Friday, January 30, 2009

¡La envidia jode al Perú!

Señal de Alerta
por Herbert Mujica Rojas
23-6-2004

¡La envidia jode al Perú!

Un líder uro me dijo hace pocos días en plena travesía por el Lago
Titicaca: ¡la envidia jode al Perú! Y hasta se dio el lujo, ante
múltiples preguntas limeñas, de responder desdeñoso: ¿no leen ustedes
los libros de historia? Cavilé en ese momento sobre cuánta razón tenía
el compatriota. Y la explicación de su altanería orgullosa. Los
peruanos del Altiplano son vencedores de la naturaleza, dominan las
punas con su agricultura y a pesar de los 20 ó más grados bajo cero,
siguen pujantes con su comercio y lejanísimos de la Capital o del
resto del país.

¡Y es cierto! El peruano cuando nace no mama, aprende a envidiar lo
que tiene el del costado y a blasfemar, balbuceando sus primeras
frases, del prójimo o del de más allá. No soportamos el éxito ajeno y
le arrebatamos -¡no importan los medios!- cualquier brillo o valor.
Nuestro blasón es la codicia, la estupidez de sentirnos buenos
haciendo el mal o promoviendo el fracaso ajeno.

Contaba el uro que los aymaras bolivianos, a poquísimas horas,
practican una solidaridad impresionante que se grafica en un trabajo
comunal de todo orden que los une y disciplina. Si alguien pierde el
trabajo, lo vuelve a conseguir en pocas horas, y si le falta dinero, a
sola palabra, obtiene el préstamo para lo mínimo indispensable. Y las
mujeres son las lideresas fieras que mantienen el orden y ¡aunque no
lo crea! manejan las pistolas o revólveres que a la hora de la
revuelta sirven por lo menos para defenderse.

El peruano de la altiplanicie tiene un tiempo subjetivo distinto al
del resto del país. Su día es largo pero provechoso. Nuestro
contertulio uro era patrón de una lancha para el transporte turístico.
Además tenía negocios de ropa, víveres entre las distintas islas del
Titicaca y era uno de los más entusiastas cooperadores en las fiestas
regionales. Cuando éstas ocurren, todos son iguales (quechuas y
aymaras) y aportan al sostenimiento de los convites.

Para los puneños, los de la Costa –especialmente los de Lima- son
débiles, afeminados, incapaces de pelear con la naturaleza. Y........
¡racistas! ¡Y no hay nada más estúpido ni inapropiado! En Puno hay de
todo y mejor que en la capital y que en buena parte del país. Se
encuentra comida sana, ropa excelente, historia y sentimiento de
nación altiva e irreductible, pero son tercamente peruanos de bandera
blanquirroja y con su espíritu indoblegable de titanes atrevidos.

En la Plaza de Armas de Puno el monumento a Bolognesi recuerda la
gesta del 7 de junio de 1880 y aunque las placas de literatura casi ni
se notan, en cambio brillan por el cuidado con que se las tiene.
Recuérdese que Puno también sufrió la bota invasora en la Guerra de
rapiña y que aquí llegaron, en lugar de combatir en Arequipa, que cayó
sin disparar un tiro, las tropas al mando de Lizardo Montero. País de
extrañas paradojas el nuestro.

Juliaca asemeja a Lima pero con un desorden multiplicado y peor.
Mototaxis por cientos o miles, ruido ensordecedor, negocios abiertos
desde muy temprano, gente en la calle, tren atronador de actividades
mil, es una ciudad gélida con calor humano impresionante. En pocos
años más y con una concepción urbanística mejor que la actual, está
destinada a convertirse en la gran capital comercial de todo el Sur
del Perú.

Hay que confundirnos con el Altiplano y seguir lo que son sus
enseñanzas. ¡Y no al revés! Entonces aprenderemos a conocer una parte
fundamental del Alto Perú que aún aguarda este reconocimiento a su
espacio y a su tiempo.

¡Atentos a la historia; las tribunas aplauden lo que suena bien!

¡Ataquemos al poder; el gobierno lo tiene cualquiera!

¡Rompamos el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

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Wednesday, January 28, 2009

¡De todo, menos Contralora!

Señal de Alerta
por Herbert Mujica Rojas
28-1-2009

¡De todo, menos Contralora!

Si hay algo de que carece, en grado sumo, por responsabilidad propia y
ajena, la señorita Ingrid Suárez, es de credibilidad. Es decir, no
debiera haber esperado tanto para hacer lo único que debe hacer antes
de retirarse a sus cuarteles de invierno si es que no la enjuician
penalmente: renunciar a un cargo que le queda muy grande, demasiado
voluminosa la carga, la Contraloría General de la República. ¿Quién o
qué pandillas han manipulado a la susodicha para llegar al ridículo de
afirmar que sus cursos libres de ingeniería le otorgan un título que
no tiene? Sólo un Congreso anémico de inteligencia y cuasi nulo de
cualquier dinamismo puede ser tan concesivo.

Hay un precedente nefasto: Genaro Matute. Sus siete años son el largo
túnel de impunidades, ocultamientos, canje de influencias y sortilegio
de investigaciones empantanadas, aherrumbadas en óxido fétido, en suma
el reino de la ineficacia más aterradora. Matute se calló en el asunto
del sobreprecio de las mangas del Aeropuerto Jorge Chávez, tema que la
empresita perseguidora de periodistas, Lima Airport Partners, LAP,
acometió hasta por un exceso de US$ 2 millones de dólares. También se
hizo el bobo cuando la propia CGR consideraba que había mérito penal
para enjuiciar y eventualmente engrilletar a la ex ministra Verónica
Zavala Lombardi quien tuvo la graciosa ocurrencia, cuando era
directora del Fonafe, de depositar la suma de US$ 5 millones de
dólares en un banco que luego quebró. Y así como estos ejemplos hay
múltiples de como un valido y aprovechador puesto por favores
políticos, difundió la mordaza, obstruyó o dificultó el
escudriñamiento exhaustivo de robos y estafas. ¿Quién o qué pandillas
querían hacer lo mismo con la señorita Ingrid Suárez?

No hay que victimizar tampoco a la mencionada contadora. Ella no es
ninguna menor de edad como para no poder discernir claramente lo bueno
de lo malo. No obstante aquello sus errores son de tal calibre que un
elefante en cristalería a su lado, queda como un novato de ignorancia
al 100%. ¡Ni a propósito se podría haber confeccionado el rosario de
tantas bestialidades a la vez! ¿Entenderá en qué se ha metido esta
persona?

No sólo eso. La fallida, torpe, absolutamente frívola comisión Webb,
integrada por Gastón Garatea, Cecilia Blondet, Beatriz Boza y Richard
Webb, dio muestras al país que una cosa es con guitarra y otra con
cajón. El amiguismo, la compadrería, el uso indebido del Estado,
dieron dos resultados, el primero fallido y el segundo ídem. Y hasta
metieron en el yerro al presidente García Pérez que apuntaló a la
Suárez de cuya suerte fracasada no hay la más mínima hesitación.
¿Cuándo sale la resolución por la cual se ordena que estos individuos
devuelvan hasta el último centavo por un trabajo que no hicieron y la
sanción correspondiente para que no puedan volver a cometerlo? A otros
más modestos hasta les echan de su puesto de trabajo. A los tagarotes,
blancos, amiguísimos de los de arriba, no les pasa nada. ¿Hay que
aceptar semejante aberración?

Los que anhelaban otro Matute, esta vez con faldas, han generado
groserías de todo calibre y desverguenzas indigestas. El sólo hecho de
haberse dejado usar en esta etapa da cuenta de cómo Ingrid Suárez no
constituía –y ya no lo será felizmente- un freno eficaz a los desmanes
delincuenciales de burocracias, ejecutivos y pillos afincados en el
aparato del Estado. Este interregno no es más que una opereta de
ridículos a cual peor que el anterior. Y hay responsables al más alto
nivel.

Categórica y objetivamente, la Suárez ¡De todo, menos Contralora!

¡Atentos a la historia, las tribunas aplauden lo que suena bien!

¡Ataquemos al poder, el gobierno lo tiene cualquiera!

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Tuesday, January 27, 2009

CGR: ¿contadores no defienden a su candidato?

Señal de Alerta
por Herbert Mujica Rojas
27-1-2009

CGR: ¿contadores no defienden a su candidato?

Va haciéndose una incontrovertible desfachatez la integridad del
espectáculo, empujado desde una comisión inepta, la PCM, Palacio y el
Congreso, en torno al profesional para la Contraloría General de la
República. ¿Cómo pueden equivocarse tanto los supuestos capaces y
enterados? Algo está fallando y de manera catastrófica en Perú. Que,
pasadas largas semanas y con dos abortos irreversibles, el país
carezca aún de titular de esta importante institución genera
suspicacia. ¿Por causa de qué los contadores, que hicieron su propio
concurso, no defienden a su candidato y lo reivindican? En el peor de
los casos, el Colegio de Contadores jamás haría ridículos como los
vistos.

La garrulería más copiosa y abundante inundó el país de supuestas
razones para justificar mentiras, inexactitudes, incapacidades en por
lo menos dos de las candidatas cuasi finalistas. ¿Cuánto le ha costado
al país en sueldos y demás recursos la Comisión que integraron Richard
Webb, el cura Garatea, Beatriz Boza y Cecilia Blondet? ¿qué debemos
hacer para castigar a quienes demuestran milimétricamente una vocación
para el yerro y en cambio alientan el nepotismo o la compadrería o el
amiguismo para favorecerse mutuamente con un equivocado concepto del
espíritu de cuerpo? ¿no sería buena idea que estos burócratas
devuelvan hasta el último centavo de lo mal cobrado por una tarea para
la que no tenían talla ni méritos de ninguna especie?

Hasta donde recuerdo el Colegio de Contadores presentó una terna y
entre ellos un candidato principal que se impuso por sus
calificaciones a los otros dos. El decano Luis Alberto Latínez, fue a
Palacio y entregó por mesa de partes, el acuerdo suscrito por su
entidad. De la bondad exacta o pulcritud de los métodos y eficiencia
para escoger al mejor de esa terna es un asunto del que deberán dar
cuenta los responsables del CPC.

Si el país requiere de institucionalización y el Estado, gobierno,
Congreso y burocracia sólo caminan por el ridículo de yerros
recurrentes y torpísimos, entonces ¿qué impide que los Contadores
defiendan a su postulante? Tengo la impresión que no sería sino la
ratificación de un acto y de una liza importante. ¿No es la democracia
una convivencia que nace desde abajo hacia arriba?

No parece tan disparatado el asunto. El mecanismo ya funcionó, no
obstante las presiones abominables de las que el país ha sido testigo.
A una payasada sucedía otra en una comedia interminable de mentiras,
disfraces y majaderías intragables. Entonces ¿no es una manera
amistosa y ecuánime optar por una fórmula gremial que funciona en
otras partes?

Los contadores y las auditorías a nivel estatal ciertamente que
guardan relación íntima. Los intríngulis no son siempre fáciles de
resolver y demandan años de aprendizaje para escudriñar sus soluciones
si es que éstas alguna vez arriban a buen puerto. Por eso la
intromisión de aventureras o insolentes improvisados sólo iba a
construir groserías lesivas a la integridad moral del Perú. La mejor
manera de santificar el robo sistemático era el que se estaba
siguiendo por inercia e irresponsabilidad.
Si existen otras rutas entonces que se enuncien. A mí toca esta
sugerencia modesta aunque estoy cierto que siempre será mejor que el
cúmulo de adefesios producidos hasta hoy. Es hora de cambiar este menú
deprimente e inmoral.

¡Atentos a la historia, las tribunas aplauden lo que suena bien!

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Monday, January 26, 2009

Perú-Chile: la difícil vecindad, un reto

Señal de Alerta
por Herbert Mujica Rojas
26-1-2009

Perú-Chile: la difícil vecindad, un reto

Ni las estridencias o provocaciones del sur hacia el norte o viceversa
pueden –ni deben dejarse pasar- o constituir hitos lodosos en la
difícil vecindad que mantiene Perú con Chile. El título de la opus
magna de Alfonso Benavides Correa La difícil vecindad representa una
visión exacta de la inevitable, mientras que existamos porque así lo
dicta la geografía y la geopolítica, coexistencia entre nuestros dos
países. Resbalar por la fácil pendiente de los histerismos,
ridiculizaciones, cuentos mediáticos, no beneficia en nada. Y hoy más
que nunca, frente a un contencioso que inicia sus exposiciones en
marzo en La Haya, el reto debe ser contestado con altura de horizonte
y con capacidad de hombres de Estado constructores y líderes de su
destino en paz y complementariedad.

De manera que los ignorantes bullangueros, aquí y acullá, debían ser
puestos en salmuera. No otra cosa merecen quienes son habituales
habladores de lo que no saben habida cuenta que sobre el asunto
tampoco hay mucha información que, esperamos, sea dada a conocer en el
momento preciso. Los petardos no apisonan alamedas, más bien
destruyen. Y hay muchos candados que colocar a varios lenguaraces
incontinentes. Como deviene obvio es aquí donde hay que aplicar unos
cuantos azotes a ciertos irresponsables que sueltan fábulas sobre
correos electrónicos. ¿Qué rol cumple una prensa que da cabida a
asuntos tan vulgares como aquellos? ¿o el idiotismo contemporáneo se
enseñoreó absolutamente del anémico cerebro de estos hombres de
prensa? El nivel se marca y la polémica se avitualla de fuentes serias
y jurídicamente impecables.

Ayer en el programa El Perro del Hortelano que dirige César
Hildebrandt, el economista Alan Fairlie y el académico Aníbal
Sierralta, discurrieron con cifras, tesis e informaciones en torno a
la difícil vecindad con Chile. La alusión a las asimetrías entrambas
economías abundaron y las consideraciones geopolíticas, ídem. Este
camino sereno expuesto por televisión debiera constituirse en una
constante informativa desde abajo y desde dentro y hacia el público
peruano de cómo sí se puede introducir cuotas responsables y de aporte
en ayuda a la posición nacional. Ha hecho bien, muy bien, Hildebrandt
porque se hace portaestandarte y gonfalonero del homenaje militante a
los que lucharon por la patria. ¡Enhorabuena!

¿Y qué hace el resto de periodistas? A no pocos el tema de la difícil
vecindad Perú-Chile les suscita el clamoroso envión de las campanas
tubulares ante la puerta de Kiev que denotara en Cuadros de una
exposición Mussoursky. No es la música turca que introduce Beethoven
en la Oda a la alegría del genial Schiller y en ese epocal cuarto
movimiento de la 9na, porque es más bien la aridez que produce la
ignorancia y el gusto indigesto de vivir en la nebulosa con respecto a
un vecino cuya hambre y norte le indican por dónde venir con sus
inversiones y no pocas veces, patanerías no mondadas y deleznables.
Leí hace pocos días alusiones que navegaban la maravilla de la música
sinfónica y no resistí comprobar una coincidencia más en ese inmenso
bosque de creación que generan las creaciones sublimes del hombre.

En multitud de textos, y desde hace larguísimos años, hemos aludido a
la difícil vecindad. Fuimos admiradores y estudiosos atentos de las
lecciones del maestro Alfonso Benavides Correa y estamos siempre al
son de las trompetas del Jericó que predica la patriótica voz de
Vicente Ugarte del Pino y desde el equipo de Perú Heroico tenemos
ambiciones constructivas y fílmicas de empaque invicto. Es hora que la
nación, unida y multánime, acometa con responsabilidad las horas que
llegan. ¡Cada quien a su puesto de combate!

¡Atentos a la historia, las tribunas aplauden lo que suena bien!

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Friday, January 23, 2009

Apego a los tratados

Señal de Alerta
por Herbert Mujica Rojas
25-1-2008

Apego a los tratados

Funcionarios ecuatorianos visitan Chile y prolongan lo que de antaño
es una alianza militar, política y de toda índole.

Si se trata de respeto a los tratados internacionales, hay mucho pan
por rebanar y la verdad histórica no acompaña a quienes siempre se han
caracterizado por su absoluta y convicta violación de los mismos. El
artículo a leer es una palmaria demostración del asunto. Y las fuentes
provienen del mismo país protagonista de estas trasgresiones.

No hablamos de 1836, 1879. Apenas de 1995 en pleno conflicto del Perú
con Ecuador, un país garante del Protocolo de Río de Janeiro de 1942,
avituallaba de armas a uno de las naciones en liza. Y, por pura
casualidad, hoy también le otorgan submarinos que desechan y nadie
sabe si mucho más. Estos secretos son, casi siempre, los mejores
guardados.

¿Recuerdan nuestros diplomáticos, usuales divorciados de la historia,
algo sobre el particular? Si lo hacen, ya enterraron cualquier resabio
digno porque "no hay que producir ruido político". ¿Y nuestros
políticos? A nadie extraña su ignorancia y profundísima mediocridad.
Como si las traiciones pudieran ser edulcoradas siempre.

