Monday, March 02, 2009

CARTA al PRESIDENTE de la REPUBLICA, ALAN GARCIA PEREZ

CARTA al PRESIDENTE de la REPUBLICA, ALAN GARCIA PEREZ


1. Fui abogado del actual Presidente de la República cuando vivió
serios aprietos jurídico penales el año 1992, durante el turbulento
Antejuicio o Juicio Político seguido contra él, luego del cual el
Vocal Supremo Instructor, ROGER SALAS GAMBOA, denegó la apertura de
instrucción, ya que el acuerdo en contrario del Congreso de la
República no era vinculante.

Eran tiempos de los albores de la conocida pareja criminal de cariz
tremebundo. Los famosos íncubo y súcubo encarnaban con suma fruición
el ultramontano poder. Por supuesto que me refiero a los inefables
ALBERTO FUJIMORI y su casi monozigótico VLADIMIRO MONTESINOS
TORRES, quienes, con la archiconocida sumisión del Poder Judicial,
revirtieron este no procesamiento del entonces imputado-denunciado
ALAN GARCIA PEREZ.

2. Como su defensor estoy constitucional y moralmente obligado al
secreto profesional, que cumpliré a rajatabla. Ontico-ontológicamente
visto ese es mi ser, por antonomasia. Sin embargo, no creo que sea
salirse del secreto aseverar apodícticamente que terminé mi relación
profesional, con gambito ajeno de por medio, por incumplimiento de
pago de honorarios profesionales pactados.

3. Empero, no debe confundirse el rol pasado del abogado respecto de
su cliente, es decir, el conocimiento del intrincado dédalo que
significaron los cargos penales que pesaron sobre el entonces ex
presidente, con los sentidos y diferentes roles de ciudadano y
artesano del Derecho que experimento actualmente, en virtud de los
cuales tengo que enjuiciar los actos del gobernante con circunspección
y sindéresis. El hecho que antes fue nuestro patrocinado no menoscaba,
menos enerva, este reclamado enjuiciamiento.

4. De allí que la presente carta abierta denuncia, sin tiquismiquis,
una arista larvada del comportamiento GARCIA PEREZ, cumplida en
Noviembre del 2007, al socaire de la inmoralidad y en favor del novel
extraditado desde CHILE y que comenzó a ser juzgado el mes de
Diciembre del citado año por la Sala Penal Suprema que preside CESAR
SAN MARTÍN CASTRO. La íntima anastomosis entre las sendas conductas
de tales partícipes fluye diáfana.

5. Se trata de que alguien no visto, ni dónde, menos por cuánto, le
encomendó, con singular premura, a este prestigiado jurista, tal vez
sin parangón en el Perú, y a la sazón Presidente del tribunal juzgador
de FUJIMORI, proyectara una ley genérica que modificara cierto
articulado del juicio oral del proceso penal, ley que inmediatamente
sería aplicada en las audiencias seguidas contra el procesado de
marras.

6. CESAR SAN MARTÍN CASTRO, cumplió con diligencia el encargo.
Proyectó una ley que permitía al acusado FUJIMORI estar ausente
desde el inicio de su juicio oral. Podía estar ausente desde la
segunda sesión hasta la misma lectura de sentencia, cuya lectura
también podía realizarse en su ausencia. Es decir, una ley que le
permitía estar ausente –hoy sabemos, más de 140 veces- y observarse
a sí mismo por televisión, arrellanado en su dormitorio, tomando
apuntes tal vez cachaciento, sin ser visto por nadie, y evitando que
las piernas se le adormezcan y se le hinchen, como sucede a miles de
infelices acusados que no llegaron a Presidente.

7. Este nada inocente encargo tiene que necesariamente haberlo hecho
–autor directo, no mediato- ALAN GARCIA PEREZ, puesto que el mentado
proyecto de ley fue expuesto por CESAR SAN MARTÍN en Palacio de
Gobierno y ante el pleno del Consejo de Ministros debida y formalmente
convocados.

Todos sabemos que ningún espontáneo hace exposiciones de proyectos de
ley ante el Presidente de la República y sus Ministros reunidos, en
una fecha cierta, hora prefijada, protocolos mil con una sarta de
ujieres y que salte a la garrocha los ojos, oídos y magín del
Presidente.

Además, tampoco existen espontáneos que proyecten leyes y las
sustenten o fundamenten lejos de su habitat jurisdiccional. Peor aún,
en el presente caso, que CESAR SAN MARTÍN no les notició semejante
encargo a sus pares de la Sala Penal Suprema juzgadora, ni al de la
izquierda, menos al de la derecha (tan estudioso como él). La Sala
Plena de la Corte Suprema de la República tampoco conoció del
entuerto, posible raigambre de cualquier trasiego de justicia. Los
actos procesales no se gestan ayunos de motivación. ¿La sentencia?

8. Expuesto palaciegamente el sibilino proyecto de ley procesal, que
raramente innova los miles de años que tiene el juicio oral en el
mundo, fue aprobado por el Presidente y sus Ministros tal como CESAR
lo proyectó. Nadie chistó contra su articulado, ni atisbó sus
recovecos, no sé si por ignorancia o por connivencia con el mentor del
próximo juicio oral de FUJIMORI: NAKAZAKI, u otro del mismo jaez, que
saben la gollería que pretendían para el nipón.

9. El día 07 de noviembre del 2007, ALAN GARCIA PEREZ, con su firma
y sello, mediante Oficio Nº 253-2007-PR remite el aprobado Proyecto
de Ley Nº 1842/2007-PE al Congreso de la República, donde fue
recibido nocturnamente ese mismo día a las 21.20 horas (9.20 de la
noche).

Decía este Oficio 253 dirigido a LUIS GONZALES POSADA EYZAGUIRRE:
"Mucho estimaré que se sirva disponer su trámite con el carácter de
URGENTE". Pedir esta urgencia es discreción del Poder Ejecutivo cuando
así lo estime conveniente: FUJIMORI lo ameritaba.

10. Con el referido Proyecto de Ley se pretendía modificar el
Artículo. 234º del Código de Procedimientos Penales, cuyo Inciso 3
dejaba la ausencia del acusado a la audiencia a su arbitrio y
capricho.

Leamos el increíble texto que propuso nuestro vocal supremo
proyectista-Presidente de Sala, que ALAN GARCIA PEREZ y sus
Ministros por él convocados hicieron suyo:

"Artículo 234º.- Apertura de la audiencia y presencia del acusado.

3. Si el acusado ha prestado su declaración en el juicio oral o se
acoge al derecho de guardar silencio y deja de asistir a la
audiencia, ésta continuará sin su presencia y será representado
por su defensor".

5. ......o cuando el acusado se muestre renuente a encontrarse
presente en la audiencia, la sentencia podrá ser leída sin su
presencia pero con la concurrencia obligatoria de su abogado
defensor".


11. El tenor literal de esta proyectada norma de Noviembre 2007,
significaba que don ALBERTO KENYA FUJIMORI la iba a estrenar el mes
siguiente: Diciembre 2007, con las siguientes prerrogativas que no
conoce país del mundo:

a) guardar silencio desde el momento inicial de la audiencia, en el
preciso instante que comienza su declaración, en cuyo caso, ad líbitum
o por libérrima discreción puede "dejar de asistir a la audiencia", y
la Sala tiene la obligación de continuarla sin su presencia todo el
tiempo que aquélla dure, incluso puede leerse la sentencia en su
ausencia, pues la norma transcrita así lo establece sin cortapisas.

b) Prestar su declaración tan esperada y luego ausentarse
inmotivadamente todo el curso del juicio oral, incluyendo la lectura
de la sentencia, pudiendo luego presentarse para meramente
impugnarla.

12. Quien lea esta estuporizante modificación del juicio oral, con
desapasionamiento y desprejuicio, podrá advertir que la corrupción
enquistada en el poder mira en lontananza, 2011 incluido. A más de
140 audiencias de su propio procesamiento no habría asistido don FUJI.
No habría saboreado el rigor del banquillo de los acusados como otros
que carecen del padrinazgo ALAN-FUJIMORI.

13. Felizmente, el Proyecto de Ley Nº 1842/2007-PE abortó también por
urticante crítica mía, escrita el 25 de noviembre 2007. Aún así, las
conductas narradas de ALAN GARCIA PEREZ y CESAR SAN MARTÍN CASTRO
han alcanzado con dolo su grado consumativo. Han violado
delictivamente bienes jurídicos de la administración pública en su
calidad de funcionarios públicos, trastocando la históricamente
anhelada separación de poderes; por lo tanto, son pasibles de denuncia
constitucional. La investigación y sanción son un imperativo moral,
legal y categórico.

Lima, 02 de marzo del 2009.


Guillermo Olivera Díaz
CAL Nº 4447
DNI 08765441

Av. San Luis 2147-402
SAN BORJA
Telfs. 346-1803 --- 999666646
EMAIL: godgod_1@hotmail.com

El cable “digital” de Telefónica

Señal de Alerta
por Herbert Mujica Rojas
2-3-2009

El cable "digital" de Telefónica

Luego de comprar un auto o un artefacto novísimo, la probabilidad que
falle aunque mínima da cuenta sólo que el aparato es un adefesio, no
pasa un control de calidad elemental y que quienes lo venden son
candidatos a estafadores o ladrones a secas. ¿Le han instalado el
pomposo cable digital de Telefónica en su hogar y el maravilloso
producto no transmite ni los canales ni señas de humo? En los últimos
días en varios distritos del país Telefónica ha, según ellos,
instalado señales de cable y las benditas instrucciones dizque
"digitales" no retransmiten ¡ni los canales nacionales de cuya
proverbial miseria no hay mucho que decir!

Cuando una empresa mercadea o comercia, difunde lo que no posee porque
carece del producto o simplemente plantea inequívocas actitudes
sospechosas incurre en propaganda engañosa, en timo lo que se llama en
castellano mondo y lirondo en estafa. ¿Cómo puede entenderse que los
cables digitales, con decodificadores y colores vistosos, no sirvan
para nada?

La aprendida cortesía de las telefonistas y sus melosas muletillas
inanes es absolutamente ineficaz para acallar las iracundas protestas
de los clientes. He visto cómo a uno que le colocaron en su oficina el
cable digital el miércoles, esa misma noche debió reclamar porque...
¡ya no tenía servicio el miércoles por una avería masiva sobre la que
se ya se estaba trabajando! El jueves fue lo mismo, el viernes para
variar y el sábado para no desentonar y dejar al sufrido cliente sin
televisión el domingo continuó la oprobiosa rutina. ¡Por supuesto sin
que Telefónica o Cable Mágico, para el caso el atropello es
indistinto, se atreviese a confesar sus mediocridades en el servicio!

¿Cuántas personas, familias, ejecutivos ya están hartos de esta clase
de abusos de Telefónica? Se sabe que no son pocas. ¿Hay algún servicio
alternativo similar, de genuina y muy alta calidad, capaz de asumir el
reto de un mercado exigente y de un público anhelante de un servicio
que pueda llamarse como tal y, de repente, más caro? Cuando se trata
de honrar la contraprestación auténtica la gente sí paga. Lo que da
asco es pagar por engaños, timos y robos como los que padecen decenas
de peruanos a toda hora y gracias a una empresa ibérica que ha ganado
cientos o miles de millones de dólares otorgando una pésima cobertura
que nadie multa, castiga o sanciona como debiera con penas del más
alto calibre.

Cuando uno llama a Telefónica y a su "servicio digital de cable
mágico" pareciera que uno se transporta a un mundo irreal porque los
jóvenes que allí trabajan sólo se escuchan a sí mismos. Repiten como
loros: "en todo caso, la empresa tiene 4 días para reponer el
servicio" y monsergas por el estilo. No hay explicaciones lógicas.
¿Cómo es que hay falla técnica si hay servicio parcial hasta las 5 pm.
y luego se "cae" extrañamente y por arte de birlibirloque en desmedro
del cliente? ¿cómo se repone el suministro de señal hasta las 9 pm. y
luego se interrumpe hasta el día siguiente si la falla fue ocasionada
en el panel y es de carácter técnico? Las inconcruencias son muy
torpes pero por cierto no hay reparación o explicación en ningún
idioma terrestre.

A veces interesa poco la confesa y consuetudinaria mala calidad de
empresas como Telefónica porque no van a cambiar: el patrón que regula
sus bajos y deficientes costos estriba en una explotación salvaje y
mala consideración de su personal humano. Se trata que los gobiernos
no deben permitir que pésimas empresas negreras y de un tráfico del
dolor humano en términos laborales, tengan patente de corso para
volverse más millonarias en Latinoamérica y señaladamente en Perú.
¿Hacen eso mismo los de Telefónica en España? Si no es así ¿por causa
de qué aquí incurren en estos actos contra los derechos humanos y
laborales de la gente común y corriente? ¿hay alguna corriente social
que apadrine esta clase de estafas y robos?

¿Señal digital de Telefónica?: ja, ja.

¡Atentos a la historia, las tribunas aplauden lo que suena bien!

¡Ataquemos al poder, el gobierno lo tiene cualquiera!

¡Rompamos el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

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Friday, February 27, 2009

Congreso: de elegantísimo ridículo

Señal de Alerta
por Herbert Mujica Rojas
27-2-2009

Congreso: de elegantísimo ridículo

En muy pocas horas, el conjunto de tagarotes, damas y caballeros que
no suelen hacer demasiados esfuerzos para parecer más ridículos e
intrascendentes cuando dan discursos en el Estable y lo propio en su
condición natural de adornos políticos cobradores los quinces y
treintas, brillarán como nunca por una de las más tremebundas
claudicaciones en que haya incurrido el Congreso: ¡se dejó escamotear
por el Ejecutivo el Tratado de Libre Comercio y quirúrgicamente quedó
al margen de cualquier participación en este subprepticio acuerdo
comercial, tributario e internacional con Chile. Hasta hoy fue muy
simplón cómo han ocultado los del Congreso su inverosímil cobardía y
hasta natural renuncia expresa y traidora al país. Cuando un país no
debe temer a las inexistentes fuerzas invasoras porque las naturales
que posee son ineptas hasta de pronunciar la palabra Dignidad, es poco
o nada lo que puede aguardarse de semejante "reserva". De hoy en
adelante habrá de recordarse este Congreso como el que no se atrevió a
reafirmar ni siquiera su existencia. Que los oficialistas nos digan
arrebañados lo que no pueden decir en singular es cabalísima imagen de
qué se sienten dueños los precarísimos inquilinos de la Plaza Bolívar.

Al TLC con Chile le cambiaron el nombre por Acuerdo de Complementación
Económica –ACE- y las sendas decisiones en Diputados y Senadores en
Valparaíso daban testimonio cómo favorecían al país del sur. A menos a
que algún imbécil le funcione el cerebro con cola sintética inmediata
y compacte todo al revés. Nunca debe olvidarse, tampoco, que a veces
han existido también jenízaros que no dudaron en vender sus almas a
quien pagaran más por tales alicaídas verguenzas públicas.

Un razonamiento simplísimo destroza cualquier mamarracho protocolario
o engañifa diplomática de esas que suelen impulsar las pandillas
patibularias a quienes no importa el fin sino los medios. Y aquí se ha
pretendido insinuar que el Congreso no debía de pronunciarse. En
puridad de derecho, es cierto que siempre se puede prescindir de una
malagua tan jabonosa como el Congreso, no obstante reflexionar cuánto
y por causa de qué han servido con tanto desdoro contra el país,
equivale a volver a comprender que Perú no pierde sus guerras sino que
los apóstatas ponen al país en bandeja y en salsa de hongos y al mejor
postor.

¿Podía el Congreso ensayar lo que hasta hoy soy vagidos soterrados y
hasta insonoros presididos por el estigma monstruoso de la verguenza?
Si para ser congresista debíase llegar a un fango abisal, lo que
ocurre en nuestros días equivale al Tratado de Ancón de octubre de
1883 firmado con las tropas y pezuña invasoras fabricando el cartabón
de los foráneos. ¿Equivaldrá aquello a uno de los requisitos para
todos los futuros parlamentarios? ¿No hemos llegado ya a esa
pestilencia que precede a la abyección total de los cuerpos en
putridez irreversible?

Quien no cumple la Constitución y la violenta o permite que la
trasgresión de los preceptos de la Carta Magna aniquila hasta los
barruntos elementales de cualquier espíritu legiferante. Esto es lo
que está ocurriendo en Perú, aunque 120 individuos digan lo contrario
porque han perdido hasta la última gota de verguenza.

Don Manuel González Prada en Los honorables cinceló palabras de
vibrante y estentórea vigencia:

"¿Qué es un Congreso peruano? La cloaca máxima de Tarquino, el gran
colector donde vienen a reunirse los albañales de toda la República.
Hombre entrado ahí, hombre perdido. Antes de mucho, adquiere los
estigmas profesionales: de hombre social degenera en gorila
politicante. Raros, rarísimos, permanecen sanos e incólumes; seres
anacrónicos o inadaptables al medio, actúan en el vacío, y lejos de
infundir estima y consideración, sirven de mofa a los histriones de la
mayoría palaciega. Las gentes acabarán por reconocer que la techumbre
de un parlamento viene demasiado baja para la estatura de un hombre
honrado. Hasta el caballo de Calígula rabiaría de ser enrolado en
semejante corporación.

¿Ven ustedes al pobre diablo de recién venido que se aboba con el
sombrero de pelo, no cabe en la levita, se asusta con el teléfono,
pregunta por los caballos del automóvil y se figura tomar champagne
cuando bebe soda revuelta con jerez falsificado? Pues a los pocos
meses de vida parlamentaria se afina tanto y adquiere tales agallas
que divide un cabello en cuatro, pasa por el ojo de una aguja y
desuella caimanes con las uñas. Ese pobre diablo (lo mismo que sus
demás compañeros) realiza un imposible zoológico, se metamorfosea en
algo como una sanguijuela que succionara por los dos extremos.

El congresante nacional no es un hombre sino un racimo humano. Poco
satisfecho de conseguir para sí judicaturas, vocalías, plenipotencias,
consulados, tesorerías fiscales, prefecturas, etc; demanda lo mismo, y
acaso más, para su interminable séquito de parientes sanguíneos y
consanguíneos, compadres, ahijados, amigos, correligionarios,
convecinos, acreedores, etc. Verdadera calamidad de las oficinas
públicas, señaladamente los ministerios, el honorable asedia, fatiga y
encocora a todo el mundo, empezando con el ministro y acabando con el
portero. Vence a garrapatas, ladillas, pulgas penetrantes, romadizo
crónico y fiebres incurables. Si no pide la destitución de un
subprefecto, exige el cambio de alguna institutriz, y si no demanda
los medios de asegurar su reelección, mendiga el adelanto de dietas o
el pago de una deuda imaginaria. Donde entra, saca algo. Hay que darle
gusto: si de la mayoría, para conservarle; si de la minoría, para
ganarle. Dádivas quebrantan penas, y ¿cómo no ablandarán a senadores y
diputados?

¡Atentos a la historia, las tribunas aplauden lo que suena bien!

¡Ataquemos al poder, el gobierno lo tiene cualquiera!

¡Rompamos el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

¡Sólo el talento salvará al Perú!

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Thursday, February 26, 2009

Nuestra adorada hipocresía

Señal de Alerta
por Herbert Mujica Rojas
26-2-2009

Nuestra adorada hipocresía

En Perú la hipocresía reviste cánones y celebra cada vez que puede la
mentira diaria de su engaño cotidiano. Timar no es problema. Se
aprende a hacerlo desde los tiernos años de la inocencia, para tapar
el cohecho y la suciedad se apela a la mentira blanca como si por
serlo la impostura fuere menos grave y monstruosa. Como si la estafa
contra cada quien mejorara su horrenda faz con la geografía
oportunista de quien produce la triquiñuela o dirige el latrocinio. O
como si el fenómeno lacerante y putrefacto trocara su cáncer de
acuerdo a quien "dicta" el concierto expoliador, el asalto social que
se perpetra o el robo legal que se lleva a cabo. Más fuerte, vital,
recurrente, cuasi inexintinguible, la hipocresía nuestra de cada día
nos hace más cínicos y descarados. El político sólo sabe robar; el
empresario engañar y el burócrata vive de los tontos. Y estos de su
trabajo. Y uno que otro payaso se ha creído el cuento que escribe
libros epocales porque por sus augustas figuras y cerebros producen
mercenarismos que pagan adrede pandillas de pseudo-intelectuales,
historiadores de juguete o héroes de barro.

Recordemos con González Prada en Los honorables:

"Porque en todas las instituciones nacionales y en todos los ramos de
la administración pública sucede lo mismo que en el Parlamento: los
reverendísimos, los excelentísimos, los ilustrísimos y los useseñorías
valen tanto como los honorables. Aquí ninguno vive su vida verdadera,
que todos hacen su papel en la gran farsa. El sabio no es tal sabio;
el rico, tal rico; el héroe, tal héroe; el católico, tal católico; ni
el librepensador, tal librepensador. Quizá los hombres no son tales
hombres ni las mujeres son tales mujeres. Sin embargo, no faltan
personas graves que toman a lo serio las cosas. ¡Tomar a lo serio
cosas del Perú!

Esto no es república sino mojiganga." (Bajo el oprobio, 1914).

¿Hace cuántos decenios que Perú no produce un pensador de quilates y
potente envión capaz de enhebrar cuatro o cinco párrafos lógicos y
premunidos de fuerza argumental, no plagio o carbón miserable de
emulación? El de allá hablá de José Carlos Mariátegui, olvidando que
este personaje murió temprano en 1930 y que luego de de él y su
belleza periodística cuanto que exégesis buida limitan como es obvio
con los alcances de su tiempo. Hay no pocos payasos que jamás leyeron
a Haya de la Torre y que para no llevar la contraria siguen sin
hacerlo hundidos en nebulosas insondables y en pantanos abisales de
ignorancia. Preguntar por la renovación de esquemas de pensamiento
parece una tarea inútil. En cambio sondear por la frivolidad y el
afeite sí parece tarea fecunda aunque discurra apenas por los
despreciables terrenos de la forma y no el fondo. En Perú se da
prioridad a la cáscara, el fruto pasa a segundo plano. Por eso
carecemos de héroes genuinos, raigales, populares. Los primos,
parientes, los fraudes, tienen sus nombres en avenidas, parques,
carreteras. Jamás se ha averiguado bien quiénes fueron esos impostores
porque las sorpresas delatarían que enorme cantidad de estos adefesios
incurrieron en traiciones contra la Patria y la apuñalaron por un
plato de frijoles o se vendieron al mejor más ágil comensal.

¿Hasta cuándo hay que soportar esta aberración monstruosa? ¿será
lícito conceder, como hasta hoy, la impostura de haberle engañado y
timado a la gente durante 187 años de vida republicana? Me temo que
esa frágil temeridad ya no aguanta más en el imaginario nacional. Por
eso hay que pulverizar a los pobres diablos.

¡Atentos a la historia, las tribunas aplauden lo que suena bien!

¡Ataquemos al poder, el gobierno lo tiene cualquiera!

¡Rompamos el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

¡Sólo el talento salvará al Perú!

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Monday, February 23, 2009

Acta de Ejecución viola el Tratado con Chile de 1929 y No obliga al Perú

Señal de Alerta
por Herbert Mujica Rojas
6-2-2007

Acta de Ejecución viola el Tratado con Chile de 1929 y No obliga al Perú
por Alfonso Benavides Correa

El 13 de noviembre de 1999 los ministros de Relaciones Exteriores del
Perú y Chile suscribieron la llamada "Acta de Ejecución" de las
obligaciones establecidas en el Artículo Quinto del Tratado del 3 de
junio de 1929 y Segundo de su Protocolo Complementario.

