadía, Mesdames de Tourzel, de
Navarra, de Mackau, de Bazire, de Thibauld, de Saint Brice, fueron
liberadas la víspera o durante la noche por orden del Comité de
vigilancia.

20) El Journal inédito del arquitecto N. F. L. Fontaine, comunicado
por cortesía de M. Lucien Moreal d'Arleux, da nuevas precisiones sobre
el trato recibido por la princesa. Fontaine había salido hacia
mediodía con un amigo y "apenas llegamos a la plaza de las Victorias,
vimos una cabeza todavía sangrante, con una larga cabellera rubia,
hincada en lo alto de una pica que llevaban un grupo de harapientos a
los que diez hombres bien determinados hubieran puesto fácilmente en
fuga….Nos detuvimos un momento a la vista de esa cabeza femenina que
aquellos miserables presentaban a los parisienses aterrorizados como
un trofeo de su victoria, cuando nos empujaron unos mozalbetes que
seguían a la primera banda; mirando a mis pies, vi que chocaba conmigo
un cuerpo desnudo, deforme y cubierto de polvo, barro y sangre, que
aquellos monstruos arrastraban por las calles: eran la cabeza y el
cuerpo de la princesa de Lamballe, horriblemente mutilada ante la
cárcel donde estaba detenida….".

21) Su amante oficial, Mme. de Buffon, se desmayó. No parece cierto,
pese a las acusaciones formuladas, que el duque instigara el asesinato
de Mme. de Lamballe. Cierto que tenía algún interés, pues la princesa
gozaba de una viudedad de cien mil escudos sobre la fortuna de la
duquesa de Orleáns. El duque, empero, semeja extraño a las matanzas de
setiembre. Unicamente protegió y guardó en su familiaridad a Rotondo,
uno de los asesinos.

22) El 3 de setiembre enviaron esta trágica orden a los directores de
las cárceles: "Haced lavar con agua y vinagre los lugares de vuestra
prisión que estén ensangrentados, y echad arena por encima. Seréis
reembolsados de los gastos. Sobre todo rapidez en la ejecución de esta
orden y que no quede ninguna huella de sangre".

23) Estos tres hombres sabían muchas cosas sobre Danton. Había el
peligro de que hablaran antes de morir, sobre todo Duport, que había
pagado a Danton cuando estuvo a su servicio. Duport fue detenido cerca
de Nemours, y sin el apoyo del ministro de Justicia estaba condenado.
Danton le arrancó de las garras de Marat y luego le hizo poner en
libertad por el tribunal de Melun. Duport estuvo escondido hasta el 9
de thermidor, reapareció por algún tiempo, y sintiéndose inquieto el
18 de fructidor, se refugió en Suiza, donde murió de una enfermedad
del pecho, en Apenzell, el 2 de agosto de 1798. En cuanto a Carlos de
Lameth, se dirigió a Hamburgo, donde se le reunió su hermano Alejandro
después de tres años de cautiverio en Austria con La Fayette. Teodoro
se unió también con ellos; todos volverán a Francia después del 18 de
brumario.

24) Se le llamaba así porque en Santo Domingo fue capataz de negros,
en las plantaciones de caña.

25) Según confesión del mismo Fournier era "un puñado de ladrones".

26) Relation de Gillet, diputado de Seine-et-Oise en el Consejo de los
Quinientos, 25 de nivoso del año V.

27) Por un cruel refinamiento los restos de Brissac fueron conducidos
bajo las ventanas del pabellón de Louveciennes, donde vivía su amante,
Madame Du Barry. Había sido detenido en casa de ella.

28) Según la minuciosa estimación de Mortimer-Ternaux hubo 1,360
muertos solamente en París.Hay que añadir los 46 presos de Orleáns, 14
víctimas en Meaux, 9 en Reims, 10 en Lyon, y los asesinatos de Caen,
Charleville, Conches, etc.

29) Cierto número de dichos diamantes se encontraron en los
escondrijos donde los ladrones los habían depositado antes de su
arresto. Pero el Regente siguió perdido hasta el día en que lo rescató
el Primer Cónsul.

30) Vergniaud responderá entonces con desprecio: "-No me creo reducido
a tanta humillación como para justificarme de un robo".

31) Francia no se había vuelto republicana, pero los directorios de
departamento –con la excepción de 8 entre 85- habían aprobado la
suspensión del rey. El manifiesto del duque de Brunswick contribuyó
decisivamente a separarlos de Luis XVI.

32) Roland, que se levantó en la Asamblea contra la arbitrariedad de
la Commune, puso sobre la mesa a título de ejemplo varios centenares
de órdenes de detención "basadas solamente en sospechas de incivismo".
La Commune se apropió de varios millones de la Lista civil, de los
tesoros de las iglesias y de los muebles de los emigrados, vendidos en
los encantes o en subasta.

Tuesday, April 14, 2009

“Que Dios nos ayude”, ¿quĂ© pobrediabladas son Ă©stas?

Señal de Alerta
por Herbert Mujica Rojas
14-4-2009

"Que Dios nos ayude", ¿qué pobrediabladas son éstas?

¿Alguien de la Sunat puede informar al país, de manera responsable y
verídica, a cuánto asciende el monto de impuestos pagados por Dios o
sus representantes en Perú? Hasta donde se sabe el concordato firmado
entre el Estado Vaticano y Perú, entre gallos y medianoche en 1979, no
ha sido ratificado por ningún Congreso, por tanto es un instrumento
jurídico que NO tiene validez pero que funciona. Es decir pedirle
ayuda a Dios, como lo ha hecho el primer ministro Yehude Simon en
alusión a las múltiples desgracias recientes, deviene en un llamado
ocioso y a una figura que carece de autoridad porque no cumple con el
deber en que sí incurre el resto de la ciudadanía.