Leamos, pues, lo que pasó, no ha mucho. Y saque usted sus propias
conclusiones y note que las excusas ¡jamás! han sido dadas. Y aquí
tenemos a presidentes, primeros ministros, parlamentarios, rogando,
casi de rodillas, porque no se alce mucho la voz. Hay gentuza que
nació castrada de cualquier respetabilidad. (hmr)

Señal de Alerta
por Herbert Mujica Rojas
10-4-2007

Chile sí vendió armas a Ecuador en 1995

Apareció el 8 de los corrientes en La Tercera de Chile –consignada
aquí el 9, por El Comercio- la siguiente información bajo el título:

"Informe confirma que Chile sí vendió armas a Ecuador en 1995:
por Moisés Ávila Roldán, Corresponsal

SANTIAGO DE CHILE. Durante la madrugada del 31 de enero de 1995,
mientras el Perú y Ecuador se enfrentaban en el conflicto fronterizo
del Alto Cenepa, dos aeronaves Hércules ecuatorianas aterrizaban en el
Grupo 10 de la Fuerza Aérea de Chile (FACH), ubicado en Santiago. Su
misión: recoger pertrechos militares que este país vendió para seguir
enfrentando al nuestro, a pesar de las prohibiciones que había
impuesto la ONU.

Esta información, contenida en el último informe elaborado por la
Brigada Investigadora de Lavado de Activos (Brilac), contradice la
presentada al Perú, en marzo de 2005, por el entonces ministro de
Defensa de Chile, Jaime Ravinet. Este señaló que solo se registró una
autorización de exportación de material bélico (el 12 de setiembre de
1994) y aseguró "que Chile otorga plena seguridad de que no se
entregaron dichas municiones mientras estaba el conflicto".

La indagación fiscal, publicada ayer por el diario "La Tercera",
señala que dos aviones Hércules C-130 de la Fuerza Aérea Ecuatoriana
arribaron al Grupo 10 después de la medianoche y despegaron casi dos
horas después.

Llevaban fusiles, municiones, subametralladoras, cargadores, cohetes
LAW, visores nocturnos y raciones de combate. Para ello se dispuso la
suspensión temporal de los vuelos comerciales en el aeropuerto de
Santiago, así como la orden de operar con el mínimo de luces mientras
se efectuaba el aterrizaje y despegue de las aeronaves ecuatorianas.

Según el ex jefe de la Dirección de Inteligencia del Ejército, general
Eugenio Covarrubias, fue el agregado militar de Ecuador en Santiago,
coronel Nairo Fernando Velasco, quien acudió en 1994 a su oficina para
pedirle ayuda con el argumento de que el Perú los iba a invadir.

El documento, con todos los pormenores de la negociación, está en
manos del juez Juan Escobar, quien deberá interrogar a las autoridades
civiles y militares que en 1995 habrían tenido conocimiento de la
operación.

Para recordar

-En un comunicado que emitió la cancillería peruana en junio de 2005,
se dejó en claro que fue el propio subsecretario de Relaciones
Exteriores de Chile quien confirmó al embajador del Perú en Santiago
(el 2 de febrero de ese año) que sí se entregó material militar a
Ecuador durante el conflicto y que su gobierno iba a tomar medidas
para impedir otras operaciones de esta naturaleza.

-A pesar de la "nota de protesta y extrañeza" enviada por el Perú al
Gobierno Chileno, en el 2005, en la que se lamenta que se haya
incurrido en dicha operación a pesar de ser un país garante del
Protocolo de Paz firmado por el Perú y Ecuador en 1942, el país del
sur no alteró su versión oficialmente."

¿Qué dijo Perú en el 2005?

29 de abril de 2005

Perú confirma que Chile entregó armas a Ecuador en pleno conflicto del
Cenepa

Gobierno peruano presentará Nota de Protesta a Chile

COMUNICADO OFICIAL RE 06-05

En relación a las informaciones sobre venta de material bélico por
parte del Gobierno de Chile al Gobierno del Ecuador en los años 1994 y
1995, los Ministerios de Relaciones Exteriores y de Defensa han
finalizado las indagaciones correspondientes y ponen en conocimiento
de la ciudadanía sus resultados.

1. A partir del día 4 de febrero de 1995 informaciones periodísticas
dieron cuenta de que el Gobierno de Chile habría "vendido armas al
Ecuador durante el conflicto armado, siendo garante del Protocolo de
Paz, Amistad y Límites de Río de Janeiro, suscrito por el Perú y el
Ecuador en 1942". El 5 de febrero de 1995 el Ministerio Secretaría
General de Gobierno de la República de Chile efectuó una declaración
pública en la que señaló que sólo tenía registrada una autorización de
exportación de material bélico al Ecuador fechada el 12 de setiembre
de 1994. La citada declaración pública señaló, asimismo, que "la
entrega de este material se ha realizado conforme a las prácticas
internacionales habituales en este tipo de operaciones comerciales y
sus detalles revisten carácter reservado", así como que "es
completamente inefectivo que este material haya sido retirado de la
base aérea Los Cóndores de Iquique o de cualquier otra base militar
aérea chilena".

2. El Gobierno del Perú de ese entonces no se pronunció sobre estos
hechos de manera oficial. Sólo se ha registrado una declaración
periodística del ex presidente Fujimori reproducida en el diario La
Época, el 12 de febrero de 1995, cuya trascripción literal es la
siguiente: "no conozco si ha habido operaciones de venta de armas por
parte de Chile; no tengo pruebas que evidencien esa venta, tanto del
sector privado como del estatal, pero entiendo que del sector estatal,
al menos en este momento, se han suspendido todas las ventas".

3. Esta percepción pública sobre la venta de municiones celebrada en
septiembre de 1994, conforme a la Declaración del Ministerio
Secretaría General del Gobierno de Chile, persistió hasta el 21 de
marzo de 2005, fecha en la que en una entrevista el General Víctor
Manuel Bayas, ex Comandante General del Ejército de Ecuador en
funciones en esa época, declaró que Chile entregó armas al Ecuador
durante el conflicto.

4. En una entrevista al diario El Comercio de Quito, el General Bayas
manifestó que "se compraron armas a Chile, incluso hubo declaraciones
por parte de las autoridades de ese país indicando que era un
compromiso anteriormente adquirido, por eso entregaron las armas a
nuestro país". Preguntado sobre si las armas se compraron durante el
conflicto de 1995, respondió "sí, fue un contrato con los militares
durante el conflicto".
Posteriormente, el Coronel Ernesto Checa, Agregado Militar del
Ecuador en Chile durante el conflicto, señaló, el 11 de abril de 2005,
que Chile entregó al Ecuador, además de municiones, fusiles y visores
nocturnos. Ambas manifestaciones afirmaron que la entrega de armas
ocurrió durante el conflicto armado con el Ecuador. El General Bayas
en otra declaración pública el lunes 21 de marzo del presente año
expresó que "las autoridades del hermano país (Chile) se han referido
con toda amplitud a los hechos; por cuanto los mismos se sujetan
estrictamente a la verdad, debo manifestar que ese pronunciamiento
oficial del hermano país deja explícitamente agotado el tema".

5. Estas declaraciones introdujeron elementos nuevos en el
conocimiento público de los hechos, pues habría la posibilidad que se
hubiese entregado o contratado material bélico durante el conflicto
armado. Dada la seriedad del fondo de la cuestión, el Gobierno del
Perú solicitó por vía diplomática la investigación correspondiente al
Gobierno de Chile. En ese mismo sentido, entregó a la Embajada de la
República de Chile en Lima la Nota RE(GAB) No. 6-4/36, del 22 de marzo
de 2005.

6. El Gobierno de Chile, a través del Ministerio de Defensa, emitió
una declaración, el 22 de marzo de 2005, en la que reitera la
Declaración de 1995 del Ministerio Secretaría General de Gobierno, en
el sentido que sólo se registró una autorización de exportación de
material bélico, el 12 de septiembre de 1994, y que ésta se refirió
exclusivamente a la venta de municiones a las FF.M. ecuatorianas.

7. El 28 de marzo del 2005 una nota de prensa del Ministerio de
Relaciones Exteriores de Chile señaló que el Ministro de Defensa,
Jaime Ravinet, informó que "Chile ya entregó una completa información
al Perú tras la investigación correspondiente respecto del
requerimiento del Gobierno peruano, a raíz de las declaraciones del ex
Jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas ecuatorianas, Víctor
Manuel Bayas", añadiendo que "Ravinet destacó categóricamente que
Chile otorga plena seguridad de que no se entregaron dichas municiones
mientras estaba el conflicto".

8. La completa información a que se refirió el Ministro de Defensa del
Gobierno de Chile fue remitida al Ministro de Defensa del Perú el 22
de marzo del presente año y consiste única y exclusivamente en dos
documentos públicos: la Declaración Oficial del Gobierno de Chile de
fecha 05 de febrero de 1995 y la Declaración del Ministerio de Defensa
Nacional de fecha 22 de marzo del 2005. El Gobierno del Perú considera
que estos documentos constituyen una información insuficiente.

9. El resultado de las indagaciones efectuadas por el Gobierno del
Perú, incluido el registro de las comunicaciones que obran en sus
archivos, indican de manera fehaciente que por lo menos se entregó
durante el conflicto armado material militar consistente en municiones
de 9mm, en un número indeterminado. Para lo cual, dos aviones de la
Fuerza Aérea ecuatoriana C-130 aterrizaron en territorio chileno,
cargaron el material y lo transportaron a Ecuador.

10. La Fuerza Armada Peruana tuvo en esa oportunidad también la
información adicional que otros tres aviones de Ecuador tenían
previstos vuelos con similar destino y propósito.

11. La entrega de este material militar durante el conflicto armado
fue confirmada por el Subsecretario de Relaciones Exteriores de Chile
ante el Embajador del Perú en Santiago, el 02 de febrero de 1995. El
Subsecretario de Relaciones Exteriores de Chile expresó, asimismo, su
preocupación y presentó excusas, asegurando al Embajador del Perú que
su Gobierno había tomado inmediatas medidas para impedir otras
posibles operaciones de esta naturaleza.

12. Posteriormente, el 11 de febrero de 1995 las Fuerzas Armadas del
Perú registraron información sobre eventuales adquisiciones el 29 de
enero de 1995: 15,000,000 munición 5.56; 22,000 granadas 4.2 HE;
1,000,000 munición 0.50; 1,000 munición Mort. 81,60; n/d granadas 90mm
para tanque; n/d granadas incendiarias 105 mm; n/d misiles A/T (US$
11,500 c/u); 30,000 granadas 40mm HE; 30,000 minas Claymore.

13. El Gobierno del Perú lamenta profundamente que el Gobierno de
Chile, siendo garante del Protocolo de Paz, Amistad y Límites de Río
de Janeiro suscrito en 1942, haya entregado material militar al
Gobierno de Ecuador durante el conflicto armado. El Gobierno de Chile
debió haber mantenido la más absoluta neutralidad, si se considera
que el Protocolo de Río además de ser un tratado de límites es un
tratado de paz. Este hecho daña irreparablemente el ejercicio de la
garantía por parte del Gobierno de Chile. Constituye, adicionalmente,
un acto que no se condíce con los principios, reglas y normas que
obligan a los Estados, especialmente a los Estados vecinos, en el
marco de una relación de amistad, cooperación y respeto, conforme la
Carta de las Naciones Unidas y la Carta de la Organización de los
Estados Americanos.

14. El gobierno del Perú procederá a entregar una nota de protesta y
extrañeza al Gobierno de la República de Chile, por los hechos
reseñados en el presente comunicado.

Ministerio de Relaciones Exteriores del Perú
Ministerio de Defensa del Perú

Afirmaron autoridades chilenas a nuestra representación diplomática en
Santiago el 3-2-1995:

"….tercero: En horas de la tarde, el director de inteligencia de la
Fuerza Aérea Chilena le comunicó telefónicamente a nuestro Agregado
Aéreo, que efectivamente los dos aviones de la Fuerza Aérea
Ecuatoriana habían partido del territorio chileno y que el proposito
de su misión me iba a ser informado por la cancillería chilena.

cuarto: A las 21 horas recibí una llamada telefónica del Subsecretario
Fernández, quien posteriormente se apersonó a la residencia de esta
embajada para informarme que el Gobierno y la Cancillería se han
interesado mucho por verificar lo que yo había señalado y que a ese
propósito él había solicitado toda la información disponible. Según
Fernández, el 12 de setiembre pasado, el gobierno del Ecuador, con la
intervención de un abogado local, suscribió un contrato con la Fábrica
de Armamento y Maestranza del Ejército (Famae), para la adquisición de
munición de 9 mm. El gobierno ecuatoriano canceló el monto al que
ascendía el citado contrato de compra-venta y durante algún tiempo no
procedió a recoger la munición adquirida, habiendo desplazado en el
curso de "esta semana sus aviones para trasladarla. A fin de hacer
efectiva la operación, la parte ecuatoriana", según me informa
Fernández, recurrió al abogado que los había asesorado en la
suscripción del contrato, quien exigió el cumplimiento del mismo.

quinto: Según Fernández, una vez en Chile los militares ecuatorianos
que viajaban en el avión solicitaron la adquisición de otro tipo de
armamento lo cual no fue aceptado.

sexto: El Subsecretario Fernández me manifestó su preocupación y
presentó excusas por lo que califico "falta de prolijidad y
coordinación y que lamentaba profundamente" la inoportunidad lo cual
iba a causar evidente incomodidad". Sin embargo me dijo que habían
tomado inmediatas medidas para impedir otra posibles operaciones de
esta naturaleza asegurándome que no hay programadas otras ventas de
las fábricas de armamento chileno al Ecuador, ni previstos vuelos de
aviones ecuatorianos. Igualmente, me dijo Fernández que se ha
dispuesto que todo permiso de sobrevuelo y aterrizaje de un avión
extranjero sea puesto en conocimiento de la cancillería, para su
evaluación.

séptimo: Para evitar sorpresas, me comentó el Subsecretario, en otra
venta de "FAMAE" a un país del medio oriente, consistente en armas
cortas, habían tenido un especial cuidado en verificar debidamente el
certificado de último destino.

octavo: Por último, me señaló que a él y al canciller Insulza les
había preocupado mucho esta incomoda situación y que estaban tomando
las disposiciones del caso para reformar la ley de ventas militares en
el sentido de que éstas no podrían realizarse a países en conflicto y
a países de América del Sur.

noveno: Expresé al embajador Fernández que éste era un hecho muy
lamentable ya que la coincidencia de la concreción de esta venta con
el conflicto en la zona de frontera peruano-ecuatoriana nos afectaba
directamente, y hubiéramos deseado una mayor coordinación y cuidado
atendiendo a los vínculos que tiene Chile con el Perú y con el
Protocolo de Río de Janeiro.

Alfonso Rivero Monsalve"

¿Qué expresó el gobierno de Chile, 5-2-95?

"Declaración pública

En relación a informaciones del cable, que recogen noticias publicadas en un
periódico peruano*, el Ministerio SGG estima necesario declarar lo siguiente:

1. Es falso que Chile con ocasión de las hostilidades bélicas que
comprometen a Ecuador y Perú, haya procedido a vender armas a alguno
de dichos países.

2. Conforme a nuestra legislación, tanto las fábricas estatales como
privadas que producen material bélico, pueden realizar actos de
comercio internacional, para lo cual deben ajustar sus procedimientos
a lo que la ley y el reglamento establecen.

3. En esa virtud se ejecutan operaciones de exportación a diversas
naciones, entre las cuales existen varios países del área.

4. En el caso específico de los países en hostilidades sólo se
registra en los últimos 12 meses, una autorización de exportación de
material bélico, dictada por el Ministerio de Defensa el pasado 12 de
setiembre de 1994. Con posterioridad a esa fecha no se ha autorizado
exportación alguna ni a Ecuador ni a Perú. Cabe consignar que el país
de último destino de la autorización de setiembre pasado fue Ecuador.

5. La entrega de este material se ha realizado conforme a las
prácticas internacionales habituales en este tipo de operaciones
comerciales y sus detalles revisten carácter reservado.

6. Es completamente inefectivo que este material haya sido retirado de
la base aérea Los Cóndores de Iquique o de cualquiera otra base
militar chilena.

7. A mayor abundamiento debemos señalar que el material exportado,
previa la autorización de rigor, forma parte de los efectos de un
contrato suscrito entre FAMAE y el Ejército ecuatoriano cuyos orígenes
se remontan a 1977.

Por último, el Gobierno de Chile declara su compromiso y conducta es
asumir lealmente todos los esfuerzos para poner término a las
hostilidades entre Ecuador y Perú, dando así cabal cumplimiento a
nuestra tradición de paz y a nuestra invariable disposición de pleno
respeto a los tratados internacionales.

Santiago, 5 de febrero de 1995.

*La República, 4-2-95: "Chile vende armas a Ecuador siendo garante del
Protocolo".