En el punto 1 de dicha Acta se expresa textualmente lo siguiente: "En
ejecución de lo dispuesto en el Artículo quinto del Tratado de Lima
del 3 de junio de 1929, la República de Chile ha construido a su
costo, y pone al servicio de la República del Perú dentro de los mil
quinientos setenta y cinco metros de la bahía de Arica, un malecón de
atraque para vapores de calado, un edificio para la agencia aduanera
peruana y una estación terminal para el ferrocarril a Tacna, cuyos
linderos están claramente definidos en el plano anexo, habiendo sido
aprobada por el Perú la ubicación y posterior construcción de estas
obras mediante Notas Diplomáticas intercambiadas entre los años 1965 y
1986".

Esto es absolutamente inexacto.

Dentro de los mil quinientos setenta y cinco metros (1,575 m.) de la
Bahía de Arica –a que con indubitable precisión se refiere el Artículo
quinto del Tratado de 1929- no se encuentra ninguna de las obras que,
a su costo, Chile debió construir para el Perú:

-La antigua Estación Terminal del Ferrocarril de Tacna a Arica se
encuentra dentro de la Bahía de Arica pero la nueva Estación se halla
fuera de ella.
-Lo propio ocurre con el nuevo edificio para la Agencia Aduanera
Peruana que también se encuentra fuera de la Bahía de Arica y no
dentro.
-El Muelle que Chile le entrega al Perú es un Borde de Atraque al lado
exterior del Puerto, así llamado para diferenciarlo del lado ulterior
del Puerto; y, por tanto, no es el Malecón de Atraque para vapores de
calado, dentro de los 1,575 m. de la Bahía de Arica, que ordena el
Artículo quinto del Tratado.

Lo precedente significa lo que en derecho se llama "novación", esto es
la sustitución de una obligación por otra en la que la nueva
obligación, con prestación distinta, es incompatible con la anterior o
primitiva.

Por esta "novación" el Perú –mediante írritas Notas Diplomáticas que
no pueden desconocer que la fe debida a los tratados debe ser sagrada
e inviolable- el Perú es expulsado de los 1,575 m. de la Bahía de
Arica dentro de la cual, según el Tratado de 1929, tiene derecho al
libre tránsito de personas, mercaderías y armamentos con la
independencia del más amplio puerto libre.

Esto afecta gravemente los derechos de soberanía del Perú al hacerse
escarnio de las "servidumbres perpetuas" que consagra a su favor el
Tratado.

La doctrina internacional es uniforme al establecer que las
"servidumbres" internacionales son las restricciones excepcionales de
la soberanía territorial del Estado convenidas por tratado y, en
virtud de las cuales, la totalidad o una parte del territorio han de
servir a perpetuidad a cierto fin o al interés de otra nación.

Lo precedente significa una inexcusable violación de la Resolución
Legislativa No. 6626 por la que, el 2 de julio de 1929, el Congreso
del Perú aprobó el Tratado con Chile del 3 de junio del mismo año para
resolver la cuestión de Tacna y Arica.

Por ello mismo el Acta de Ejecución suscrita el 13 de noviembre en
curso carece de validez y eficacia jurídica mientras, por la burla de
los irrenunciables derechos del Perú en Arica, no sea aprobada por el
Congreso Nacional porque así lo ordenó el Artículo 56 de la
Constitución del Estado, atendiendo a que –sin que exista diferencia
esencial entre ellos y sea cual fuere su denominación su fuerza
obligatoria es la misma- los pactos internacionales se denominan no
sólo acuerdos o tratados sino también, a veces, actas, convenios,
declaraciones, protocolos, etc.

Si, en concordancia con el acápite segundo de su Artículo 57, el
Artículo 56 del Texto Político y Jurídico Supremo del Perú prescribe
imperativamente en su párrafo segundo que, además de los tratados que
versan sobre la soberanía, dominio o integridad del Estado, "También
deben ser aprobados por el Congreso los tratados –como el Acta de
Ejecución que enmienda el Tratado de 1929- que crean, modifican o
suprimen tributos; los que exigen modificación o derogación de alguna
ley –como la Resolución Legislativa No. 6626 del 2 de julio de 1929
que aprobó el Tratado del 3 de junio de dicho año- y los que requieren
medidas legislativas para sus ejecución"; no puede pasarse por alto lo
sostenido sobre esta materia por los más connotados internacionalistas
y constitucionalistas.

Según doctrina inconcusa los tratados –como el Tratado del 3 de junio
de 1929 entre el Perú y Chile- establecen reglas de conducta
obligatorias para los Estados; forman parte, por consiguiente, del
Derecho Internacional; y, en tal virtud, obligan a las Partes
contratantes, las cuales han de abstenerse de realizar actos
incompatibles con sus compromisos convencionales. Esto implica el
deber de no concertar tratados incompatibles con las obligaciones
dimanantes de tratados anteriores. Porque el hecho de ajustar tratados
de esta naturaleza constituye un acto ilícito, el vigente Código Penal
reprime, en su artículo 340, al que viola los tratados o convenciones
de paz vigentes entre el Perú y otros Estados.

El trámite parlamentario es indispensable. Los maestros del Derecho
Internacional enseñan que, aunque la firma sirva para precisar el
contenido de la voluntad de los Estados, no basta por sí sola para
hacer obligatoria la regla de derecho formulada en el tratado, en la
convención o en el acta. Este solamente adquiere fuerza jurídica, para
obligar internacionalmente al Estado, con la aprobación dada al pacto
por el órgano interno competente, con la observación de todas las
disposiciones de derecho constitucional que regulan su formulación.

El "Acta de Ejecución" del 13 de noviembre de 1999 consagra un Pacto
viciado que, incompatible con el Artículo quinto del Tratado del 3 de
junio de 1929 y con el Artículo segundo de su Protocolo
Complementario, únicamente puede considerarse celebrado bajo la
condición suspensiva de su aprobación por el Congreso exigida por la
Constitución.

Lima, 25 de noviembre de 1999

Alfonso Benavides Correa
Presidente de la Comisión de Defensa de la Soberanía Territorial del Perú
Ilustre Colegio de Abogados de Lima
……………………………………………………

Nota del editor.- Era canciller del régimen dictatorial del nipón
Alberto Fujimori, Fernando de Trazegnies y desempeñaba la secretaría
general de la Cancillería, el embajador Jorge Valdez Carrillo.
Participaron como fautores del presente estropicio denunciado en su
oportunidad, como parte intelectual los siguentes: "Carlos Pareja
Ríos, Director Nacional de Límites y Desarrollo Fronterizo y al autor
de estas líneas (Fabián Novak Talavera), Asesor Jurídico del ministro
de Relaciones Exteriores. A ellos se sumó el primer secretario Manuel
de Cossío Kluver, jefe del Departamento Chile, quien luego sería
reemplazado por el primer secretario Peter Camino Cannock…" p. 59, Las
conversaciones entre Perú y Chile; …. "Desde aquí mi reconocimiento al
amigo, compañero y jurista, Fernando Pardo Segovia, cuyos aportes y
análisis jurídicos resultaron fundamentales para el éxito de este
proceso. Su inteligencia no sólo queda demostrada en los informes que
sobre este tema elaboramos para el canciller De Trazegnies sino
también en las reuniones preparatorias de cada ronda con nuestros
pares chilenos", p. 58, ob. cit.

"…y condecorado –Fabián Novak Talavera- por el Gobierno Chileno con la
"Orden Bernardo O'Higgins", en el Grado de Gran Cruz, como
reconocimiento a su participación como Negociador Peruano en el
Proceso de Conversaciones entre el Perú y Chile, que concluyó con la
suscripción del Acta de Ejecución del 13 de noviembre de 1999" (solapa
de ob. cit).

¡Es importante preguntar quién o quiénes de la Marina de Guerra del
Perú, fueron los cómplices de dar el visto bueno a un muelle que no
está dentro de los 1575 metros de la bahía de Arica como dice el
Tratado del 3 de junio de 1929 y a quienes responsabiliza Fabián Novak
del despropósito! (Herbert Mujica Rojas)

Tuesday, February 17, 2009

Desunidos e indiferentes

Señal de Alerta
por Herbert Mujica Rojas
17-2-2009

Desunidos e indiferentes

En su libro, El poder de un símbolo patrio. Clave de la identidad e
integridad, Julio César Rivera Dávalos (Editorial San Marcos EIRL,
2008 primera edición), consigna párrafos de alto contenido polémico.
Leamos.

"Generalmente se suele admitir que los peruanos vivimos desunidos e
indiferentes al bien común, a los valores o al respeto a la ley, a tal
punto que vemos casi con normalidad hechos indebidos como la
sustracción de recursos financieros públicos o privados u otros actos
de corrupción, sin importar las consecuencias en el campo moral ni los
perjuicios que dichos actos ocasionan. La falta de un proyecto
nacional a mediano y largo plazo sería la expresión de lamentable
realidad desde comienzos de la República, deplorable defecto que tiene
una de sus más lamentables manifestaciones en la alarmante falta de
atención a los urgentes problemas sociales, en los escandalosos actos
de inmoralidad pública y el elevado índice de corrupción. Esta
indiferencia de carácter sociopolítico es expresión de una sociedad
resquebrajada a lo largo de su historia y que todavía no logra plasmar
una identidad nacional, tampoco valorarse como seres humanos capaces
de construir una nación fuerte y solidaria, por la ausencia de una
calidad humana y el imperio de una estrechez mental en un gran sector
de los peruanos que puede conducirnos a una sensación de impotencia y
de frustración en la participación del quehacer nacional.

La indiferencia como fenómeno moral se da en todas las sociedades del
mundo en unos más y otras menos, apreciándose que en los países
subdesarrollados acontece con más énfasis, como en el caso del Perú,
en el que se observa una actitud de indiferencia de la mayoría de los
peruanos con los destinos superiores de la Patria, aun cuando se
quieren dar razones aparentes para justificar tal conducta. Esta
actitud usualmente dada en nuestro país, obedece a que permanentemente
nos encontramos en una situación de subdesarrollo, no sólo colectivo
sino hasta individual en muchos casos, desde los inicios de la
República, lo que inexplicablemente se ve con normalidad y no se hace
nada para superar esta situación, en razón a que no somos capaces de
encontrar un punto de unión y comprensión, que posibilite ponernos de
acuerdo, para adoptar un tipo de sistema sociopolítico con una
continuidad que posibilite encontrar un punto de partida para edificar
un bienestar social y económico, así como un carácter nacional con una
integridad y una identidad factibles.

Tal incapaciad obedece a que no se ha producido una identificación
sincera y real con la Patria y su destino, y si lo hubo más de una vez
no pasaron de ser brotes e inquietudes patrióticas, que por falta de
unión y comprensión entre los peruanos motivó a que cada gobierno de
turno hiciera lo que le placía, so pretexto de argumentos
aparentemente consistentes, por suponer que la gestión de su antecesor
habría sido pésima, que requeriría cambios y reformas, dando lugar que
a través del tiempo y la historia los gobiernos siempre se hayan
ocupado más de hacer reformas y contrarreformas, truncando el poco
avance o visión que pudieron tener gobiernos anteriores, aplicándose
implícitamente a nivel gubernamental la política del palo encebado.

....La indiferencia en la idiosincracia de la mayoría de los peruanos,
los condiciona a ser inertes e indolentes respecto a los problemas que
los circundan menoscabando su autoestima, limitándolos a no
comprometerse con la solución de los mismos; percibiéndose en ellos
una tendencia hacia una conducta del facilismo y de un cortoplacismo
en los políticos. Dicho fenómeno, indudablemente, tiene que ver con
nuestro derrotero histórico, el cual no ha sido ajeno al episodio de
la destrucción de la cultura tahuantinsuyana, conocida como la
destrucción de las Indias durante la Conquista, con la imposición de
una cultura foránea; y luego con el triunfo de la República criolla
que nación dando la espalda a la cultura del Tahuantinsuyo y al propio
pueblo subsistente a la postindependencia del yugo español". (Ob. cit.
pp. 33-34).

Bien vale la pena revisar esta lectura y discurrir por sus sugestivos
retos. ¿Habrá llegado la hora de pulverizar esos ocios que nos reputan
como un pueblo que no lee y que habla de oídas? ¡El desafío está
planteado!

¡Atentos a la historia, las tribunas aplauden lo que suena bien!

¡Ataquemos al poder, el gobierno lo tiene cualquiera!

¡Rompamos el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

¡Sólo el talento salvará al Perú!

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Monday, February 16, 2009

Delimitación marítima: ¡campaña nacional!

Señal de Alerta
por Herbert Mujica Rojas
16-2-2009

Delimitación marítima: ¡campaña nacional!

He leído con subrayada reserva la propuesta de un marino en retiro que
sostiene que son los centros académicos los responsables de imponerse
de un cabal conocimiento en torno a la demanda a que Chile ha sido
llevado por Perú y por la ausencia de delimitación marítima. Tengo la
impresión que esa clase de enclaustramiento y confín no le hace ningún
bien al país. ¡Precisamente, lo que el pueblo necesita conocer es de
qué se trata el contencioso con Chile, cuáles nuestras razones y eso
es lo hay que difundir urbi et orbi! Mantener en las insuficientes y
pusilánimes manos de quienes hasta hoy se han autonombrado custodios
de soberanías que jamás defienden, que desconocen y que eventualmente
traicionan según las corrientes de viento, es parte de la trágica y
deleznable historia de la sempiterna indefensión del Perú. Ni los
diplomáticos y mucho menos los académicos chilenófilos o alimentados
por universidades que han olvidado la historia y sí recuerdan lo que
ellos llaman "paz o fraternidad", han sido ejemplo o paradigma
absolutamente de nada.

Los peruanos deben enterarse por qué causas planteó el gobierno del
Perú en nombre de su Estado el tema en la Corte Internacional de La
Haya y cómo es que nuestra nación afirma y sostiene que carece de
delimitación marítima con Chile. Si hay coherencia entonces deberá
subrayarse la impertinencia de ciertos elementos que deberían estar en
sus casas o arrepintiéndose públicamente de textos que ex profeso
pueden hacer daño a la posición peruana que es diametralmente opuesta
a la que ellos han escrito en libros, como es el caso del traidorzuelo
Fabián Novak Talavera.Ese es un tema delicado y pendiente.

En uso de su soberanía nacional y en cumplimiento del derecho a saber
de qué se trata la utilidad de difusión de la demanda peruana que
arranca su exposición ante La Haya el próximo 20 de marzo, deviene de
inconcusa e imbatible vigencia y necesidad. Su traducción al quechua y
aymara, lógica y maciza. Ningún peruano puede substraerse a la defensa
del país y ¡qué mejor ocasión! que convertir en texto de obligada
lectura y reflexión para los millones de escolares que se reincorporan
pronto a clases.

Nótese que la abrumadora sed de conocimientos rebasa la minúscula
cantidad de establecimientos académicos. A la par que ellos estudian y
conocen, no hay impedimiento de ninguna especie para difundir
masivamente el documento de la demanda y por todos los medios de
comunicación. ¿Alguien entendería que en tiempos de Internet se
promueva que unos pseudo-iluminados promuevan el conocimiento de
oligarquías exclusivas, ineficientes y cómplices de claudicaciones
como aquella referida a Arica de 1999? ¡Ningún gobierno o Congreso se
ha atrevido a dar validez constitucional al supuesto cumplimiento de
esos actos felones sobre lo pendiente del Tratado de Lima de junio de
1929!

Además, juzgo imprescindible que se oriente al país en torno a los
próximos pasos a posteriori de la presentación en La Haya el 20 de
marzo. Un país al garete simplemente navega al fracaso y a ser
alimento de tiburones, locales y foráneos, muy bien entrenados para no
dejar cabos sueltos ni osamentas.

La monstruosa historia del Perú no es sino el conchabo de grupos o
patotas minúsculas que han sacado ventaja de sus formas clánicas en
detrimento de las mayorías nacionales. La democracia siempre ha sido
una caricatura trágica, un sainete que las más de las veces sólo fue
butifarra y pisco. Cuesta admitir que existan aún esa clase de
adoradores de las minorías que se reputan a sí mismas como
intelingentes per se. ¡Bah!

¡Atentos a la historia, las tribunas aplauden lo que suena bien!

¡Ataquemos al poder, el gobierno lo tiene cualquiera!

¡Rompamos el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

¡Sólo el talento salvará al Perú!

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Friday, February 13, 2009

¡Ese Establo!

Señal de Alerta
por Herbert Mujica Rojas
13-2-2009

¡Ese Establo!

Leí en alguna parte que el egregio presidente del Congreso, Javier
Velásquez Quesquén, albergaba serias esperanzas en la aprobación de
una ley que le permitiese renunciar a su cargo con el loable y
anhelado objetivo de aspirar al liderazgo de la Región Lambayeque. Así
como lo oyen, el señor de marras, ascendió a lo alto para luego
definir el retorno al pago parroquial del hermoso departamento
norteño. ¡Qué interesante! Entonces el Establo no es más que una
pascana, un jirón efímero, una hilacha deleznable en el cuadro de
ambiciones en que incurren nuestros políticos criollos. ¿Cómo pueden
quejarse de campañas de desprestigio los legiferantes si los
principales fautores de éstas están en la mismísima cabeza del Poder
Legislativo?

No sólo perpetra Javier Velásquez recurrentes asesinatos del
castellano, tal como lo ha hecho notar con puntual detalle César
Hildebrandt, sino que también se ha encargado muy mucho de notificar
al país que la presidencia del Establo que ocupa es un trampolín y
nada más que un vulgar tabladillo desde donde concretar la realización
de sus expectativas regnícolas. En cualquier país normal las vallas
conducen hacia planos superiores, aquí es al revés: se escala todo lo
posible para volver a la capillita modesta.

Nótese que si así piensa –es una forma de decirlo, sólo eso- el
titular del Establo ¿qué majestad puede hallarse en el resto? Poco o
casi nada. Las corrosivas palabras de don Manuel González Prada (Los
honorables, Bajo el oprobio, Lima 1914), conservan vigencia y generan
un asco para el cual no hay remedio y con respecto a un organismo de
eterna mala salud:

"¿Qué es un Congreso peruano? La cloaca máxima de Tarquino, el gran
colector donde vienen a reunirse los albañales de toda la República.
Hombre entrado ahí, hombre perdido. Antes de mucho, adquiere los
estigmas profesionales: de hombre social degenera en gorila
politicante. Raros, rarísimos, permanecen sanos e incólumes; seres
anacrónicos o inadaptables al medio, actúan en el vacío, y lejos de
infundir estima y consideración, sirven de mofa a los histriones de la
mayoría palaciega. Las gentes acabarán por reconocer que la techumbre
de un parlamento viene demasiado baja para la estatura de un hombre
honrado. Hasta el caballo de Calígula rabiaría de ser enrolado en
semejante corporación.

¿Ven ustedes al pobre diablo de recién venido que se aboba con el
sombrero de pelo, no cabe en la levita, se asusta con el teléfono,
pregunta por los caballos del automóvil y se figura tomar champagne
cuando bebe soda revuelta con jerez falsificado? Pues a los pocos
meses de vida parlamentaria se afina tanto y adquiere tales agallas
que divide un cabello en cuatro, pasa por el ojo de una aguja y
desuella caimanes con las uñas. Ese pobre diablo (lo mismo que sus
demás compañeros) realiza un imposible zoológico, se metamorfosea en
algo como una sanguijuela que succionara por los dos extremos.

El congresante nacional no es un hombre sino un racimo humano. Poco
satisfecho de conseguir para sí judicaturas, vocalías, plenipotencias,
consulados, tesorerías fiscales, prefecturas, etc; demanda lo mismo, y
acaso más, para su interminable séquito de parientes sanguíneos y
consanguíneos, compadres, ahijados, amigos, correligionarios,
convecinos, acreedores, etc. Verdadera calamidad de las oficinas
públicas, señaladamente los ministerios, el honorable asedia, fatiga y
encocora a todo el mundo, empezando con el ministro y acabando con el
portero. Vence a garrapatas, ladillas, pulgas penetrantes, romadizo
crónico y fiebres incurables. Si no pide la destitución de un
subprefecto, exige el cambio de alguna institutriz, y si no demanda
los medios de asegurar su reelección, mendiga el adelanto de dietas o
el pago de una deuda imaginaria. Donde entra, saca algo. Hay que darle
gusto: si de la mayoría, para conservarle; si de la minoría, para
ganarle. Dádivas quebrantan penas, y ¿cómo no ablandarán a senadores y
diputados?."

¡Bah! ¿qué más decir? Poco o casi nada. Ya anticipó don Manuel con
fuego atroz la realidad esperpéntica del Establo. Y el señor Velásquez
Quesquén acaba de demostrarlo, una vez más.

¡Atentos a la historia, las tribunas aplauden lo que suena bien!

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Thursday, February 12, 2009

¿Rentable el patriotismo?

Señal de Alerta
por Herbert Mujica Rojas
12-2-2009

¿Rentable el patriotismo?

Doy por hecho que no escasos políticos dan por carta potente el
patriotismo para la consecución de sus inacabables ansias de
figuración en la cosa pública. Así es. En Perú las vanidades,
egolatrías, angurrias y mediocridades personales siempre tuvieron más
peso específico y real que cualquier destino como nación o conjunto
geopolítico. Lo que somos es resultado directo y subrayado de
semejante margesí de taras y defectos. Entonces ¿deberíamos concluir
en que el patriotismo, el culto a la historia genuina de la patria,
sus mártires y epopeya, tienen que ser rentables para ser practicados?
En idioma más directo: si no da dividendos, entonces es mejor alquilar
historiadores y mercenarios para que la maquillen, la engorden de
yerros adrede y la tergiversen en nombre de neumáticas de paz cuando
el socio del convite es el lobo del cuento. Y ya sabemos cómo terminó
la abuelita de la fábula.

Un colega me contó de su charla con un grupo de empresarios a quienes
refirió su iniciativa de la megaproducción fílmica de la Guerra de
Rapiña 1879-1883 protagonizada por Chile contra Perú en esos aciagos
años. Su decepción no pudo ser más evidente porque constató que más
puede la hilacha comercial de 7 mil millones de dólares invertidos en
este país –y entre los filones está el referido a la compra de
sociólogos, historiadores, publicistas, periodistas, psicólogos al
peso- que cualquier respeto u honra al pasado y en especial a dicho
paisaje lóbrego y triste de nuestra hoja de vida nacional.

¿Cuáles los miedos que se ocultan? Hay muchos. Se pretende cubrir con
toneladas de olvido cómo es que el felón y traidor Piérola, en
circunstancias más que sospechosas y en plena guerra, asaltó Palacio
se hizo del manubrio gubernamental y luego protagonizó hechos que aún
no han sido analizados fría y puntualmente en la comisión de tantos
errores juntos. No es casualidad el que favorecieran a los bélicos
guerreristas del sur que siempre albergaron al díscolo aventurero cada
vez que le hervían las ganas de dar rienda suelta a su megalomanía
enfermiza de "salvador" de la patria. Tampoco se quiere dar cuenta de
las barrabasadas de falta de avituallamiento de los ejércitos del sur
que produjeron no pocas falencias y derrotas. Bastante menos se ha
analizado la tragedia y derrota de Lima y ese largo túnel de infamias
y complicidades que fue la ocupación y cómo las familias allegadas
acompasaron sus vidas muelles a tal hecho, prestándole respaldo, ayuda
e información ¡contra los combatientes peruanos! Hay capítulos negros
y hasta hoy insondables gracias a las maniobras de historiadores
plásticos que han manipulado, escondido y eliminado charcos
pestilentes de lo acontecido.