Murió el soldado número 14 caído malamente y por artera mano criminal
del terrorismo en el VRAE-Ayacucho y el ministro de Defensa, Antero
Flores nos recuerda que él no va a renunciar y que siempre, en toda
guerra, se producen bajas. Un descubrimiento notable para el estratega
de marras.

El presidente del Establo de la Plaza Bolívar, Javier Velásquez, ha
dicho que va a procurar que la junta de portavoces representados en
esa abominable colectividad de la que hasta el caballo de Calígula se
avergonzaría de formar parte –así lo denunció Manuel González Prada-
planearía un viaje al VRAE para "sensibilizarse" con dicha realidad
sangrienta. Ha admitido, sin ambages ni vergüenza alguna, que no están
"sensibilizados". ¡Cómo si la presencia de esos ilustres burócratas,
allá o acá fuera o tuviera la más mínima importancia!

¿Qué pobrediabladas son éstas?

Las iras están hoy desbordadas porque compruébase que el país no
avanza un milímetro, en cambio retrocede kilómetros y millas a paso
redoblado. Nuestros políticos son una casta que merece un acto
heroico, por tanto, ir al VRAE, de repente troca en una acción
sacrificada y por la cual merezcan recuerdo algún día. En el 2006 y a
propósito de la búsqueda de local a posteriori del sismo de agosto de
ese año, propuse que el Establo se trasladara a Tacna, de modo que en
casus belli, representaba el primer escalón dispuesto a rendir la vida
como lo hicieron los compatricios que pelearon en la guerra de rapiña
que Chile impulsó contra Perú entre 1879-1883. No caería mal un
monumento masivo por quienes de otro modo no son sino el acopio de
noticias escandalosas y muy mediocres. La idea no tuvo mayor eco hasta
hoy que Velásquez ha propuesto ir al VRAE.

Las tragedias en las carreteras, en los puentes, en la lucha de dudosa
eficacia contra el terrorismo demencial, son temas humanos en los que
la ayuda de Dios no tiene nada que ver. Las balas que asesinan son de
metal, el dinero que se emplea en su compra forma parte de los
impuestos que los ilustres de la Iglesia Católica no pagan o del
narcotráfico y también reconoce presencia terrena, no celestial. ¿A
cuénto de qué invoca a Dios el señor Simon? Tiene derecho a sus
creencias, aunque formen parte del engaño colectivo impulsado desde
hace dos mil años, pero a lo que no tiene posibilidad alguna es a la
superchería y a la idiotez de creer que todos somos débiles mentales
como para pensar que de otras partes y no de nuestras propias obras
valientemente acometidas, llegarán las soluciones puntuales a tanta
fragilidad como país.

La nación tiene que comprender que la pelea contra sus taras no tiene
otra salida que, como premisa inicial e inequívoca, reconocerlas en
toda su fealdad maloliente. Al terrorismo no se le combate con poemas
en forma de leyes, se le derrota desde el trabajo esforzado de los
ronderos, de la fuerza armada, desde el periodismo, desde la célular
familiar, el colegio, la universidad, las entidades del Estado, todas
juntas y premunidas de armas ideológicas y materiales para pulverizar
su cáncer violentista. ¿No lo sabe Yehude Simon? Me temo que él es el
único que puede responder esta pregunta con alguna relativa propiedad.
Y digo que es parcial porque clamar por la ayuda de Dios nos revela
cuan y qué tan grave es la impotencia de este agotado político de tan
aguda y abisal perspectiva.

¡Aquí y ahora se resuelven los grandes temas de la problemática
nacional! Que otros estafen desde los púlpitos y vivan gratis del
dinero que paga el resto de los peruanos es un tema que debe
corregirse pero para ello se requiere de un Congreso con mayúscula y
de hombres y mujeres justos y convictos en la igualdad de las personas
ante la ley. Mientras tanto, lo que todos vemos.

"Que Dios nos ayude", ¿qué pobrediabladas son éstas?

¡Atentos a la historia, las tribunas aplauden lo que suena bien!

¡Ataquemos al poder, el gobierno lo tiene cualquiera!

¡Rompamos el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

¡Sólo el talento salvará al Perú!

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Skype: hmujica

Monday, April 13, 2009

Los burocráticos derechos humanos en el VRAE

Señal de Alerta
por Herbert Mujica Rojas
13-4-2009

Los burocráticos derechos humanos en el VRAE

¿Han sido categóricas, contundentes, tajantes, las condenas, de haber
sido emitidas, por las organizaciones que dicen defender los derechos
humanos, ante la masacre de 13 soldados en el VRAE-Ayacucho en días
recientes? ¿bastan, si es que existieron, esos poemas de boca para
afuera? Me temo que los derechos humanos en el VRAE, hasta de modo
burocrático y peor si son las vidas de elementos de las fuerzas del
orden, las heridas y asesinadas, NO existen. En Perú pandillas han
hecho creer que estos derechos se refieren sólo y en exclusiva a
civiles, muchos de los cuales están metidos en el terrorismo demencial
que no tiene nada de revolucionario y es parte de un conjunto criminal
de acciones.

Afirma el primer ministro Simon que esto ha ocurrido como respuesta a
las medidas del gobierno contra el terrorismo. Más elemental no pudo
haber sido su verdad de Perogrullo. El señor de marras justifica
cualquier medida, tornó en un acrítico oportunista y nadie sabe qué
reflexionó y que obtuvo de sus largos años en la sombra cuando estaba
en la otra frontera por la comisión de actos violentistas. No obstante
su absolución judicial sus pecados políticos presentes son de alto
voltaje permisivo.