Más comunicaciones desde Chile, el 10-2-95:

"Antes de partir en viaje oficial a la Unión Soviética el canciller
interino, Mariano Fernández, me llamó por teléfono para manifestar¬me
que, en torno a las preocupaciones que yo le había manifestado sobre
la presencia en el exterior de misiones ecuatorianas dispues¬tas a
comprar armamento en el mercado negro, el gobierno chileno había
tomado "medidas extremas" para impedir cualquier intento de
adquisición de armamento o de otros elementos que puedan ser
uti¬lizados por las Fuerzas Armadas del Ecuador "se ha establecido un
mecanismo de control que llega hasta los detalles mínimos", me
comentó.

segundo.- Posteriormente, me señaló que a su juicio, en medio de la
preocupante situación que significa el conflicto en curso, es posible
prever que una vez restablecida la paz podría generarse un clima
favorable para concluir la demarcación pendiente en 78 kilómetros de
la frontera peruano-ecuatoriana. Según Fernández, no se debería
desperdiciar la oportunidad para culminar un proceso cuya
posterga¬ción ha sido causa de tantos enfrentamientos.

Alfonso Rivero Monsalve"

¡Escandalosa revelación en España!

En el diario La Vanguardia de Barcelona, apareció el 10 de junio de
1996, la siguiente información: "Chile rompió su neutralidad en la
"guerra del Cóndor" al suministrar armas a Ecuador

El Ejército chileno vendió fusiles chinos y argentinos tomados por
Londres en Malvinas
Alberto Míguez

Madrid.- Ecuador utilizó fusiles de asalto argentinos FAL (fusil de
asalto ligero), de patente belga, en la llamada "guerra del Cóndor"
contra Perú a principios de 1995. Estos fusiles fueron confiscados por
las fuerzas del Reino Unido en las islas Malvinas y Sandwich al
derrotado Ejército argentino y posteriormente "regalados" a la Famae
(Fábricas y Maestranzas del Ejército de Chile), que a su vez los
vendió al Ejército ecuatoriano.

La Famae, un organismo dirigido por el brigadier Luis Irazábal Lobo,
vendió armas ligeras a Ecuador por un montante superior a los dos
millones de dólares, entre las cuales había 5,000 AK47 de fabricación
china (imitación del modelo soviético kalashnikov) y 2000 del modelo
FAL.

Operación triangular

Las armas chinas fueron producto de una operación triangular entre la
Norinco (agrupación de fabricantes chinos de armamento), la Famae y
las Fuerzas Armadas ecuatorianas.

La Norinco es una vieja conocida de los militares chilenos, porque
desde el golpe de Estado del general Pinochet (11 de setiembre de
1973) y ante el embargo que la Administración de Estados Unidos impuso
a la venta de armas al régimen, las operaciones entre Pekín y Santiago
menudearon. La República Popular China fue el único país comunista que
mantuvo (e intensificó) las relaciones diplomáticas y de todo tipo con
el régimen del general Augusto Pinochet.

En la venta de los kalashnikov chinos a Ecuador, el brigadier Irazábal
consiguió un excelente precio para sus "clientes" ecuatorianos: 135
dólares unidad. Los FAL argentinos (un modelo mucho más modernos y
sofisticado si se compara con los subfusiles chinos) se vendieron, en
cambio, a 800 dólares cada pieza. Fuentes del espionaje aseguraron que
la operación se hizo sin conocimiento del Gobierno chileno y que en
ella intervinieron solamente militares ligados a la Famae.
Aparentemente, el presidente Eduardo Frei no fue informado de la
operación, entre otras razones porque la hubiera rechazado, dado que
suponía en peligro la neutralidad chilena en el conflicto.

Estados Unidos, Brasil, Chile y Argentina son los países garantes del
Protocolo de Río del año 1942 (protocolo de paz, amistad y límites
entre Perú y Ecuador) y en marzo de 1995 enviaron observadores
militares para controlar el respeto de los acuerdos de Itamaraty
(Brasil), firmados el 17 de febrero del año 1995 y ratificados en
Montevideo el 1 de marzo del mismo año. Estos acuerdos prevían la
separación de fuerzas y la desmilitarización de la zona (cordillera
del Cóndor) donde se produjeron los enfrentamientos a causa de los 78
kilómetros de frontera común mal delimitados.

Meses después de concluidas las hostilidades, se aseguró que también
Argentina había vendido armas, municiones y pertrechos al "adversario
histórico" de Chile, Perú, durante esta breve y mortífera guerra. Los
gobiernos de Argentina y Chile reiteraron, sin embargo, en todo
momento y públicamente su no alineamiento en el conflicto
ecuato-peruano.

La zona que durante estos años años ha supuesto un núcleo de fricción
entre Perú y Ecuador es una región selvática en la que se sospecha que
hay importantes reservas de oro, uranio o petróleo. Sí se han hallado
yacimientos de oro a uno y otro lado de la frontera, pero ninguno en
la zona en litigio".

Desidia del japonés

Que el nipón Kenya Fujimori, funcional amigote del gobierno de La
Moneda, no dijera gran cosa sobre la circunstancia durísima que
implicaba atropellar como país garante la neutralidad como lo hacía
Chile en 1995 vendiendo armas a Ecuador en pleno conflicto, extraña
menos por obvias razones, que lo acontecido con la diplomacia
profesional cuyo único propósito debía haber sido defender a capa y
espada al Perú. ¿Fue eso lo que hicieron los representantes de Torre
Tagle? En ese acápite, y como resulta casi siempre, hay mucho pan por
rebanar. Y bastantes responsabilidades aún por deslindar y castigar
ejemplarmente. Como en Perú entendemos las cosas al revés, pareciera
que esa regla fatídica nos persigue con saña: Alfonso Rivero Monsalve,
el capo di tutti di cappi de la mafia torretagliana es con este
gobierno, embajador en el Vaticano y otros de su taifa, ídem.

Vueltas de la historia

La Tercera establece según investigaciones que Chile sí suministró
armas al Ecuador mientras este país mantenía conflagración con Perú en
1995. Puede parecer un hecho aislado. No parece que del todo. Sobre
este particular y en mayo del 2005, en sugestivo artículo, el
embajador Félix C. Calderón escribió en Constantes históricas en el
comportamiento vecinal de Chile:

"Por eso, la venta de municiones y armamentos que hizo Chile al
Ecuador en 1995, en plena guerra del Cenepa, no fue un hecho casual o
accidental. Nada de eso, fue una acción deliberada propia de quienes
actúan con mentalidad usurpadora. Y si un japonés sin raíces peruanas
no le dio en ese entonces la importancia debida, esto no inhibe de
responsabilidad a quienes ejecutaron por esos días la política
exterior del Perú. Porque si en el caso de Argentina se ha llegado a
determinar que hubo una operación delictiva, conducida
clandestinamente, de allí el juicio al que fueron sometidos los
responsables; en el caso de Chile fue una acción consentida por su
propio gobierno, y esto es lo grave, al punto que a nadie en ese país
se le haya juzgado por ese hecho protervo y felón, una vez puesto en
evidencia."

Jamás, hasta hoy, Chile ha pronunciado una disculpa franca y sincera,
desde 1879. Del 2005 a la fecha, sólo han reiterado hechos que sus
mismos connacionales ponen en tela de juicio en torno a su veracidad
histórica que va despintándose a medida que pasa el tiempo. Chile sí
violó su papel de garante del Protocolo de Río de Janeiro, mantuvo su
alianza de larguísima vigencia nunca interrumpida con Ecuador, en
detrimento del Perú y, para variar, nuestros sucesivos gobiernos no
han tenido ¡jamás! los pantalones para acorralar a Chile en la
vergüenza inequívoca e innegable de comportamientos tradicionales y de
acuerdo a sus agresivos planes geopolíticos hacia el norte, es decir,
sobre Perú. ¡Más claro ni el agua!

¡Atentos a la historia; las tribunas aplauden lo que suena bien!

¡Ataquemos al poder; el gobierno lo tiene cualquiera!

¡Hay que romper el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

¡Sólo el talento salvará al Perú!

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Thursday, January 22, 2009

57mo Juzgado Penal: ¡Estrepitoso fracaso de Daly y LAP!

Señal de Alerta
por Herbert Mujica Rojas
22-1-2009

57mo Juzgado Penal: ¡Estrepitoso fracaso de Daly y LAP!

La jueza Yolanda Gallego Canales del 57mo Juzgado en lo Penal y en la
audiencia de ayer 21, reservó el fallo condenatorio al periodista
Herbert Mujica Rojas en el juicio que por supuesta difamación agravada
le sigue el gerente general de Lima Airport Partners, LAP,
concesionaria del Aeropuerto Jorge Chávez, con lo cual la tan
perseguida prisión efectiva y acallamiento del hombre de prensa devino
en un estrepitoso fracaso de Jaime Daly Arbulú y LAP. En buen romance,
aún hay jueces en Perú que no sucumben ante el imperio insolente de
mandones premunidos de millones y de contactos en todos los niveles.

Eso significa que como no se sentenció la condena efectiva,
enmarrocamiento y prisión; tampoco la condicional, en libertad pero
sentenciado, la correcta jueza se reservó el fallo condenatorio porque
no encontró méritos suficientes para sancionar al autor de estas
líneas y le dictó una reparación civil y reglas de conducta
habituales. Y, como fue hecho público, circunstancias todas apelables
para que sean discutidas en instancias superiores y hasta supremas.

Creo que es posible llamar al facto, un triunfo multánime. Los diarios
Correo, La Razón, El Comercio, Perú21, Ojo, La Primera, publicaron
información sobre lo cita que debía verificarse con la lectura de la
sentencia al querellado Mujica. En su programa, el domingo último, El
Perro del Hortelano, César Hildebrandt expresó vibrantes palabras de
solidaridad. Es evidente que esta neumática valiosa y valetudinaria de
respaldo a principios dice mucho de la excelente madera de que aún
están premunidos los periodistas. A ellos mi palabra más fraterna de
agradecimiento más sincero.

La sensatez jurídica y experiencia penal del abogado Guillermo Olivera
Díaz, concordante con su dilatado paso por la autoría de libros en el
derecho penal, la ejecutoria docente en diversas universidades del
Perú y del extranjero, brindaban a la defensa una coraza de quilates
áureos e impenetrables. La contribución perenne de Alcides Vidal en
tramos importantes del juicio afincaban el credo que caminábamos por
la alameda correcta. Vielen danke.

La voz de múltiples colegas, los emails de hombres y mujeres de
diversas partes del Perú y del mundo que abundaban en aliento
indetenible, otorgaron a esta pelea la jaculatoria espiritual de las
grandes causas que no perecen por el miedo o por la escasez eterna de
recursos de cualquier índole. A ellos mi compromiso de persistir en la
liza.

Tal parece que cuando los peruanos se juntan en avenidas de buen
caminar y al amparo de propósitos defensores del patrimonio nacional,
sí aciertan en hacer fuerza, presión y presencia. Acaso estemos en la
puerta de una de las tan anheladas claves de liberación doctrinaria y
política que requiere el país para sanear su enfermo colectivo tan
lleno de pústulas, taras y envilecimientos. Decía el genial Walt
Disney: si puedes soñarlo, puedes hacerlo.

Ahora los adversarios son más peligrosos. Han sido golpeados en su
patanería y se les ha demostrado que no son suficientes las cuentas
corrientes abultadas para fletar jueces funcionales, alquilar
periodistas o inventar fábricas que proyecten imágenes falsas. La
mona, dice el dicho, aunque se vista de seda, mona se queda. Y esto es
justamente lo que le acaba de ocurrir a cierta empresita y a su
trouppé de abogados.

Lo acontecido es un acápite, un escalón, y tan sólo eso. A mí tocó,
por pura casualidad y por responsabilidad exclusiva de Jaime Daly
Arbulú y Lima Airport Partners, LAP, ser el protagonista de sus
supuestas y muy débiles denuncias. La jueza del 57mo Juzgado, Yolanda
Gallego Canales acaba de comunicarles que se reservó el fallo
condenatorio por el raquitismo ínsito de sus acusaciones. No otra cosa
deberá ocurrir en un juicio también por supuesta difamación agravada
interpuesto por LAP en el 9no Juzgado. Por lo menos hay antecedentes
de cómo no siempre ganan los más poderosos.

Ocurre que los David a veces vencen a los Goliat.

¡Atentos a la historia, las tribunas aplauden lo que suena bien!

¡Ataquemos al poder, el gobierno lo tiene cualquiera!

¡Rompamos el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

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Wednesday, January 21, 2009

El dulce encanto de denunciar

Señal de Alerta
por Herbert Mujica Rojas
21-1-2009

El dulce encanto de denunciar

Sé que en pocas horas más, a las 3.30 pm de hoy, para ser más
precisos, seré condenado en el 57avo Juzgado Penal por el supuesto
delito de difamación agravada contra el gerente general de Lima
Airport Partners, LAP, concesionaria del Aeropuerto Jorge Chávez,
Jaime Daly Arbulú. Aquél, haciendo gala de imaginación interpuso otra
denuncia, coincidentemente por el mismo motivo, en el 9no. Juzgado,
pero a cargo de su empresa LAP. Más aún, en ambos casos el abogado
Luis Vargas Valdivia del Estudio (¿qué estudian?) Ugaz, pone su firma
en las demandas. El asunto estriba en develar el misterio si se impone
la barbarie del poder dinerario que quisiera meterme tras los barrotes
de cualquier celda o se permite, como manda la ley, el juego de
apelaciones y otras instancias superiores y supremas. ¡He allí el
intríngulis del prolongado pleito entre una empresa millonaria, con
poder para alquilar mercenarios de toda laya y un periodista a quien
el dulce encanto de denunciar embarga no pocas de sus horas, desvelos
e investigaciones!

En el 2007 publiqué un manual con el título ¡Estafa al Perú! ¡Cómo
robarse aeropuertos y vivir sin problemas! El documento tiene algo más
de 350 páginas. De ellas, los querellantes extraen tres párrafos en
que supuestamente se aplasta el honor o dignidad del susodicho
gerente. Ninguna de las denuncias sobre la segunda pista, las cuatro
addendas, la mismísima y grave que les coloca su ex-gerente general
Casanova San Simón, es contestada o aludida ni de relansina. El
propósito para suplir semejante omisión es callar al mensajero con
cualquier pretexto para que cese en su prédica cotidiana y no genere
inquietudes de ninguna especie. Por ejemplo LAP acaba de inaugurar,
según ellos, una nueva etapa del remozamiento del Jorge Chávez y hasta
involucraron al presidente Alan García en el tema. Hay fundadas
sospechas que el show business alude en realidad a que necesitan
justificar el alza de las tarifas en el primer terminal aéreo del
Perú. Entonces he allí la madre del cordero.

La pelea, si así se puede llamar a la asimétrica bronca es, por donde
se la mire, el enfrentamiento entre un titán, hecho con el dinero de
los contribuyentes, ellos no han invertido lo que prometieron y eluden
hacer la segunda pista y no dan cuenta detallada de cuánto ganaron con
dinero para el cual Perú debió ser aval, y un periodista que habla
castellano directo, sin ambages o circunloquios onanistas y les dice
lo que piensa. Sólo en Perú la hipocresía constituye comportamiento
formal y parte de la tara genética del ADN social que nos columbra
como seres medio estúpidos y apocados. Al ladrón llamamos aventurero;
al monrero, audaz; al ignorante, adelantado. Y a quienes debían estar
en la cárcel purgando sus fechorías, colocamos en pedestales y bustos
cuando no ponemos sus nombres a calles, plazas y avenidas en todo el
país.

El dulce encanto de denunciar constituye oficio de no poco trabajo
pero es al mismo tiempo glorioso. Acaso los resplandores de esas luces
apenas si alcancen para enorgullecerse en la cuita personal que carece
de vanidad pero que sí reivindica el servicio al país. Parece curioso,
aunque urtica feo, que sean muy pocos, demasiado pocos, los hombres y
mujeres de prensa, que discurren sobre los temas esenciales del drama
peruano. La mayoría vive alquilando sus talentos. Cuando no es un
canal, diario o radioemisora que paga sus silencios, con excepciones
honorables, las organizaciones de nuevos gángsteres sufragan sus
defensas de los derechos humanos a tener camionetas cuatro por cuatro,
casas de playa y viajes al por mayor y charlas por todo el mundo.
Activísimas las agencias norteamericanas para la contrata de estos
mercenarios que hoy viven del dinero de la potencia de que ayer
abominaban.

Para quienes han alentado estos humildes esfuerzos, muchas gracias. Un
abrazo para todos los que en las horas supremas de prueba, dejaron
constancia de sus respaldos simbólicos pero decidores de su margesí
inmenso de espiritual solidaridad. Desde hace unos días múltiples
medios están informando del acontecimiento que habrá de ocurrir esta
tarde en el 57avo Juzgado: ¡o al patíbulo que exigen los mandones o a
seguir por los caminos que prevé la ley!