Un ejemplo controvertido aunque no del todo exacto le fue referido al
colega de esta historia, el caso de Codelco y su ayuda del 10% para
las FFAA de Chile. Mientras que los australes poseen y practican un
cartabón inequívoco de determinación geopolítica, aquí eso es la
caricatura monstruosa de una nación que tiene un brazo más largo que
el otro, un ojo tuerto y el otro a punto de enceguecer, una pierna
paticorta y una digestión de humores que varía de gobierno en gobierno
y de desastre en desastre. La diplomacia peruana discurre por una
atrabiliaria colección de pusilanimidades y claudicaciones y hasta han
inventado una inexistente tradición de eficiencia que sólo se compara
con Itamaratí. Con excepciones contadas y lealtades integérrimas, la
evaluación en Torre Tagle es algo menos que mediocre.

Entonces ¿debe o no ser el patriotismo rentable? Mi modesta impresión
es que el fuego del patriotismo necesita anidar en el espíritu
levantisco de hombres y mujeres que quieren saber qué ocurrió y evitar
reiteraciones odiosas y esclavistas. Más aún, el patriotismo es un
estado de emoción perenne cuya educación merecen las juventudes desde
las aulas escolares, universitarias, obreras y laborales. En un año en
que enfrentamos un contencioso jurídico por delimitació marítima con
Chile no es mala idea alinear en un trabajo conjunto a la prensa. Hay
que comprobar si los miedos de prensa están dispuestos a militar en la
construcción de una labor de altos quilates espirituales como ésta. Y
es importante, también, verificar si hay soldados dispuestos a la
campaña.

El mercenarismo fenicio y utilitario acompaña a la república desde su
nacimiento y mucho antes de éste. Hay que evitar que como siempre sean
los mercaderes del templo los que negocien hasta a sus propias madres
con tal de conseguir utilidades. Entonces, la patria asumirá su
postura y alma para caminar por las alamedas de la revolución genuina,
antimperialista, moderna, inclusiva, que merece el Perú.

¡Atentos a la historia, las tribunas aplauden lo que suena bien!

¡Ataquemos al poder, el gobierno lo tiene cualquiera!

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Wednesday, February 11, 2009

¿Nación de castrados?

Señal de Alerta
por Herbert Mujica Rojas
11-2-2009

¿Nación de castrados?

¿Qué pueblo renuncia a su historia, declina el recuerdo de sus héroes
o modifica lo acontecido para tender "lazos de fraternidad" con sus
antiguos opresores los mismos que hoy repiten, bajo diferentes
métodos, idénticos regímenes de invasión y sujeción económica,
política, periodística, propagandística, mediática de sur a norte y
con algo más de 7 u 8 mil millones de dólares colocados en estas
tierras?: ¡sólo uno castrado y lobotomizado! En efecto, la
exclusividad y verguenza corresponden a semejante conjunto humano si
existe alguno con tales oprobiosas características.

Hasta hoy Perú, a pesar de los avances tecnológicos al alcance, no ha
confeccionado su versión fílmica en torno a lo más aproximado que el
rigor historiográfico puede dar acerca de la guerra de invasión
acaecida entre 1879-1883 y que pretextó Chile bajo razones que ni
ellos mismos repiten con gran entusiasmo. Para eso tienen a los
neo-historiadores que dicen construir castillos de fraternidad donde
antes hubo sangre, saqueo, expoliación, injusticia, absurdo
escarnecimiento. Y los años han pasado y nada ha cambiado. El sentido
del meridión al septentrión repite su escalada con el respaldo tácito
y móvil de una maquinaria armada de altísimo poder letal. Lo disuasivo
en este caso específico sólo es una broma del peor mal gusto.

¿Y cómo es que ocurre lo antedicho? ¿Querría decir que en nuestro país
no hay quienes puedan contar la genuina historia de esos hechos entre
1879-1883? ¿y lo que pasó desde entonces? Nada hay más importante en
la vida republicana que aquella huella. El Perú fue otro a partir de
aquellas fechas y la república volvió a fojas cero, a la ruina
material gracias a la riqueza de quienes sí cautelaron sus bienes aquí
y acullá y supieron aclimatarse a la invasión y fueron cómplices de la
pezuña foránea. Los peruanoides que definió el médico Pedro Villanueva
en libro recientemente reeditado escribieron páginas de lacerante
aberración contra la patria. ¿Dónde están los historiadores? ¿y los
periodistas? ¿y los hombres de bien? ¿y los embajadores y
especialistas en estrategia y geopolítica?

Llegó pocas semanas atrás la noticia que en Chile se ha logrado la
versión fílmica del combate de Iquique y hay hasta la interpretación
de Miguel Grau a cargo de nacionales del país del sur. Cada quien
maneja su libertad como quiere pero tengo la sospecha que debió ser
acá el lugar de génesis de semejantes iniciativas no sólo porque el
piurano murió bajo el pendón glorioso del Perú sino porque esa guerra
constituyó una de las más sucias claudicaciones de castas oligárquicas
ineptas y absolutamente miopes. Desposeídas de conceptos nacionales,
éstas, regalaron el país y tuvieron en traidores y aventureros como
Piérola, símbolos ocasionales de enorme improvisación sospechosa. Pero
los historiadores han cubierto de gloria a los felones y no pocas
plazas, calles, jirones y avenidas ostentan el nombre de quienes
dieron la espalda al país.

¿Cuántos filmes más hay que esperar desde Chile para comprender que en
ese terreno también hay que pelear? Debo reivindicar, porque no todo
es yerto y mustio, que pocos meses atrás el grupo de investigadores,
periodistas e historiadores nucleados en Perú Heroico y bajo la
acertada batuta de Plinio Esquinarila Bellido, planteó la iniciativa
de organizar la megaproducción nacional de la Guerra de Rapiña
1879-1883 con el propósito soberano –y desde todo punto de vista
pendiente- de poseer la lectura patria. El proyecto sigue caminando
con las monstruosas dificultades que se plantea siempre a las
dinámicas iconoclastas y hasta se pensó en algún momento emprender
desde las tribunas en que brilló el valor patrio del Alto de la
Alianza, Tacna, Concepción, Junín y Huamachuco, La Libertad, el
comienzo de la gran colecta nacional. De hecho Esquinarila anunció por
radio en la Ciudad Heroica semejante bella cruzada. ¿Tan difícil
embarcarse en la empresa?

Aquí faltan brazos y se requieren contribuciones de todo jaez e
índole, inteligencia y genialidad creadora. La voluntad hecha objetivo
supremo de levantar a la nación de su eterno marasmo y enfilarla en
una dinámica edificadora no es el deber de construirla con ciencia y
conciencia. Sobran, eso sí, esos historiadores que buscan editoriales
o paraguas sospechosas del sur porque no dan cuenta rigurosa de los
hechos sino los maquillan en nombre de fraternidades que no pueden
eludir lo ocurrido ni refundirlo para desterrarlo. Están demás los
peruanoides y los pusilánimes. En cambio, debe estar siempre en el
altar de la gloria, la memoria de los que cayeron por la patria.

¿Cuánto cuesta adormecer a un pueblo e idiotizarlo con placebos tecnológicos?

Volvamos a la génesis de esta modesta columna: ¿nación de castrados
reales y cerebrales?

¡Atentos a la historia, las tribunas aplauden lo que suena bien!

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Tuesday, February 10, 2009

La cebichización de nuestra política externa

Señal de Alerta
por Herbert Mujica Rojas
10-2-2009

La cebichización de nuestra política externa

A no pocos idiotas se les ha ocurrido el mayestático y abisal trueque
de dar prioridad a los potentes cebiches, a los inefables piscos y no
olvidemos los pollitos a la brasa cuando se habla de planteamientos
geopolíticos con nuestro vecino del sur, Chile. El gas, el agua,
nuestros inmensos recursos de riquísima índole, la vasta masa
demográfica de 28 millones de habitantes y la ubicación de país
central comunicador inmejorable con Asia, pierden importancia en las
exégesis de estos mercenarios a quienes el soplo gastronómico de
sabrosas viandas embruja, seduce y envilece en las rutas del tracto
intestinal.

Ante la comprobación ineluctable del monstruoso avituallamiento de
armas que incrementa día a día el país del sur, los estrategas de
juguete y bonete responden que cada día son más las cebicherías y
pollerías las que inundan la capital chilena. Sin olvidar ¡jamás de
los jamases! la consabida copa (mejor dicho botellas) del genuino y
único pisco existente en el mundo. Mirándolo bien el asunto da para
mucho más que risas o gestos simpáticos. Hay quienes en medio de este
festival de imbecilidad y adocenamiento servil, gozan de lo lindo. Ya
no necesitan de muchos tanques, aviones o barcos, los nativos
cómplices y quintacolumnas se encargan de tamizar la ruta invasora
aunque esta vez en términos de conquista de cerebros, entrenamiento
exhaustivo de cipayos y estultos comunicadores de bolsas llenas para
contentar sus ambiciones proditoras. ¿Qué más querría quien necesita
expandir su territorio y margesí de inversiones ante la pobreza
inconcusa de su insuficiente faja costera de 7 mil kilómetros?

¿Qué hacen los representantes oficiales del Perú? Hubo uno que comparó
la cueca con la marinera y les llamó bailes hermanos. Ese es el que
sostuvo que hay una nueva clase de ciudadanos en Santiago y contribuyó
no poco a su censo tributario y domiciliario como si el control
estuviera al margen de esas movidas que efectúan las policías
migratorias en cualquier parte del mundo, especialmente en el sur y
¡con los peruanos! ¿Dirá Hugo Otero que fue la fraternidad de los
pueblos el giro que movió a la celosa custodia de extranjeros en ese
país? Que él camine como Pedro por su casa es un tema diferente y que
abarca hasta su nacimiento.

¿Podemos preguntar de qué se ocupan los representantes diplomáticos?
Hay un cónsul que es casi un retrasado mental y no pocas veces en
Chile y en otras partes ha protagonizado bochornosos actos de
ineficacia administrativa, personal y profesional. De lo que sí se
acuerda este señor es de olvidar a los peruanos y con eso vive
contento. ¡Qué majadería!

Un país no se mide sólo por la ingesta o por el rédito copioso que
gana el que pone un negocio sea la pollería o cebichería o pisquería
que fuere aquí o acullá. Significar que esos comerciantes constituyen
la avanzada exportadora del Perú representa un autoflagelamiento
vergonzoso e inadmisible para cualquier persona decente. ¿O sea que
los peruanos sí sirven para preparar cebiches, servir piscos o dorar
pollitos y nada más? Los sentimientos fenicios de una minoría no
pueden imponerse a los designios nacionales de un país entero.

Pocos días atrás se tomó conocimiento de una producción chilena en
torno a Miguel Grau y el combate de Iquique. Como hay personas que son
buenas gentes se ha evitado cualquier mención guerrera y ríspida
contra el gran marino peruano. No sólo eso. Existe una corriente de
revalorización del gran amigo de Arturo Prat. ¡Qué interesante, hay
que olvidar las circunstancias económicas que empujaron esa guerra de
rapiña contra Perú y que protagonizara Chile entre 1879-1883 y bajo
pretextos todos banales y que luego llevaran a cabo la primera
"limpieza étnica" en el país invadido al que no pudieron vencer en La
Breña gloriosa de Cáceres y hubieron de retirarse luego de cometida la
gigantesca y monstruosa expoliación que llevaron a cabo!

¿Será casualidad que hay un contencioso jurídico por delimitación
marítima con Chile en La Haya? ¿Qué tanto será lo referido al tratado
de libre comercio con el país del sur que carece de validez congresal
en Perú? ¿No será que hay aquí quienes pretenden olvidar a troche y
moche esas llaves maestras de cualquier negociación geopolítica que
son el gas, el agua, nuestros inmensos recursos a lo largo y ancho de
la patria?

No basta con ser imbéciles para reducir la política externa de un país
a la cebichización y a la tragadera monda y lironda. Hay que ser
también necio y traidor.

¡Atentos a la historia, las tribunas aplauden lo que suena bien!

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Monday, February 02, 2009

Apelación

Señal de Alerta*
por Herbert Mujica Rojas
2-2-2009

Apelación

Exp. Nº 57-07
57º Juzgado Penal
Sec. A. ROMANI

FUNDAMENTACIÓN de la APELACIÓN planteada contra la SENTENCIA que
dispone la RESERVA de FALLO CONDENATORIO y presentada por el doctor
GUILLERMO OLIVERA DIAZ**, defensor del querellado.

AL 57º JUZGADO PENAL DE LIMA:

HERBERT CARLOS MUJICA ROJAS, en el proceso penal que se me sigue por
el imaginario ilícito penal de DIFAMACIÓN AGRAVADA en agravio de
JAIME LUIS DALY ARBULU a su Despacho, en la forma y plazo legal, digo:

Que, habiéndose dispuesto la RESERVA de FALLO CONDENATORIO, figura
jurídica que, aunque no contiene condena, implica que el Juzgado
considera que la CONDUCTA que se me atribuye, óntico-ontológicamente
vista es un ilícito, contra cuya sentencia he interpuesto el Recurso
de APELACIÓN respectivo, porque tengo una óptica diferente al Juzgado
al haber hecho imputaciones al agraviado de marras:

a) con nítida AUSENCIA de DOLO (conducta atípica); ergo, falente de
responsabilidad penal;

b) permitido por una CAUSA de JUSTIFICACIÓN: la "persona ofendida"
tenía "procesos penales abiertos" y mucho tiempo después de la
aparición de mi libro y artículo cuestionados fueron sibilinamente
sobreseídos; y

c) como "CRÍTICA LITERARIA" y "CIENTÍFICA", las que son también
conductas atípicas.

Por estas sustanciales razones, en estricta aplicación del Artículo
300º, Inciso 5º del Código de Procedimientos Penales, cumplo
con fundamentar la APELACIÓN interpuesta en la forma que sigue.

1. Que el delito de Difamación agravada que se me atribuye,
pretendidamente pergeñado o consumado por medio de un libro del cual
soy autor, tiene y debe ser cometido necesariamente en forma dolosa,
es decir con el inequívoco afán de difamar, que en el Derecho penal
hasta corriente se encierra en la locución latina animus difamandi.

Esto es así, porque no existe legislada la difamación culposa o por
negligencia y porque el Art. 12º del Código Penal prescribe que "las
penas establecidas por la ley se aplican siempre al agente de
infracción dolosa". Tales penas están previstas para cada uno de los
delitos de la Parte Especial del Código Penal, entre ellos el de
Difamación.

La sentencia olvida u omite siquiera mencionar la palabra dolo y en
sus Considerandos no examina que yo haya tenido dolo o el ánimo
expreso de difamar. A mi juicio, el trabajo laborioso de escribir,
imprimir y corregir el libro-denuncia, producto de una enjundiosa
investigación, que incluye viajes al extranjero: COSTA RICA, buscar,
leer y examinar miles de folios de documentos: contratos,
licitaciones, lo hice con absoluta e inconcusa ausencia de dolo, lo
cual hace a mi conducta atípica: carente de antijuricidad,
culpabilidad y consecuentemente ausente de responsabilidad penal.

2. Además, la fecha en que se publicó mi libro, supuesto medio
comisivo que agrava la difamación, "estaban aún abiertos (sendos)
procesos penales contra la persona ofendida", lo cual es una clara
causa de justificación eximente de responsabilidad penal, a tenor del
Art. 134º, Inc. 2 del Código Penal. Equívocamente el Juzgado en el
Considerando 6º de la Sentencia señala que el proceso penal seguido
contra el agraviado fue sobreseído. Es cierto que se sobreseyó uno de
ellos el 24-06-2008, pero estuvo abierto desde 2005, todo el año 2006
y 2007, año éste de la edición y aparición de mi libro, lo que
justifica la conducta que se me atribuye. Hace lícito mi accionar,
porque estoy imputando en calificativos los mismos delitos por los que
la "persona ofendida" (así reza el Art. 134º, Inc. 2, C. Penal) está
procesada.

3. LA SENTENCIA y el DOLO NECESARIO

Todo juez para imputar un resultado dañoso sólo tiene 02 opciones: Lo
hace a título de DOLO o de simple NEGLIGENCIA. En otros términos, el
condenado lo será por un delito doloso o por uno culposo. No basta el
mero resultado lesivo a la vida, integridad corporal o al honor,
puesto que, por ejemplo, la muerte (resultado dañoso) en un pretendido
HOMICIDIO tendrá que ser típica (dolosa o culposa), antijurídica (sin
causa de justificación alguna: legítima defensa o estado de necesidad
justificante) y culpable (sin situaciones de inculpabilidad: error de
prohibición invencible, inimputabilidad, etc.).

Si esa muerte inferida a quien fuere, no es típica por carecer de
dolo; ni antijurídica, porque se mató en legítima defensa; ni
culpable, porque se mató en error de prohibición invencible, a pesar
que haya una muerte o muchas no existe un HOMICIDIO, ni el juez puede
reprocharla.

Con igual razón, en el presente caso no existe delito de difamación,
aun cuando existan ofensas al honor o a la reputación del querellante,
porque ellas no se han proferido con dolo (la llamada intención de
difamar). El dolo es un requisito sine qua non para configurar una
CONDUCTA que sea TIPICA y, por ende, DIFAMATORIA.

La sentencia apelada únicamente se ocupa de enumerar todos los
calificativos que aparecen en el libro en cuestión y en otro artículo
mío y que en el concepto del Juzgado "evidencian menosprecio u
ofensa", que "agravian el honor y dignidad del querellante JAIME DALY
ARBULU", "desligándose de esta forma de aquel requisito para el
ejercicio de la Libertad de Expresión y que es: toda información debe
estar exenta del uso de calificativos que evidencien menosprecio u
ofensa, materializándose de esta forma los elementos subjetivos y
objetivos del delito atribuido".

Con el mayor respeto que nos merece una Sentencia señalamos que hablar
de "agravio", "menosprecio", "ofensa", o conceptos semejantes, es
apuntar al resultado del ilícito denunciado e instruido, tal como se
diría la "muerte de la víctima" o el "patrimonio sustraído".
Repetimos, el resultado muerte, por sí solo, no es constitutivo de
HOMICIDIO; ni el hecho que se haya sustraído el único patrimonio de
alguien tampoco configura el delito de HURTO, porque el hijo que mata
a su padre, creyendo que era un león escondido tras un matorral, no
consuma homicidio, ni hurto si le sustrae su billetera con todo el
sueldo del mes. Para que ese resultado tenga la categoría de delito es
menester que sea producto de una conducta, típica, antijurídica y
culpable, o sea que carezca de eximentes de responsabilidad de
cualquier jaez.

Móvil o Motivo origen del Acto versus Dirección y Naturaleza del
Acto.- En el presente caso, sería pueril negar los términos que uso en
el libro; empero, todos ellos no sólo carecen de raigambre o
motivación difamatoria sino también del conocimiento y voluntad de
difamar (animus difamandi). Quien escribe un libro como el mío de 348
páginas, que viaja al extranjero a buscar documentos y profusa
información; que en el país, con penurias, se agencia de todo tipo de
documento referido a la licitación del aeropuerto JORGE CHAVEZ, al
contrato de concesión del mismo (motejado por mí de "concesión
tramposa"), amén de un sinfín de datos documentados, jamás lo hará
premunido de un móvil o motivo difamatorio ni con el propósito vulgar
de difamar.

El móvil o motivo no sólo gesta el acto, sino que le imprime su
dirección indeleble, contenido y su naturaleza misma. Quien como
motivo tiene en su magín el interés de la causa pública, el telos de
la acción final y todo el ínterin entre aquél y ésta se preñan de su
influjo, tanto que el motivo noble, altruista, patriota y digno de la
defensa de lo general o público son incompatibles con el egotista afán
de difamar. Más bien otro es el desiderátum de tamaño cometido.

Es la defensa del país, de la cosa pública, del patrimonio del Estado
que no es mío sino de todos, en íntima anastomosis con los más
recónditos entresijos de mi ser justiciero, honesto y beligerante
contra todo aquello que considero nos agravia, lo que mueve, movió y
moverá a mi recalcitrante hipercrítica y no la execrable difamación.
Rechazo el dolo en mi crítica literaria y también científica de que
hace gala mi libro desde el título: "ESTAFA al PERU. Como robarse
aeropuertos y vivir sin problemas". El mero hecho de utilizar los
fonemas "Estafa" y "Robo" nos dice que estoy en el campo de la ciencia
del Derecho Penal, utilizando conceptos que son familiares y propios
de esta ciencia dogmática.

La aserción de la sentencia, en su Considerando 5º, "materializándose
de esta forma los elementos subjetivos y objetivos del delito
atribuido al querellado", con toda seguridad no apuntan al dolo
específicamente, ya que en ciertos ilícitos hay elementos o
requerimientos subjetivos diferentes al dolo, mientras que en la
difamación no los hay. Peca la sentencia al referirse al cúmulo de
esos elementos que contienen la maraña de otros delitos, diferentes a
la difamación. Por ejemplo, el parricidio no sólo requiere el "dolo de
matar", sino que se mate "a sabiendas" que es el padre. Este raro
maridaje de vocablos "a sabiendas" es un elemento subjetivo del tipo
diferente del dolo, por cuya razón cuando la sentencia apelada dice:
"elementos subjetivos del delito" no se puede saber a qué elementos
subjetivos –así en plural- de la difamación se está refiriendo, pues
esta figura delictiva carece de esos elementos. El dolo, así en
singular, en la difamación prevista en el Art. 132º del C. Penal, no
viene aparejado con otros elementos subjetivos diferentes a él.

En suma, pues, la sentencia no ha considerado con propiedad que el
recurrente haya cometido un delito doloso. De los aspectos
cognoscitivo (conocimiento del tipo objetivo) y conativo (querer el
resultado o voluntad realizadora del tipo objetivo de difamar per se),
que constituyen el dolo, está y estuvo lejos de mi ánimo investigar
meses, escribir el libro, invertir miles de dólares, viajar al
extranjero para documentarme y otros sacrificios con privaciones mil,
por el mezquino y raquítico afán de difamar. Para tan escueto y
vitando propósito bastaría un artículo que "miente la madre" a secas,
sin ligarlo a la entrega de un aeropuerto de mi país a una empresa
extranjera en "concesión tramposa", expresión ésta tan cara a mi libro
y a mi ser.


4. ¿RECHAZA la SENTENCIA la EXCEPTIO VERITATIS?

A Fojas 79, planteamos la conocida Excepción de Verdad. En forma
expresa, en los puntos B y C de tal escrito, justificamos las
imputaciones hechas al querellante por :

a) haber actuado en interés de la "causa pública" (Art. 134º, Inc. 3); y
b) los hechos imputados tienen aún "procesos penales abiertos" contra
la "persona ofendida" (Art. 134º, Inc. 2).

Este planteamiento lo fue en forma expresa y específica respecto de
ambas situaciones previstas en el Art. 134º del Código Penal. Sin
embargo, la sentencia no ha fundamentado con los CONSIDERANDOS
necesarios su pronunciamiento que declara INFUNDADA esta Excepción
esgrimida como defensa. En el Considerando 6º deforma su concepto
cuando asevera:

"Respecto a la Exceptio Veritatis...debe entenderse cuando:

El acusado por el delito contra el honor quedará exento de toda pena
probando el hecho criminal que hubiere imputado".