¿Qué se puede decir del ministro de Defensa? Poco y aquello para
censurar su ineficacia rotunda. No sólo eso, Antero Flores fue puesto
en ridículo ha poco con el tema del museo de la memoria y en lugar de
irse, por mínimo decoro, optó por la conversión automática denigrante
de subirse a la marea ganadora. Si alguna vez pensó en futuro
político, es obvio que hará de aquello un ejercicio en los confines
limitados de sus propiedades. Más allá, sólo incurriria en el
ridículo absoluto.

Las organizaciones de derechos humanos parecen notarías que dan fe de
un tipo de violaciones que ellos reputan como tales. Cuando los
heridos son militares los pretextos para evitar la condena a los
fautores, menudean las excusas y explicaciones de todo jaez. Lo peor
de todo es que en la capital, y desde cómodos escritorios, con aire
acondicionado, fondos a granel, sí que es fácil "luchar" por los
derechos humanos. Ha poco la revista Caretas publicó el reclamo que
hizo una viuda que acudió a solicitar ayuda a Aprodeh porque vivía en
condiciones infrahumanas desde que su esposo había sido asesinado por
los senderistas reaccionarios en 1998. Y la respuesta fue la increíble
expresión que "sólo ayudaban a las víctimas del Ejército". Es probable
que la ignorancia de cuanto ocurre en el VRAE les empuje a decir
tamañas estupideces, entonces, hay que demandar para que la ciudadanía
compruebe que sí hacen su trabajo de modo sincero y humanitario, que
instalen oficinas de defensa de los DDHH en Ayacucho y en todas las
zonas de peligro en que actúa el terrorismo.

No es mucho pedir. Total el edificio de publicaciones que suele
repartir loas al mérito que ostentan, de modo real o mentiroso, las
organizaciones de derechos humanos, les regala elogios múltiples. Que
se hagan acreedoras a las mismas desde el escenario conflictivo de las
ocurrencias resulta en una necesidad fundamental. ¿O se ha visto
corresponsales de guerra que hablen del conflicto desde las muelles
poltronas de sus lindas oficinas en San Isidro o Miraflores y por
celulares satelitales? ¡Ya es hora de demandar acción y certidumbre!

Y aunque pareciera no haber conexión alguna, sí que la hay porque un
país al sur del Perú que está hoy en medio de un conflicto en base a
una controversia jurídica por delimitación marítima, obtuvo la rara
presea de tener asiento en la Comisión de DDHH en Naciones Unidas. ¿Y
saben por causa de qué?: por haber puesto a disposición del gobierno
peruano a Kenya Fujimori. Chile que nunca enjuició al criminal
sanguinario que fue Augusto Pinochet Ugarte, lavó sus manos, gracias a
la grita desaforada de elementos que se dan el lujo de acusar al
Estado peruano ante tribunales internacionales.

Fue increíble ver cómo un gordo burócrata de derechos humanos bramaba
porque "no se permitiera" a Kenya Fujimori o a su defensa, la
apelación o recursos contra la sentencia de días pasados. ¡Eso sí es
perturbar el debido proceso porque, nos guste o no, a eso tiene
derecho el japonés! Si, como empiezan a pergeñar voces más o menos
enteradas, la sentencia no se ajusta al proceso por el que fue
extraditado desde Chile, es hasta probable que aparezcan sorpresas
poco halagueñas que desnudarían la ignorancia torpe y la tremenda
ineptitud de quienes hasta hoy gozan de una fama no cuestionada.

Que las organizaciones de derechos humanos den demostración in situ y
de veras y que van a hacerlo en las zonas donde las papas queman. Los
derechos humanos no son recurso burocrático para obtener fondos
pingues y vivir a cuerpo de rey mientras que los soldados o militares
son acribillados por el terrorismo criminal.

¡Atentos a la historia, las tribunas aplauden lo que suena bien!

¡Ataquemos al poder, el gobierno lo tiene cualquiera!

¡Rompamos el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

¡Sólo el talento salvará al Perú!

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Wednesday, April 08, 2009

¿Hasta cuándo la cuchipanda?

Señal de Alerta
por Herbert Mujica Rojas
8-4-2009

¿Hasta cuándo la cuchipanda?

La esperada sentencia de la Corte Suprema al ex dictador Alberto Kenya
Fujimori le castigó con 25 años de prisión. Como es obvio, para unos
el resultado fue justiciero y reivindicador; para otros todo lo
contrario. ¿Debe el país transitar por la suicida ruta de dividirse en
torno a quien no representa a nadie? ¿no está Perú ya en el
zafarrancho de una guerra jurídica que por delimitación marítima ha
planteado a Chile? ¿a qué agentes o infiltrados o a qué nación
imperialista resulta utilísimo que Perú siga escindido y desconcertado
en sus planteamientos geopolíticos, distraído en temas de poca monta o
importancia deleznable cuando los australes se imponen a través de sus
parlamentarios, ministros, comisionados, mermeleros en la prensa local
y en las empresas, dispuestos a hacer creer que la sumisión completa
es clave para que lleguen las inversiones? ¿hasta cuándo la cuchipanda
que no hesita en manosear los derechos humanos aplastando la postura
de quienes no piensan del mismo modo? Mi modestísima opinión sobre
Fujimori ha sido vertida en artículos en blanco y negro desde el 2000
cuando 95% de los furiosos antifujimoristas actuales ni siquiera
sabían quién era el autócrata.

Si hay algo que no ha hecho Perú a lo largo de su luenga historia,
salvo raros momentos estelares, es pensar unitaria y coherentemente.
No somos un país, somos un conjunto disímil, múltiple, atolondrado, de
naciones y la orfandad de liderazgo político con miras a la
construcción de un Estado poderoso nacional, firme y decidido a
reivindicar su pasado de guión político en la gran nación andina es
patética como desgraciada característica. No hay buenas ni malas
masas, decía Haya de la Torre, sólo hay buenos y malos dirigentes. A
tenor de los resultados, es indudable que Perú es lo que sus adalides
han querido que fuera a lo largo de 187 años de vida republicana.