Mañana, si me dejan, continuaré con el dulce encanto de denunciar. Y
ya anuncié el 23-11-2008, en El Perro del Hortelano que dirige César
Hildebrandt, que la segunda edición, corregida y aumentada de ¡Estafa
al Perú! está en plena maduración y compilamiento de textos y
documentos. ¿Tantos son los miedos de los fenicios y los
abogángsteres?

Alea jacta est.

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Tuesday, January 20, 2009

Obama y el colonialismo mental

Señal de Alerta
por Herbert Mujica Rojas
20-1-2009

Obama y el colonialismo mental

No pocos millones de latinoamericanos, embarcados en expectativas
falsas creadas por los miedos de comunicación, estarán atentos hasta
las lágrimas a lo que diga el primer presidente negro Barack Obama
desde Washington. No obstante aquél ha demostrado que tiene mucho
menos poder que el que le atribuye la propaganda y que posee el
inefable marbete Made in USA. Pruebas al canto: ya se sancionó el TLC
con Perú, a pesar de la oposición demócrata. El saliente gobierno
republicano de George Bush no dejó de realizar el faenón que celebran
aquí los alfiles nativos adláteres o allegados al poder imperial
norteamericano.

Ni el color de la piel de Mr. Obama o su excelente capacidad oratoria
garantizan la piedra filosofal para Latinoamérica. En ese conjunto
difícil de países desiguales, está el Perú y es bueno recordarlo
porque aquí las cosas de puro sabidas se olvidan. Y cuando ingresen
mercaderías a menor precio y protegidas por el TLC y desplacen a las
locales, entonces se favorecerá a los consumidores cuyo manejo de
dinero es más exiguo. Pero ¡se destruirá a los productores que NO
tendrán dónde colocar sus artículos de toda índole! ¿Quién podrá
salvarlos entonces?

La estupidez nacional, de ribetes excepcionalmente fosforescentes
cuando se trata de impactar con destellos efímeros al modo que hacían
los ibéricos con los indígenas al llegar a costas latinas, ha
consagrado el coloniaje mental como una de las taras más aberrantes
que pueda exhibirse en el comportamiento social. Hoy como ayer casi
toda nuestra filosofía es prestada. El lenguaje reitera las idioteces
miopes del sintético inglés que todo lo agrupa en siglas o iniciales.
Las cacatúas repiten, con éxtasis y borracheras recurrentes, cuanto el
New York Times o el Washington Post, apocalípticamente predicen para
estos países. Y, a veces, hasta copian las sentencias de muerte que
para nuestras industrias comportan los desesperados requiebros de los
malos manejos norteamericanos. No ha mucho el cataclismo ha sido
evidentísimo.

Los analistas, estrategas, politólogos, ensayistas y demás istas que
crecen bajo cada piedra en Perú otorgarán vía televisión, radios y
diarios, el privilegio de sus sesudos informes. Cierto que el 95%
olvida que Perú es un gran porta-aviones con barcos y tropas
extranjeras dicen que para la cooperación en salud y contra la ceguera
de las poblaciones más pobres.

¿Qué podría decir el señor Obama respecto del multimillonario negocio
que es el narcotráfico? Los miedos de comunicación y sus mercenarios
urbi et orbi han difundido la especie que la producción de hoja de
coca, la introducción a sangre y fuego de cultivos alternativos y el
alquiler de decenas de sociólogos, trabajadores sociales, logreros y
capituleros que se subastan a precios en dólares, constituye la
solución en la lucha contra el tráfico ilícito. ¿Y por causa de qué no
se dice que los millones de habitantes de Gringolandia que consumen
esas porquerías son los directos responsables de empujar ese negocio
criminal? Además ¿qué hay del dinero negro que no pasa por bancos ni
contabilidades y que no pocas empresas usan para sanear o tapar sus
déficits? ¿podría Mr. Obama darnos una idea de cómo nuestros
aeropuertos latinoamericanos dejarán de ser coladeras para el
narcotráfico? ¡Y que no enuncie siquiera la especie cipaya que esto no
tiene que ver con Washington!

Luego del gobierno de Colombia, cuyo líder, ostenta el nada envidiable
título de trebejo simplón de Gringolandia, hay por aquí ambiciosos que
desearían ser ellos los detentadores de semejantes condecoraciones
coloniales. ¿Para qué entonces dan pruebas de buena conducta y
pro-imperialismo asqueante y pútrido?

El señor Obama, poseo la modesta impresión, tiene muchas otras broncas
que resolver. En fin, ese es su trabajo. ¿Cuándo acabará la idiotez de
girar alrededor de Gringolandia rogando por las migajas que sus
gobernantes, legisladores y política en general, arrojan a los
pedigueños nativos de cuya miserabilidad no hay ya la más mínima duda?

¡Dignidad, carajo, dignidad! ¡Por lo menos, como los árboles de
Casona, a morir de pie!

¡Atentos a la historia, las tribunas aplauden lo que suena bien!

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Monday, January 19, 2009

Caso Herbert Mujica Rojas este miércoles 21

Caso Herbert Mujica Rojas este miércoles 21

El próximo 21 en el 57avo Juzgado Penal de Lima, Av. Abancay, se dará
lectura a la sentencia en el juicio que por supuesta difamación
agravada planteó Jaime Daly Arbulú, gerente general de Lima Airport
Partners, LAP, al periodista Herbert Mujica Rojas. El comunicador
asistirá en compañía de su abogado Guillermo Olivera Díaz. La jueza a
cargo es la magistrada Yolanda Gallego Venero. ¿Harán efectiva la pena
de prisión como en el caso de Magaly Medina? Vamos a ver.

Mujica es autor de ¡Estafa al Perú! ¡Cómo robarse aeropuertos y vivir
sin problemas!
http://www.voltairenet.org/article148321.html y el demandante
considera su honor mancillado en tres párrafos de un libro de más de
¡300 hojas! y con serias denuncias, ninguna de ellas respondida.

En la selva política

Señal de Alerta
por Herbert Mujica Rojas
19-1-2009

En la selva política

Ostenta Perú el raro privilegio de ser el descampado escenario en que
tribus de caníbales políticos que se disfrazan de estudios de
abogángsteres, contratan periodistas de dolarizada moralina, políticos
débiles mentales que no aciertan ningún análisis, diplomáticos cabeza
gacha y un oscurantismo rabioso, se disputan los muñones de negocios y
no dudan en destruir el país vía los miedos de comunicación que dicen
que es blanco lo que todos entienden, ven y saben que es negro y
sucio. Lo revelado anoche por Manuel Dammert sobre el informe en
minoría y en torno al asunto de los así llamados "petroaudios" da
cuenta cómo nos hemos quedado en la selva en que antropófagos conviven
a dentellada limpia.

Si el gas ya fue asegurado por unos fenicios para su exportación sin
que importara la imprescindible garantía que existirá aquél para
consumo interno y la afirmación de sectores importantes de la
industria energética, parece una crónica inverosímil lo narrado anoche
por Dammert en El Perro del Hortelano que dirige Hildebrandt.

¿Cómo es que tanto latrocinio no solivianta al país? Los miedos de
comunicación en su gran mayoría disimulan todo. Cualquier imbécil
sirve para cualquier cosa o cargo. El tema de la Contraloría es
vergonzoso ejemplo en que una comisión, gastándose dinero del
contribuyente, hace un pésimo trabajo y franquea entonces la puerta a
una decisión presidencial mediocre que señala a una especialista en
pollos como su postulante. Y aquella no sabe cómo explicar la relación
de una empresa con la que guarda ligazón y que va a estar fiscalizada,
si llega ¡por ella misma en la CGR!

El máximo jefe militar chileno se da el lujo de calificar cómo fue la
entrevista solicitada por su par peruano no ha mucho en Arica. No sólo
eso, ahora también aspiran a conocer el detalle de las adquisiciones
militares. Como el alma de esclavos es casi una forma de conducta en
ciertos segmentos diplomáticos, militares, periodísticos y
burocráticos, no llamaría la atención que toda esa reserva
imprescindible fuese violentada por los testaferros de causas ajenas
infiltrados hasta el tuétano del cuerpo oficial de la nación. Y un
grupo de legiferantes va a Chile en fechas en que sólo cabe el
recuerdo y la unción en homenaje a los que lucharon por la Patria. Si
se preguntara a aquellos si sabían de las efemérides, la encuesta
revelaría que el 100% desconocía sobre esos dolorosos e inolvidables
pasajes de la historia.

En la selva política que es Perú hay desconyuntadas voces de protesta.
La falta de integración de los talentos individuales resiente al país
entero. No hay partidos políticos sino taifas proveedoras de
burócratas cuyo horizonte reside en las mejores técnicas para asaltar
la cosa pública. Sin ideas nacionales o ansias de porvenir el país
vive de leyendas, una de las cuales, consiste en la perversa tesis que
los peruanos carecemos de memoria. ¡Nada más falso! Lo que sí es
verdad es que hay héroes que no lo fueron, mentiras que se hicieron
realidad y calles, parques y avenidas llevan el nombre de no pocos
miserables que regalaron o traicionaron al Perú.

¿Puede ser eterna esta descomposición que lleva casi el mismo tiempo
que toda nuestra historia republicana? El miedo a conocer las
traiciones y las ventas en que incurrieron los proditores fabricó en
cambio una masiva cantinela llena de fábulas y mitos. Ningún país
puede vivir sobre bases jabonosas aunque Perú pareciera desmentir tan
elemental deducción lógica.

Apenas comenzando el año bien vale la pena preguntarse con voz
enérgica si se continuará siendo parte del hato conformista o se
buscará caminos alternativos de liberación. Cada quien puede hacer su
examen.

¡Atentos a la historia, las tribunas aplauden lo que suena bien!

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¡Sólo el talento salvará al Perú!

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Thursday, January 15, 2009

¡Asesinato de la historia!

Señal de Alerta
por Herbert Mujica Rojas
15-1-2009

¡Asesinato de la historia!

Ante el silencio sepulcral de las siempre mediocres castas políticas,
la mudez de periodistas, la tradicional claudicación de diplomáticos y
la muy incomprensible gestión de un gobierno que planteó un año atrás
el caso por delimitación marítima a Chile en La Haya, se está
perpetrando el asesinato de la historia nacional. ¿Qué tan
incomprensible es el asunto? ¿hay explicaciones válidas para fletar lo
que es la negación del recuerdo histórico, la honra a los mártires que
cayeron el 13 en San Juan y el 15 de enero de 1881 (como hoy), en
Miraflores, durante la guerra de rapiña que hizo Chile contra Perú
entre 1879-1883? ¡La ignorancia es madrastra proterva que exhibe a sus
desavisados trebejos en toda su impreparación escandalosa!

Quien pretenda afirmar que la cuita social de los legiferantes
–inútiles aquí como en cualquier parte- para llevar a cabo su
"diplomacia parlamentaria" –costosa, frívola, inane, desaprensiva- en
Chile, los días en que se produjo la invasión que capturó la capital
por varios años y que fue a sangre y fuego porque en la gesta
defensora murieron miles de hombres y mujeres, es una casualidad,
yerra y lo hace a sabiendas que en estas ocurrencias todo sigue un
planeamiento matemático. Para los traidores siempre es preciso dar
muestras de buena conducta, de desapego y la falta de dignidad
patriótica deviene una misión.

Mientras que hay voces protestantes y airadas contra el abuso israelí
en la franja de Gaza, hecho condenable y de la peor barbarie, esos
mismos vociferantes parecieran no darse cuenta cómo les roban la
historia, la fondean bajo toneladas de pretextos dizque noticias y hoy
se ensaya enterrar cualquier referencia a la guerra entre 1879-1883.

Cuando el decoro y la urgencia reclaman por la unidad nacional en
torno a su historia, recordación y evitamiento de los yerros que
fundamentaron ¡esa misma conflagración, pérdida y mutilación de
territorio nacional! el gobierno, su cancillería y el Establo mugiente
de Plaza Bolívar empujan la amnesia nadie sabe con qué fines precisos.
¿Quieren repetir la aciaga experiencia cuando la ocupación? Preciso es
subrayar que no pocos tienen alma de mandarín y vocación cipaya más
que suficiente y meritoria para esos cargos de alcantarilla. Serán,
como antes, los primeros en mezclarse, los validos oferentes de sus
hijas para el cruce genético entendido como inversión y al modo de
antes constituirán los más celosos custodios de la pezuña ajena.

En todos los ámbitos de la vida nacional existe un desapego culposo
hacia la historia, esa dama, Clío, poco amada y de la que no se tiene
nociones sino barruntos débiles. Y no se constriñe esta realidad
dolorosa a las clases más pobres. ¡De ninguna manera! Los más
instruidos, los de dinero, los mundanos, son más bestias e ignorantes
porque obran bajo la premisa que su billete compra todo, hasta la
distorsión del pasado y la torcedura de designios de Estado
invariables desde hace muchas décadas y que son amenaza potencial
desde el sur. Cuando Piérola, ese fantoche que regaló Lima con su
frivolidad criminal permitida por un Estado mayor que debió haberle
puesto en su sitio por la inteligencia o por un tiro entre los ojos,
supo que los chilenos habían llegado a Pisco, recién entendió cuan
cerca estaba la invasión y cómo es que ésta verificó su terrible zarpa
en San Juan y Miraflores en 1881.

La ignorancia garantiza que los pueblos incurran en los mismos yerros
que le condujeron a las mayores desgracias. Si quienes capitanean a
éstos son ineptos, claudicantes, bobos, o están simplemente enfeudados
a proyectos distintos y disímiles, entonces la esclavitud asoma sus
orejas, situación frente a la cual cabe preguntarse:

¿y los hombres libres, y los periodistas, y los estadistas y los
patriotas, dónde están?.

Aquí y no en Gaza; aquí y no en lejanas latitudes está el intríngulis
tremebundo de definiciones superiores o vasallas. ¿Cómo luchar contra
tanta indiferencia? El DNI social peruano posee una vocación
angustiante de reacción tardía cuando ya tiene los grilletes en las
manos y piernas, es decir, al estrenar su prisión moral y real.

¡Atentos a la historia, las tribunas aplauden lo que suena bien!

¡Ataquemos al poder, el gobierno lo tiene cualquiera!

¡Rompamos el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

¡Sólo el talento salvará al Perú!

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Wednesday, January 14, 2009

¡Pueblos dignos NO OLVIDAN NI BORRAN su historia!

Señal de Alerta
por Herbert Mujica Rojas
14-1-2009

¡Pueblos dignos NO OLVIDAN NI BORRAN su historia!

Ni el gobierno y, como es natural, tampoco la Cancillería, ningún
diario o medio, poder estatal, el Congreso o cualquier sucedáneo
oficialista mostró el coraje suficiente para recordar que el 13 y 15
de enero de 1881 acontecieron las batallas de San Juan y Miraflores
durante la guerra de rapiña que Chile llevó a cabo entre 1879-1883.
¿Fue olvido? ¿descuido lamentable? ¿apostasía pusilánime o aberrante
complot para liquidar la memoria histórica?

¿Con qué derecho autoridades episódicas, efímeras, perecederas,
perpetran la omisión recordatoria de quienes lucharon y murieron por
la Patria durante esa conflagración que marcó a sangre y fuego cuanto
ha ocurrido después de 1879? ¿Puede la claudicación de intelectuales,
periodistas, historiadores, burócratas, ocultar en estos días, esos
años de oprobio, traición y desprecio por quienes dejaron sus huesos
en los campos de batalla en nombre de un Perú que hoy los olvida y
hasta ignora de manera aviesa y adrede? ¡Cada quien sabe su
responsabilidad y podrá tabular el tamaño de su felonía y entenderá
que es parte de la inacción que liquida a cualquier nación!

En marzo de este año se presentará en la Corte Internacional de
Justicia de La Haya la memoria peruana sobre el contencioso que por
sobre delimitación marítima se ha planteado a Chile. En lugar de
esclarecer, preparar, adiestrar, entrenar, en el conocimiento de los
antecedentes, historia y exhaustiva revisión de la siempre difícil
vecindad con el país del sur, aquí los oficialistas de todo pelaje y
los claudicantes ecuménicos de la mediocre casta política, prefieren
tapar con toneladas de amnesias colectivas un suceso de enorme
importancia como el referido a la soberanía del Perú en el mar de
Grau. A no pocos gustaría que en nombre de las inversiones y de la
globalización echáramos a la basura la recordación histórica y, lo que
es peor, obliterarámos el período 1879-1883.

Nunca, jamás, hemos sido quirúrgicamente cuidadosos en señalarlo, el
problema fue Chile. Ellos hicieron, con una política de Estado férrea,
cuanto les fue posible o permitido. Aprovecharon de la aquiescencia
criolla traidora y cómplice de los hijos, compadres, amigotes y
quintacolumnas en el aparato oficial del Perú. A esos se les ha
llamado en no pocos casos hombres de Estado cuando no héroes. Se les
ha levantado monumentos y escrito historias o panegíricos asqueantes.
Muchos de esos fueron simples rufianes entregadores de una tierra y
riquezas que no eran suyas y demostraron siempre un desamor protervo
por Perú. ¡Ni qué decir sobre sus habitantes íncolas y vernáculos! Y a
esos les llamó don Pedro Villanueva en libro notable: peruanoides.