La deformación consiste en imputar al acusado la horrenda carga de
"probar el hecho criminal que hubiere imputado". En forma taxativa la
ley quiere que "el autor del delito (de difamación) pueda probar la
veracidad de sus imputaciones". Esta limitación difiere totalmente a
"probar el hecho criminal" que el difamador hubiere imputado. Sería un
imposible jurídico pretender demostrar un "hecho criminal" de alguien
como CONDUCTA, prevista en la ley como TIPICA y al propio tiempo
ANTIJURÍDICA y CULPABLE. En una Sumaria Investigación por delito de
Difamación todo ello es de imposible probanza urbi et orbi.

a) RESPECTO del INTERES de la CAUSA PUBLICA.- En nuestro concepto, la
propia sentencia reconoce que hemos actuado en "interés de la causa
pública", cuando en su Considerando 5º precisa textualmente que "si
bien la información expresada en las páginas del libro...tendría un
interés público, al tratarse de situaciones que habrían ocurrido al
interior del aeropuerto internacional y del cual de una forma u otra
requeriríamos sus servicios".

Sin exagerar un ápice, casi todas las urticantes páginas del libro
resudan a borbotones mi escritura a favor de la CAUSA PÚBLICA, así con
letras mayúsculas y de molde, que anhelaría que los jueces de toda
laya y fiscales del Perú hicieran suya.

Desde el inicio de este affaire aeroportuario: 14-02-2001, llamo a
las cosas por el nombre que creo pertinente, sin dolo difamador:
"concesión tramposa". Y cuando veo que LAP y el querellante piden
modificar y consiguen el original y torcido Contrato de Concesión para
obtener más gollerías: por eso las 04 addendas de 06-04-2001;
25-07-2001; 30-09-2002 y 30-06-2003 que, por supuesto, quemándome las
pestañas he examinado; cuando sigo viendo que piden que también paguen
los pilotos de avión, pursers y flight hostess una tarifa por el uso
de las instalaciones del aeropuerto; cuando quieren elevar la tarifa
que pagan los pasajeros por el mismo uso para incrementar sus recursos
económico-financieros y escamotear la inversión prometida; y,
finalmente, cuando quieren esquivarse de su obligación de construir
una segunda pista de aterrizaje, conseguir préstamos pero con el aval
del Estado peruano, por todo ese cúmulo de torceduras morales, con
aquiescencia de gobernantes pérfidos, simplemente los llamo en forma
benévola: "Los sinvergüenzas de LAP", pues pretendían convertir a esa
concesión del aeropuerto peruano en la "gallina de los huevos de oro".

Cuando la ley penal quiere que el autor de las ofensas pruebe la
"veracidad de sus imputaciones", entonces lo que aparece en el texto
del libro es la probanza legal suficiente, porque allí figuran todas
estas sinuosas peticiones de LAP que muchas de ellas fueron rechazadas
por OSITRAN, en virtud de mis críticas que también publicaron varios
periódicos de Lima. Incluso la 5ª. Addenda que anunció la Ministra de
Transportes y Comunicaciones, VERÓNICA ZAVALA nunca se materializó.
La crítica mía surtió su efecto.

Por lo demás, no otra prueba puede hacerse del maridaje "Concesión
tramposa" y del epíteto "Los sinvergüenzas de LAP". Toda la retahíla
de sinuosidades que narra el libro son la prueba elocuente. Las mismas
Addendas, en número de 04, al Contrato original de Concesión son la
prueba requerida. No querramos testigos para probar la "trapacería",
"trampa" y la "sinvergüencería".

b) RESPECTO de los PROCESOS PENALES ABIERTOS.- Realmente es
sorprendente que el Considerando 6º de la Sentencia aborda de un modo
por demás confuso y diletante este asunto planteado en la Exceptio
Veritatis por el recurrente. Lo que contiene la parte resolutiva del
fallo está divorciada de este Considerando. Veamos lo que dice el
texto de la Sentencia:

"Considerando 6º.
...ante ello debe precisarse que se tiene aparejado en autos a fojas
ciento dieciocho a ciento veinte, copia de la Resolución recaída en el
expediente número novecientos once-dos mil cinco, emitida por el
Décimo Juzgado Penal del Callao, que declara el sobreseimiento de la
instrucción seguida contra el querellante por el delito de Resistencia
y desobediencia a la autoridad en agravio del Estado; y por delito de
Usurpación agravada y Daños, en agravio Cexport Exclusive ASC Alpacas
Factory EIRL".

Desobedeciendo lo que quiere la norma este Considerando arguye que en
el Exp. Nº 911-2005 se declaró el sobreseimiento a favor del
querellante JAIME LUIS DALY ARBULU. Este archivamiento del caso no
debe interpretarse como algo en contra de la Exceptio Veritatis
planteada. Nada más ajeno a la previsión legal. Veamos por qué.

El Art. 134º del C. Penal que faculta deducir la Excepción de Verdad
permite al autor del delito de difamación "que pueda probar la
veracidad de sus imputaciones: Cuando por los hechos imputados está
aún abierto un proceso penal abierto contra la persona ofendida".

Si el libro, supuesto medio comisivo de la difamación, se editó en
abril-junio 2007, en esta fecha había un cúmulo de procesos penales
abiertos contra el citado querellante. Todos estaban abiertos por
delitos de diversa gravedad y naturaleza: usurpación, daños, violencia
y resistencia a la autoridad, contra la fe pública, entre otros,
seguidos ante los juzgados penales: 1º, 2º, 6º, 8º y 10º del Callao.
Ninguno de ellos había sido sobreseído al momento de la aparición de
mi libro. Más bien todos esos procesos penales se abrieron porque la
policía, las fiscalías respectivas y los juzgados penales de tales
casos consideraron que los de LAP, y el querellante entre ellos,
habían cometido sendos delitos con motivo de su actuación en el
aeropuerto internacional JORGE CHAVEZ. Para abrir cualquier proceso
penal se parte del concepto delito y que su presunto autor:
delincuente lo haya cometido. Por eso se le abre proceso penal. De
este paraje real y legal parte la justificación del Art. 134º del C.
Penal, a favor de un hipotético difamador, que se ampara en dichos
"procesos penales abiertos" "contra la persona ofendida".

Dicho numeral 134º reconoce expresamente que el querellante sea la
"persona ofendida", o sea, difamada, en cuyo caso basta que tenga
procesos penales abiertos en su contra para que el difamador esté
exento de pena.

Que la sentencia diga de uno de esos procesos penales que fue
sobreseído, eso en nada afecta la exceptio veritatis planteada, puesto
que dicho sobreseimiento se dictó el 24 de junio 2008, pero aún esa
causa estaba como "proceso penal abierto" "contra la persona
ofendida": JAIME LUIS DALY ARBULU, cuando el libro salió a la luz en
abril-junio 2007.

El hecho que una causa sea sobreseída, o que tal vez se absuelva al
acusado, en nada mella esta permisión legal de difamar a quien tiene
una retahíla de procesos penales abiertos. Tan procesado está que hay
motivo suficiente para creer en su "sinvergüencería". Ergo, esos
mismos procesos penales devienen en la prueba necesaria para eximirme
de responsabilidad penal. Y la propia Resolución de Sobreseimiento,
que la sentencia cita y que aparece a Fojas 118 del expediente, que se
dictó el 24 de junio 2008, demuestra que cuando mi libró cobró la luz
en abril-junio 2007, el proceso penal Nº 911-2005 se encontraba como
"proceso penal abierto" "contra la persona ofendida: el querellante
JAIME LUIS DALY ARBULU", que se inició el año 2005 y estuvo abierto
los años 2006, 2007 hasta el 24 de junio del 2008.

El otro aspecto impropio de la sentencia es que considere que el
sobreseimiento de una causa, sea un fundamento válido para declarar
INFUNDADA la exceptio veritatis planteada. Hay absoluta incoherencia
entre dicho Considerando 6º y la parte resolutiva del fallo. El
juzgado debió considerar y no lo hizo si los procesos penales citados
en el escrito de Exceptio Veritatis estaban abiertos, única previsión
legal que tenía el juzgado para rechazar esta clásica Excepción de
Verdad en un trámite por delito de Difamación. Inclusive el Art. 134º
citado habla expresamente del procesamiento penal de la "persona
ofendida", en cuyo supuesto el querellado sólo tiene que probar la
existencia de estos "procesos penales abiertos" para que quede
justificada su difamación y por ende exento de pena.

c) UN ASUNTO TERMINOLOGICO EN DERECHO PENAL.- Cuando estamos ante una
norma permisiva, como la contenida en el Art. 134º del Código Penal,
que otorga permisos para "ofender" o "difamar", bajo ciertas
condiciones, no importa que su sutil naturaleza jurídica sea: ora, una
"AUSENCIA de CONDUCTA"; ora, una situación de "ATIPICIDAD"; ora, una
"CAUSA de JUSTIFICACIÓN"; ora, una causal de "INCULPABILIDAD"; o tal
vez, una "EXCUSA ABSOLUTORIA".

Esta distinción importa un puro interés dogmático-doctrinario, ajeno a
los fines de la justicia práctica. Empero, sí resulta claro que la
norma que contiene esta exceptio veritatis es una norma permisiva de
conductas lesivas al honor de cualquier mortal, aunque fuera
encopetado. Los jueces deben parar mientes refinadas al respecto, pues
pueden ir del cenit del interés de la causa pública", al nadir
tenebroso del más redomado bribón. El tema de la posible prueba que
esta norma instituye no es a la usanza procesal, ya que la trampa, la
sinvergüencería y otras aristas nefandas del ser humano carecen de
telescopio que dé con ellas. Cuidado con los jueces y su concepto de
prueba para en forma inexorable eximir de responsabilidad penal por
supuestas difamaciones atípicas, justificadas o inculpables.

5. CRITICAS LITERARIA y CIENTÍFICA como CONDUCTAS ATÍPICAS SIN
RESPONSABILIDAD PENAL

Además de las ya tratadas aristas de exención de responsabilidad penal
a que nos lleva la exceptio veritatis, el Art.133º del Código Penal
contempla lo que se llama una CONDUCTA ATÍPICA, al sostener sin
ambages que:

"no se comete difamación...cuando se trata de críticas literarias o
científicas".

En efecto, desde mi Instructiva de Fojas 56 ya consideré que los
términos cuestionados y que aparecen en mi libro importan una crítica
literaria y también científica, como corresponde a un periodista de
investigación como el recurrente.

Este numeral prefiere la crítica literaria o científica a la
difamación, lo cual resulta otra permisión legal cuando la ley afirma
que "no se comete difamación –término éste que reconoce ofensas contra
alguien- cuando se trata de críticas literaria o científica". Es que
el literato o el científico no tienen en mente el norte difamatorio;
es decir, no van premunidos del dolo de difamar, sino de hacer
literatura o ciencia, en bien del interés general: erga omnes.

POR TANTO:

Pido a su Juzgado tener por fundamentada la apelación interpuesta y
así elevarla a la Sala Penal Superior que corresponde.

Lima, 30 de enero del 2009.

*Esta columna reaparece el lunes 16-2-2009.

**Notable penalista y profesor universitario, autor de diversos libros
especializados en Derecho.

Friday, January 30, 2009

Manifiesto a los apristas

Manifiesto a los apristas

Compañeros:
El APRA es algo grande. El APRA es algo bueno que se gestó en el Perú
del siglo XX. Lo digo con sano orgullo y sin soberbia pues sé que
esto, probablemente, lo leerán peruanos que no son apristas. Pero,
paradójicamente, el Partido de Haya de la Torre enfrenta hoy, una de
sus más graves crisis, quizás la más grave de su historia de casi ocho
décadas.
Quizás uno de los aspectos más preocupantes de esta crisis es que
algunos compañeros sostengan, precisamente, que no hay crisis. Esto es
lo mismo que decir que el APRA, tanto en su vida institucional con sus
múltiples expresiones distritales, provinciales y regionales, camina
bien o muy bien; que la relación entre los compañeros es general y
razonablemente armónica, que hay fluidez comunicacional entre las
dirigencias y la militancia en nuestras organizaciones distritales,
provinciales, regionales y nacional. Es creer que, como esto es así,
entonces, existe, en general, satisfacción o mucha satisfacción entre
todos o la mayoría de los apristas sobre el rol que el Partido
desempeña en la sociedad peruana en la cual está casi perfectamente
insertado, tanto en la Costa, en la Sierra, como en la Selva, porque,
a su vez, los peruanos no apristas o no politizados tienen mayormente
una buena o muy buena opinión del Partido de Haya de la Torre, y se
sienten atraídos a nuestro Partido porque admiran su democracia
interna, sus relaciones intra-partidarias, las relaciones
dirigencia-militancia y porque esa mayoría de la opinión pública en el
país tiene una excelente impresión por el rol que el APRA, en tanto
que organización política, tiene en el Estado, gobernado además por un
miembro del Partido.
¿Es esto así?; ¿será posible que algún dirigente de cualquier nivel, y
más preocupante aún, que algún dirigente nacional, dé respuesta
positiva a la pregunta planteada diciendo que sí, que todo está muy
bien y que quien sostiene lo contrario no es aprista o es un
indisciplinado y desleal y que merece la expulsión? Pues por lo visto
y oído, sí es posible, y esto confirma que estamos realmente, en una
muy grave crisis.
El problema es que cuando quienes dirigen una entidad o una
institución no logran ver lo que es evidente para muchos, dentro y
fuera de esa institución, entonces sí hemos entrado en un camino
ríspido, más que escabroso institucionalmente hablando, y
políticamente muy peligroso para la supervivencia de esa institución.
Y estamos hablando del APRA, compañeros.

FACTORES Y CAUSAS DE LA CRISIS DEL APRA
Veamos: déficit severo a nivel nacional de renovación democrática de
autoridades partidarias en todos los niveles, derivando inevitable y
lógicamente en ilegitimidad creciente de esas autoridades (que las hay
buenas por supuesto), y en fuertes cuestionamientos a su personería;
falta evidente de autoridad de esas dirigencias provisionales;
denuncias múltiples sin resolver sobre presuntos abusos y
arbitrariedades cometidas; enfrentamientos entre compañeros y
divisiones que afectan finalmente a los candidatos apristas en
múltiples lugares del país, al momento decisivo de una elección,
comenzando por la ciudad natal del c. Jefe, Trujillo; limitación
drástica de la participación de la militancia en asuntos del Partido
por inflexibilidad o principio de autoridad mal entendido. Como
consecuencia de lo anterior, no existen canales intra-partidarios para
debatir amplia y democráticamente sobre temas y asuntos sustantivos,
no sólo de nuestra organización partidaria sino de la sociedad y el
Estado que requieren análisis profundo y metódico. La actividad
pedagógica del magisterio aprista, al interior del Partido, ha sido
reducida considerablemente.
Esta ausencia de debate de ideas y su debida decantación - que en
otros momentos históricos han enriquecido al aprismo -, va generando
confusión y crisis de identidad entre la militancia (muchos css. me
han preguntado si el APRA es de izquierda democrática) y, por lo
tanto, se detiene el crecimiento de una militancia entrenada en el
estudio, la investigación y la dialéctica. Decisiones tomadas desde el
gobierno, tácitamente en nombre de todos los apristas, sin mínimo de
consultas a nivel nacional que afectan la imagen del Partido y
desorientan y confunden a nuestra militancia. Esta situación tiene
fuerte impacto negativo en nuestras juventudes, lo cual frena
drásticamente la captación de nuevos cuadros juveniles y ahuyenta a
aquellos que se estaban formando. Todo lo anterior, además, se da en
un contexto, donde se perciben hechos y se producen denuncias sobre
actos irregulares para elegir candidatos en elecciones pasadas en un
escenario nacional donde el APRA está en la vitrina permanente y
expuesto a la crítica previsible de otros partidos y organizaciones
políticas que tienen interés legítimo en alcanzar el gobierno
nacional, los regionales y los municipales a corto o mediano plazo.
Puede inferirse entonces la profunda relación de causalidad entre la
crisis del Partido que tiene su propia lógica y dinámica (si cabe la
palabra dinámica), y los efectos de las decisiones y la gestión
gubernamental identificada con el APRA, por evidentes razones.
Así, una pregunta central y necesaria que debe hacerse en conciencia
cada aprista es: ¿pudo evitarse todo esto?; ¿debemos aceptar
fatalistamente que, por acción o inacción de algunos (que esperamos,
sinceramente, tomen conciencia de lo que han hecho y traten de
enmendar mientras se mantengan en la dirigencia), este Partido nuestro
sea expuesto a mayor vulnerabilidad, arrinconado o vilipendiado cuando
en el fondo sabemos y sentimos que ello constituye una enorme
injusticia histórica y un absurdo de carácter sociológico luego de
décadas de una historia casi de epopeya, con nuestros errores y
aciertos?
Nos encontramos a poco más de la mitad de un gobierno, de un segundo
gobierno, en que el Presidente de la República es un miembro del
Partido, el c. Alan García Pérez; de un gobierno que para muchos,
incluido cierto número importante de compañeros, es "un gobierno
aprista", y sin embargo, más allá de lo que algunos compañeros
dirigentes, comprensiblemente, puedan decir, y quieran interpretar,
sobre que esta crisis es fundamentalmente causada por la decisión y
voluntad del antiaprismo de siempre de combatirnos y buscar el fracaso
del gobierno del c. García para que ese fracaso se extienda y cubra,
inexorablemente, al APRA y a todos los apristas, lo cierto es que,
siendo ello posiblemente, y en parte, cierto, no es la única ni la
principal explicación.
Si así pensáramos sólo estaríamos engañándonos a nosotros mismos, y
entre nosotros mismos.
Antiaprismo, lamentablemente, siempre hubo, casi desde el comienzo de
nuestra historia partidaria, en una dinámica compleja en la cual un
movimiento político joven en 1930 surgió con una propuesta y un
planteamiento inteligente de cambio sustancial frente a un orden de
injusticia, de insultante explotación y de evidente ineficiencia. Ese
movimiento, liderado por Víctor Raúl Haya de la Torre y otros jóvenes
contemporáneos, se fue haciendo más fuerte, más vigoroso y más grande
con el transcurso del tiempo, y fue puesto a prueba en el duro camino
de la adversidad, de la incomprensión brutal, y así, la persecución,
la cárcel y, con frecuencia, la muerte, comenzaron a ocupar sus
espacios en nuestra historia institucional.
A todo lo anterior, nuestro Partido no sólo sobrevivió sino que salió
fortalecido, con una fraternidad entrañable, y con una poderosa
autoridad moral sustentada en la convicción y, seguramente, en la fe,
que ese martirologio quizás era necesario para seguir avanzando en el
largo aprendizaje que nos llevaría, alguna vez, a conducir los
destinos del Perú, sin exclusiones, erradicando las injusticias, sin
violencia, sin soberbia ni fanatismos. Y, si esto era así, entonces
debíamos propiciar la participación democrática de la inmensa mayoría
de peruanos, porque habíamos nacido como el Partido de la gran
fraternidad, condición nacional que haría normal acercarnos a nuestros
compatriotas latinoamericanos para intentar una integración política y
económica que nos hiciera aún más fuertes, más democráticos y más
eficientes en el gobierno de nuestros pueblos: la unión continental
latino o indoamericana.
Porque el APRA es, además, parte de la humanidad. Verdad que para
algunos puede sonar redundante pero es pertinente que los apristas la
tengamos permanentemente presente para tomar nuestras decisiones,
relacionarnos entre nosotros y con los peruanos no apristas y guiar
nuestros actos teniendo en cuenta, siempre, nuestros objetivos
superiores históricos.
Mas hoy no pretenderé, queridos compañeros, entrar en detalles sobre
lo que en el fondo de su conciencia siente cada aprista, primero
porque, obviamente, ello no es posible y, segundo, porque sería caer
en lugares comunes respecto de lo que en voz baja, y a veces, no tan
baja, escuchamos en nuestros locales partidarios en muchos lugares del
Perú, y seguramente, en miles de hogares apristas. Y aunque corremos
el riesgo de suscitar reacciones de algunos css. frente a esta
afirmación, creo con igual firmeza que es deber expresarla. Y decir
"ya no es posible callar", pues corremos el riesgo de, allí sí,
terminar de una vez por todas con el Partido que nos legaron nuestros
padres.
Mas sí es posible decir que cada uno de nosotros siente que pertenece,
o que en algún momento perteneció, a algo especial, ambos sentimientos
son tan reales como respetables. Sentimos que una forma de realización
humana, de avance hacia formas superiores de relaciones
interpersonales y sociales es, sigue siendo, o era, ser aprista, y que
pertenecer a esta organización política, escuela permanente de
aprendizaje y de comprensión de las realidades y los problemas del
país, era una buena forma de ser peruano. Y para muchos sigue latente
esa posibilidad, a pesar de las circunstancias.
Pues sostengo que aún estamos a tiempo y en condiciones de recuperar
esos valores, de decirles a aquellos peruanos que no son apristas e
inclusive a quienes son o se sienten antiapristas, que el APRA
fraternamente, nuevamente, les abre sus puertas, les extiende los
brazos, que es posible reconstruir nuestras relaciones con ese Perú
andino y adverso que desde hace muchos años no cree en el Partido de
Haya de la Torre, e inclusive que es posible reconstruir nuestras
relaciones con el otrora "Sólido Norte" que en estos tiempos, ya no es
más, comenzando por la misma tierra que vio nacer al maestro Víctor
Raúl, Trujillo.
Porque más allá de las evidencias que constatamos cada día y cuya
interpretación queda para la inteligencia y la conciencia de cada
aprista, hombre o mujer, joven, adulto o mayor, sobre lo que el APRA
debería ser para los peruanos en el año 2009 o, para el caso actual,
lo que sería un gobierno aprista, lo cierto es que el mundo real nos
va diciendo que, si el curso de los acontecimientos sigue como ahora,
entonces se avecinan fuertes corrientes de rechazo al Partido, que se
expresarán de distinta manera, inocultables muestras de molestia, de
rencor, y hasta de odio pernicioso frente a cualquier cosa que tenga
que ver con el APRA.

DIFERENTES DIMENSIONES DE LA CRISIS
Por ello estimo importante concordar en que la crisis interna del
Partido no es un hecho fortuito y que convengamos en que pudo
evitarse, y por tanto, podemos superar. Un CEN y una Dirección
Política que debieron renovarse democráticamente en junio 2006, son
problemas de democracia interna que traen serias consecuencias,
generalmente no buenas, pues esa situación comienza a parecerse mucho
a la imposición y a la arbitrariedad.
Pero por otro lado, ¿quién decidió que no se renovaran las dirigencias
del Partido, cuántos son responsables de ello?; ¿es posible asignar
responsabilidades individuales en función del poder o del liderazgo
dentro del Partido?; ¿es conveniente hacerlo y que ello absorba la
mayor parte de nuestras energías?.
En todo caso, una cosa es cierta, no puede pasar otro año más sin
renovar las dirigencias como tan cierto que las nuevas dirigencias,
(que seguramente se reiterarán en algunos casos), deben tener claros
los objetivos históricos del Partido y su definición como una
organización de izquierda democrática que busca y enarbola
verdaderamente la bandera de la justica social y la libertad, con
respeto a los mecanismos internos de participación y decisión, por
ende, con identificación clara de los temas acuciantes nacionales e
internacionales que afectan al Perú y comprometen la imagen del
Partido considerando que un compañero es Jefe de Estado.

ELECCIONES INTERNAS INTACHABLES DE NUESTRAS DIRIGENCIAS DEBEN PRECEDER
LA ELECCIÓN DE NUESTROS CANDIDATOS MUNICIPALES Y REGIONALES
Como hemos señalado, la crisis profunda que invade y debilita al
Partido, en importante medida se debe a la ilegitimidad creciente de
los compañeros/as que actualmente ocupan los cargos dirigentes en todo
el país, incluido y comenzando por el CEN y la Dirección Política, más
allá de la dignidad o idoneidad de cada compañero y compañera
integrante de esas dirigencias. No se trata, en este caso, de las
personas sino de las circunstancias generadas a partir de junio 2006
en que debió producirse la renovación democrática.
Es vital que corrijamos esta situación. El Estatuto y los mecanismos
internos de participación consagrados en él deben, y debieron ser,
escrupulosamente respetados. Considerando, además, que otro proceso
que definirá y marcará por mucho tiempo al Partido serán las
elecciones internas para determinar a nuestros candidatos en las
elecciones regionales y municipales del 2010. Ese proceso debe ser
conducido por dirigencias con pleno mandato, legal y legítimo.