Hay mentiras monumentales sobre las que se han asentado "verdades"
cosméticas siempre convenientes a los que hacen el negocio en
cualquier sentido u orientación. Por ejemplo, se ha dicho que Fujimori
es el primer ex presidente sentado en el banquillo de los acusados y
múltiples testimonios desmienten la fruslería porque hubo otro, en su
cama de paciente terminal, Augusto B. Leguía, a quien se sentenció
poco antes de su muerte ocurrida en febrero de 1932. Leguía por lo
menos era peruano y había peleado en defensa del Perú en la guerra de
rapiña que Chile protagonizó entre 1879 a 1883. El nipón Fujimori fue
un claudicante vergonzoso ante la política del sur y está muy fresco
el recuerdo del Acta de Arica de noviembre de 1999 con sus novaks,
parejas, valdeses, trazegnies y otros traidorzuelos, algunos de
uniforme, que ahora fungen de especialistas en la materia. Es decir
hay claras diferencias y hasta el parangón es ocioso aunque
inevitable.

Perú debe recobrar ecuanimidad y pensar con criterio geopolítico y
unitario. Los que no crean en este imperativo fundamental es porque
defienden intereses parroquiales o están pagados por potencias
extranjeras. O simplemente abominan del Perú y sólo creen en el dios
dólar.

Por ejemplo. Días atrás una poderosa campaña de canonización en vida
fue iniciada por San Dionisio Romero Seminario, el banquero de los
banqueros, quien se declaró como de "centro-izquierda". De seguro que
la definición sociológica enunciada por aquél, jamás denigró tanto al
centro como a la izquierda que esta vez, como hace más de 35 años, se
olvida pasa por alto los delitos del poderoso hombre de negocios. Si
se trata de derechos humanos entonces ¿por causa de qué no hay
pronunciamientos contra quien sí es parte del poder que manda, coloca
y sufraga a presidentes y sí hay algazara contra quien está preso,
inane y NO es nada sino un guiñapo inservible tras las rejas? Curiosa
antinomia que no encontraría, me atrevo a sostenerlo, ninguna
explicación decente posible.

Quienes descrean de la sentencia tienen el camino de la apelación.
Como todo documento presenta zonas oscuras o sospechosas. Condena a
uno pero limpia, al nivel de ángeles inmaculados a otros. Y eso es muy
discutible cuando no maniqueo. Por otro lado los llamados a la
sedición son paparruchas ridículas. Jamás han sido los fujimoristas
orden o limpia conformación política, sólo federados en la primitiva
concepción de cómo exaccionar al Estado y servirse de él a como dé
lugar. Quien siembra vientos cosecha tempestades y así deberían
hacérselo entender al japonés Kenya.

Es hora, pues, de aquietar juergas y pensar fríamente porque Perú es
más grande que el insignificante ex presidente violador de los
derechos humanos y descreído acérrimo de un país que no es el suyo y
al que regaló en concesiones tramposas, contratos con nombre propio y
que lo digan sino las bandas de millonarios que prohijaron.

No obstante, la cuchipanda, sólo favorece los intereses foráneos que
quisieran, como lo empujó la administración de Fujimori, la
cantonización total del Perú y su remate a precio de almacén. Hay
muchos que aún quieren la repartija del país y sus agentes están muy
activos. No lo olvidemos por ninguna razón.

¡Atentos a la historia, las tribunas aplauden lo que suena bien!

¡Ataquemos al poder, el gobierno lo tiene cualquiera!

¡Rompamos el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

¡Sólo el talento salvará al Perú!

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Skype: hmujica

Tuesday, April 07, 2009

Pero la Lectura ¡ay! siguiĂł muriendo

Los libros, mis amigos
por Herbert Mujica Rojas
7-4-2009

Pero la Lectura ¡ay! siguió muriendo

Trujillo, abril 19, 2007

Señor rector de la Universidad César Vallejo, Sigifredo Orbegozo

Señor embajador Félix C. Calderón

Señor Manuel Jesús Orbegozo

Autoridades de este importante centro de estudios.

Señoras y señoras:

No todos los días un modesto periodista, tiene la feliz oportunidad de
ser invitado por un centro académico de tanto y tan bien ganado
prestigio como la Universidad César Vallejo. El vate liberteño y poeta
del mundo, cuyo nombre ustedes llevan como blasón inconfundible en
honor a las letras, al amor que éstas inspiran y a la dinámica que
impulsa este elan vital, esta noche, se engalana y sublima con un
propósito no menos loable: presentar el segundo tomo de otra de las
célebres entregas del embajador, también liberteño, Félix C. Calderón,
Las veleidades autocráticas de Simón Bolívar, en el capítulo, La
fanfarronada del Congreso de Panamá. No sé bien a cuento de qué estoy
yo aquí, que de presentaciones nada sé y mucho menos de trabajos
históricos como los que suele acometer el embajador Calderón, al
frente de ustedes. Pero en la tribuna de la inevitable circunstancia
siento que debo empinarme, hacer el mejor esfuerzo y convocarles a una
velada que tiene, por fuerza de las circunstancias, que convertirse en
fecha señera, parteaguas indudable, marcador resistente, aporte
notorio, punto de quiebre, en suma, una señal de alerta desde Trujillo
en La Libertad, para todos los pueblos del Perú.