No obstante de estas comisiones letales para con la memoria colectiva
de los pueblos, no hay forma de borrarlos del todo, siempre bajo la
premisa que existan quiénes se encarguen de abofetear con la verdad
histórica a quienes se atrevan a mostrar estas conductas abominables.
En esa grey humilde pero digna, anónima pero rescatadora del soldado
desconocido y de la rabona heroica, nos inscribimos como soldados de
disciplina integral. Que otros callen, no escriban ni reivindiquen al
Perú profundo, es un asunto que atañe a sus miserabilidades
recurrentes y cotidianas. Que el lodo de sus inconductas forme parte
de sus pestilencias. La sangre y el heroísmo al servicio de la Patria,
en sacrificio por nuestra heredad y tradición sólo es abono
revolucionario para las nuevas generaciones que no pueden admitir la
yugulación o el adorno maniqueo de su historia.

Mañana 15 es el aniversario de la batalla de Miraflores. Como un hecho
de singular y hasta controvertible curiosidad valdría la pena
preguntar a los legiferantes que viajaron a Chile a reunirse con los
pares de ese país ¿si sabían la fecha en que llevaban a cabo el ágape?
Además, dice el derecho que la ignorancia de la ley no exime de su
cumplimiento. En este caso, la falta de sabiduría y sindéresis no
debiera impedir a los legisladores a exhibir más tino y limpieza
cívica en su pobrísima trayectoria.

La iniciativa que ha planteado desde Tacna, el colega Plinio
Esquinarila y que pasa por el sufragio popular, a lo largo y ancho de
la república, para filmar la megaproducción peruana de lo ocurrido en
la guerra de rapiña entre 1879-1883, viene ganando adhesiones
entusiastas, aplausos por doquier, señales de alerta que demuestran
que los peruanos de veras rechazan el olvido y la amnesia.
¡Enhorabuena!

¡Atentos a la historia, las tribunas aplauden lo que suena bien!

¡Ataquemos al poder, el gobierno lo tiene cualquiera!

¡Rompamos el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

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Tuesday, January 13, 2009

¡Perú Heroico desde Tacna!

Señal de Alerta
por Herbert Mujica Rojas
13-1-2009

¡Perú Heroico desde Tacna!

¿Tienen los pueblos, se preguntó en Tacna, desde las ondas de Radio
Visión, el colega Plinio Esquinarila, de darse por vía de la colecta
popular, en acto democrático de abajo a arriba y con soberanía de
hombres y mujeres amantes de la historia, su propia interpretación
fílmica de lo que fue la guerra de rapiña acontecida entre 1879-1883?
Aludió a que se podía llevar a cabo por sufragio popular y soberano,
a lo largo y ancho de la república, la gran megaproducción que muestre
lo que fue la expoliación agresora de esos años aciagos.

La coincidencia de la fecha en que rememoramos con unción a los
mártires de San Juan-1881, no puede ser más emotiva cuanto que
homenajeadora de esos héroes.

"A más de 130 años de la guerra de invasión de Chile contra Perú,
impropiamente llamada "guerra del Pacífico", la gran mayoría de
peruanos recordamos esta Ilíada latinoamericana por su significado
trágico para el país, por la ineptitud de los políticos de la época,
por la sangre que derramaron miles de combatientes. Y la tenemos
presente porque los vecinos del sur, a pesar de cercenar el territorio
nacional entre 1879-1883, hoy siguen urdiendo medidas para apropiarse
de nuestros recursos, como el gas, el agua dulce del altiplano o la
zona de frontera marítima.

Debe quedar muy claro, hay que repetirlo para que no se olvide, que no
fue una "guerra del Pacífico" sino una guerra de conquista de Chile
contra Perú largamente planeada desde 1830 con el objetivo final de
hacerse de las riquezas de Tarapacá y, luego, Arica.

Hoy, que las condiciones políticas se asemejan a las de aquellos años,
en las que incluso el fugitivo presidente Mariano Ignacio Prado era
compadre de su homólogo chileno Aníbal Pinto, un grupo de patriotas
hemos unido esfuerzos para producir un documental televisivo de cuatro
capítulos que debe resumir la lectura peruana de lo que fue la guerra
de rapiña del guano y del salitre propiciada por Inglaterra.

Y fue así porque en marzo de 1881 el secretario de Estado de la época,
James Blaine, citado por el Senado norteamericano para dar su
explicación sobre la conflagración, afirmó que "era un completo error
hablar de dicho conflicto como de una guerra entre Perú y Chile. Es
una guerra de Inglaterra contra Perú, con Chile como instrumento".

Será pues un homenaje no sólo a las figuras señeras de Andrés Avelino
Cáceres, Miguel Grau y Francisco Bolognesi, sino –y fundamentalmente-
a los innumerables héroes anónimos, guerrilleros breñeros y rabonas
valientes cuyos nombres no figuran en la historia oficial ni menos en
los altares de la Patria, para quienes habrá que levantar monumentos.
También este trabajo dejará en claro que el triunfo chileno sólo fue
posible por el apoyo extranjero, en especial británico, y por la
complicidad de peruanoides colaboracionistas, divisionistas y sectores
de la plutocracia fenicia que nunca entendieron a nuestro país en su
integridad.

Estos son los cuatro capítulos de la serie: 1) Prolegómenos de la
guerra, la campaña naval y derrota chilena en Pisagua; 2) La campaña
del sur y el triunfo en Tarapacá; 3) La toma de Lima, destrucción en
Chorrillos y hundimiento de La Covadonga; 4) Campaña de La Breña y
caída del gobierno chilenófilo de Miguel Iglesias." Así dice el
folleto de presentación de Perú Heroico que Esquinarila resumió en su
discurso radial en Tacna.

Imprescindible conocer –y será materia de otra entrevista- qué otros
apoyos se han conseguido o están por concretarse para el documental o
megaproducción aun pendiente en Perú. ¿Hay participación oficial? ¿de
qué modo se reciben las contribuciones y en qué lugares? ¿cómo pueden
las personas interesadas de manera individual o colectiva formar parte
de esta valiente iniciativa?

Una de las magníficas ideas que lanzó Esquinarila fue aquella de, una
vez realizado el documental, exhibirlo en la explanada del Alto de la
Alianza con presencia de las más altas autoridades de los Poderes
Ejecutivo, Legislativo y Judicial y, sobre todo el calor espiritual
del Perú entero, y rodeando la llama votiva que jamás debe apagarse de
honra a la memoria de los que lucharon por la Patria. Y hacer lo
propio en Concepción, Junín y en simultáneo. ¡Es hora que el Perú
vibre y tenga a Clío en el lugar que merece!

¡Formidable iniciativa a la que nos unimos combatiente y militantemente!

¡Atentos a la historia, las tribunas aplauden lo que suena bien!

¡Ataquemos al poder, el gobierno lo tiene cualquiera!

¡Rompamos el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

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Monday, January 12, 2009

Lucharon por la patria

Señal de Alerta
por Herbert Mujica Rojas
12-1-2009

Lucharon por la patria

Mañana 13 se cumple un aniversario más de una fecha aciaga para la
capital. En San Juan aquel día de 1881 y el 15 en Miraflores, previo
el saqueo sangriento y criminal generado por hordas embrutecidas de un
odio incomprensible en Barranco y Chorrillos, sucedió lo que vino a
llamarse la Batalla de Lima y que fue la invasión chilena en la guerra
de rapiña de 1879-1883. Entonces, un inepto megalómano, asaltante de
Palacio, Nicolás de Piérola, decía gobernar el Perú. Lo cierto es que
la metrópoli cayó por el obsequio de un grupo de traidores. La
historia contada por los distintos oficialistas se ha encargado de
disimular vergonzosos actos proditores; se ha privilegiado el vínculo
del apellido, el blasón supuesto, la cuna de "marca", para no delatar
las apostasías en que incurrieron castas pusilánimes hasta para
entender que jamás debe declinarse el componente nacional en cualquier
forja de Estado y ¡menos en un país que como el nuestro posee cinco
fronteras difíciles!

Que se sepa poco o casi nada ha cambiado. En el Perú de nuestros días
hay no pocos que desearían en nombre de supuestas culturas de paz,
borrar la pezuña y sus huellas hondas de los años de la guerra; se ha
hablado hasta de historias conjuntas a nivel de escolares para
esconder y sepultar lo que en diarios y medios oficialistas se
demandaba en el país del sur como meta, objetivo, ambición, logro,
conquista de sus tropas en tierra ajena. Ellos actuaban de ese modo
porque esos eran sus objetivos. ¿Había que aceptarlos amablemente?
¿por causa de qué no se previó en la diplomacia, en las fuerzas
armadas, en los grupos políticos o dirigentes, lo que se veía venir
inexorablemente como había ocurrido, también y con el apoyo de
militares de alto rango peruanos, entre 1836-1839?

Este año que también termina en 9 tiene un componente especial que se
refiere a una justa por delimitación a que hemos llevado a Chile. No
obstante es poco o mínimo, ridículamente casi nada lo que se sabe
sobre el particular y mucho menos de lo que ocurrió entre 1879-1883.
El gobierno no pareciera tener mayor sobresalto en cuanto a esta
irregularidad desdorosa. La Cancillería, fiel a su entreguismo
invariable, tampoco dice esta boca es mía. Suena hasta irónico
recordar que en puestos de comando hay miserables que han dado
demostración convincente de en dónde están sus preferencias, ninguna
en Perú y todas hacia el sur. ¿Sería mucho pedirles que defiendan al
país que paga sus sueldos? Y, con nombres y apellidos, sus actos
contra la nación figuran en los registros de las peores puñaladas como
en 1985, 1999 y los tristes protagonistas se huelgan, en puestos
estatales o privados, de su participación. Como si no hubiera de
llegar el día en que pulvericemos a los traidores.

En homenaje a los que murieron por la patria, de aquellos que no
figuran en los textos de ninguna especie, en rescate del soldado
desconocido y de la rabona histórica, constituye una misión ineludible
leer la crónica que publicó en su libro Alfonso Bouroncle, La Tragedia
del 79.

Los pueblos que no aprenden de sus errores, vuelven a cometerlos. (hmr)

Historia, madre y maestra

La tragedia del 79
Alfonso Bouroncle Carreón, Studium, Lima, pp. 115-149

La batalla de Lima

35 PREPARATIVOS

El desastre acaecido en Lima debe analizarse en dos etapas: los
preparativos en sí y el desenlace, al conformar cada episodio aspectos
diferentes de un mismo drama e, igualmente, fue el suceso que contó
con nuevos factores que no ocurrieron en los acontecimientos previos,
como la movilización masiva de la población capitalina y su conjunción
con elementos nativos provenientes del ande central.

Debe destacarse que, en la campaña del sur, fueron movilizados casi
exclusivamente ciudadanos de esos departamentos, combatiendo en
Pisagua, Tarapacá, Moquegua, Tacna y Arica, soldados nativos de los
departamentos comprometidos y de los vecinos como Arequipa, Puno y
Cusco. Para la batalla de Lima, convergieron a la capital, sea en
forma de batallones o para formar parte de estos, movilizables, muchos
de ellos nativos procedentes de todo el Perú, lo cual se produjo por
la confusión que Piérola hiciera en los ejércitos del Norte y el del
Centro, dejando el segundo ejército del Sur en Arequipa, al cual le
cambió de denominación dándole el nombre de la ciudad y dejándolo al
mando del prefecto del Solar.

En la batalla de Lima, Piérola asumió el mando absoluto del ejército,
ordenando y disponiendo por encima de los militares profesionales y
las más de las veces, prescindiendo completamente de ellos y de los
consejos que le dieran. Nadie llegó a precisar el grado de
conocimientos sobre táctica o estrategia que poseyera el Dictador, si
es que tuvo alguno.

Debe destacarse también que, en Lima, por primera vez se utilizó
armamento producido íntegramente en el país, en las factorías de Lima,
especialmente cañones. En la campaña del sur, se usaron parte de los
rifle Chassepot modificados en Lima para mejorar su sistema de tiro.

Igualmente, surgieron iniciativas de paz que, de prosperar, hubieran
llevado al fin de la contienda.

Por último, surgió en el Perú una fuerza que se puso al servicio del
invasor y fueron los chinos, que vieron la oportunidad de liberarse
del vasallaje, casi esclavitud, a que estuvieron sometidos.

36 SE ORGANIZA LA DEFENSA

El Dictador Piérola, desde su asalto al poder en diciembre de 1879,
hasta el 17 de junio de 1880, contempló la guerra como cosa ajena y
distante a la capital, seguramente a la espera de un milagro. Recién
cuando se perdió Arica y desintegró totalmente el primer ejército del
Sur y cuyos restos llegaron a Puno; que el segundo ejército se
encontró en franca desorganización bajo el comando de Leyva en
Arequipa, es que recién se dio cuenta que los chilenos podían llegar a
Lima y, con el uso de la improvisada ineptitud que lo caracterizó en
la conducción de la guerra, por decreto de la fecha indicada dispuso
la movilización en Lima de todos los ciudadanos menores de sesenta
años y mayores de diecisiete, bajo el mando del coronel Juan Martín
Echenique, a quien nombró Comandante en Jefe del Ejército de Reserva y
desempeñara igualmente como Prefecto de Lima.

El decreto estableció la formación de diez divisiones de infantería
formadas con criterio gremial o de ocupación, les señaló el comandante
y lugar del adiestramiento. Igualmente todo aquel que tuviere que ver
con el manejo de caballos, asnos o acémilas en general, formaría parte
de la caballería y, la brigada de artillería, quedó conformada por
bomberos, carreteros, carroceros y aparajeros, además de la cruz roja.
Para mejor ilustración se trascribe características de algunas
divisiones: (101).

"Los ciudadanos de la primera División, comandada por el coronel José
Unánue, y que se formará de los señores vocales y jueces, abogados y
bachilleres, empleados judiciales, procuradores y escribanos y
amanuenses de abogados y de escribanos, concurrirán al Palacio de
Justicia.

Los de la cuarta División, comandada por el señor coronel don Juan de
Aliaga y Puente, y que se formará de los arquitectos, empresarios de
obras públicas, carpinteros y albañiles, concurrirán a la Plaza de
Santa Ana. Los de la sexta División, comandada. .. que se formará de
los plateros, hojalateros, maquinistas, herreros, caldereros,
fundidores y molineros, concurrirán a la Plazuela de Bolívar.

Los de la octava División, comandada por. . . y que será compuesta por
los dulceros, bizcocheros, pasteleros, panaderos, sirvientes de casa y
hoteles y dueños de fondas y chinganas, concurrirán a la Plazuela del
Teatro. Los de la décima División, comandada por. . . que se formará
de los empleados, operarios y peones del ferrocarril y tranvía, de las
empresas del gas y del agua, lo mismo que los plomeros y gasfiteros,
concurrirán a inscribirse en la Plazuela de Monserrate".

Los ciudadanos de la Brigada de Caballería, comandada por... que se
formará de los aguadores, dueños y peones de caballerizas, albéitares,
cocheros y camaroneros, concurrirán a la Plazuela de San Lázaro".

Sobre estos últimos no señaló si debían concurrir con sus acémilas o
quién las proveería.

Esa increíble organización, motivó que un mes después, el 17 de julio,
Echenique promulgara nuevo Bando tratando de fijar un límite a la
inscripción de los ciudadanos en sus respectivas divisiones y, que a
partir del 18 de ese mes, se cumpliera lo establecido, que de 3 a 6 de
la tarde, los inscritos deberían abandonar sus labores dedicándose al
adiestramiento. Además se modificaron los lugares de concentración.

Como las disposiciones no lograron sus objetivos, el 23 de noviembre,
por otro decreto se dispuso la reorganización total del Ejército de
Reserva. Tres días antes, se dispuso por el Sub-Prefecto de Lima, que
los comisarios supervisaran el comportamiento y adiestramiento de los
movilizables en sus obligaciones, tanto en el manejo de las armas,
como de otras actividades que se les señalara. Indicativo que la
organización de la Reserva no marchaba como se dispuso, después de
cinco meses de ordenarse su formación.

En el Callao, recién el 29 de noviembre, el Prefecto del Callao
dispuso la movilización del puerto para organizar el Ejército de
Reserva.

Como la asistencia voluntaria adoleció de múltiples fallas, el 6 de
diciembre el acuartelamiento de las tropas de la Reserva de 8 de la
noche a 9 de la mañana y acudieran a cumplir con sus labores; los
adiestramientos se efectuarían a partir de las 6 de la mañana. Lo que
no dice el decreto de acuartelamiento de todo el Ejército de Reserva,
es en qué local albergarían teóricamente el íntegro de la población
masculina de la capital entre los 17 a 60 años. Para su sustento o
socorro, a las 9 de la mañana se entregaría a cada conscripto "un
décimo de inca" papel moneda completamente depreciado y cada día se
hizo más difícil su aceptación por los comerciantes al menudeo, muchos
de los cuales prefirieron cerrar sus puertas para no aceptar dicha
moneda, generando un desabastecimiento en la ciudad, de
aproximadamente ciento veinte mil habitantes.