UN APRISTA, UN VOTO. LA ONPE, EL JNE Y LA DEFENSORÍA DEL PUEBLO
Así, por un principio fundamental de democracia y en confirmación
clara de buena fe de los compañeros y compañeras que hoy están en la
dirigencia nacional del APRA deberemos coincidir en que el proceso
nacional para elegir a nuestros candidatos regionales y municipales,
deberá ser conducido por una dirigencia nacional cuyo mandato haya
surgido de elecciones internas en las que se haya respetado el derecho
de cada aprista a decidir - mediante su voto directo - quiénes
dirigirán los destinos del Partido durante el período que corresponda
estatutariamente – el principio de un aprista, un voto, debe quedar
consagrado. Asimismo, el mandato de nuestras dirigencias regionales y
provinciales han de ser fruto de procesos democráticos de elección
cuya limpieza nadie cuestione.
Y en salvaguarda de la transparencia real y de una auténtica
democracia interna, dichos procesos deberán ser dirigidos por la
Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) y, en caso de surgir
controversias, ellas deberán ser resueltas por el Jurado Nacional de
Elecciones (JNE).
Igualmente, la Defensoría del Pueblo debe ser invitada a vigilar
nuestras elecciones internas a fin de garantizar lo establecido en la
ley en el sentido que ningún candidato, funcionario o no, haga uso de
recursos públicos para fines electorales y que, efectivamente, no sean
utilizados por ningún ciudadano recursos del Estado en estos procesos.
Finalmente, sería muy conveniente la participación de observadores en
nuestros procesos electorales internos y, en el caso de la elección de
autoridades partidarias nacionales, regionales, provinciales y
distritales, el APRA puede dar pasos concretos en la consagración del
principio de participación democrática de las minorías. La puesta en
práctica de este principio en la conducción del Partido constituiría
otro avance significativo para fortalecerlo, garantizando
efectivamente los derechos de toda la militancia.
La concreción de las propuestas formuladas serán pasos importantes
para el inicio de la recuperación del Partido y fortalecerá nuestra
imagen ante el país.
SOBRE ESTE MANIFIESTO
Este documento no es ni puede ser exhaustivo. En las siguientes
páginas iré tocando sólo algunos de los temas que sugiero sean materia
de tratamiento por los apristas para ir recuperando claridad en
nuestra definición de izquierda democrática, firmeza conceptual en que
nuestra razón de ser y nuestra vocación de servicio nos indican por
qué somos el Partido del Pueblo, sin exclusiones de ninguna especie.
Un partido político que expresa y representa a las mayorías del país y
que ello, en la medida de lo posible, debe traducirse en las
decisiones de gobierno, y si ello no es posible pues explicar
debidamente las razones. Además, tener clara la necesidad ética y
moral de ser solidarios con los pueblos, clases y razas oprimidos del
mundo que como una ley física que tiene su correlato en la política
regresa a nuestro país impactando de distinta manera en nuestras
mayorías nacionales, pues los pueblos, clases y razas oprimidos del
Perú son, también, parte de los del mundo. ¿Alguien lo duda?
Escribo este Manifiesto para iniciar un diálogo extenso e intenso con
mis css. en todo el país sobre el problema económico y la crisis que
afecta al mundo e impacta al Perú, sobre nuestras relaciones con el
capital y las inversiones extranjeras, sobre los derechos humanos,
tema central de este documento que atraviesa y está presente en todos
los temas por la naturaleza indivisible, interdependiente y universal
de los derechos humanos, sobre la violencia y el conflicto que nos
afectó y su secuela, sobre la pena de muerte, y finalmente sobre
nuestro compromiso de ser solidarios con todos los pueblos, clases y
razas oprimidos del mundo.
Y para decirles a todos ustedes que tratar adecuadamente estos temas
de manera fructífera, en un clima de tranquilidad y armonía sólo será
posible si renovamos democráticamente, de manera limpia, nuestros
cuadros directivos, que no sean cuestionados por nadie, y si definimos
un liderazgo nacional que tenga claros los objetivos superiores del
Partido de Haya de la Torre.
Para ello, nuestra credibilidad es absolutamente fundamental.
Escribo para compartir ideas, preocupaciones y propuestas sobre lo que
puede y debe hacerse para recuperar a nuestro Partido, más allá de lo
que ocurra a nivel del Estado hasta julio del 2011 en que culminará el
actual gobierno dirigido por el c. García. Y sobre lo que planteo y
propongo como posible candidato a la Secretaría General del Partido
sobre la base de lo analizado y la experiencia histórica vivida por
todos nosotros.
Me dirijo a ustedes compañeros, para compartir pensamientos y
sentimientos que vengo expresando y perfilando desde el año 2001
cuando inicié mi regreso al Perú luego de laborar desde 1993 con las
Naciones Unidas en Misiones de Derechos Humanos en Camboya, luego en
Mozambique, y finalmente en Guatemala. Pero también para decir con
claridad y esperanza, que el aprismo y el APRA aún tienen un propósito
superior qué cumplir, un compromiso histórico con el Perú y los
peruanos y, que es posible el reencuentro fraterno con nuestros
compatriotas en términos de solidaridad y cooperación fraterna.
Decirles que es posible en el siglo XXI sentar bases sólidas y
alcanzar fórmulas armónicas de entendimiento y buen gobierno
compartido para un desarrollo humano real, en una atmósfera de
entendimiento y armonía nacional, con respeto a la dignidad de cada
uno, sea que nos veamos como un ciudadano o ciudadana entre millones
de peruanos, o como un ser humano con determinada identidad integrante
de uno de los grupos étnicos que conforman nuestra nación y enriquecen
también al Perú.
Pero debemos primero empezar por entendernos bien entre los apristas y
recuperar esa visión conjunta y comunidad de horizontes que alguna vez
sentimos poseer. En razón de lo anterior y en ese contexto pido se
entiendan estas líneas.

LA POPULARIDAD DEL GOBIERNO Y, POR EXTENSIÒN, LA "POPULARIDAD" DEL
PARTIDO AFECTADA. LA CRISIS MUNDIAL: ¿CRISIS DE CRECIMIENTO?
¿Tenemos los apristas algo orgánico qué decir respecto de las
decisiones económicas y la crisis económica y financiera mundial?
Más allá de las conocidas y reiteradas cifras macroeconómicas de
crecimiento sostenido, "durante más de 80 meses", más allá de haberse
producido en mayo y noviembre del 2008 dos cumbres internacionales,
con ese ritmo casi frenético de construcciones en Lima y otras
ciudades del país, lo cierto es que, paradójicamente, hay algo en la
atmósfera nacional que permite y facilita que muchos más peruanos y
peruanas tengan una perspectiva e interpretación muy diferente de la
que los apristas quisiéramos. No ver esto es caer en una cuasi
ceguera suicida que nos acerca a un desenlace doloroso de tremendo
desencanto y, lo que es peor, de confrontación directa con la gran
mayoría de peruanos en todos los rincones del país.
Comparto con ustedes, compañeras y compañeros, una preocupación sobre
un fenómeno que, teniendo claras implicancias prácticas y
repercusiones en la vida cotidiana de todos, puede ser confrontado
también a la luz de nuestra doctrina. Me refiero a la severa crisis
financiera y bursátil mundial con inevitables secuelas económicas y,
no menos importante, las consecuencias sociales que derivarán de su
impacto en nuestra producción, en nuestra economía, y en la oferta y
calidad de los empleos para millones de compatriotas, en suma, en la
vida y las posibilidades de desarrollo humano para millones de
peruanos.
Esto sin tomar en cuenta aún el impacto, todavía difícil de determinar
razonablemente, de los Tratados de Libre Comercio (TLCs) suscritos por
el Perú con terceros países, incluyendo el más reciente con los
Estados Unidos y que entraría en vigencia por estos días, el 1ro. de
febrero de este año.
En cuanto a la crisis bursátil y financiera en los EE.UU. y en el
mundo, Paul Krugman, Premio Nobel de Economía 2008 ha escrito
recientemente sobre el tema: "El hecho es que los últimos números de
la economía han sido aterradores no sólo en los Estados Unidos sino
alrededor del mundo. La manufactura en particular se está hundiendo
por todos lados. Los bancos no están prestando. Los negocios y los
consumidores no están gastando. Esto se parece muchísimo a la segunda
Gran Depresión".(Página editorial del diario The New York Times, 4 de
enero, 2009).
Agrega Krugman: "Más aún, luego de declarar durante décadas que el
gobierno es el problema, no la solución, sin mencionar los denuestos
contra las políticas keynesianas y el New Deal, la mayoría de
republicanos no va a aceptar la necesidad de una solución tipo
Franklin Roosevelt que involucre gran gasto para resolver la crisis"
(idem).
Y Joseph Stiglitz, Premio Nobel de Economía 2001, ha escrito también
hace unos días: "El legado de subinversión en tecnología e
infraestructuras, especialmente del tipo verde, y la creciente brecha
entre ricos y pobres requiere de una congruencia entre el gasto a
corto plazo y una visión a largo plazo. Eso exige la reestructuración
de los programas tanto tributario como de gasto. Bajarles los
impuestos a los pobres y aumentarles el beneficio del desempleo al
mismo tiempo que se aumenta los impuestos a los ricos puede estimular
la economía, reducir el déficit y disminuir la desigualdad."(El
subrayado es mío)
En nuestro país no ha habido, ni hay visos de que habrá, una
"reestructuración del programa tributario", como recomiendan los
Premios Nobel de Economía, vale decir, no se ha producido, ni anuncian
que se producirá, la necesaria reforma tributaria de un sistema
injusto y poco técnico, sin embargo, en el Perú escuchamos en
noviembre 2008, que esta crisis mundial no es crisis de pobreza sino
"de crecimiento". Dicho esto conspicuamente por el c. presidente Alan
García oficialmente en el discurso inaugural del Foro de Cooperación
Económica Asia Pacífico, APEC. No sé si se con ello se nos estaba
diciendo que siendo el crecimiento algo natural en seres u organismos
vivos, entonces era inevitable, en el sentido que es inevitable que
amanezca o anochezca y por lo tanto, un fenómeno de curso normal.
Naturalmente, me permito fraternalmente discrepar.
Cierto es que la economía mundial ha crecido, como fenómeno
lógicamente inevitable con la llamada globalización, en varios
aspectos de la producción de bienes y servicios, incluida cómo no, la
fabricación de armas, pero también - entre otros sectores, en el
submundo del delito: ha crecido el tráfico de armas, la trata de
personas (entre otras cosas, la explotación sexual y prostitución de
niños, niñas y adolescentes para hablar sin eufemismos), y cómo no, el
tráfico de drogas. El Perú mismo ha visto crecer sus cifras
macroeconómicas referidas a la producción de ciertos bienes y
servicios, no así, ni en siquiera cercana proporción las referidas al
nivel de sueldos y salarios ni mucho menos al ingreso mínimo vital,
que se mantiene en 550 soles mensuales. Claro está que crecimiento
económico no es necesariamente sinónimo de desarrollo humano.
Muchos entendidos han venido afirmando que este proceso de crecimiento
en el mundo era inevitable y que en países con las características del
nuestro bastaba con "poner la economía en piloto automático". Es
decir, "dejar hacer, dejar pasar" al gran capital, a los agentes de
inversión, de producción y de la banca, sobre todo extranjeros,
reducir al máximo la legislación que representa ciertas restricciones
o condiciones para esa inversión y para esa banca, y propiciar desde
el gobierno central un clima político muy favorable para esa
inversión; es una forma de "dejar en acción el piloto automático de la
economía". Así, lo que en su momento valió para asignar al gobierno
del ex presidente Toledo, por parte del c. García, su relativo rol en
el crecimiento económico del Perú vale también para el gobierno del c.
García.
Pero ese "piloto automático", como conocemos, no es ni puede ser
suficiente para sentar las bases de un desarrollo económico sostenido
(además no fue concebido ni diseñado para eso) que se refleje en el
desarrollo humano de los pueblos del Perú, más aún cuando ese "piloto
automático", en lo nacional, mantiene altos los impuestos indirectos
que gravan a los pobres y a los sectores medios, como, a la misma vez,
no intenta gravar las sobreganancias de las grandes empresas (que se
vienen produciendo desde hace varios años), sobre todo de las
transnacionales. En todo caso, en el plano internacional ese "piloto
automático" está pasando apuros, por serios o graves problemas de
navegación, según el análisis serio y riguroso de los mencionados
Krugman y Stiglitz, entre otros destacados economistas extranjeros,
así como por sobrios y estudiosos economistas peruanos .
Por eso el "piloto automático" de la economía peruana no sirve para la
justicia social ni para el desarrollo humano y constituye un recurso
de incomprensible origen sostener que nuestra economía está
"blindada".
En todo caso, los apristas de formación sabemos que si bien la
inversión y el capital extranjero son necesarios, ello dista mucho de
ser suficiente, como se lo escuchamos y conversamos muchas veces con
Víctor Raúl; y que hay que estar muy atentos a los replanteamientos y
cuestionamientos sustanciales que se hacen a los modelos económicos
tipo del que se viene aplicando en el Perú desde 1990 casi de manera
inflexible sin variación significativa hasta la fecha, enero de 2009.
La "gran transformación" de la cual nos conversaba Víctor Raúl en sus
libros y en sus disertaciones personales involucra mucho más y
requiere una acción concertada de mayor complejidad y trascendencia
para el mediano y largo plazo.
Pero referirse a la actual crisis mundial como si fuera una
consecuencia casi normal, inevitable y parecida a la crisis producida
en los organismos humanos por el "entusiasmo adolescente" constituye,
creo, un grave error de perspectiva y/o de análisis que produce
confusión y equívoco, en primer lugar, a los peruanos que observan y
padecen, y padecerán, las consecuencias de este fenómeno y, cómo no, a
los apristas cuyas percepciones les van diciendo algo muy diferente.
Esta crisis se da, es cierto, en medio del crecimiento de ciertos
factores de la economía como el comercio, y el aumento de su
velocidad, y con ello la producción de bienes por la tecnología
aplicada a la misma en el indetenible proceso de globalización. Y no
sabemos realmente cómo va a variar en ritmo, intensidad o
especificidad ese crecimiento mundial de la economía con la crisis
mundial desatada. Pero parece por lo menos, prudente, que nos vayamos
convenciendo que la crisis bursátil y financiera y su repercusión en
la producción y en el empleo en el mundo, fundamentalmente, ha sido
producida por la codicia desmedida de algunos muy poderosos y sin
control elemental de mecanismos de monitoreo y supervisión, lo que
para algunos es una forma clara de corrupción en los principales
centros financieros del mundo, comenzando por Wall Street en Nueva
York.
Este factor de corrupción agregado a la irresponsable y culpable
desregulación (ausencia o debilidad de supervisión, negligente o
deliberada, en el funcionamiento de bancos y financieras, como
consecuencia de dogmatismos ideológicos aplicados en decisiones de
política económica, muy bien impulsadas por intereses económicos
particulares) explican razonablemente esta crisis y que con claridad
contundente señalan los economistas citados líneas arriba.
Los bancos, irresponsablemente, otorgaron préstamos incobrables
originando forados masivos en los balances bancarios. No hubo
legislación, ni instituciones, ni actores políticos con suficiente
peso, que supervisaran este despropósito porque estábamos en la
"economía de libre mercado", y quien lo intentaba, como ya sabemos,
corría el riesgo de ser acusado de "populista", acusación de la cual,
en su momento seguramente no se libraron los Premios Nobel
mencionados.
La certera crítica que formuló precisamente el candidato demócrata
estadounidense, hoy electo presidente Barak Obama, a la ideología del
extremismo neoliberal en el sentido que esto es lo que ocasiona graves
situaciones que empezaron repercutiendo en decenas de miles de
familias en los Estados Unidos y hoy se extiende por todo el mundo, es
una buena demostración de que esto no puede ser caracterizado
simplemente como "crisis de crecimiento". Ponerse a pensar en que los
apristas tendríamos que explicar la presente situación y su impacto en
términos de "crisis de crecimiento" a los peruanos no apristas, y a
los que sufrirán los embates es, por lo menos, excesivo, aparte de que
ello constituye una seria distorsión de lo que realmente viene
sucediendo en el mundo y lo que acontecerá en el Perú.
Considero entonces un error, no señalar con claridad que
fundamentalmente esta crisis responde a las consecuencias de la
extremada, e ideologizada, desregulación de la economía iniciada en
los años 80 en el mundo, motivada en importante medida por un
fundamentalismo ideológico neoliberal, hoy en palmaria decadencia, y
que en el Perú tuvo su "apogeo" en los años 90 con el régimen
autoritario y absolutamente corrupto de Alberto Fujimori con
lamentables resultados para millones de peruanos de sectores medios
que descendieron a los niveles de pobreza, y de otros millones de
pobres que descendieron a los niveles de extrema pobreza .
Como claramente señalan y aconsejan esos economistas de reconocimiento
y prestigio internacional, esta crisis empezará a ser resuelta no por
ratificar o reincidir en las erradas políticas económicas de los 80 y
90 sino precisamente al tomar medidas que, libres de dogmatismos
ideológicos y sustentándose en la razón de las evidencias, cuestionan
esos criterios de desentendimiento casi total del Estado con relación
a aspectos neurálgicos de la economía y las finanzas y sus graves
repercusiones sociales. Dogmatismo ideológico ultraliberal que,
contrariamente a promover una saludable libertad económica,
constituyeron un libertinaje nocivo y abusivo en beneficio millonario
de un grupo muy minoritario de personas ubicadas en puestos claves de
decisión en la banca y en la política y que hoy miran a otro lado con
total impunidad, y en perjuicio de millones de seres humanos en los
Estados Unidos y en el mundo, incluido, por supuesto, el Perú.
Y es que aquí podemos constatar una de las claves para entender el
creciente alejamiento de la mayoría de la población, del APRA, por
asociación del Partido con la decisión gubernamental de política
económica, porque a pesar de haber descendido en algunos puntos los
índices de pobreza y haber aumentado el número de empleos (no
necesariamente empleos de calidad) producto del crecimiento,
evidentemente ello está muy lejos de ser suficiente para generar en la
mayoría de la población, especialmente de las poblaciones sur andinas,
aunque no sólo de ellas, una sensación de mejora real en sus
condiciones de vida. ¿Cómo convencer a esas poblaciones de lo
contrario o que lo que sienten no es así, si ese fuera el caso?
Lo anterior es una realidad que no puede ser ignorada ni subestimada
en sus efectos o consecuencias políticas y sociales. Pues, a pesar de
las inauguraciones de sistemas de agua potable y alumbrado público
realizadas por el mismo c. Alan García en discursos que intentan
explicar la importancia y trascendencia de esas obras, la respuesta y
reacción de amplios sectores ciudadanos del campo y la ciudad no
parece guardar sincronía o armonía con la perspectiva oficial. Lo que
puede inferirse es que por lo menos un alto porcentaje de esos
peruanos que desaprueban al gobierno que preside el c. Presidente
esperaba un gobierno cualitativamente diferente del desastre
fujimorista y de la medianía toledista.
Uno se pregunta entonces, ¿qué es lo que viene ocurriendo en la
psicología, en la perspectiva y en la realidad factual de la vida de
millones de peruanos?; ¿es un problema fundamentalmente psicológico o
está sustentado en realidades concretas frente a las cuales es
razonable que reaccionen así los seres humanos?; ¿es un problema de
influencia y manipulación de medios de comunicación no obstante tener
a un importante sector de la prensa hablada, escrita y televisada en
una posición que no puede ser calificada de adversa como sí ocurrió
durante el gobierno del 85 al 90, especialmente desde julio de 1987
con la propuesta de la nacionalización de la banca?
En razón de lo anterior, entonces, me permito compartir con ustedes
compañeros estas reflexiones, para plantear que, por lo menos,
comencemos a pensar en la posibilidad que algunas importantes
decisiones que se vienen tomando a nivel de gobierno - y que son
percibidas por esas mayorías como del "gobierno del APRA" - están en
camino de tener una fuerte repercusión en las futuras relaciones del
Partido de Haya de la Torre con el Perú no aprista, y quizás con
importantes sectores sociales que se sienten, o se sintieron en el
pasado reciente, cercanos o vinculados históricamente con el aprismo y
que se verán perjudicados por esas medidas. Algunos de esos sectores
ubicados, es bueno recordarlo, en lo que alguna vez se conoció como el
"Sólido Norte".

PROTECCIONISMO HOY: NO, ¿AYER SÌ?
Por otro lado, hoy, para algunos, la voz de orden es no caer en el
llamado proteccionismo de mercados ni de las economías. Ideal teórico
que puede ser atractivo para algunos. Inclusive, uno de los objetivos
plasmados en la Declaración de Lima de la reciente culminada reunión
del APEC, - aún con los posibles beneficios que este Foro pudiera
traer al Perú si se manejan con sensatez las negociaciones - es que
para combatir la severa crisis que afecta a las economías y su secuela
en los mercados bursátiles del mundo es no caer en el proteccionismo.
Obviamente, no se trata de caer en extremismos ideológicos, ni de
derecha ni de izquierda, que, como sabemos, sólo empeoran la situación
general. Mas como un Partido de izquierda democrática y, por ende, de
propuestas y planteamientos importantes de transformación social
pacífica, estimo hasta pragmático aproximarse serenamente a lo
planteado, sobre todo, por los líderes de las economías más poderosas.
Es perentorio que los apristas nos pongamos de acuerdo en que es
necesario y hasta indispensable propiciar en el plano subregional y
regional la asunción conjunta de una posición de los países llamados
"emergentes" para decir que, rechazando caer en radicalismos fáciles,
sí planteamos, real y efectivamente, mayor equidad y equilibrio para
corregir y/o enfrentar la crisis mundial. Esto, que puede sonar a
perogrullo, no lo es tanto. Veamos por qué.
En este escenario de relaciones entre economías ricas y desarrolladas
con economías "emergentes", digamos como la peruana, detectamos una
contradicción. Es decir, quienes en su momento protegieron,
subsidiaron (y siguen subsidiando) sus economías y sus mercados, y se
hicieron fuertes con ello, durante décadas, les dicen ahora a los
países de las llamadas "economías emergentes" que no practiquen
proteccionismo, que no protejan. Vale decir, ahora, el fuerte le dice
al débil que no se proteja porque ello es malo para todos.
De manera que, como apristas, deberemos estar muy atentos, a cómo el
Estado peruano conduce y administra las futuras negociaciones para los
posibles TLCs con economías mucho más grandes y fuertes que la nuestra
- y que encima de ello practican formas encubiertas de subsidios
reales - sobre todo en relación a la posibilidad de supervivencia y
fortalecimiento de nuestras incipientes industrias (destacadas entre
ellas textiles y calzado) y cómo ello se conecta con la necesidad de
impulsar un proceso de industrialización equilibrado y equitativo
sobre las bases de un plan o de planes nacionales sectoriales que
realmente generen empleos de calidad, lo que incluye la defensa y el
respeto de condiciones dignas de trabajo, con producción de bienes con
alto valor agregado, y que incida en una economía integral
fortalecida. Esto, antes que los discursos de apertura total y casi
sin condiciones, es lo que mejorará nuestra capacidad negociadora y la
calidad de nuestra inserción en la economía mundial, mejorando en el
mediano y largo plazo la calidad de vida de los peruanos. Además, sin
caer en innecesarias y estériles confrontaciones políticas y/o
ideológicas.