Noten ustedes que en el auditorio también está otra personalidad de
esas que se forjan en el yunque de los años con méritos propios, luz
iluminadora y bondad serena y profesoral como testimonio vívido y
ambulante de que a estos hombres hay que quererlos porque siempre
entregaron todo de sí, por el Perú de sus amores, por el amor a la
causa de justicia y por la enseña indoblegable de ser periodistas con
la verdad ante todo y como escudo a lo largo de altas y bajas, siempre
con la frente en alto y la pluma como arma de trabajo. Señoras y
señores me refiero al maestro, liberteño también, Manuel Jesús
Orbegozo, que hace apenas pocos días en Lima hiciera, él sí, una
magnífica presentación del libro del embajador Félix C. Calderón.

¿Y qué mejor forma de entrar en materia, convocándonos todos, al
conjuro de la figura tutelar de César Vallejo y repitiendo sus
palabras marmóreas en Intensidad y Altura?:

Quiero escribir, pero me sale espuma,
quiero decir muchísimo y me atollo;
no hay cifra hablada que no sea suma,
no hay pirámide escrita, sin cogollo.

Quiero escribir, pero me siento puma;
quiero laurearme, pero me encebollo.

No hay tos hablada, que no llegue a bruma,
no hay dios ni hijo de dios, sin desarrollo.

Vámonos, pues, por eso, a comer yerba,
carne de llanto, fruta de gemido,
nuestra alma melancólica en conserva.

Vámonos! Vámonos! Estoy herido;
Vámonos a beber lo ya bebido,
vámonos, cuervo, a fecundar tu cuerva.

Para quienes sospechasen que no hay trabazón entre las inmortales
frases del poeta y cuanto vamos recitando esta noche, sugiéroles que
no lo hagan así. Por el contrario, invito a la Universidad César
Vallejo a una aventura del espíritu porque espiritual es la carga
emotiva que embarga toda empresa humana que comienza en la idea para
arribar a sus realidades mondas y lirondas.

Fue la intensa lectura detallada la que consiguió para el embajador
Félix C. Calderón resultados asombrosos, dicientes y que él, con
generosa valentía, decidió poner al alcance de la opinión pública
nacional y mundial, en forma de libros. Se atrevió a cruzar el Rubicón
impertérrito e intocable que, prácticamente, había hecho de Simón
Bolívar, no un hombre, sino un santo, a quien sólo había que atribuir
hechos magníficos, proezas titánicas, cúspides o Himalayas históricos
de inconcuso refrendo, como también acrítica y mediocre aceptación.
Lejos de cargar las tintas hacia dicterios o invectivas de fragilísima
factura y fácil aclaración, el historiador historió en los testimonios
que Bolívar mismo dejó por mano propia o por interpósita y analizó con
rigurosidad acerada cuánto de lógico, impostado o sobre-actuado, hubo
en aquellos párrafos, ora largos ora crípticos, románticos o cínicos
que la posteridad ha guardado con discreta pasión.

En buena cuenta, el embajador Calderón traza, con las mismas cartas de
Bolívar, una confrontación entre lo que dicen las palabras y lo que
aconteció merced a las crónicas de la fecha, a la historia y encuentra
serias y muy difíciles contradicciones, embrollos, no pocas
revelaciones y desaguisados de muy alto voltaje.

Pudo escribir el maestro, recientemente fallecido, Alfonso Benavides
Correa, en el prólogo al primer tomo de Las veleidades autocráticas
de Simón Bolívar, La Usurpación de Guayaquil:

"La miopía de Bolívar

Bolívar, ahora, es el cautivante y polémico personaje que, con
abundante y novedosa información, así como con brioso estilo, captura
el interés del embajador Félix Calderón, este nuevo libro con el que
incrementa su rica producción intelectual.

No es este libro un nuevo panegírico, sumiso y rendido, como el
Homenaje a Bolívar publicado en 1942 por la Sociedad Bolivariana del
Perú o los Testimonios (estudio y discursos) sobre el Libertador
publicados en Caracas en 1964, por la Sociedad Bolivariana de
Venezuela, sin olvidar, después el famoso Discurso de José Domingo
Choquehuanca, la exposición de Benito Laso a los electores de Puno la
Epístola de José María Pando.

Omitiendo en este apresurado prólogo preferencias a la Federación de
los Andes y a la Constitución Vitalicia jurada el 9 de diciembre de
1826 y abolida, cincuenta días después el 28 de enero de 1827,
provocando una vigorosa oposición en la que prevaleció, como aspectos
principales, el nacionalista, el democrático y el personalista que, el
28 de julio de 1828, citó Mariano José de Arce en la notable Oración
Patriótica en la que, combativamente, se expresó así: "Por muy grandes
que fueran sus servicios, aunque todo lo hubieras hecho sin ayuda de
nadie...... aunque nada le hubieran servido los brazos de los soldados
de las dos repúblicas y los recursos de los pueblos de la nuestra,
aunque él sólo hubiera restablecido la libertad, la gratitud no debía
premiarle a expensas de esa misma libertad. Hacer de la patria el
patrimonio de él habría sido destruir su propia obra. El honor y la
razón han prescrito cierto límites a la gratitud y es una injusticia,
un atentado, pretender traspasarlos. Todos los peruanos deben
conservar agradecimiento eterno a cuantos les han ayudado a conquistar
su libertad; pero un servicio, por muy grande que sea, pierde todo su
valor cuando se pretende cobrarlo exigiendo una injusticia y una
bajeza".

Bolívar –el guerrero, el hombre de salón, el orador, el escritor, el
político, el estadista, el legislador- no amó al Perú."