Se debe tener presente que los instructores conocían de técnica
militar tanto como los alumnos, por eso no hubo efectiva preparación
al haber sido nombrados por amistad a Piérola, debido a sus espíritus
genuflexos frente al Dictador, y no por una preparación bélica que
carecían. Todo fue una suma de improvisaciones. Se cayó en acciones
simples que, si bien llenaron las apariencias, carecieron de valor
práctico, desaprovechándose el inmenso contingente de entusiasmo que
el pueblo de Lima volcó desinteresadamente a la defensa de la ciudad.
Nuevamente la carencia de conocimientos militares de Piérola lo
hicieron jugar con el pueblo y sus esperanzas y, por ese camino,
llevaron a muchos de esos contingentes, más que a una batalla, a una
carnicería, donde las ya veteranas tropas chilenas, que tampoco eran
un buen ejército, ya que muy fácilmente caían en indisciplina,
resultaron excelentes contingentes frente al conjunto de noveles
tropas y su ignorante y supremo Dictador.

La manía legislativa de Piérola lo llevó a inundar el país con
decretos que dejaron en suspenso o contradijeron a los anteriores,
incrementando el desconcierto, en un país al borde del desastre y el
caos. Para compensar ese estéril juego legislativo, también surgieron
disposiciones concretas como características y color de los uniformes
y los centímetros de cintas, en largo y ancho, que podían adornarlos.
Anexo 28-A.

37 EL ARMAMENTO

Un componente de suma importancia, como el del armamento que
utilizaría el ejército para la defensa, fue tratado con la misma
simplicidad por no decir irresponsabilidad que la movilización
general.

En artillería, se contó con una miscelánea increíble de cañones
anticuados de la marina como los Clay y Selay, dos de cada uno, además
número variable pero reducido de unidades Walgely, Armstrong y
Vavasseur complementados con un obús. Esa artillería de procedencia
extranjera y variado calibre, fue incrementada con piezas de
manufactura nacional en las factorías de Grieve y White. Al respecto
Dellepiani manifiesta: (102)

"La organización de un sistema de defensa que no se sujetaba a
principio militar alguno; la construcción de cañones de modelo
improvisado, fundidos en Lima y en el Callao haciendo prodigios de
invención, con material jamás usado por las industrias bélicas.
Aguzando el ingenio en vista de la escasez de material de artillería,
algunos ingenieros peruanos propusieron al Dictador la fabricación de
cañones en las fundiciones de Lima y del Callao. Aceptada la
propuesta, se inició el trabajo en las condiciones señaladas y se tuvo
cañones "White" de la fundición de ese nombre, y otros varios, entre
los que se contaban principalmente los "Grieve", del nombre de ese
ingeniero que, bañando en bronce los ejes de acero de los truques del
ferrocarril, para darles mayor espesor, los taladró en seguida a lo
largo del cilindro, formando interiormente un rayado helicoidal;
adaptando a esos tubos un cierre de cuña, quedaron los ejes
transformados en cañones de 60 mm. cuyo ajuste fue fácil construir en
las carrocerías de la capital".

En la batalla de Lima se utilizaron 38 cañones White y 20 Grieve. A
esa artillería hay que añadir la ubicada en la cima del Morro Solar,
constituida por dos cañones Parrot de 70 de ánima lisa, un Withwort de
30 y un Rodman de 500 igualmente de ánima lisa.

A esa heterogénea artillería que demandaba diferentes tipos de
munición, los chilenos atacaron Lima con artillería Krupp de los más
modernos diseños divididos en: (103) "50 piezas de campaña: 12 Krupp
87 mm., mod. 1879 y 1880 32 Krupp 75 mm., mod. 1879 y 1880, 6
Armstrong, 66 mm., mod. 1880 30 de montaña: 26 Krupp de 75 mm., 1876 y
1879 4 Krupp de 60 mm., 1878".

Un total de 74 cañones Krupp complementados con 6 Armstrong además de
las 8 ametralladoras Gattling asignados a las baterías de montaña.

En cuanto a la infantería, mientras la chilena estuvo dotada de rifles
Comblain. La infantería peruana tenía los más variados modelos, desde
algunos miles de reciente adquisición, hasta aquellos que se venían
utilizando de años atrás con diferentes calibres en su munición, lo
cual motivó que en los combates, algunas tropas recibieron cartuchos
que no correspondían a sus fusiles, quedando inermes frente al
enemigo.

38 LAS FORTALEZAS DE PIEROLA

Para la defensa de Lima, Piérola sacó a relucir sus criterios sobre
fortificaciones, para lo cual y a un costo de muchos cientos de miles
de soles mandó aplanar la cumbre de los cerros inmediatos que
circundan la ciudad, especialmente el San Cristóbal además del San
Bartolo, Vásquez y el Pino. Con un esfuerzo extraordinario pero
estéril, se llevaron cañones de gran calibre procedentes del Callao, a
la cumbre de esos cerros que mostraron los siguientes inconvenientes:
demasiado lejos de las posibles áreas de combate y al carecer de
teléfono y largavistas apropiadas, como se dijo, resultaron ciegos y
sordos frente al enemigo. Que debían prestar apoyo al combate cuando
la niebla se levantara, pues generalmente amanecen cubiertos de
neblina que recién se despeja en verano después de las diez u once la
mañana y, en el invierno, pueden quedar cubiertos todo el día.

Nadie conoce cuál fue la idea del Dictador Piérola para ese absurdo ya
que fue imposible, en cualquier plan de ataque chileno, que
consideraran pasar cerca de esos cerros, además, si bien eran inútiles
por las razones expuestas, a larga distancia, de producirse lucha
dentro de la urbe, hubieran destruido la ciudad que pretendían
defender.

Debido a que carecían de conocimientos para los emplazamientos, se
hizo ayudar por extranjeros asalariados, quienes fueron igualmente
espías chilenos e informaron con detalle sobre el operativo efectuado.

Esas fortalezas, especialmente la de San Cristóbal, pomposamente
llamada "ciudadela Piérola", el 9 de diciembre de 1880, con
movilización de toda la población y contemplaran los desfiles de
tropas que subían al cerro, movimiento de personas efectuada para
lograr el mayor efecto escénico, motivando que el diario de Piérola
"La Patria" escribiera sobre esa fecha" (104):

"Nunca vio la capital peruana en los tres siglos y medio que Lima
cuenta de existencia, un espectáculo tan grandioso como éste, cuya
realidad excede a cuando pudiera imaginarse de extraordinario; nos
oprime la majestuosa solemnidad del acto que hemos visto ejecutarse".

Y el escrito continuó en el mismo estilo adulón y ampuloso,
seguramente para estar a tono con el discurso que, después de misas y
bendiciones celebradas en la fortaleza para bendecir las
fortificaciones, pronunció Piérola, alocución de tipo arenga y corte
ditirámbico, como él solía prodigarse y, peor aún, conociendo que los
chilenos ya habían desembarcado en Pisco y avanzaban sobre Lima.
Ridícula ceremonia, confirmando una vez más la falta de sentido
realista y análisis de las situaciones que caracterizó al Dictador,
quien vivía en un mundo diferente al de la tragedia que enlutaba al
país.

Para completar las defensas, encargó al Alcalde de la Ciudad para que
construyera, pese a no ser ingeniero y menos militar, un sistema de
trincheras que rodearan Lima. Al inicio de esa actividad, el Dictador
que no podía ver a nadie ejecutar una tarea que podía motivar aplauso,
agradecimiento o su nombre sobresaliera, dispuso que se suspendiera de
inmediato la ejecución de esas defensas, por considerar que las obras
no eran apropiadas y. seguidamente, mandó construir las dos líneas
paralelas de defensa a diez kilómetros una de la otra y extendidas del
mar a muchos kilómetros tierra adentro, donde días después se libraron
las batallas de San Juan y Miraflores.

Piérola para halagar su ego, y figurar como único actor de la
tragedia, desoyó los consejos de los militares de carrera. Cuando
Cáceres le manifiesta que el ataque enemigo vendría por el Sur,
responde que él conoce que será por el Norte y lo envía a Huaral a
comandar una división que ahí se organizaba y cortara el paso al
enemigo. No presta atención cuando se le dijo que el mejor lugar para
la defensa era Lurín, impidiendo de esa manera que los chilenos se
aprovisionaran de agua, además que la línea de defensa era la mejor
que podía lograrse y no en las inmediaciones de la capital.

En el archivo de Piérola se ha encontrado un documento que el padre
Ugarte presenta en la obra ya citada "Guerra con Chile" Documentos
Inéditos. Se trata de una carta anónima escrita seguramente por algún
militar de mucha competencia, señalando lo que debía hacerse, consejo
que fue desatendido como todos los otros. Por su importancia se le
presenta en el Anexo No. 29, carta anónima, para evitarse el autor que
los celos del Dictador cayeran sobre su persona al pretender enseñarle
lo que no sabía.

Seguramente el autor había tomado muy en cuenta el vejamen efectuado
por Piérola al cuerpo de oficiales a los que menospreció y formó con
ellos un batallón como simples soldados y no los utilizó siquiera para
que adiestraran a los reservistas al mando de improvisados jefes y del
coronel Echenique, escribiendo Paz Soldán sobre el tema: (105).

"El mando en jefe del ejército de reserva continuó a cargo del nuevo
coronel don Juan Martín Echenique. Este jefe, que de simple capitán de
ejército, pasó, sin más mérito que el de ser amigo y compañero de
revoluciones de Piérola, a ocupar aquel importantísimo puesto, digno
de ser desempeñado por algún antiguo general, tanto porque la reserva
representaba la verdadera sociedad de Lima, en todas sus clases, desde
el alto magistrado hasta el último jornalero, cuanto porque este
ejército estaba llamado a servir de verdadera defensa de la ciudad;
este jefe, decimos, jamás pensó en que el ejército de su mando se
instruyera, ni asistió a un solo ejercicio de línea, ni aún de
batallón, para examinar el estado de disciplina de la tropa. El primer
cuerpo del ejército de reserva, fue pues, el conjunto de ciudadanos
entusiastas que se entregaban voluntaria y gratuitamente a sacrificar
sus vidas en defensa de su patria; pero que apenas conocían los
rudimentos elementales de la táctica y manejo de armas. Así pues, "el
ejército aparatosamente organizado por la dictadura para defender la
capital del Perú, no tenía de tal sino el nombre".

Las defensas en San Juan tuvieron como punto de partida el Morro
Solar, extendiéndose tierra adentro por más de 10 kilómetros hacia los
cerros. Trazado que dejó varios pasos estrechos entre ellos cubiertos
con bombas automáticas. En esas operaciones nuevamente el Dictador
recurrió, en lugar de peruanos, al servicio de extranjeros y muchos de
ellos actuaron, como se dijo de la Ciudadela Piérola, de espías,
proporcionando planos exactos de su colocación y las anotaciones de
los caminos que debían seguir para evitar sus explosiones.

Para cada una de las dos líneas de defensa, Piérola dio a cada una su
correspondiente guarnición, con comandos independientes uno del otro,
disponiendo lo más absurdo que se pueda realizar en una guerra, la de
dividir, no solo las tropas a la espera de dos confrontaciones, sino
también el comando, quedando como única figura en la cúspide. La
egolatría del Dictador estuvo por encima de los intereses de la patria
y la ciudad de Lima. Se sintió un inspirado, dueño de toda la ciencia
infusa de orientación militar. Tal vez en sus delusiones de grandeza
percibió que la divinidad lo habría de proteger y, por lo tanto,
cualquier disparate que hiciere estaría bien ejecutado y los chilenos,
irían de la mano por los lugares que él señalase para ser arrasados.
Sólo en un razonamiento paranoide se puede explicar, aunque no
comprender, el cúmulo de desatinos y desaciertos cometidos cuando la
capital de la República estuvo en peligro y, con ella, los últimos
recursos efectivos de la defensa nacional, ya que, perdiéndose Lima,
sólo quedaba una función de tipo guerrillero, más no la acción de un
ejército formal. Además, la sede central del gobierno desaparecía y
con ella, la vinculación con otros países se alejaba. Nada de eso vio
el Dictador, tan sólo sus fantasías y, detrás de ellas, se derrumbaba
el país.

Piérola había burlado las esperanzas y expectativas del pueblo para
conseguir los acorazados que permitiera neutralizar la agresión naval
chilena, al disponer por propia decisión no adquirir esas naves y
proseguir la guerra exclusivamente en tierra bajo su inspiración,
dentro de las enigmáticas palabras "tengo mi plan". Lo más grave de
este aspecto es que rechazó tal posibilidad de compra. Al respecto
Caivano escribe: (106).

"Posteriormente, por las publicaciones hechas por los chilenos de una
gran parte de la correspondencia de Piérola, se ha conocido que le
hubiera sido muy fácil adquirir uno o dos buenos buques blindados, si
hubiese querido; es más, si es verdad cuanto se dice, rehusó varias
veces las ofertas que le fueron hechas en propósito, disponiendo para
otros usos de los fondos que se encontraban en Europa con ese objeto".

Caivano en la misma obra hace la anotación del "Manifiesto a la
Nación" del ex-Ministro de Hacienda Químper: (107).

"se deduce que cuando Piérola asume la dictadura, se encontraban
depositadas en diferentes casas de comercio en Europa, con el objeto
de comprar dichos buques y los demás objetos de guerra necesarios,
312.900 libras esterlinas; y a la par se deduce, que dicha suma fue
gastada por Piérola de otro modo, con poco o ningún provecho al país".

Todo debía ceder ante las absurdas exigencias de la ambición y de la
vanidad del Dictador y fueron éstos los principales factores de las
fáciles victorias de Chile, desde Tarapacá en adelante;...

Excepto el vulgo, fácil siempre de dejarse engañar por las
apariencias, y más que todo iluso por las resmas de papel moneda que
abundantemente repartía el Dictador, el público sensato de Lima y
Callao veía con bastante claridad dibujarse en el horizonte, desde los
primeros meses de la dictadura, el profundo abismo en el cual los
errores de Piérola iban precipitando poco a poco al país. ...

La consiguiente guerra civil no hubiera dado más resultados, que los
de abrir aún más solícitamente al enemigo las puertas de la capital...
El rencoroso Dictador únicamente permitía a sus supuestos rivales y
enemigos, a la flor y nata de la población de la capital y del resto
de la República, que lucharan contra los chilenos con el fusil en la
mano. Y todos ellos —magistrados, generales, marinos, abogados,
estudiantes, ricos propietarios, grandes comerciantes, etc. etc.— se
resignaron patrióticamente a exponer sus pechos a las balas enemigas,
como simples y oscuros soldados del ejército de reserva".

En el Anexo No. 30 se presentan algunos comentarios del padre Ugarte
sobre el tema del presente capítulo.

39 EN EL PAÍS

Mientras Piérola traducía sus premoniciones, visiones o delirios en
las inútiles defensas de Lima, el resto del país fue dejado a su
suerte, cobrando especial importancia Arequipa, donde estaba
teóricamente el único otro ejército para la defensa, aunque en
realidad, por obra de Piérola y sus adictos coroneles no era sino un
conjunto de acuartelados. Enfermos muchos y con hambre los más,
carentes de lo elemental y sin adiestramiento militar ni disciplina,
donde el cobarde Leyva siguió actuando como jefe de dicha guarnición.
En el Anexo No. 23, se aprecia por la carta del comandante Rodríguez
Ramírez al pospuesto general del Castillo en la que dice: (108) "Aquí
nada hago, ni tengo conciencia de poder trabajar en algo con provecho"
refiriéndose a Leyva "Poco falta aquí para que en la calle le escupan
la cara". . . "Tengo conciencia de que aquí pierdo tiempo".

Las tres cartas del recién nombrado Prefecto de Arequipa al Dictador,
son demostrativas de la situación lindante en el caos en que se
encontraba el segundo ejército del Sur o de Arequipa. En la primera
carta del 5 de noviembre (Anexo 31) relata las respuestas de los tres
jefes de la guarnición. El primero, Leyva se negó a salir a combatir a
los chilenos que habían ocupado Quilca expresando que a la tropa no le
tenía confianza Echenique expresa lo mismo y el prefecto aprecia que
el batallón a sus órdenes está (109) "escuálido de hambre y desnudez"
y por último el coronel La Torre "aseguró lo mismo agregándome que no
había ejército" añadiendo del Solar "El hambre, la miseria, el mal
trato y qué se yo, tienen esto perdido". . . "El ataque de Arequipa
parece cierto. . . Las fortificaciones hechas, son una burla indigna".

Lo peor es su mención al armamento cuando escribe: (110) "No hay sino
5,873 rifles y carabinas de doce sistemas, incluso Minier. No hay una
división con un solo armamento. Hay 350 rifles, entre estos de
Chassepot Francés, sin una cápsula".