INVERSIONES CHINAS: ¿TLC?
Si la experiencia está allí para decirnos algo, por ejemplo, debería
tenerse muy presente el tratamiento dado a trabajadores peruanos por
empresas chinas mineras en el Perú instaladas en nuestro país desde
los años 90, pues si ello es una muestra o indicador de los criterios
con los cuales administran esas empresas chinas las relaciones
laborales entonces creo que hay más que suficientes razones para estar
muy preocupados y, por ende, como colectivo político, esbozar las
medidas de defensa y equilibrio necesarias para proteger a nuestros/as
trabajadores/as, muchos de los cuales se sienten en la indefensión con
relación a su Estado. ¿Y qué hacemos mientras tanto los apristas?

MINERÌA, AGRICULTURA Y AMBIENTE
Más aún cuando hace sólo unos días el Ejecutivo emitió un decreto
supremo declarando de "necesidad pública" una zona fronteriza ubicada
en el departamento de Piura, dentro de los 50 kilómetros de la
frontera con Ecuador a fin de facilitar la llegada, instalación e
inicios de trabajos de una empresa minera de capitales chinos, en
decisión que responde, precisamente, a continuar con el énfasis en las
exportaciones primarias de mineral y que suscita mucha intranquilidad
entre la población y trabajadores del agro de ese departamento de
nuestro norte peruano rico por la calidad productiva de ese pueblo, -
pero además, entre otras razones, por la riqueza de su tierra y la
calidad de su agua - en una serie de productos catalogados entre los
de mejor calidad en el mundo.
Obviamente, la utilización abundante de agua, necesaria para fines de
explotación minera, sin la adecuada supervisión estatal como ha
ocurrido muchas veces en el pasado, y sin la debida conciencia
ecológica de los explotadores del mineral, como viene ocurriendo en
muchos lugares del Perú, pondría en serio riesgo no sólo la producción
alimentaria de esa zona de nuestro país sino, sobre todo, la calidad
de vida y la supervivencia misma de importante número de seres
humanos, aparte de dañar gravemente el delicado ecosistema de esa
parte de Piura.
Nuestro primer deber es con nuestras poblaciones.

CONVENIO 169 DE LA ORGANIZACIÒN INTERNACIONAL DEL TRABAJO (OIT)
Adicionalmente, en cuanto a las obligaciones internacionales del Perú
como miembro de la comunidad internacional, es bueno recordar nuestro
deber de honrar nuestra palabra empeñada (pacta sunt servanda),
vinculado al deber del Estado peruano, en cumplimiento del artículo 6
del Convenio 169 de la OIT, de realizar previamente las consultas
formales y recibir la opinión libre y democráticamente expresada de
las poblaciones piuranas posiblemente afectadas por esa decisión
gubernamental. Y que ese compromiso oficial supone respetar esa
opinión y consensuar con esas poblaciones una solución equitativa sin
presiones ni violencia de ningún tipo, ni de parte del Estado ni de
las poblaciones.
Este Convenio 169 es una obligación internacional de nuestro país y
prevalece sobre cualquier otra norma de nuestro derecho interno, sea
emitida por el Ejecutivo o el Legislativo. Como sabemos, el artículo
27 de la Convención de Viena sobre Tratados de las Naciones Unidas, de
la cual es parte el Perú, establece que ningún Estado puede eximirse
de cumplir sus obligaciones internaciones alegando normas de su
derecho interno o vacío de la ley.
Incumplir o violar el artículo 27 de la Convención de Viena es
desconocer nuestra obligación internacional, es deshonrar nuestra
palabra empeñada como Estado y erosionar seriamente nuestra
credibilidad e imagen internacional, aparte de, no menos grave,
enfrentar al Estado con un sector de nuestra población que se sentirá
agredido por su propio Estado.

EL TRATADO DE LIBRE COMERCIO (TLC) CON LOS ESTADOS UNIDOS
A 3 días de entregar el poder, el saliente presidente de los Estados
Unidos, George Bush, declaró que se había cumplido con el proceso de
implementación de un tratado de libre comercio (TLC) con el Perú, y
que éste entraría en vigencia el 1ro. de febrero del 2009, es decir,
en unos días. Difícil avizorar los efectos reales que en el tiempo
tendrá sobre las vidas de los peruanos este Tratado. Ya sabemos que en
sí mismo, en teoría, un TLC no es una panacea sino, sobre todo,
constituye un reto, puede ser una herramienta útil de desarrollo, o un
factor de mayor conflictividad y deterioro social si no ha habido un
consenso mínimo o adecuado para su suscripción.
Así, en cuanto a la negociación misma, depende de los equilibrios que
puedan construirse, si pueden construirse, pues se trata de la
economía más poderosa del planeta en una relación económica, comercial
y política con un país muchísimo menos gravitante en la escena mundial
y con evidente menos poder como el nuestro y, por eso, veremos en el
futuro.
Uno de los aspectos que deberían concernir al Partido y al aprismo,
aparte de cómo serán afectados ciertos sectores productivos nacionales
y ciertos consumidores de alimentos y medicinas, es cómo conciliamos
este tratado comercial con nuestra búsqueda de integración política y
económica con los países latinoamericanos, uno de nuestros postulados
centrales.
Por lo anterior, y por ahora, no tendría mucho sentido comentar
mayormente sobre el TLC en mención….de no haberse dado algunos
antecedentes preocupantes y que atañen a los fines de este documento,
y que consisten en que, si bien, por un lado este TLC nos pone en
buenos términos con algunos sectores productivos, por otro lado han
generado protestas y resistencias de otros sectores productivos y
sociales. Aparte del controversial proceso que lo llevaría a su inicio
en unos días. Dinámica que inevitablemente involucra al APRA y la
involucrará más aún, en un sentido o en otro.

"LÍNEA POR LÍNEA"
El problema, potencial o real, según consideramos algunos, surge
porque durante la campaña presidencial, el c. Alan García, en nombre
del APRA y de todos los apristas, prometió formalmente que el
documento elaborado durante la gestión de Alejandro Toledo sería
revisado "línea por línea" y que se harían las consultas con los
sectores que se sintieran afectados por dicho TLC prospectivo. Como
vimos, tal revisión previa, antes de declarar el Perú su aquiescencia
al documento final, no se dio, por lo menos no públicamente, ni con la
debida participación ciudadana que algunos consideramos importante, y
es lo que ocasionó las reacciones de oposición referidas.
Recordemos que hacia mediados de 2007, a un año del gobierno presidido
por el c. García, el Partido Demócrata de Estados Unidos con su
mayoría reciente adquirida en el Capitolio sobre el Partido
Republicano cuestionó aspectos importantes relativos a un serio
déficit del Perú en cuanto a la defensa de los derechos laborales de
los peruanos y a la protección del ambiente (cuestionamiento que es
reiterado hoy, enero 2009) lo que postergó la aprobación del tratado
en el Legislativo estadounidense, aprobación que quedó sujeta entonces
al compromiso del Perú de cumplir con las adendas correspondientes
para satisfacer las exigencias del Partido Demócrata en cuanto a
asegurar la defensa de esos derechos. Se incluyeron las adendas
correspondientes con el compromiso de subsanar las omisiones y con
ello se consiguió finalmente la aprobación congresal estadounidense.
Mas, ante el anuncio de la decisión del Ejecutivo norteamericano (aún
bajo gobierno de George Bush), muy celebrado por el Gobierno peruano,
llegan al Perú las declaraciones de dos miembros de la mayoría
demócrata del Legislativo estadounidense, los representantes Charles
Rangel, presidente del Comité de Medios y Arbitrios del Congreso, y de
Sander Levin, titular del Subcomité de Comercio, en el sentido que el
Congreso del Perú había aprobado medidas contrarias a sus compromisos,
incumpliendo, además, el Ejecutivo peruano algunas obligaciones
laborales y ambientales importantes a las cuales se había comprometido
en el año 2007. Agregaron que el presidente Obama, que asumió el
gobierno el 20 de enero de 2009, tendría que mejorar la aplicación de
dicho acuerdo comercial. Esta especie de "llamada de atención"
coincide con la posición expresada por varios gremios y organizaciones
en el Perú advirtiendo en el mismo sentido, igual que en el 2007, en
cuanto a los derechos laborales, la defensa del ambiente y la alta
vulnerabilidad a la que quedarían expuestos sectores productivos
peruanos.
Probablemente, el c. García ha actuado pensando que estaba haciendo lo
mejor para el país y que ésa era la forma a seguir con miras a la
suscripción de ese Tratado pero, haciendo un balance, resulta por lo
menos de una ironía conmovedora, pero de fría realidad, que los
miembros del Partido Demócrata estadounidense hayan tenido que
exigirle a un gobierno del Perú, presidido por un miembro del Partido
de Haya de la Torre, que cumpla con defender adecuadamente los
derechos humanos (económicos y sociales) de sus trabajadores y con la
defensa de nuestro ecosistema.
Como queda dicho, en los próximos meses, y años, veremos las
consecuencias, pero la tensión en los sectores productivos y laborales
involucrados, frente a la incertidumbre y como producto de los
antecedentes referidos, es evidente e incuestionable y no resulta
aventurado sostener que se avecinan situaciones de conflicto de
cierta intensidad debido a la reacción de esos sectores que se
consideran perjudicados por la paulatina implementación de dicho TLC.
¿Cómo afectará esto al APRA?

TLC CON CHILE NO FUE APROBADO POR EL CONGRESO DEL PERÚ
En el Perú le llaman "acuerdo comercial" y aquí el Poder Ejecutivo ha
considerado suficiente su visto bueno y dio su aquiescencia (luz
verde) a Chile para proseguir las negociaciones y perfeccionar el
"acuerdo", pero, por las características del contenido de este
conjunto de medidas, presuntas facilidades mutuas y las
correspondientes obligaciones que emanan de ellas, es realmente un
tratado de libre comercio, tal como efectivamente es entendido en
Chile. Prueba de ello es que en el país sureño dicho documento sí tuvo
que pasar por la aprobación congresal, dada la naturaleza de lo
comprometido.
Dicha asimetría de tratamiento en lo jurídico es altamente
preocupante y sugiero que los apristas sopesemos sus implicancias y
asumamos una posición institucional, sin perjuicio de la que asuman
otras organizaciones políticas y sectores sociales.
Sin embargo, lo que resulta aún más preocupante es que el documento
consolida la asimetría, es decir desequilibrio, es decir desventaja y,
por ende, vulnerabilidad del Perú, dada la diferencia existente no
tanto en la balanza comercial, sino sobre todo, en cuanto a la
cantidad y naturaleza estratégica de las inversiones chilenas en el
Perú (energía, transporte aéreo, puertos y finanzas), ostensiblemente
muy superiores a las inversiones peruanas en Chile, donde no existen
inversiones en sectores estratégicos.
El avance simétrico, es decir equilibrado entre actores estatales es
fundamental para que la paz se vaya construyendo sobre bases sólidas,
y ello en este caso no se viene dando. Sí se ha dado un paso que
consideramos delicado y que debió merecer un debate nacional.
Adicionalmente, una elemental condición para progresar en el
desarrollo humano de los pueblos es que sus estados lleven a cabo
coherentes y transparentes políticas de defensa que involucran la
cantidad y tipo de compras y fabricación de armas y equipos militares,
siendo muy conscientes que el armamentismo sólo siembra desconfianzas
e impulsa a los países hacia un círculo perverso de consecuencias
impredecibles. Por lo tanto hay aquí otro campo importante que
requiere un tratamiento muy cuidadoso por parte de quienes toman
decisiones en el Estado peruano y que supone además que el Partido
adopte y exprese públicamente una posición clara, sin prejuicios ni,
mucho menos, xenofobia, pero firme e inteligente frente a un
desequilibrio evidente.
La integración real y fraterna de nuestros pueblos se construye sobre
bases de confianza mutua, y con decisiones y acciones políticas en
concordancia con este fin superior. Insto a mis compañeros a tratar
debidamente este tema.

NUESTRA ECONOMÍA NACIONAL
Va quedando claro, entonces, que necesitamos desarrollar una economía
nacional con proyección regional que, replanteando sustancialmente lo
que viene ocurriendo ahora, vaya mucho más allá de reincidir y
enfatizar en un modelo de exportación primaria, - que converge con el
decadente modelo económico ya tratado en páginas anteriores -, como su
sustento principal vinculado casi de manera determinante a las
exportaciones de vegetales, frutas y minerales, que en sí mismas son
buenas pero evidentemente insuficientes. Sin perjuicio de continuar
promoviendo esas exportaciones, asegurándonos previamente la
satisfacción de la demanda interna, - aunque en el caso de los
minerales en crudo lo más sensato hubiera sido, y sería, replantear
esos términos de exportación primaria, - es necesario reimpulsar
decididamente nuestra industria metal mecánica, la bioquímica, la
biotecnología y, cómo no, la nanotecnología. ¿Por qué tenemos que
renunciar a ello, insinuación que subyace en algunos discursos
actuales?; ¿por qué debemos cifrar nuestras presuntas "ventajas
comparativas" en el eufemismo de los bajos costos laborales, que en
buen cristiano no es sino mano de obra barata, es decir, mal pagada,
que es uno de los principales factores de pobreza y atraso en el
Perú?.
Lo contrario, vale decir lo que se está haciendo ahora, ya lo sabemos,
porque lo hemos experimentado desde el siglo antepasado; con
diferencia de matices, es una historia conocida, con resultados
decepcionantes, también conocidos. Y si alguien tiene alguna duda,
puede mirar los efectos sociales desastrosos de las "maquilas" en
México cerca de la frontera con los EE.UU. que se han propagado
considerablemente y que están teniendo severo impacto social en miles
de mexicanos, sobre todo, mujeres, a raíz del NAFTA, TLC suscrito por
ese país hermano con los EE.UU. y Canadá.
Soy consciente que los párrafos anteriores serán, para algunos, una
especie de "aguar la fiesta" del APEC al plantear cuestionamientos a
lo dicho por el c. Alan García a lo largo de sus diferentes
intervenciones. A ellos respondo sencillamente que dicho
cuestionamiento debe producirse, si buscamos que se reinstale en el
Partido el necesario sentido crítico que enriquece y fortalece a los
movimientos y partidos políticos que, como el APRA, aspiran a
transformar sus sociedades con justicia social y en libertad. El libre
y respetuoso flujo de ideas, la libertad para expresar pareceres
distintos y el planteamiento democrático de posiciones es precisamente
lo que nos ha dado consistencia y nos ha hecho fuertes, por
democráticos, a lo largo de nuestra historia y, por otro lado, en
nuestra relación con el Perú no aprista, nos garantiza mantener
contacto con quienes, piensan y disienten de nosotros generando con
ello una atmósfera de confianza mutua entre peruanos que a la fecha se
ha perdido en considerable medida.
La síntesis es que precisamente la libertad para expresar ideas dentro
del Partido es lo que ha hecho que durante décadas el aprismo se
mantenga como una de las principales opciones de cambio democrático,
aún en los momentos más difíciles de persecución y acoso.
Es vital que los apristas tengamos esto muy presente.
Lo contrario es caer en una vertiente inexorable de anquilosamiento y
obsolescencia histórica y ello explica parte de la actual crisis del
Partido.

EL APRA ES EL PARTIDO DE LOS DERECHOS HUMANOS
Es preciso que los apristas nos armonicemos con este sensible, vasto y
cómo no, universal tema. Es el tema de la pos Segunda Guerra Mundial y
del siglo XXI.
Y está aquí para quedarse.
Derechos humanos es todo, compañeros. En su concepción universalmente
plasmada en tratados y convenciones de la pos guerra ellos son
indivisibles, interdependientes y, por supuesto, universales. Están
imbricados con el desarrollo humano y la dignidad de los pueblos, y de
la solidez de su defensa, promoción y garantía que asuman los Estados,
vale decir, los gobernantes, dependerá la solidez o lo endeble de la
democracia, siendo la democracia misma el epítome de los derechos
humanos. Defender los derechos humanos es, por eso, defender a la
democracia misma. Por la misma razón, dictadores, tiranos y autócratas
jamás se llevaron ni se llevarán bien con los derechos humanos.
Los derechos humanos atraviesan todas las actividades del Estado y la
vida de la sociedad, por eso son integrales, y su aprecio, valoración
y eficacia de su defensa reflejará la eficiencia y políticas justas
del Estado en tanto que expresión de la sociedad organizada. Son el
derecho a la vida, a la integridad, a la libertad, al debido proceso
legal, a las libertades de expresión, de asociación, de movimiento, a
los derechos políticos, a la nutrición, a la salud, a la educación de
calidad (conectado con el derecho a la información y al conocimiento,
por ejemplo, de los últimos hallazgos científicos en cuanto a
bio-química celular vinculados a la salud y a la nutrición), a un
trabajo digno y bien remunerado, a vivir en un ambiente sano (agua y
aire limpios) y ecológicamente equilibrado (tierra, flora y fauna
debidamente protegidos). A vivir sin miedo, ni angustias y, como
dijimos, a vivir en democracia.
Los derechos humanos son la bitácora de vida, y de todo gobierno, y el
referente permanente indispensable de los demócratas.
Creo, y así lo sostengo en toda asamblea aprista en la cual participo,
que el APRA es el Partido de los derechos humanos. Por sus orígenes
populares democráticos, por sus principios y valores institucionales,
por su doctrina de justicia social de pan con libertad (síntesis
magistral de los derechos civiles, políticos, económicos, sociales y
culturales), por su búsqueda permanente de la unidad y fraternidad
continentales, por nuestra declarada solidaridad con los pueblos,
clases, y razas oprimidos del mundo, como reza el quinto punto de
nuestro Programa Máximo, y, por último, y de ninguna manera lo menos
importante, por ser el Partido de la fraternidad entre todos los
peruanos, decisión y voluntad reiterada durante décadas en vida de
Haya de la Torre.
Los jóvenes que en los años 70 escuchábamos de cerca a Víctor Raúl, en
medio de la dictadura militar de entonces, percibíamos, por ello, algo
muy especial. Más allá de la lectura y el aprendizaje sustentado en
una actividad intelectiva sentíamos que subyacía a esas enseñanzas del
"Viejo", como afectuosamente nos referíamos a él en su ausencia, un
poderoso mensaje ético, que envolvía y suponía una actitud, una
intención real de comprensión y generosidad hacia todos, inclusive
hacia quienes pensaban y sentían diferente de nosotros, aún a pesar
del apasionamiento de la lucha política de esos años en universidades,
gremios, sindicatos y calles.
Nuestro enunciado permanente: "libertad y justicia social", reiterado
a lo largo de décadas por nuestras juventudes y nuestra militancia,
sintetizaban los dos grandes lineamientos sobre los cuales se
elaboraron y suscribieron tanto la Declaración Universal de los
Derechos Humanos como los tratados internacionales de derechos humanos
elaborados en la posguerra:
- el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, y;
- el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales.
Esto no es pura coincidencia ni casualidad. Es la comprobación del
empalme histórico del aprismo con la marcha de la humanidad hacia
formas superiores de relaciones, avanzando hacia la modernidad con
sociedades y gobiernos más representativos de sus pueblos. Ello
precisamente explica por qué el APRA, a pesar de las adversidades
logró mantenerse y resistir los embates más violentos de las
dictaduras.
Pero esto no podrá continuar si no tomamos conciencia de la
importancia y trascendencia de engarzamos nuevamente con esa visión
ecuménica, de justicia en libertad, con fraternidad y solidaridad, y
sin violencia, ni desde el Estado, ni desde la sociedad, y respetando
la dignidad de todos y cada uno, que fue claramente identificada por
Víctor Raúl y nuestros hermanos mayores en la segunda mitad del siglo
XX.
En razón de lo anterior, compañeros, en esta relación de nuestra
organización política con un tema de vastedad universal y de
implicancias sociales, políticas, económicas y culturales, reside otra
clave importante de nuestra recuperación nacional e histórica de
mediano y largo plazo.
Lo actualmente existente, por lo menos distante en el discurso formal
del APRA con los derechos humanos tal como ellos son entendidos en los
foros mundiales y en los tratados internacionales con miras al siglo
XXI, nos plantea, además, otra situación contradictoria que he
reiterado en diálogos realizados con los compañeros en locales
apristas, incluida nuestra Casa del Pueblo en Alfonso Ugarte. Me
refiero al hecho que habiendo sido, los apristas y sus familias,
perseguidos y hostigados, durante décadas, por un Estado policíaco y
represivo, violador de los derechos humanos, paradójicamente, no somos
en foros internacionales, ni ante el mundo, un partido identificado
con la defensa de los derechos humanos. Menos somos, obviamente, uno
de los abanderados principales de esta nueva corriente del siglo XXI.
Debemos serlo, podemos serlo, y planteo que lo seamos.
Esta persecución de la cual fue víctima el APRA (aunque no sólo el
APRA) como actor colectivo directo fue una violenta forma de exclusión
social y política que se extendió a millones de peruanos sin filiación
política o partidaria alguna, y significó el desmembramiento de muchos
núcleos familiares, con pérdidas de vidas, de la libertad, durante
años, con torturas y proscripción civil, reduciéndonos, en el caso de
los apristas, a la condición de medios ciudadanos, o sub-ciudadanos,
durante décadas . Además, en el camino se cercenaron los derechos a
la nutrición, a la salud, a la educación, a un trabajo digno y a un
ambiente sano, de millones de peruanos más, haciendo del Perú un país
de excluidos, de pobreza y pobreza extrema, de explotación económica,
de atraso tecnológico, en suma, desintegrado y resquebrajado en las
bases mismas de nuestra nación.
Lo anterior, un Estado estructuralmente injusto e ineficiente,
construido sobre la exclusión y la discriminación, con una trayectoria
histórica en su etapa republicana, de 110 años de dictaduras militares
más 8 años de una dictadura civil-militar (1992-2000) que resultó ser
el régimen más corrupto del siglo XX, nos ha dejado el Perú que
tenemos. Con una democracia de "baja intensidad", con una cultura de
violencia, que involucra una cultura de miedo, muerte y corrupción,
que interactúa con esa violencia.
Así, hemos ingresado en un círculo perverso y contradictorio de, por
un lado, modernización de sectores de la economía y la sociedad y, por
otro lado, de subdesarrollo y pobreza persistentes en amplios sectores
sociales del campo y la ciudad (con seres humanos que sirven de mano
de obra barata al sector moderno), con elevados niveles de
frustración, que sienten que lo que se llama democracia no los
considera, no les sirve y, por ende, no se sienten identificados con
ella. ¿Entonces por qué habrían de defenderla?.
Se da inclusive otra paradoja que consiste en que, tras más de 80
meses de crecimiento económico (es decir, de ciertos factores del
PBI), uno de esos factores macroeconómicos (nivel de sueldos y
salarios), con su expresión más concreta: el sueldo mínimo (indicador
que determina el curso de otros indicadores sociales y económicos), no
ha tenido variación sustancial relevante. Esto, por el temor declarado
del Gobierno a un "rebrote inflacionario" y para "no ahuyentar las
inversiones" (lenguaje fondomonetarista de los años 80 y 90 propio de
una ideología severamente cuestionada por varios recientes premios
Nobel de Economía). Ciertos o no, fundamentados o no, el efecto y
costo de esas políticas restrictivas que gravitaron en el
empobrecimiento real de millones de seres humanos desde inicios de los
90, es evidente. ¿Alguien más o menos informado puede realmente
extrañarse entonces de la inestabilidad social y la alta
conflictividad presentes en muchos lugares del país, más allá de las
deficiencias o aciertos del Estado para enfrentar esas situaciones?
Pero además, si bien en algunas zonas del Perú ha disminuido la
pobreza, en otras, como en Huancavelica, ella ha aumentado,
incrementándose además los índices de desigualdad es decir, la
diferencia entre quienes más ganan y los que menos ganan. Esto nos va
ratificando que la presunta eficiencia estructural del sistema
económico y del modelo aplicado debe ser sometida nuevamente a
escrutinio severo.
En consecuencia, millones de peruanos, sobre todo del sur andino, pero
no sólo del sur andino, se sienten sencillamente al margen y excluidos
de aquello que es presentado como "crecimiento de la economía
peruana". Porque sienten que para ellos no existen derechos económicos
y sociales.
Los apristas no podemos ignorar esto, modestamente estimo que debemos
estudiar sus implicancias, las económicas y las políticas, para
comprender por qué esos peruanos se sienten tan distantes del APRA,
para ellos asociada muy estrechamente con quien toma las decisiones a
nivel gubernamental. ¿Tienen razón?. Sugiero que sea una de nuestras
tareas permanentes conocer con prolijidad las alternativas serias de
política económica que existen, distintas de las que vienen aplicando
los ministros de Economía en el Perú.
El Partido debe promover, sistemática y permanentemente, debates
públicos con personalidades de reconocido prestigio nacional e
internacional. Esto premunirá a los dirigentes distritales,
provinciales, y regionales, y a nuestra militancia en general, de los
instrumentos analíticos necesarios que nos permitirán asumir una
posición institucional coherente no sólo en cuanto a la economía, que
no puede ser una isla, sino en cuanto a otras dimensiones neurálgicas
de la administración del Estado y del gobierno. De ello depende
también nuestro reencuentro con vastos sectores del pueblo que hoy que
se sienten muy alejados y diferentes de nosotros.