¡Precisamente! Acaso uno de los méritos más valetudinarios en que
incurra el embajador Félix Calderón en estos dos tomos iniciales, sea
el de haber estudiado a Simón Bolívar, el hombre de carne y hueso, el
cínico gobernante que influye sobre hombres y Estados y que, con el
título de dictador supremo, dividió países, consagró héroes que no lo
fueron y que no amó al Perú porque aquí vino con un designio, de
repente hasta genial, pero distinto, foráneo, alejado, de cualquier
proyecto nacional que tuviere como centro, epicentro y terremoto de
sus mejores conquistas, al Perú de los Incas, a la nación de naciones
y al hermoso país que nos vio nacer. ¡He allí una demostración de cómo
una buena costumbre, la lectura intensa, raigal, firme y sinceramente
crítica, produce revoluciones como las que protagoniza, de repente,
sin saberlo del todo, el embajador Calderón!

Somos un país con ciudadanos que han olvidado el buen hábito de la
lectura. Formamos una nación con ignorancias de suyo condenables.
Tenemos el raro referente de escuchar semi-verdades que, con el
tiempo, trocaron en sentencias apodícticas. Así, el semi-tartamudo,
deviene en orador dilecto. El iletrado con algún respaldo de dólares y
dichos que a fuer de repetidos, tornan en aforismos intelectuales, en
sabio o politólogo, si se dedica a la política, o analista si
demuestra que es menos burro que el resto. Un país que se arma sobre
cimientos al 50%, sólo tiene la mitad de su fuerza o apenas si convoca
a la epidermis de su ser contra un mundo agresivo que nos arrasa con
la fuerza de 100 huracanes premunidos de tecnología, capital y
monstruos, en forma de hombres o mujeres, que nos avasallan con su
nuevo lenguaje, la mitad en inglés y el resto en sílabas (también en
inglés) y que nos convierten en títeres marginales, payasos
insuficientes y seres casi sin dignidad y carentes de cualquier signo
de historia, pasado, apego a la tierra o culto a sus mártires.

Pretendo esta noche celebrar con ustedes el rito de una avenida nueva
que es una aventura que ya tiene un portaestandarte porque así lo ha
labrado su esfuerzo lector y pionero. Ambiciono que La Libertad, a
través de sus hijos contemporáneos y que militan por el mundo, dando
plena demostración de sus inteligencias, dé hoy al Perú un mensaje
firme por novedoso, claro por rotundo, genial porque es posible:

Señoras y señoras, propongo que a partir de la fecha, todos los 19 de
abril, se celebre el Día Peruano de la Lectura y que también
reconozcamos a su insigne creador, el embajador nacido en La Libertad,
ciudadano del Perú y del mundo: Félix Calderón Urtecho.

Entonces, volvamos a la fuente y acudamos a César Vallejo en su poema Masa:

Al fin de la batalla,
y muerto el combatiente, vino hacia él un hombre
y le dijo: «No mueras, te amo tanto!»
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Se le acercaron dos y repitiéronle:
«No nos dejes! ¡Valor! ¡Vuelve a la vida!»
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Acudieron a él veinte, cien, mil, quinientos mil,
clamando: «Tanto amor, y no poder nada contra la muerte!»
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Le rodearon millones de individuos,
con un ruego común: «¡Quédate hermano!»
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Entonces, todos los hombres de la tierra
le rodearon; les vio el cadáver triste, emocionado;
incorporóse lentamente,
abrazó al primer hombre; echóse a andar

Caminemos por la paráfrasis:

Al fin de la batalla,
y muerto el combatiente, vino hacia él un hombre
y le dijo: «No mueras Lectura te amo tanto!»
Pero la Lectura ¡ay! siguió muriendo.

Se le acercaron dos y repitiéronle:
«No nos dejes! ¡Valor! ¡Vuelve a la vida!»
Pero la Lectura ¡ay! siguió muriendo.

Acudieron a él veinte, cien, mil, quinientos mil,
clamando: «Tanto amor, y no poder nada contra la muerte!»
Pero la Lectura ¡ay! siguió muriendo.

La rodearon millones de individuos,
con un ruego común: «¡Quédate Lectura!"
Pero la Lectura ¡ay! siguió muriendo.

Entonces, todos los hombres de la tierra
la rodearon; les vio la Lectura triste, emocionada;
incorporóse lentamente,
abrazó al primer hombre; echóse a andar"

¡Esta noche, noche pionera, noche de estrellas y esperanzas de grito
al porvenir y puerta al horizonte nacional, la Lectura, por obra
demostrativa de cómo sirve y enriquece, ha quedado consagrada con su
día, el 19 de abril y su autor, el embajador Félix Calderón, como
jalones de qué puede hacer el espíritu cuando consagra con fuego
creador y atrevido lo mejor de su inteligencia y lo más hermoso de su
amor por el Perú!

¿Que nos alejamos de la presentación del libro? ¡No del todo! Había
anunciado mi desconocimiento real de qué hacía aquí, por tanto, no
pueden decir que no maliciaban que iba a transitar por caminos
distintos y audaces. Sin embargo de cualquier duda, les pido que nos
elevemos hacia aquellas dimensiones de los hombres y mujeres grandes
que marcan con fuego de historia y llama incandescente de forjadores
de sus epopeyas, hacia el llamamiento de una gran empresa espiritual y
cultural que parte de Trujillo y su universidad César Vallejo y su
gonfalonero ilustre, el embajador Félix Calderón, hacia más al norte,
al este y al oeste y al sur del país. Convocatoria que hace sonar las
trompetas del nuevo Jericó para derrumbar los muros de la ignorancia y
la falta de conocimientos. Conjuro de retarnos nosotros mismos, como
lo hizo el embajador Calderón al meterse en una bronca contra miles de
historiadores, que más que historiadores han sido panegiristas
rendidos a la loa fácil y al elogio políticamente conveniente, en una
pelea desigual, rodeado por el silencio oficial de los miedos de
comunicación-intoxicación.