En la segunda carta del 13 de noviembre (Anexo 32) se leen: (111).

"He refundido los batallones casi perdidos por el abandono de sus
jefes y su falta de moral. He licenciado más de cien hombres tísicos y
semi esqueletos y me faltan como cincuenta más. El batallón Huancané,
uno de los refundidos se sublevó en Puno hace pocos días".

En los siguientes párrafos mostró bastante optimismo, expresando que
pensó formar un ejército de seis mil hombres y sólo ese número al no
contar con mayor cantidad de armas. Refirió que al solicitar
voluntarios para la construcción de fortificaciones, se presentaron
dos mil cuatrocientos operarios con sus herramientas, indicativo de la
respuesta cívica, cuando era solicitada en defensa de la patria.

La tercera carta del 22 de noviembre (Anexo 33) es una acusación
contra Leyva que, igualmente del tenor de la misiva, se desprende que
Piérola trató de mantenerlo en el cargo, pese a las múltiples quejas
que en su contra hubieron. Esos cargos adversos al huidizo coronel
fueron de tal magnitud, que, pese al apoyo del Dictador, el prefecto
del Solar procedió a separarlo del cargo, por lo cual se dirigió a
Lima y Piérola lo nombró entre sus ayudantes de campo.

En la región central del país, en la primera etapa de la guerra, la
participación fue económica, mediante contribuciones, pero después de
las derrotas en el sur, se produjo la movilización y formación de
batallones por cuenta de hacendados o comerciantes, quienes a su vez
lograron grados de oficiales que fueron de mayor graduación en razón
directa a su posición económica, aportes, amistad o adulación a
Piérola, mientras que la tropa quedó como elemento pasivo, receptor y
ejecutor de órdenes y disposiciones, sin que las más de las veces
comprendiera qué sucedía, al haber sido marginado y pospuesto en la
toma de decisiones que atañían a su vida. Sólo conoció que sus mayores
y permanentes enemigos fueron el hambre y la miseria y que, desde su
nacimiento, fue subyugado por el patrón, sin importar las
características de éste.

Otro elemento atentatorio a su preparación y cumplimiento de órdenes
fue la barrera idiomática. Muchos de ellos ignoraban el español o lo
entendían rudimentariamente, más no como para comprender un
adiestramiento militar y peor aún, que los instructores y oficiales
fueron improvisados por el Dictador, con carencia de experiencia y
conocimientos militares.

La situación de desconcierto en los nativos del ande, se incrementó al
ser transportados a distancia, a una ciudad extraña y un paisaje
totalmente diferente, lo cual anulaba cualquier sentimiento de patria
grande o pequeña que tuviera y, por lo tanto, de responsabilidad
frente al enemigo. Las palabras de la esposa de González Prada,
Adriana, son patéticas al referirse a estos reclutas en su obra:
(112).

"Todo Lima se había vuelto un campamento donde venían a reunirse los
indios reclutados de la sierra para formar batallones; arrastrando el
paso, cansados antes de haber llegado, daba lástima verlos pasar
seguidos de sus pobres "rabonas" tan inconcientes como ellos que
fielmente los seguían hacia el matadero".

Por su parte Cáceres, escribió: (113).

"Desplegando gran actividad pudo el Dictador reunir para la defensa de
la capital un ejército de unos 20,000 hombres, de las tres armas. Casi
la mitad de este ejército se componía de indios, sin ningún
adiestramiento militar, y la otra mitad de las antiguas tropas
regulares que aún quedaban y de contingentes llegados de diversos
puntos de la República". ..

En la misma obra, (114), puntualizó que Piérola nombró comandante en
jefe del ejército del centro al experimentado General Fermín del
Castillo, y cuando éste trató de hacerse cargo del puesto, el Dictador
evitó dar instrucciones y le dio de baja. En cuanto a la organización
del ejército, manifestó: (115).

"Las fuerzas que se organizaron para la defensa de la capital estaban
compuestas de entusiastas voluntarios; pero faltos de instrucción
militar. Los pocos batallones de línea existentes fueron reorganizados
y luego entremezclados con unidades novatas, y sustituyendo sus
antiguos oficiales de carrera por oficiales improvisados, menguando
con ello su consistencia combativa".

La situación en Ica, por falta de conducción era de escasa actividad
frente a los acontecimientos, hasta la llegada del nuevo prefecto
Villena, quien procedió a organizar la gendarmería y, al referirse al
ejército, al mando del coronel Zamudio, manifestó que "nada pueden
hacer" por carecer de armas y ser indisciplinados, amenazando a los
hacendados y vecinos acomodados. No adoptó mayores medidas correctivas
por evitar un enfrentamiento estando el país en guerra. Esa absurda
situación del coronel Zamudio se presenta en el Anexo No. 34.

En Moquegua las condiciones eran parecidas, no sólo no había ejército,
sino que se veían amagados por los chilenos y la presencia de éstos
hizo que el temor aflorara en muchas personas, miedo y cobardía
convertidos en colaboración, surgiendo de esa manera otra triste
página de la tragedia. Ver Anexo No. 35.

En el norte, la organización del ejército, cuando existió no era mejor
que la referida.

En cuanto a Lima, pese a sus 20.000 hombres, la realidad no fue muy
buena y las deserciones de oficiales y soldados era continua, a ese
respecto Manuel González Prada señala: (116)

"Cuando se supo el desembarco de los chilenos en Pisco, comenzó a
decaer el entusiasmo. . . De los tres batallones quedó uno". . .

En la obra de Manrique Nelson, (117) está prácticamente la
continuación de lo dicho por González Prada:

"Por las deserciones de sus superiores, él ascendió vertiginosamente
de capitán de una compañía a teniente coronel, segundo jefe del
batallón número '50. "Si la batalla de San Juan se hubiera librado en
junio, yo hubiera concluido por ascender a general de brigada o jefe
del estado mayor".

40 DEPREDACIÓN CHILENA

Chile, para librarse de su complejo de inferioridad, una vez lograda
la destrucción de la flota peruana se lanzó al cumplimiento de lo
anunciado por el gobierno de Santiago, exigido por la prensa y
aplaudido en las cámaras y el público, cual era, la destrucción del
Perú en todas sus formas y manifestaciones, comenzando por quitarle
sus riquezas naturales y continuar con la destrucción de todo elemento
de producción o desarrollo, llámense fábricas, factorías, sistemas de
transporte como muelles, dársenas o ferrocarriles incluidos rieles y
vagones, además de un genocidio desembozado y abierto con heridos y
prisioneros y continuando con la población civil en cada ciudad o
pueblo al que ingresasen. Además de saqueo sistemático de la propiedad
pública y privada.

Habían manifestado que el Perú no debería levantarse en cien años, que
durante ese tiempo deberían vivir postrados e incapacitados de
defenderse y mucho menos intentar la recuperación de lo que Chile se
apoderara. Para cumplir esa amenaza, mientras Lima se preparaba para
defenderse, Chile encomendó al comandante Lynch la realización de la
"Expedición Merodeo" que él mismo propusiera al Presidente Pinto en
carta por demás cínica al escribir: (118)

"De ninguna manera comprendería su objeto causar daños que no nos
reportaran un provecho directo. Nada de incendios ni de destrucciones
vandálicas".

Lo que no tiene explicación es la razón de Lynch para mentir sobre sus
aviesos propósitos, para los cuales recibió autorización plena de
parte de su gobierno al nombrarlo comandante de la "División de
Operaciones del Norte", elegida ex profeso al tener conocimiento que
su litoral estaba completamente desguarnecido, carente de defensa y
tropas. Para luchar contra esos pueblos, Lynch quedó investido de
poderes omnímodos que lo facultaron para, en resumen, robar, asesinar
y violar, incendiar, destruir y asolar. Realmente en la historia de
América no hay comparación al vandalismo desatado por esa expedición
y, en las guerras mundiales, sólo es comparable con las barbaridades
cometidas por la Gestapo hitleriana.

Al frente de 2.600 soldados, transportes y escoltas navales, tuvo como
teatro de operaciones todos los puertos que quedaran al norte de Arica
hasta llegar a la frontera con el Ecuador. Zarparon del puerto
mencionado el 4 de setiembre de 1880 y llegaron donde su primera
víctima el día 10 del mismo mes, fue el puerto de Chimbote, al cual lo
devastaron y convirtieron en centro de operaciones depredativas.
Comenzó su tarea destructora con la hacienda "Palo Seco" de Dionisio
Derteano, enrolado en el ejército. Emplazó a los propietarios a pagar
un cupo de cien mil pesos oro y un plazo de 48 horas. Al no satisfacer
el pago en el tiempo fijado, se procedió a la destrucción de la
hacienda, escribiendo sobre el tema en su informe el jefe de
demoliciones, ingeniero Federico Stuven: (119).

"El día 13 a las dos y media de la tarde, recibí la orden de destruir
la preciosa maquinaria de la hacienda. Daba lástima emprender esta
destrucción. Conocedor de la maquinaria, di orden de aplicar dinamita
a las piezas nobles; los valenciers de las máquinas a vapor saltaron
en pedazos; los cilindros de las mismas se inutilizaron, las pilastras
de fierro del establecimiento se rompieron con dinamita; el tiempo era
corto para una destrucción completa. El fuego invadía los pisos
superiores; las escaleras de fierro se derretían al calor del fuego
intenso; los tachos vacíos de cobre se inutilizaron con dinamita; la
maestranza perdió sus máquinas importantes; los tornos, taladros y
herramientas se inutilizaron; los tornos calderos que dan calor a
muchas máquinas a vapor, pudieron destruirse completamente. El humo,
el fuego y otras circunstancias dificultaron la operación de destruir
algunas otras piezas. El inmenso trapiche para exprimir el jugo de
caña, quedó casi por completo intacto. . . El alambique, lo mas
completo que ha visto, hermoso edificio, preciosos cubos, estanques,
etc. quedó completamente roto e inutilizado; el ingenio de arroz se
destruyó del todo; las casas de habitación del ingenio de azúcar
quemadas completamente y allí se encontraban cuadros, pianos, espejos
y toda clase de muebles; no quedó nada, todo fue ruina completa
excepto los trapiches de la caña y calderos".

Además de la destrucción de la casa hacienda, que de acuerdo al
corresponsal del "Mercurio": (120) "era una verdadera ciudad. . . los
edificios eran obras de todo lujo. . . Las maquinarias del
establecimiento azucarero. . . costó en Inglaterra 160.000 libras
esterlinas". Se destruyeron todas las plantaciones de caña que fueron
incendiadas, además de la destrucción de otras haciendas como del
Puente y Rinconada que corrieron la misma suerte de Palo Seco.

La desolación no sólo fue de las haciendas sino que en Chimbote se
incendió el edificio de la aduana. La caballería fue destruyendo a su
paso las instalaciones telegráficas, tumbando postes, cortando
alambres y destruyendo los aisladores. El cronista continúa
escribiendo:

"Desde lejos se contemplaba con emoción aquella enorme masa de llamas,
coronadas de espesa cabellera de humo, que anunciaba a los pueblos de
las cercanías el castigo y la venganza de Chile".

"Fue una verdadera lástima que el convoy no llevara algunos buques de
vela para cargarlos de ganado que tanto abundaban en la hacienda de
Palo Seco, que habrían venido a la maravilla. . . por lo demás no pudo
ser más divertida y pintoresca la correría de nuestros jinetes".

En esa expedición de rapiña participaron activamente oficiales
extranjeros, mercenarios de Chile, como el capitán Krugg, el alférez
Pohlhammor y de Stuven, que no dejaron a nadie, fuera rico o pobre sin
exigirle algún rescate por su vida.

El día 14 le tocó la maldición a Supe, donde Stuven con el batallón
"Buines" y ayudado por el capitán Latham se dedicaron a la
destrucción, en especial la hacienda San Nicolás que fue asolada
completamente con la participación de un alemán que trabajaba en la
misma hacienda y explicó a Stuven sobre sus instalaciones que fueron
dinamitadas, y después el fuego completó la obra devastadora, sumiendo
al pueblo en completa desolación. No sólo saquearon y destruyeron,
sino que el ensañamiento carecía de límites y tal como escribe el
mismo corresponsal chileno del "Mercurio" : (122)

"Los 'Buines' sin embargo suplieron esa falta (se refiere a la
ausencia de buques para embarcar el ganado) matando a palos como 500
ovejas; así ya que no podían aprovecharlas los nuestros se impedía a
lo menos que fueran a alimentar a los famélicos estómagos limeños".

Demolieron a continuación las instalaciones del ferrocarril de
Chimbote, incendiaron los carros y dinamitaron las maquinarias al ya
no poderlas utilizar en sus excursiones de merodeo.

El día 18 pasaron a la isla de Lobos, donde desmantelaron las
instalaciones portuarias y todo aquello que no pudieron llevarse.
Después le tocó el turno a Paita el día 19 donde (123) "iban a llevar
la consternación y el espanto" al decir del corresponsal chileno.
Después de imponer un cupo y asolar con su caballería hasta siete
leguas a la redonda, destruyeron e incendiaron toda la propiedad
fiscal. En Paita se produjo una demostración de la íntima colaboración
anglo-chilena. El cónsul visitó a Lynch y solicitó la mercadería en
aduana consignada a su consulado o súbditos ingleses; el comandante
chileno de sumo agrado entregó al cónsul lo solicitado, a continuación
arrasó con la mercadería de otros extranjeros o nacionales.

Seguidamente fue el puerto de Eten la víctima. El día 24, el prefecto
de Lambayeque, J. Manuel Aguirre, en lugar de hacer frente a los
asaltantes, huyó al interior abandonando a la población. Al iniciarse
el desembarco militar, la población atemorizada partió en algunos
trenes que fueron cañoneados por la escuadra chilena. Después de dos
días recién terminaron de desembarcar las tropas chilenas que
impusieron un cupo de 150.00 pesos plata u oro al departamento de
Lambayeque, al no cumplirse oportunamente el pago, se inició la obra
de devastación, pillaje e incendios que Stuven llevó hasta Ferreñafe,
y las haciendas de Llape, Cayaltí y otras. Después de arrasar con
Lambayeque, por tierra pasó Lynch al departamento de La Libertad,
llegando a San Pedro el 11 de octubre, donde fue recibido por un
parlamentario del prefecto Adolfo Salmón para transar, a cambio de
suspender las hostilidades, al margen del pago de un cupo de 150.000
pesos. Los chilenos siguieron avanzando motivando la huida de Salmón,
e ingresaron a Chocope el día 18. Seguidamente destruyeron el puente
de fierro sobre el río Chicama, y los pueblos Ascope y Chocope.

Esa expedición de franca piratería, terminó en ese sector del norte el
26 de octubre para pasar a Quilca el 1 de noviembre, donde no
encontraron resistencia así como tampoco en Camaná donde siguieron con
su política de tierra arrasada, para regresar a Arica entre el 6 al 9
de noviembre.

Acciones de plena barbarie que no sólo se efectuaron en tierra. En el
mar, a la salida de Chimbote el día 15 de setiembre se cruzaron con el
vapor inglés "Islay", fue abordado por la "Chacabuco" uno de los
barcos expedicionarios. Le incautaron de sus bodegas, o el inglés
entregó de buena gana y voluntad, 28 cajones conteniendo billetes
peruanos por 7'290.000 soles y estampillas postales por S/. 375.000.

El merodero de Lynch se ganó el aplauso y felicitaciones del gobierno
y pueblo de Chile, el grado de almirante y cuantiosa fortuna personal,
al guardar del saqueo oro para sí y sus oficiales.

En las cámaras chilenas se dijo sobre esa expedición: (124)

"Los actos de la expedición Lynch, son actos de nuestro gobierno, y
como tales afectan al senador como al último de los chilenos. Somos
solidarios de esa obra, por mas que otros, como el señor Vicuña
Mackenna, no hayan aprobado sus operaciones. . . El país entero es
responsable por los actos del señor Lynch".

En la sesión del 13 de diciembre exclamaron en el Senado: (125)

"para que la guerra sea humana, es necesario que sea tremenda y
terrible; la guerra humanitaria no hace más que embarazar las
operaciones y hacer perder el tiempo. . . La expedición Lynch ha sido
pues una operación bien llevada, que nos ha enseñado como debemos
hacer la guerra".

Y en la cámara de diputados se expresó: (126)

"A estas horas la expedición de Lynch pasea la tea del incendio en las
poblaciones peruanas. Dudamos, preguntamos y pedimos declaraciones al
ministerio, como si el soplo de la dinamita no hubiera paseado ya
sobre esos pueblos y los hubiera devorado".

Mientras en las cámaras de Chile se aplaudió la depredación de Lynch.
La prensa chilena exigió la destrucción del contendor, así "El
Mercurio" del día 20 de setiembre de 1880, escribió: (127)

"Toda la costa del Perú debe sufrir una tremenda retaliación, mientras
llega el momento de que sobre los escombros humeantes de la misma
ciudad de Lima se imponga a nuestros cobardes y aleves enemigos el
castigo de sus inveteradas perfidias. . . Venganza y castigo es el
grito unísono que exhala de todos los labios y de todos los corazones,
y esa venganza y ese castigo deben ser inmediatos y tremendos".