EL PERÚ NO ES UN PAÍS CON CULTURA DE DERECHOS HUMANOS
Somos, en consecuencia, una sociedad con compatriotas que experimentan
elevados niveles de frustración, en gran parte por esa llamada
"pobreza estructural", o la también conocida "violencia de las
estructuras", y ello explica, a su vez, la alta conflictividad e
intolerancia, aún después de haber salido - y quizás por ello mismo -
de más de una década de confrontación armada, desatada por la
declaratoria de guerra que el grupo subversivo terrorista "Sendero
luminoso" (SL), uno de los movimientos más despiadados y sanguinarios
de la historia contemporánea, le hizo a nuestra incipiente democracia
en 1980 cuando culminábamos 12 años de otra dictadura militar que se
inició en 1968 con el régimen de Juan Velasco Alvarado.
SL fue el primer violador de los derechos humanos de militares y
civiles y planificó fríamente el asesinato individual o el exterminio
masivo de seres humanos con el fin de obtener un demencial "equilibrio
estratégico" que consistía en destruir las bases de toda posible
organización social y popular en el país que no fuera controlada por
ellos. Al MRTA le cupo también grave responsabilidad y perpetró
delitos despiadados, aunque en evidente menor escala e intensidad que
SL.
Pero la respuesta del Estado a esa guerra no convencional
desatada por la subversión terrorista estuvo lejos de ser la adecuada,
pues hubo no sólo excesos, sino también violaciones graves a los
derechos humanos, con torturas, violaciones sexuales y ejecuciones
extrajudiciales (asesinatos) en algunos casos de terroristas rendidos
- que ciertos peruanos justifican sin comprender las implicancias
graves de ello -, pero también de ejecuciones extrajudiciales
(incluyendo los otros delitos mencionados) de peruanos y peruanas
inocentes a manos de algunos miembros de nuestras Fuerzas Armadas que
algunos justifican como "las consecuencias naturales de toda guerra".
Los apristas no podemos caer en este tipo de razonamientos que nos
llevan a un callejón sin salida.

LA VIOLENCIA Y LA PAZ
En general, la violencia o conflicto interno fue degradando nuestras
relaciones humanas. Muchos peruanos fuimos internalizando, entre el
miedo y la indignación un inicial imperceptible desprecio por la vida
y la dignidad, y, siendo la estrategia terrorista enfrentar al Estado
con las poblaciones a través de la provocación permanente, de alguna
manera ello lo consiguieron en ciertas zonas del territorio nacional.
Los terroristas perpetraron horrendos crímenes e hicieron muchísimo
daño a la nación y muchos de ellos están pagando y deberán seguir
pagando la iniquidad de sus crímenes, mediante el debido proceso
conducido por el Estado democrático. Crímenes ante los cuales muchos
de ellos no expresan propósito de enmienda ni arrepentimiento.
A propósito del párrafo anterior invito a mis compañeros a
reflexionar. Recuerdo con nitidez las numerosas veces que Haya de la
Torre nos transmitió su convicción que la máxima expresión de
violencia masiva conocida hasta el momento, la energía nuclear, y su
uso en la Segunda Guerra Mundial en las ciudades de Hiroshima y
Nagasaki, había demostrado, y él se había persuadido así, que la
violencia ya no podía ser considerada más como "la partera de la
historia". Viejo dicho marxista que le daba lógica y explicaba la
historia de la humanidad como una historia de lucha de clases con
distintos grados y formas de violencia. Agregaba Haya que, llevada
esa convicción de la violencia hacia su máxima expresión: la energía
nuclear aplicada a la muerte, ella sería "la sepulturera de la
historia". Y nos citó muchas veces el principio de la no-violencia
(que de ninguna manera es cruzarse de brazos) que dio consistencia a
la lucha liberadora que lideró Mahatma Ghandi en la India y que
terminó con el dominio del imperio inglés en su país, sin autorizar ni
hacer un solo disparo con arma de fuego.
Sin embargo, esa experiencia de Haya, como sabemos y él mismo lo
apuntaba, no ha estado exenta de fuertes embates en los cuales
inclusive uno llegaba a detectar en él, al recordarlos, una mirada
interna de reflexión y de intento de comprensión respecto de lo que
pudo hacerse y no se hizo, y de los errores que pudieron haberse
cometido. Pero, junto con ello, veíamos en Víctor Raúl la capacidad de
aprendizaje de ese pasado. Un día nos dijo, metafóricamente, que él
había regresado al Perú en 1930 a "jugar ajedrez pero me tiraron el
tablero por la cabeza".
Viendo retrospectivamente, afirmo que Haya de la Torre fue un
convencido y activo propulsor de una cultura de derechos humanos, de
la cual asumo que él mismo se consideraba parte. Y por ello,
entendió el tema sensiblemente bien. Entendió los elementos
irremplazables de convivencia humana que van haciendo que comprendamos
y aceptemos a quien es diferente de nosotros, diferente de nuestra
manera de ver las cosas, por más grande que pueda ser esa diferencia.
Creo que ese intento de comprensión fue una constante en el
pensamiento y en la actitud de Haya y en quienes iban acercándose a él
en su juventud y en su adultez. Claro, todo ello en una creciente e
intensa vida política cargada de muchas vicisitudes.
Así, puede entenderse la insistencia inteligente de Víctor Raúl en
explicar la importancia que tiene el diálogo y su invocación auténtica
al entendimiento y a la posibilidad de alianzas o frentes de clases
sociales, de razas o uniones de pueblos. Es decir, la armonía
necesaria para construir y alcanzar una sociedad "libre, justa, culta
y solidaria".
Para ello es obvio que había que desarrollar el concepto de cultura de
paz que implica diálogo, tolerancia, respeto y aceptación pacifica de
las diferencias étnicas, políticas, culturales. Y lo selló con su
permanente llamado a la fraternidad humana, al perdón y a la
reconciliación, que ratificó hasta sus últimos días y que plasmó
claramente en su discurso al asumir la presidencia de la Asamblea
Constituyente en 1978.

NUESTRAS VÍCTIMAS
Con ese recuerdo de Víctor Raúl me permito decir lo siguiente. Los
apristas tenemos toda la autoridad moral y el derecho para enarbolar
las banderas de los derechos humanos y de la humanidad. Una inevitable
y dolorosa estadística de nuestros mártires - que lo son también del
pueblo peruano - de los años 80 a manos de hordas asesinas de SL,
informa oficialmente que no menos de 1,000 (MIL) miembros del APRA
fueron asesinados indefensos, desarmados, muchas veces en presencia de
cónyuges y menores hijos, por cobardes bandas de aniquilamiento que
siempre actuaban en ventaja en proporción de cuatro o cinco a uno. La
Comisión de Verdad y Reconciliación (CVR) expresó su "reconocimiento
especial a todas las víctimas pertenecientes al PAP muchas de las
cuales fueron autoridades que permanecieron en sus puestos pese a la
intensidad de la violencia".
Nuestros compañeros y compañeras, alcaldes, prefectos, gobernadores,
presidentes de corporaciones de desarrollo, funcionarios de salud,
presidentes de empresas públicas, ex ministros, dirigentes distritales
y provinciales, o sencillos militantes apristas, sólo por el hecho de
serlo, cayeron asesinados, víctimas por la espalda y a mansalva, de
esa agrupación criminal, y por ello, sugiero con todo respeto e
inclinándome ante su memoria, que los apristas asumamos esta
experiencia dolorosa del pasado reciente, - dicho esto con la especial
consideración y solidaridad con los familiares más cercanos y queridos
de quienes murieron, víctimas supérstites de los compañeros inmolados
- como una oportunidad para elevar nuestras conciencias y transformar
el dolor comprensible en impulso de superación espiritual. Sólo así
tendrá sentido el sacrificio heroico de nuestros compañeros que se
sumaron a nuestros mártires de las décadas pasadas en los años
aurorales y posteriores a la década del 30.
Pero elevar nuestra conciencia ante la justificada indignación y el
dolor del recuerdo frente al padre, madre, esposo, esposa, hijo o hija
caída en esos años de violencia demencial por el accionar terrorista,
para transformarla en impulso de superación espiritual, es una
decisión íntima, libre e individual que me permito sugerir, y que
confirmará nuestra superioridad ética frente a quienes serán
condenados por sus conciencias si no han alcanzado el arrepentimiento
por sus crímenes de lesa humanidad.

LA RESPUESTA DEL ESTADO
Como hemos dicho, el carácter vesánico y de extrema crueldad de SL no
siempre fue respondido con la energía de la fuerza quirúrgica,
autocontrolada y discriminada del Estado y ello prolongó una guerra
con visos de drama y tragedia para cientos, quizás miles, de hogares
peruanos. Y, por ello, junto con la profunda gratitud y reconocimiento
que les debe la patria a nuestros soldados y oficiales de nuestras
Fuerzas Armadas y Policiales, por su valentía, por su entrega, y
muchas veces, por su sacrificio, en salvaguarda de quienes honraron su
uniforme y se comportaron con dignidad, no es posible ignorar que
también hubo miembros de nuestros institutos armados y policiales que
cometieron asesinatos, torturas, y violaciones sexuales que no pueden
quedar sin sanción.
Si otro fuera nuestro razonamiento con un "borrón y cuenta nueva"
aduciendo que "en la guerra vale todo" incurriríamos en un gravísimo
error pues estaríamos condonando el que el Estado, que nos representa
a todos, haya descendido al mismo nivel de indignidad, crueldad y
barbarie que los terroristas.
La fortaleza ética de nuestra democracia, de nuestra nación y, en lo
que atañe a los y las apristas, del Partido de Haya de la Torre,
reside precisamente en esa capacidad de distinguir entre lo que son
hechos violentos, inevitables, siempre dolorosos, de una guerra, en un
combate cuerpo a cuerpo - o en el intercambio de fuego abierto
proporcional ante bastiones enemigos inicialmente inexpugnables,- del
asesinato o la tortura de personas ya rendidas y desarmadas, o heridas
y sin capacidad de amenazar nuestra integridad, aunque nos susciten
esas personas sentimientos encontrados y un profundo desprecio por sus
iniquidades o cobardías pasadas. Allí está, precisamente, lo que nos
distingue y nos dará autoridad moral para fortalecer nuestras
instituciones, nuestra democracia, y a nuestra nación. Detenerlos y
apresarlos, y ponerlos a disposición de la justicia. Pero no descender
al mismo nivel que ellos. Por nosotros mismos, y por nuestros hijos.
Y nuestra conciencia debe captar la integridad de la tragedia humana
cuando se trata de comunidades en medio de los Andes o en cualquier
lugar del Perú donde fueron asesinados campesinos inocentes por
razones que nada tuvieron que ver con actividades subversivas o
comunidades que fueron diezmadas, con mayor razón, (si cabe el
aumentativo) por ser, además seres absolutamente inocentes, incluidos
algunas veces niños y niñas. Y el encubrimiento de esos crímenes en el
tiempo prolonga la iniquidad y agrava la responsabilidad de las
autoridades involucradas. Esa es la tragedia, a menudo silenciosa, que
se instala en las conciencias de los hombres, que nos trajeron los
años de la violencia, compañeros.
Frente a lo cual propongo una muy profunda actitud humilde de
reflexión, que nos hará mucho más receptivos al dolor humano y por
ello, más conscientes de nuestra propia dignidad, y con ello, más
sabios, y mejores apristas. Sin hipérbole ni ambigüedad.

LOS APRISTAS Y LOS DERECHOS HUMANOS
Por lo anteriormente expuesto, considero de vital importancia que los
apristas nos pongamos de acuerdo porque se trata de un asunto de la
mayor trascendencia que incidirá en el rumbo que ha de seguir nuestro
Partido en los próximos años y décadas. Porque es un tema profundo y
múltiple que involucra la internalización de principios y de valores,
de inteligencia ética, que se conecta y se une con otros aspectos de
nuestra vida política, de nuestras relaciones interpersonales, y de la
forma de relacionarnos entre apristas, y entre nosotros con otros
peruanos. Creo que esto forma parte, hoy en el 2009, de "la Gran
Transformación" de la cual nos hablaba Víctor Raúl en los años 70.
E incidirá poderosamente en la forma en que nos ven a los apristas.
Nuestra relación con el tema de los derechos humanos y con el respeto
a la vida misma, tiene que ver también con la percepción que tenemos
de nosotros mismos, con nuestra autoestima individual y colectiva, con
nuestra capacidad de compartir el territorio nacional con las
poblaciones quechuas y aymaras, con los pueblos y grupos étnicos
amazónicos, con los afro-peruanos en tanto que tales, y con la
comprensión que podamos tener y desarrollar sobre la cosmovisión y
perspectivas de estos conglomerados humanos diferentes, en cierto
grado, de las nuestras. Y, particularmente, con nuestra inteligencia
para tratar las posibles situaciones de conflicto que surjan en el
futuro con esos conglomerados humanos.
Cómo entendamos los derechos humanos gravitará también en
la calidad de las relaciones que vayamos desarrollando con sectores
políticos o politizados de lo que consideramos oposición, de cualquier
índole, y de entendernos aún con discrepancias que siempre las habrá,
sin tener que agraviarnos mutuamente ni escalar hostilidades de
ningún tipo. Este, por tanto, es un tema que nos afecta a todos, a
apristas y a no apristas, pero en lo que concierne a nosotros creo que
podemos dar colectivamente pasos muy importantes.

LOS DERECHOS HUMANOS Y LAS POLÍTICAS PÚBLICAS
Por ende, el tema de los derechos humanos gravitará en nuestra
capacidad y voluntad de resolver nuestros conflictos y de resolver los
conflictos entre el Estado y sectores de la población o de la sociedad
civil organizada, cuando somos autoridades y tenemos poder de
decisión. Esa es la condición de estadistas que "el Viejo" siempre se
esforzó por transmitir a la juventud.
De cómo entendamos los derechos humanos, tendrá que ver, en
consecuencia, con la forma de gobernar un país, el país, nuestro país,
de tomar decisiones que pueden afectar a cientos, a miles o a millones
de seres humanos, de implementar las políticas públicas; de reaccionar
frente a los problemas que surgen en cualquier sociedad, más aún en un
país con la complejidad y diversidad del nuestro.
Es la gobernabilidad buscada, y el buen gobierno encontrado.
Compañeros, de cómo entendamos los derechos humanos incidirá en
nuestras políticas de salud, las preventivas y las curativas, en la
educación de calidad para nuestros niños, niñas y adolescentes en todo
el territorio nacional. Incluyendo nuestras políticas de género, en
cómo enfocamos la situación de la mujer, de su condición de desventaja
en cuanto a sus oportunidades económicas, de la violencia
intrafamiliar o doméstica de la que es víctima, muchas veces con sus
hijos, y de cómo los hombres percibimos esa situación, siendo nosotros
parte del problema. Por ende, incidirá también en la calidad de las
políticas concernientes a nuestra niñez y adolescencia.
De allí que plantee a mis compañeros y compañeras en toda la
República, con humildad y con espíritu reflexivo, con serenidad pero
con cierta rigurosidad con nosotros mismos, que empecemos a tratar
estos temas y a darles la importancia permanente que tienen en toda
sociedad que se eleva en su conciencia. ¿Será por ello que alguna vez
Manuel Seoane dijo que los apristas habíamos pasado de ser una
pluralidad errabunda a un "estado de conciencia nacional"?
Por ende, sugiero que es importante que reconozcamos la gravitación
de nuestra comprensión de los derechos humanos al interior del
Partido, en el tiempo, en el pasado y el presente, porque ello va a
determinar el futuro que construyamos para nuestra institución
política. Pero también en el espacio nacional, reconocer la conexión
existente entre nuestra vida institucional, entre este vasto
movimiento político que fundó Víctor Raúl con todos los demás
peruanos, en cualquier lugar del país, estén o no organizados en otros
partidos políticos, en confederaciones de trabajadores del campo y de
la ciudad, en gremios profesionales, con los gobiernos regionales y
municipales.
En este punto, comparto con ustedes que en los 17 meses que me tocó
desempeñarme como secretario ejecutivo del Consejo Nacional de
Derechos Humanos del Estado, constaté, con preocupación, que para
cierto número de funcionarios, incluidos algunos compañeros de muy
alto nivel, los derechos humanos no pasan de ser un tema académico
quizás interesante, o, para algunos/as una frase dicha en un momento
propicio, o un tema que "es mejor dejarlo para después". Creo y
sostengo, por la experiencia vivida, que, en general, esta actitud
constituye parte fundamental del problema que afecta a nuestro país, a
nuestra sociedad y a nuestras relaciones.

LA CORRUPCIÓN VIOLA LOS DERECHOS HUMANOS Y DESTRUYE LA DEMOCRACIA….Y A
SUS INSTITUCIONES, INCLUIDOS SUS PARTIDOS POLÍTICOS
Sea por desconocimiento, o porque 110 años de dictaduras y exclusión
nos han dado un mensaje que es la fuerza la que determina el curso de
las cosas y la vida de los pueblos y que el mejor dirigente o líder
es el que puede golpear la mesa, elevar la voz, y ser obedecido,
existe en algunos de nosotros cierto desapego o hasta rechazo a tratar
este tema de la corrupción que, si no tomamos conciencia de ello,
puede ser determinante para el paulatino debilitamiento del APRA con
un desenlace impredecible.
Porque, además, por el carácter indivisible de los derechos humanos y
por su sólida interdependencia, según nuestra concepción y posición
respecto de ellos, reconoceremos la importancia de combatir y
erradicar realmente la corrupción que corroe a nuestras
instituciones, incluidos los partidos políticos, sin excluir a
ninguno, ni al nuestro.
Por lo anterior, sostengo y planteo como premisa que de la visión
clara del nexo entre nuestro respeto a los derechos humanos y la
erradicación progresiva de la corrupción depende la supervivencia de
nuestra democracia. Precisamente, porque los apristas de las primeras
horas denunciaron un sistema de injusticias (de violaciones
sistemáticas a los derechos humanos) que venía aparejado con
corrupción en el Estado oligárquico se inició contra ellos una
persecución implacable que se dio en varias etapas y por largas
clandestinidades.
Por ello, he sostenido que el hecho que en nuestro Partido los
derechos humanos aún sean, o hayan sido hasta hace poco, depende de la
ubicación del observador, casi un tema tabú o, en el mejor de los
casos, no sea un tema "prioritario" equivale a un ser humano generoso
y fuerte a quien se le han amputado un brazo y una pierna. Puedo
equivocarme pero he tenido la reiterada impresión que hablar de los
temas de Estado, sociales, nacionales o internacionales, en términos y
en función de derechos humanos, resultaba en cierta incomodidad de
algunos de mis interlocutores.

EL FUJIMORISMO LE HA HECHO DAÑO AL APRA
Así, entendidos en su integralidad y en la conexión con otros temas
como el fortalecimiento de la democracia, la gobernabilidad, la
eficiencia en el gobierno, la solución pacífica de conflictos sociales
y las bases sólidas para un desarrollo humano sostenido en un
crecimiento económico inteligente, comprenderemos por qué el no haber
marcado una distancia clara con el fujimorismo tanto en el Ejecutivo
como en el Legislativo está teniendo, un impacto muy negativo para el
APRA.
Planteo por ello que los apristas sopesemos la importancia de debatir,
y tomar una decisión institucional, sobre esa relación
inexplicablemente cercana con un movimiento vinculado al régimen más
corrupto y delictivo de nuestra historia republicana, vinculado y
responsable, además, de la violación sistemática y deliberada de
derechos humanos. Hechos por los cuales ninguno de sus representantes
visibles, libres o procesados, ha expresado sentimiento de culpa
alguno, ni disculpas al país, ni propósito de enmienda ni
arrepentimiento. Pues si esa es la decisión de esa agrupación que así
sea, pero ello no puede significar que el Partido de Haya de la Torre
siga siendo debilitado ante la opinión pública y el país por esa
inexplicada relación que es patente en dos poderes del Estado.