¡Ni una línea alusiva a la presentación del libro en su segundo tomo
en Lima! ¡Ni siquiera porque en ella tuvo parte principal de
exposición el maestro Manuel Jesús Orbegozo, periodista de los buenos,
de fuste y pluma temible! ¡Sin respaldo de su alma máter, la propia
Cancillería que, como de costumbre, y yo siempre hablo muy claro y eso
lo sabe el embajador Calderón, se hizo la sorda! ¡Frente al silencio
de los mediocres, esta noche hacemos el llamado al conjuro de amor al
Perú, de hacer, nuevos caminos con ideas lustrosas y conmemorando, a
partir del 2007, el 19 de abril como el Día de la Lectura nacional!

No soy ni aspiro al sueño interesante de ser académico. Soy apenas un
soldado que milita en el periodismo de frente y con todas sus letras.
Y eso me avitualla de ciertas libertades, por ejemplo, me he saltado
el canon normal que es discurrir por la obra que ustedes leerán,
ahora, estoy seguro, con mayor ahínco. Pero es que Perú tiene que
caminar por los derroteros originales que sus hijos propongan para
mejor descubrir las alamedas democráticas que nos procuren un Perú
libre, justo y culto.

Tenemos aquí en Trujillo, esta noche, el paradigma viviente de qué
produce la lectura crítica y la práctica de un ministerio grave,
examen de conciencia que citaba Alfonso Benavides Correa, reiterando a
José de la Riva Agüero, en Félix Calderón. Y la galería de hombres
ilustres, peruanos todos, y con obvio y célebre predominio de los
liberteños, a los que se agrega con inconfundibles pergaminos, Manuel
Jesús Orbegozo, están casi compelidos a dar los aldabonazos de un Perú
redimido de su ignorancia y liberado de los grilletes más crueles que
pueden atenazar a cualquier país: los de la incultura y la falta de
crítica. El embajador Calderón pecó, si es pecado aquello, de crítica
generosa y abundancia de sentido cultural, nacionalista y peruanizante
sentido de vivir la vida, aquí, y cuando está fuera, recordando su
origen y haciendo de su embajada portavoz, chasqui y atronador grito
de propaganda de nuestras riquezas turísticas, culturales y económicas
que es otra dimensión fundamental de su tarea diplomática.

Vuelvo al ya mentado, varias veces hoy, maestro Benavides Correa,
cuando en el citado prólogo de hace dos años fragorosos, de forja
dulce y de horas luengas como apasionantes porque así era trabajar con
él en empresas comunes y escribió palabras que puédense aplicar
también, con igual sentido y cariño fraterno, al segundo tomo La
fanfarronada del Congreso de Panamá:

"La crítica, sin embargo, no será unánimemente laudatoria. Las
críticas se resienten de superficialidad, de carencia de
fundamentación histórica y sociológica seria; no van a fondo en el
examen de los problemas ni intentan revisión alguna de las cuestiones
que realmente importan a la República; optando generalmente por el
ominoso silencio. Esto ocurre no sólo en el Perú. Es el caso de Manuel
Ugarte o el coraje civil. En su Historia de la Nación Latinoamericana
anota Jorge Abelardo Ramos: "el irritado silencio que ha rodeado
siempre a la figura de Ugarte no sólo es necesario atribuirlo al papel
de "emigrado interior" del intelectual del 900 en las semi-colonias,
sino al "leprosario político" en el que la oligarquía y sus amigos de
la izquierda cipaya recluyen a los hombres de pensamiento nacional
independiente".

¿Será una trágica constante, al cabo de años de apostolado, de no
evadir los temas esenciales del drama, luciendo el coraje moral de
estar contra los mandarines, tener, sin prensa adicta, un atardecer
escéptico por el silenciamiento?

Lima, junio del 2005"

Apreciado embajador Calderón, señoras y señores: había que salir de
Lima, esa capital infecciosa de placeres mundanos, frivolidades
criminales y delicia de seres fáciles a quienes no alcanza la grandeza
provinciana que crea, como lo hemos hecho hoy, un derrotero, una
esperanza, una señal de alerta, en la oscuridad tenebrosa, en los
potros de bárbaros Atilas que padece el país desde cientos de años a
la fecha. Es su voz escrita con entregas de lectura profunda del
embajador Calderón, vertidas en ya más de 8 libros, los que alientan
la esperanza de surcos jóvenes que aguardan al obrero humilde de
lecturas múltiples y enriquecedoras de su mañana mejor porque así
tendrá que ser el Perú de nuestros hijos y de los hijos de sus hijos.
Tenía que ser aquí en La Libertad donde se pudiera romper el cerco
envidioso de miopes y présbitas, enceguecidos en pasiones subalternas.
¡Cómo no recordar, otra vez, a Vallejo, cuando en Huaco dice:

Yo soy el coraquenque ciego
que mira por la lente de una llaga,
y que atado está al Globo,
como a un huaco estupendo que girara.

Yo soy la llama, a quien tan sólo alcanza
la necedad hostil a trasquilar
volutas de clarín,
volutas de clarín brillantes de asco
y bronceadas de un viejo yaraví.

Soy el pichón de cóndor desplumado
por latino arcabuz;
y a flor de humanidad floto en los Andes,
como un perenne Lázaro de luz.

Yo soy la gracia incaica que se roe
en áureos Coricanchas bautizados
de fosfatos de error y de cicuta.

A veces en mis piedras se encabritan
los nervios rotos de un extinto puma.
Un fermento de Sol;
levadura de sombra y corazón!