LA PENA DE MUERTE: LA IMPORTANCIA DE SU DEBATE Y DE DEFINIR UNA
POSICIÓN PARTIDARIA
La pena de muerte, vale decir el "derecho" de matar en nombre del
Estado, es decir, de quitarle la vida a alguien en nombre de todos
nosotros, es uno de los que más debates y controversias suscita, en
muchas sociedades, incluida la nuestra. Por ser los derechos humanos
indivisibles e interdependientes, los factores, criterios, pasiones,
temperamentos, y actitudes que subyacen al debate sobre la pena de
muerte, y en todo caso, su aplicación misma por una sociedad y un
Estado, tiene formidables implicancias en la democracia y en la
gobernabilidad.
Sin ningún tipo de hipérbole o exageración, la pena de muerte - o la
defensa de la vida - por tratarse del derecho humano fundamental,
influye en el manejo del Estado, así como en muchos otros aspectos de
la vida social, de la educación y la salud, de la vida y los valores
de cada familia, de cualquier clase social, de las relaciones
interpersonales. La pena de muerte es la concreción fría y
temporalmente inconmovible en la legislación de una visión de la vida
de relación, de lo que entendemos por "gobierno democrático", de lo
que entendemos por Estado, de la predisposición que tenemos frente a
cualquier situación, y el temperamento que impregna nuestra
personalidad al momento de enfrentar una crisis, de las posibilidades
del futuro, de nosotros mismos, y, cómo no, de la esperanza en la
humanidad y en esta porción de ella que es la nación peruana.
Por ello, la pena de muerte, es otro tema que sugiero se entienda
relacionado con la forma en que hemos de conducir el Partido y también
con la forma en que imaginamos cómo administrar todos y cada uno de
los sectores del Estado, desde los ministerios sociales y del
ambiente, los de defensa, interior y justicia, y los de la producción,
así como por nuestras relaciones exteriores. Hay algo en la posición
que asumamos en el tema de la muerte y de la vida que definirá el
criterio que emplearemos al momento de tomar decisiones de cualquier
índole, al momento de asignar presupuestos, de optar por una
estrategia de política y relaciones exteriores.
Y ello definirá también cómo nos ven los demás peruanos, los otros
estados y pueblos.
Mi posición, como la de muchos apristas, es abolicionista, pero
reconozco naturalmente que para otros css. resulta normal aceptar y
hasta promover la permanencia e inclusive ampliación de la pena de
muerte en nuestra legislación para cualquier otro delito, calificado
de horrendo e imperdonable.
Y claro que surgirá el "argumento" de si alguna vez uno ha sido
víctima de algún crimen horrendo y se arroja como emplazamiento lógico
violento contra quien plantea la defensa de la vida como principio, es
decir, en este caso, la abolición de la pena de muerte, la pregunta de
"¿qué haría usted si le pasara esto?". Y es que es sumamente fácil
"conectar" con cierta temperatura social para obtener aplauso fácil y
"apoyo" político momentáneo, pero para un Partido político como el
APRA, que busca la justicia social y construir un nuevo tipo de
relaciones humanas desarrolladas en un Estado de pan con libertad, que
se autodefine como fraterno y solidario, y que es el Partido de la
vida, con miles de sus miembros a quienes les aplicaron la "pena de
muerte" pues fueron víctimas de juicios sumarios o ejecuciones
extrajudiciales ordenadas por tiranías del pasado, el asunto debe ser
tratado con mucha mayor seriedad, serenidad, conocimiento y
responsabilidad.
¿Cuántas veces escuchamos a nuestros viejos líderes que el APRA es
ante todo un partido escuela?; o, ¿al mismo Víctor Raúl en sus clases
magistrales defendiendo el derecho a la vida, como principio superior
rector de la vida de sociedades avanzadas y desarrolladas o que
aspiran a serlo?
En consecuencia, creo que el argumento a favor de la vida no puede
enfrascarse en términos de cuán incalificable o imperdonable es un
crimen. El argumento a favor de la vida, o si se quiere en contra de
la muerte, tiene que ver con nosotros mismos, con nuestra propia
sanidad como colectivo humano, y esto vale para agrupaciones políticas
y para naciones, y por último, para la humanidad.

LA PENA DE MUERTE NO DISUADE, NO AYUDA, NO RESUELVE NINGÚN PROBLEMA DE
CRIMINALIDAD. ENVILECE A LA SOCIEDAD Y NOS HACE PEORES SERES HUMANOS.
Estadísticamente se ha confirmado que la pena de muerte no ayuda a
combatir la criminalidad, no es realmente un disuasivo. El crimen no
disminuye porque los delincuentes y criminales sepan que cierto delito
será castigado con la muerte. Inclusive muchas veces ha tenido el
efecto contrario.
La pena de muerte, es cierto, podrá satisfacer momentáneamente a
víctimas supérstites o familiares de alguna víctima fatal,
comprensiblemente, pero inclusive en ellas, por comprobación de
seguimiento clínico o médico, no es terapéutica pues no sana la herida
y genera por el contrario, muchas veces, una sensación de vacío que
será ocupado eventualmente por una angustia indefinible.
Y es que a larga, por la propia naturaleza evidentemente destructiva
de la pena de muerte y de su aplicación en quien fuere, ella no sólo
le quita la vida a un ser humano, - que para muchos puede ser "lo
justo", más allá del posible error judicial fatal de matar a un
inocente, como se dan muchos casos en todos lados,- la pena de muerte
nos va quitando un poco de vida y de dignidad a todos. Y los efectos
son perniciosos y profundamente traumáticos cuando la atestiguan
niños, niñas y adolescentes. Porque existe una conexión fundamental
que nos une a todos como parte de la humanidad. De allí la angustia
que subsiste pese a la justicia o la venganza obtenida, o como quiera
llamársele.
Por ello la pena de muerte envilece a la sociedad que la aplica y por
eso nos hace, a todos, peores seres humanos, porque si se aplica en un
Estado o respaldamos su ampliación, todos matamos, todos jalamos el
gatillo del fusil, todos aplicamos el interruptor de la silla
eléctrica o de la cámara de gas. Todos.
Lo anterior quizás explique por qué la pena de muerte viene
paulatinamente siendo abolida en las democracias más avanzadas donde
tienden a buscar formas más elevadas o superiores de relaciones
humanas, porque comprenden, como consecuencia de la cultura alcanzada
a través de sistemas educativos inteligentes que fueron prioritarios
en sucesivos gobiernos, y después de décadas o siglos de guerras, de
barbaries y de masacres, que la muerte como expresión terminal de
violencia máxima que ella implica, es al fin y al cabo, un camino sin
salida, un factor poderoso mediante el cual una sociedad se
auto-inflige daño a través de su propia legislación y a instancias de
sus propios dirigentes y por ello, esas sociedades avanzadas la han
abolido, conscientes que es por su propio bien, y el de sus futuras
generaciones.
De lo que se trata entonces es de intercambiar ideas sobre un tema de
profunda, y a la vez, elevada, connotación ética, que se conecta,
nuevamente por la indivisibilidad de los derechos humanos, con nuestra
habilidad, presente o futura, para ser estadistas inteligentes, buenos
gobernantes, líderes de causas y fines superiores.
Por tal razón, planteo que vayamos asumiendo una posición
institucional fruto de un debate elevado, sin apasionamiento que
obnubila conciencia, premunidos de la información, estadísticas y
conocimiento multidisciplinario necesario para saber lo que estamos
respaldando y decidiendo. No es sólo para sentirnos bien con nosotros
mismos, es para avizorar tal vez un sentido más preciso a nuestras
vidas, (dicho esto sin ningún ánimo de retórica), y con ello, entender
mejor por qué somos apristas y/o por qué nuestros padres lo fueron, si
ello hubiera sido el caso. En todo caso, este tema crucial forma parte
de la agenda pendiente de un Partido de la democracia de pan con
libertad, y dignidad, del siglo XXI.

¿SOLIDARIDAD CON TODOS LOS PUEBLOS, CLASES Y RAZAS OPRIMIDOS DEL MUNDO?
¿En razón de qué Haya de la Torre y los fundadores del aprismo
incluyeron este 5to. postulado como uno de los puntos del Programa
Máximo del APRA?; ¿fue simplemente porque se les ocurrió y se veía
bien ponerlo allí como una presentación en sociedad del joven
Partido?; ¿fue un gesto destinado a ser un "saludo a la bandera"
porque era lo "políticamente correcto"?; ¿fue un impulso meramente
altruista de jóvenes que sentían que era necesario ello para
convalidar y legitimar sus propias propuestas de transformación?.
En todo caso, con el transcurso del tiempo, la propuesta demostró ser
sólida y con vocación inmarcesible, y el símbolo y señal del impulso
transformador permaneció a lo largo de décadas y se mantuvo durante 50
años y ni Haya, ni ningún líder del Partido, ni Congreso partidario
alguno, planteó el retiro de aquello que es inherente a nuestra
identidad política histórica.

EL PRINCIPIO UNIFICADOR
Intento una interpretación que perfectamente puede ser la de miles de
apristas. Creo que existe un principio unificador de nuestra doctrina,
de nuestra filosofía de vida, de lo que debe ser nuestra práctica
política cotidiana, es decir, una lógica de conexión muy fuerte entre
este Punto Máximo y la razón de ser del aprismo y de su propuesta de
cambio sustantivo que hizo al Perú de 1930, y de las décadas que
siguieron. Y porque esto es así es que el APRA llegó al corazón y a la
conciencia inteligente de los pueblos del Perú y se proyectó fuera de
nuestras fronteras y ello explica por qué fueron surgiendo sensibles
alianzas políticas y fraternas con otros movimientos políticos
revolucionarios y democráticos en toda América, y por qué el aprismo
fue y es estudiado en muchas de las más destacadas universidades de
América y Europa.
Y sostengo que esa conexión lógica, que ese principio unificador es el
alma y el espíritu del APRA y el aprismo y por eso a alguien le nació
decir alguna vez "el APRA nunca muere", a pesar de las partidas de
defunción extendidas una y mil veces contra nosotros. Porque mientras
sigamos haciendo nuestras esas palabras del 5to. postulado, y viviendo
en concordancia con ellas, como un referente ético permanente, el APRA
seguirá teniendo un rol importante en la historia del Perú y podrá
seguir siendo una luz de esperanza para los débiles, para los
postergados, para las clases medias empobrecidas e inclusive para las
clases medias educadas y cultas que han alcanzado cierta tranquilidad
económica pero que son conscientes de la importancia de construir un
país, una sociedad y un Estado para todos como condición que inspira
hacia las causas justas. Y como un instinto inteligente de la propia
supervivencia que impulsa a buscar la armonía entre todos a través de
estructuras económicas y organizaciones sociales justas, así como
políticas públicas eficaces y sensibles, y decisiones y conductas
cotidianas que transmiten decencia y civilización.

INTELIGENCIA ÉTICA
Pero todo lo anterior supone que nuestras dirigencias y el liderazgo
del Partido tengan clara convicción de saber que la solidaridad y la
fraternidad, como referentes permanentes de política, que he
mencionado varias veces en este documento, son mucho más que palabras
simpáticas útiles en discursos de ocasión, pero que deben ser
subordinadas a lo que algunos presumen que es el "realismo
pragmático" de la vida y de las "decisiones de Estado".
Estimo que los apristas debemos reflexionar sobre si hemos realmente
internalizado e incorporado en nuestras conciencias estos valores,
sentimientos y convicciones que lo fueron en su momento para Víctor
Raúl y los jóvenes que con él fueron construyendo el aprismo. Digo
más, creo que esta actitud y la respuesta positiva de esta actitud de
inteligencia ética es una de las poderosas claves para recuperar al
Partido. Es eso lo que tendrían que corroborar quienes, quizás con
curiosidad, se vayan acercando al APRA a partir de un nuevo poderoso
impulso que planteo para el Partido de proyectarse y reencontrarse con
miles o cientos de miles de peruanos en los tiempos que vienen, sin
exclusiones, honrando el principio unificador y de inclusión que fue
lo que le dio identidad y fortaleza al APRA de los primeros tiempos de
nuestra historia.

¡277 NIÑOS PALESTINOS ASESINADOS….EL SILENCIO...!
Dicho lo anterior, se comprenderá entonces el daño que nos hemos
auto-infligido, como el Partido de la fraternidad y la justicia social
que declaramos ser, al guardar oficial silencio y mirar a otro lado
frente a los aberrantes ataques con bombas de racimo y bombas fósforo
realizados por la aviación israelí contra poblaciones palestinas
inermes en la Franja de Gaza. Como consecuencia de esos ataques que se
prolongan hasta estos días han muerto más de 1,200 seres humanos.
Cierto, entre esas víctimas, hay una importante cantidad de militantes
o combatientes de Hamas - organización considerada terrorista por
muchos y que ha realizado también ataques contra gente inocente y que
en su momento deberán responder por sus delitos -. Y conste que en
estas líneas no voy a desarrollar sobre el silencio político del
Estado peruano, más allá de algunas tímidas declaraciones de algún
funcionario para cumplir con decir algo, si es que ellas se han
producido. ¿A propósito, sirven de algo los Convenios de Ginebra de
1949 (Derecho Internacional Humanitario) sobre obligaciones
humanitarias de los cuales el Perú es signatario?
Los datos confiables informan al mundo que de las más de 1,200
personas muertas hasta hace unos días en la Franja, 277 han sido niños
palestinos, muertos en sus hogares, en sus escuelas, caminando en las
calles de sus barrios.
¿Qué significa el silencio oficial del APRA ante esta masacre de
seres indefensos absolutamente inocentes?
Lo dicho hasta aquí no significa de ninguna manera desconocer el
derecho de Israel y del pueblo judío, dentro de su territorio y con
otros pueblos, a vivir una vida en paz y sin amenazas. Mismo derecho
que asiste al pueblo de Palestina.
En los años 70, escuchando a Haya de la Torre y leyendo sus artículos,
muchos jóvenes apristas desarrollamos una sincera simpatía por Israel
y su derecho a existir, en solidaridad, además con los millones de
víctimas judías y otras minorías étnicas a manos de las hordas nazis
durante la Segunda Guerra Mundial. Esos delitos contra la humanidad
cometidos por los nazis de Adolfo Hitler fueron materia de juzgamiento
en los juicios de Nuremberg y ha quedado en la conciencia de la
opinión pública mundial que allí se hizo justicia reparadora a esos
millones de víctimas inocentes. ¡Allí todos fuimos judíos!
Como hoy el Partido debió decir claramente: ¡Todos somos palestinos!
Lo que aquí sostengo puede ser distorsionado por algunos diciendo que
es una posición lírica y fácilmente autocomplaciente pero alejada del
"realismo pragmático" y de lo que creen considerar como lo
"políticamente conveniente". Si quieren, que lo hagan, pero ratifico
que, si de pragmatismo se trata, honrar nuestro compromiso de
solidaridad con todos los pueblos, clases y razas oprimidos del mundo
es lo más inteligentemente pragmático que hubiéramos podido hacer…y
que deberemos hacer en el futuro con una dirigencia y un liderazgo que
entienda cabalmente la conexión que existe entre esa solidaridad y
nuestra capacidad de ser coherentes en todos nuestros actos y
decisiones políticas.
Creo que Israel, a su vez, se ha auto-infligido un daño, con esa
estrategia militar de arrasamiento que incluyó hasta el bombardeo de
escuelas de las Naciones Unidas, pues ella se sustenta en la hipótesis
que al infligir fuerte, intenso dolor a las poblaciones palestinas,
ello será un factor de erosión del predicamento de Hamas. Es más o
menos el mismo razonamiento criminal que tuvo Al Qaeda para atacar las
torres gemelas de Nueva York el 11 de septiembre del 2001. Pero las
primeras evaluaciones hechas por personas y entidades imparciales
indican, precisamente, el efecto contrario. Y la más clara
demostración de esa errada percepción de violencia como solución es el
universal rechazo a esas acciones de indiscriminada destrucción y
muerte, como universal fue el rechazo a Al Qaeda y Bin Laden en el
2001. Paradójicamente, hoy Israel, con sus acciones ha debilitado su
propia posición, aparte de haber causado la muerte de 300 niños, entre
otros inocentes.
¿Cree Israel que ha ganado autoridad moral ante sí misma y ante el
mundo con lo que ha hecho durante las últimas 3 semanas?
¿Cree Israel que hoy es más segura y que tiene más aliados que hace 3
semanas aunque permanezca en territorio palestino y las construcciones
palestinas hayan sido destruidas en importante medida y los soldados
de su ejército deambulen entre esas ruinas?
Porque la violencia y la muerte traen más violencia y muerte y ello
vale para todos, en todo lugar, y si no, miremos el resto del Medio
Oriente, o Darfur y Somalía en el Africa.
Esto no significa renunciar idílicamente al uso de la fuerza en todo
momento. Significa simplemente reconocer el principio unificador de la
humanidad y que es responsabilidad de quienes tienen mayor poder
político, militar y económico, establecer las reglas en función de ese
principio para dejar posibilidades de que los más débiles y los que se
sienten agredidos no sientan a su vez el acorralamiento de la
desesperación que lleva nuevamente a la pesadilla de la violencia y la
muerte en un ciclo que se repite.

¿Y QUÉ DECIMOS LOS APRISTAS?
¿Es posible que los apristas hoy en el 2009 entendamos en los términos
planteados los conflictos en el Perú, presentes y futuros, y los
existentes fuera del Perú? Pues creo que sí es perfectamente
posible…..pero depende de nosotros.
Y la importancia de entenderlo así incidirá en nuestras posibilidades
de constituirnos en alternativa real para los pueblos del Perú, en
nuestra capacidad de que nuestra presencia colectiva inspire
nuevamente confianza y fraternidad, como sucedió en las primeras
décadas de la existencia del APRA. En nuestra capacidad para proponer,
como partido de izquierda democrática, políticas sensibles, eficaces e
inteligentes en las áreas de la nutrición (sobre todo de nuestra
niñez), de la educación (con un indispensable énfasis en la educación
en los derechos humanos que es tolerancia, diálogo, aceptación de
quien es aparentemente diferente pero que al final es un ser humano
como uno), del trabajo, para que el trabajador del campo o la ciudad
sienta que pueden establecerse relaciones de respeto mutuo con el
empresario, y viceversa; en la manera en que entendemos la defensa de
la soberanía nacional y la seguridad interior y exterior del Estado y
la Nación, sí, con mayúscula.
La conexión indispensable y vital que propongo a mis compañeros con el
postulado de Solidaridad con los Pueblos obviamente comienza con la
solidaridad efectiva y visible con los pueblos, clases y razas
oprimidos….del Perú…y que así nos perciban y nos entiendan esos
pueblos peruanos en cada rincón del país, por más diversa que sea su
cultura, su lengua, su tradición y su idiosincracia. Conectar este
principio con nuestras propuestas en políticas energéticas y de minas
con una protección efectiva del ambiente y el ecosistema, para la
defensa y promoción de la agricultura, del campesino y del agricultor
quienes deben sentirse realmente protegidos por laborar en el sector
más vulnerable de la economía que es el productor de alimentos. De que
asumamos conscientemente la importancia de defender el agua de consumo
humano así como la necesaria para la producción de alimentos en
departamentos como Piura, Cajamarca, La libertad, Junín, Ancash,
Arequipa, y en general, en todo nuestro territorio.
De manera que de esta conexión depende, en suma, nuestro reencuentro
fraterno, masivo, inteligente y duradero con los pueblos del Perú como
ocurrió en el pasado, hoy ya un poco lejano.
Esa es la misma conexión que percibí en los diálogos con Víctor Raúl,
y también con Luis Alberto Sánchez, con Ramiro Prialé, con Carlos
Manuel Cox, y con Luis E. Heysen, entre otros forjadores del aprismo,
a quienes pudimos conocer y tratar personalmente como muchos jóvenes
apristas de esos años, e inclusive, en las conversaciones con Armando
Villanueva del Campo y Andrés Townsend Ezcurra.

VISIÓN Y PERSPECTIVA APRISTA DE DERECHOS HUMANOS PARA FORTALECER AL APRA
Digo finalmente que si logramos desarrollar y fortalecer esta
perspectiva y visión de derechos humanos, que incluye el principio de
"solidaridad pragmática" si se me permite la licencia del término,
como una característica inmanente al aprismo histórico y al APRA,
entonces habremos restablecido los puentes de comprensión y los
canales de entendimiento para obras y tareas colectivas. Primero entre
nosotros mismos; empezaremos a superar nuestros resentimientos mutuos,
nuestras divisiones y luchas fratricidas, que quienes no son apristas
observan, y por eso es una ingenuidad pensar que en estas condiciones
se acercarán al APRA. Comenzaremos así a disipar esa atmósfera
negativa de confrontación que esteriliza todo esfuerzo constructivo y
creador, reemplazándola por una atmósfera de cooperación y creación.
Constataremos que la "reestructuración", o "reorganización", o
"descentralización del Partido, o la "actualización de nuestra
doctrina sobre el espacio- tiempo histórico", siendo seguramente
atendibles y necesarias, no son el problema o la causa principal de la
crisis profunda que hoy nos afecta. Si así fuera, eso se hubiera hecho
hace años. Nuestro tema, nuestro problema colectivo es ótro. Es un
problema de cómo el liderazgo entiende hoy la función o el rol del
APRA, cuál es el futuro, si alguno, que le tocará desempeñar al
aprismo en el Perú y en América Latina, en un mundo lleno de desafíos
y de cambios veloces y trascendentes, absolutamente impensados hasta
hace 3 ó 4 años.

HACIA UNA NUEVA POLÍTICA EXTERIOR
Nuestra militancia y nuestros dirigentes en toda la República podrán
empezar a mirar también nuestros problemas sociales y nacionales con
el mismo prisma, salvando las diferencias espacio-temporales, con que
los vieron y analizaron Víctor Raúl y nuestros fundadores. Entender
que el más efectivo Estado antimperialista, hoy en el 2009, es un
Estado constitucional y democrático de derechos humanos, - teniendo
como égida los Tratados que obligan por igual a los países y estados
poderosos - pues si los Tratados de Derechos Humanos ocupan en
nuestras relaciones internacionales un lugar central y preponderante,
entonces podremos mejorar y fortalecer nuestra posición en la
comunidad internacional, nuestro "poder genociador" (el conocido
"bargaining power" de las negociaciones internacionales) y, con ello
viabilizar mejor la defensa de lo nacional, entendido como defensa de
nuestros seres humanos y sus derechos integrales. Tal como la defensa
de "lo nacional" es inmanente y está muy presente en las políticas de
potencias como Estado Unidos, la Unión Europea (como bloque político y
a nivel de cada estado miembro), Rusia, China, Canadá, Japón o
Australia. Como con igual razón está presente en estados cercanos y
fronterizos con el Perú.
Quizás también, podremos realmente avanzar algo importante, como uno
de los partidos decanos en América, si los ecuatorianos, bolivianos,
colombianos, venezolanos, uruguayos, paraguayos, chilenos, argentinos
y brasileños, comienzan a mirarnos como una fuerza integradora
peruana, y con ello interactuar con otras fuerzas integradoras en esos
países latinoamericanos que pueden empezar a fortalecerse. Podría
renacer, para los peruanos, el proceso de integración política y
económica de América Latina. Claro, sé que hoy ello no aparece muy
plausible pero, la unificación alemana no era nada plausible tan sólo
5 años antes que ella se concretara. Por lo menos creo que no
deberíamos renunciar a ese punto máximo que inspira lo mejor de la
fraternidad entre nuestros pueblos.

NUEVAS RELACIONES
Podremos desarrollar y fortalecer en nosotros, como apristas, la
visión y perspectiva en derechos humanos, que nos permitirá poder
hablarles nuevamente con autoridad moral y con inteligencia ética a
todos los peruanos, quienes, no tengo la menor duda, empezarán a
escucharnos nuevamente. En esta afinidad creciente, podremos llegar a
trabajadores del campo y la ciudad, a las comunidades quechuas y
aymaras de nuestros Andes y el altiplano, a nuestras poblaciones y
grupos étnicos amazónicos que se sienten tan diferentes de nosotros,
como nosotros de ellos, diversidad que al fin y al cabo es sólo
aparente. Afinidad humana que cada uno podrá descubrir en libertad y a
su manera.
Podremos llegar a los pequeños, medianos e inclusive grandes
empresarios y comerciantes nacionales, a empleados del sector público
y privado, a los profesionales y trabajadores independientes, a los
estudiantes. No tenemos que aspirar a que sean apristas o a que voten
por nosotros, eso podría parecer hasta impertinente para algunos de
ellos, y ofendería su inteligencia, pero no sólo por eso si no, porque
sencillamente no debemos hacerlo con ese fin.
Simplemente aspirar a que nos podamos entender mejor con esa
inmensidad de peruanos que hoy, ciertamente, nos miran con
desconfianza o con extrañeza en el mejor de los casos. No podemos
aspirar a tener su confianza si nosotros mismos, sinceramente, no
damos claras señales de que pueden confiar en nosotros, y ello,
modestamente opino, sólo puede hacerse a través de la internalización
de una cultura y de trato sustentado en los derechos humanos que es
una manera diferente de hacer política, que es una forma de vivir y,
finalmente, una manera de ser.
Es lo que puede unirnos nuevamente a los apristas.
Es lo que puede unirnos a los peruanos.
Depende de nosotros.

Surco, enero, 2009
Fraternalmente,

c. Luis Alberto Salgado T.
LuisSalgadot@aol.com
Celular 99768-3731