Recado del corazón, jaculatoria de honor, notificación que estamos
siempre al pie de las mejores causas. Puedo decir que desde hace más
de 6 ó 7 años, aprendí a conocer de la pluma leída y rica del
embajador Calderón, un ejemplo de vida, un bronce de valiente
paciencia, un apoyo intelectual de primerísima calidad. Testigo soy de
muchos de sus mandobles al sistema, de repente, con modestia de alumno
tímido, hasta cómplice de una que otra travesura, pero siempre
inspirado en el ejemplo diáfano de hombres que hacen que la vida sea
un conjuro de amor y querencia por la tierra y devoción inobjetable y
eterno por el Ande y su historia. Tengo que decir que La Libertad
tiene el privilegio hoy de proponerle al Perú un Día de la Lectura que
será el jalón institucional que nos lleve a navegar de la mano de su
primer piloto y creador, el embajador Félix Calderón, hacia nuevos
puertos, mares procelosos pero siempre embebidos de la promesa del
éxito y de la conquista de la victoria de nuestros ideales. Si la vida
no es combate, lucha, pasión y amor ¿qué cosa es entonces?

Aquí estamos, por último, por lo menos en cuanto a mi humilde tenor se
refiere, para decir que aguardamos aún mucho de su producción
embajador Calderón. Que el Perú de adentro, el sincero, ese que
ningunean desde la capital pero que crea inflexiones nacionales de
digna imaginación, le sabe pleno y firme en la bitácora que se ha
propuesto con sus libros que también tendrán que ser leídos y formar
parte del rico acervo cultural y pedagógico del país. Aquí estamos
como cuando el Perú de Grau, Bolognesi, Cáceres y el Soldado
Desconocido de mil batallas heroicas, nos convocó, en los caminos de
Nuestra Señora la Vida a combatir juntos sin conocernos por el Perú y
su gente. Aquí estamos fraternos y limpios, para todos los nuevos
retos a que se nos quiera llamar. Palabra de hoy. Palabra de mañana.
¡Palabra de siempre!

Muchas gracias.

Monday, April 06, 2009

Buena filosofĂ­a desde Huancayo

Los libros, mis amigos
por Herbert Mujica Rojas
5-4-2009

Buena filosofía desde Huancayo
por Sandro Bossio S.
Correo 2-6-2007 http://www.correoperu.com.pe/prov_columnistas.php?id=411&ed=6)

El libro de Luis Pacheco Mandujano, "Sofía y Teodoro: diálogo en torno a la prueba lógica y ontológica de la existencia de Dios", es un libro curioso. Un rara avis en nuestro medio editorial e intelectual, porque se trata, pese a su brevedad, de un libro teorizante de profundas doctrinas y filosofía pura. Rara avis, además, porque está pulcramente escrito. Me atrevería a decir, el libro de filosofía más original y concienzudo de las letras regionales y aún nacionales.

El vehículo que nos conduce sosegadamente a estas sesudas excavaciones en el pensamiento humano es casi un anecdotario: Sofía y Teodoro se encuentran una tarde fría y de cielo nublado, opaco y triste para conversar. Hace algún tiempo que no se ven y Teodoro tiene una pregunta que hacerle: ¿Es verdad que Sofía tuvo una polémica con un magistrado ideológicamente invencible sobre la forma cómo debe probarse la existencia de Dios? Más aún: ¿Es verdad que salió airosa y demostró que la lógica es más poderosa que la doctrina tomista? Ella le responde que todo es cierto. Teodoro le pide que le cuente cómo se suscitaron las cosas y entonces ella echa mano de su inteligente locuacidad y le relata lo acontecido. A lo largo de 34 hermosas páginas, y en dos jornadas, Sofía expone su teoría filosófica de cómo probar la existencia de Dios desde nuevas ópticas más lógicas y contemporáneas. De ese modo va desechando teorías antiguas, corrientes provectas, escuelas caducas, y la muestra de conocimiento que tiene bajo la manga se hace verdaderamente deslumbrante. Ante las ávidas preguntas de Teodoro, esta –queremos imaginarnos– hermosa filósofa desecha una a una las teorías tomistas y, haciendo gala de todos los niveles de la argumentación, consigue no sólo subyugar a su interlocutor (y a nosotros con él), sino que además logra su cometido gnoseológico: convencer sino persuadir sobre tan espinoso tema.

La estructura que el libro adopta es la misma que usaron muchos filósofos clásicos para hacer más digerible, más didáctica y comprensible, la información que pretenden transmitirnos. Desde los Diálogos de Platón hasta Así habló Zaratrustra de Nietzche, pasando por el Bhagavad Gita, y por otros libros cismáticos, fue la estructura más eficiente y usada por los escritores filosóficos.

El pensamiento que rezuma el libro se encuentra lindante con la filosofía socrática, pues al igual que el sabio griego, las entrelíneas del libro nos dicen que el deber del filósofo es provocar que la gente piense por sí misma, en vez de enseñarle algo que no sepa.

Los diálogos de Teodoro y Sofía tienen una finalidad: refutar elegantemente las verdades de Tomás de Aquino, es decir el tomismo, muchas teorías de Aristóteles y otras neoplatónicas, pues ella piensa que esas ideas se han revejido, o siempre han sido falaces.
Hay que saludar no sólo la buena complexión del libro, la excelente redacción, el inmejorable material filosófico que incluye, sino, además, el buen sentido social que ha tenido Luis Pacheco Mandujano al recuperar la figura de la mujer en la filosofía. Y es que no recuerdo a más filósofas que Aspasia de Mileto, Hipatia de Alejandría, quizás nuestra luchadora Flora Tristán, Simone de Beauvoir y la española María Zambrano.

Pues con Sofía, esta lúcida maestra de la filosofía que se me antoja la versión juvenil de la simpática niña protagonista de la novela El mundo de Sofía de Jostein Gaarder, tenemos los huancaínos y los peruanos a la mejor de todas.

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