Por su parte "El Ferrocarril" también de Santiago el día 18, manifestó: (128)

"Ni una choza, debe quedar en pie estando al alcance de nuestra
artillería naval. . . nuestros buques deben sembrar por todas partes
la desolación y el espanto. Preparemos el camino de nuestras fuerzas
expedicionarias sobre Lima, abrasando las ciudades enemigas de la
costa. Es necesario que la muerte y la destrucción, ejercida sin
piedad en los hogares del Perú, no le deje un momento de aliento ni
respiro y que sucumban al peso de nuestra superioridad militar. . .
Hoy más que nunca se necesita obrar sin otro objetivo ni otra
consideración que la de aniquilar completamente cuanto sea poder,
recursos o fortuna para nuestros enemigos. . .La única respuesta que
el gobierno de Chile debe dar a su pueblo, es encomendar a la escuadra
la destrucción de toda la costa del Perú, y al ejército la toma de
Lima a sangre y fuego. Dejar al Perú militarmente desarmado es poca
garantía, es menester en sus industrias empobrecerlo, escarmentarlo en
sus soldados y en las fortunas de sus ciudadanos, Los rencores, el
orgullo humillado, el anhelo de venganza acecharán las generaciones
del pueblo peruano hasta que se ofrezca la menor coyuntura para volver
a la lucha. Esta hora es menester demorarla; es menester que no
llegue. . . Necesitamos crecer, prosperar, hacernos respetables en
este continente donde todos nos odian y anhelan nuestra ruina.
ADELANTE: QUE SEA LIMA EL CALVARIO DE LA EXPIACIÓN DE SUS HIJOS, Y LA
HOGUERA DEL CASTIGO Y DE LA MUERTE".

Además del saqueo de Lynch, la escuadra decidió cumplir la orden de
destruir la costa del Perú, para ese efecto (129) "el almirante Rivero
dio la orden al comandante del "Cochrane" para que pasara a la bahía
de Chorrillos y bombardeara la población hasta reducirla a cenizas".
Acción que se trató de cumplir el 22 de setiembre frente a Chorrillos,
pero el barco, al recibir un tiro de cañón en respuesta a su
bombardeo, huyó de la bahía. El "Blanco" bombardeó el día 23 durante
seis horas el puerto de Ancón, destruyendo muchas de sus casas y la
"Pilcomayo", el mismo día, hizo lo mismo con el puerto de Chancay,
logrando los mismos efectos que en Ancón. Por el poco efecto
destructor y las disculpas dadas por los marinos chilenos de su poca
efectividad y mucho temor, se recomendó que (130) "en lo sucesivo las
bombas o granadas debían contener materias incendiarias".
"Ferrocarril" de 9 de octubre.

Por su parte "Patria" del 30 de junio de 1880, expresó (131).

"El cañón chileno debe derribar las murallas de Ancón. Las balas de
Chile deben convertir en ruinas los ranchos de la impúdica
Chorrillos". Anexos 36, 37 y 38.

41 LOS CHINOS

Lynch en su expedición depredadora al norte del Perú, encontró dos
insospechados aliados: Algunos extranjeros que por salvar sus
pertenencias se avinieron a las llamadas y solicitudes chilenas,
brindándoles información. El segundo aliado fueron los chinos, que ya
en esa expedición, en número de 400 extraídos de las haciendas del
valle de Chicama, colaboraron plenamente en la obra destructiva, sea
incendiando o dedicados al pillaje y como cargadores de los hurtos de
la oficialidad y soldadesca. En el asalto a Lima, esos 400 que Lynch
se llevó al sur, aumentaron a 1.000 con los que trabajaron en los
valles de Ica, convirtiéndose en fieles colaboradores ya que fueron
uniformados como chilenos y actuaron como fuerza auxiliar, además de
servir como espías y enterradores de aquellos cadáveres que a Chile le
interesaba mucho desaparecer.

El feudalismo terrateniente y gamonalista peruano fue el directamente
responsable del surgimiento de ese nuevo enemigo dentro del país. Esos
asiáticos, tanto chinos como polinesios, llegaron al Perú en barcos
ingleses a mediados del siglo XIX para reemplazar, en el trabajo
agrícola o las guaneras, a los negros que habían sido libertados por
Castilla. Los terratenientes comenzaron a importar asiáticos y por el
precio del pasaje y manutención los sometieron a solapada esclavitud
hasta que el chino lograra redimir la deuda contraída por el precio
del pasaje, para traerlo desde su lejano país. Se debe recordar que en
la segunda mitad del siglo pasado, el transporte de chinos, a donde se
necesitaran braceros, como la construcción del canal de Panamá o la
instalación de los ferrocarriles en Estados Unidos, fue un pingüe
negocio para los anglo-norteamericanos. Los terratenientes peruanos
aceptaron ese triste negocio.

Esos inmigrantes chinos y polinesios, desde los lejanos días en que
fueron extraídos de sus paisajes por la fuerza, con engaños o el
espejismo de ilusoria riqueza, no volvieron a sentir la sensación de
libertad hasta que comenzaron a colaborar con el ejército chileno en
el saqueo, incendio y destrucción de la propiedad de los antiguos
patrones y vecinos. Para Chile fue muy fácil reclutarlos y hacerlos
colaborar al decirles que siguieran su ejemplo de asolar propiedades
agrícolas o urbanas, oportunidad que se presenta, para los asiáticos,
de satisfacer su hambre física y la venganza por los vejámenes y malos
tratos sufridos en cautiverio.

Una vez más el Perú pagaba en su población y propiedad general, los
desatinos de los gobiernos, los agricultores costeños y de la
explotación del guano. La insensibilidad de los gobernantes que
permitieron la transferencia de una esclavitud ya abolida de los
antiguos esclavos negros a esos nuevos braceros que llegaron a un país
extraño, sin el idioma y tampoco nadie que los protegiera, por eso los
soldados del Mapocho, debieron parecerles como libertadores, sin
sospechar, que después de la guerra los tratarían a donde se los
llevaron, peor de lo que habían recibido hasta entonces.

42 SAN JUAN

Los chilenos, estuvieron bien informados sobre las características del
terreno y de las defensas y, que el ejército contrario, en forma
increíble, quedó dividido en dos escalones sin conexión entre ellos y
con extensas líneas defensivas llenas de vacíos por donde era posible
la infiltración de sus batallones, además, contando con el apoyo de su
artillería naval, atacaron al amanecer del día 13 de enero de 1881 la
primera línea de San Juan y, después de rotunda victoria, el día 15
siguieron la batalla dominando la segunda línea de resistencia en
Miraflores. Batallas en las que por encima de la calidad del soldado y
comando chileno, que no fue gran cosa, primaron los desaciertos,
improvisaciones o impericia del Dictador Piérola quien, con su
ignorancia en asuntos militares, envuelto en sus delirios de grandeza,
dominado por su profunda desconfianza en los demás y que nadie hiciera
cosa alguna que le permitiera sobresalir, deseó hacer y dirigirlo
todo, por pequeño o secundario que fuera, pero que sólo él
interviniera, dirigió las batallas, resultando un completo desastre en
dos capítulos y un gran culpable: Piérola. Manuel González Prada
escribió sobre la batalla de Miraflores en la obra ya citada "Guerra
con Chile": (132)

"En esos momentos avanzaron hasta donde nosotros estábamos (Hacienda
de la Calera de la Merced), tres batallones de reserva, que aún no
habían roto los fuegos, y entre estos el que comandaba el señor Pomar.
Nunca he visto mayor entusiasmo. Todos pedían entrar en el fuego. D.
Nicolás de Piérola se negó a que entrasen en combate y les ordenó a
que regresaran a sus anteriores posiciones. Esta orden fue recibida en
medio de protestas. ..".

En la batalla de San Juan, se inculpó al coronel Suárez de no haber
cumplido con su misión e incluso haberse retirado hasta Chorrillos, en
lugar de hacerlo hasta el Morro Solar como le ordenó Iglesias, en
donde reiteradamente se negó a entrar en combate pese a las órdenes
que recibió de Piérola. Lo más que hizo fue permitir a su subalterno,
coronel Recavarren para que entrara en acción en el Morro Solar en
apoyo a las tropas de la Legión Peruana, siendo diezmados por el
enemigo.

En los Documentos Inéditos de la obra ya citada, el No. 11, referente
a la batalla de Lima, por su contenido merece ser trascrito
íntegramente: (133)

"La batalla de San Juan se inició a las 4 a.m. del 13 de enero de
1881. Piérola en persona comunicó a las tropas la salida del enemigo
de Lurín, hizo levantar a Iglesias que mandaba el ala derecha, y éste
mandó que la Legión Peruana ocupase la media falda del Morro Solar,
para que se viese libre de los fuegos de la escuadra. Con este mismo
objeto hizo retroceder, de la línea de batalla las divisiones de
Dávila y de Suárez; pero estos no se contentaron con cubrirse con el
Morro Solar de la flota chilena sino que abandonaron sus puestos,
dejaron un inmenso frente vacío, y en buen orden se retiraron hasta
Miraflores, sin tomar parte en la lucha (Suárez lo hizo al local de la
escuela de clases de Chorrillos. Este paréntesis es nuestro). Iglesias
debía haber reparado la falta, haciendo bajar de la cumbre del morro a
los batallones Ayacucho y Cajamarca, que allí había; pero se limitó a
hacer alarde de su valor personal, exponiendo su reputación de militar
y hasta su buen sentido. En tan mala disposición sucedió que el
Batallón Legión Peruana se tuvo que batir contra toda la división
Lynch que componía el ala izquierda del enemigo, fuerte de 4.000
hombres; el resultado ya puede suponerse.

En mi concepto la batalla de San Juan fue una fuga general por parte
de nuestro ejército. Habiendo comenzado el combate a las 4 a.m., tres
horas después , se veían jefes y oficiales huidos a mas de tres leguas
del lugar de la acción. El mismo Piérola, a las 9 a.m., se vino de
Chorrillos por la playa, con no pequeño peligro y subió por la
escalinata de Barranco. A las 11 llegó a Vásquez, almorzó y se echó a
dormir a las 12 m. Como a las dos de la tarde y media, pasó por mi
reducto que estaba en Camacho. Había perdido el ánimo para los que le
creían valiente; yo creo que no había nada".

La batalla de San Juan tuvo en Iglesias a su defensor, secundado por
Cáceres y Recavarren que se batieron con entereza y valor pese a la
superioridad aplastante del enemigo.

Sobre la batalla de Miraflores del día 15, se presenta en Anexo No.
39, los "Recuerdos del 15 de enero de 1881 (En un Reducto)", documento
explicativo de lo acontecido.

43 CHORRILLOS

Los siguientes párrafos de escritores chilenos, son presentados por
Paz Soldán, siendo suyo sólo el primer acápite. (134).

"Los chilenos, vencedores en Chorrillos se entregaron como de
costumbre a asesinar, saquear e incendiar cuanto encontraron. Sigamos
a los mismos escritores y a los testigos presenciales, todos chilenos,
de esa bacanal sanguinaria.

"El combate de Chorrillos no fue una batalla, fue una horrible
inextinguible matanza. Cuando al día siguiente los empleados de la
intendencia desembarcaron en Chira y en Chorrillos, veían las rocas
que forman la base inferior del sombrío morro cubiertos de puntos
blanquecinos; eran los cadáveres de los peruanos que por millares
habían rodado a los precipicios...

La noche de Chorrillos será, de todos modos, una fecha lúgubre en la
historia de la República. . . (se refiere a Chile). Fue aquella,
después de la de Mollendo, la segunda noche triste.

¿Pero a qué procurar describir el vergonzoso espectáculo que siguió
presentando Chorrillos durante toda la noche, aquella noche de
horrores?

El presbítero chileno don Salvador Donoso, que recorrió el campo de
batalla al siguiente día del combate, dice: 'Se conocía que los buines
habían hecho más uso de la bayoneta y de la culata de sus fusiles, que
de las balas; porque todos los cráneos de los peruanos, estaban
despedazados por completo. Grandes y pequeñas bandas de soldados
armados y en desorden, se diseminaron en un momento por toda la
pequeña ciudad. Mientras unos corrían a las pulperías, a las tiendas y
a los almacenes, otros hacían saltar a tiros las cerraduras de las
puertas, y entrando a las casas las recorrían rápidamente de arriba
abajo; si encontraban alguno, lo mataban, y si el aspecto general de
las habitaciones era pobre y mezquino, daban fuego y se iban. Si por
el contrario anunciaban riqueza y opulencia, las cosas cambiaban de
aspecto; escudriñando en todos los rincones, registrando todos los
muebles, poniendo todo en horrendo desorden, se apoderaban de todos
los pequeños objetos preciosos, y de todas las más ricas telas que
encontraban. . . mientras otros se divertían en tocar, a locas, las
teclas de los pianos, en romper cuadros, en destrozar los muebles, en
dar fuego en uno o más extremos de la casa, para que tuviese tiempo de
crecer y tomar incremento... El soldado chileno, el roto, al cual no
enfrentaba ya disciplina militar, daba cada vez más rienda suelta a su
estúpida brutalidad y a la ferocidad de su carácter. Y todo esto a la
vista del general en jefe, del ministro de la guerra y de todos los
jefes y oficiales superiores e inferiores del ejército chileno. Estos
se hallaban allí, quien dentro, quien a las puertas de Chorrillos,
viendo y escuchando todo, y no haciendo jamás nada para llamar al
orden a sus soldados". Ver Anexo No. 40 sobre esta trascripción.

En esa noche de horrores tanto en el lado peruano como el chileno se
dio el mismo pensamiento: la posibilidad de un ataque peruano a las
desbandadas tropas enemigas.

En el campo peruano, Cáceres, después de haber reunido a parte de los
dispersos y dándose cuenta de lo que sucedía en Chorrillos, concibió
el plan de atacar durante la noche, comunicándolo al general Pedro
Silva, manifestando que la noche del 14 pudiera cambiar el curso de la
guerra, ya que los chilenos en pleno desorden y borrachera, serían
dominados. Esa operación fue comunicada a Piérola en presencia del
coronel Canevaro quien le dio pleno apoyo, pero el Dictador con la
suficiencia que lo caracterizó respondió: (135)

"El plan de Cáceres encierra un sacrificio estéril e inútil, porque el
ejército chileno se encuentra formado en los alrededores de Chorrillos
y los que saquean son unos cuantos".

Pese a la insistencia de Canevaro, se negó a discutir el ataque. Mas o
menos por esos mismos momentos en el lado chileno se produjo una
conversación similar: (136).

"El político chileno Manuel José Vicuña, testigo de todos estos
acontecimientos, escribió en su folleto titulado 'Carta Política'
(impreso en Lima en 1881 y destinado a criticar la actuación de
general Baquedano, para impugnar su candidatura presidencial que no
llegó, por lo demás, a triunfar). Recuerdo que con el ministro de
Guerra, hacíamos esta reflexión: ¡Cómo nos iría esta noche si los
peruanos, con un poco de audacia, vinieran atacarnos en número de
cuatro mil hombres, solo de cuatro mil! Todo esto se lo llevaba el
diablo, me decía el ministro y la obra de Chile se perdería
miserablemente en una hora. ¿Quién nos diría amigo Ibáñez, que aquello
que como simple hipótesis, como mero recelo, conversáramos en nuestra
tienda de campaña, estuviera precisamente discutiéndose y
verificándose allá en el campamento enemigo. El coronel Canevaro le
decía a Piérola: Con mi fortuna y con mi vida le respondo a usted de
que esta noche doy cuenta de los chilenos si me confía de cinco a
siete mil nombres para ir a sorprenderlos, en medio del desorden y
borrachera que inevitablemente les habría traído el saqueo de
Chorrillos, y cuya prueba está ahí en aquellas llamas que divisamos...
Anexo No. 41.

La rapidez con que se iniciaron los incendios y su propagación, según
testigos oculares, fue que las tropas chilenas estuvieron pertrechadas
con bombas de pequeñas dimensiones de material inflamable y que al ser
lanzadas con fuerza, producían incendios instantáneos. Ese elemento
sumado a la pasividad chilena de jefes y oficiales frente a la
destrucción de Chorrillos indica que el incendio estuvo premeditado y
preparado de antemano, única explicación para comprender por qué los
soldados llevaban dichas bombas, que fuera de provocar incendios, no
tuvieran ninguna otra utilidad.

En la obra de Caivano (137), hay una anotación sobre la parcialidad
del Vaticano en esta infausta guerra a favor de Chile:

"En el periódico "El Mercurio" de Valparaíso del 18 de marzo de 1881,
encontramos: "ROMA Y CHORRILLOS" — Por carta recibida de Roma con
fecha 26 de enero, se sabe que en el mismo día 13 de aquel mes, en que
tuvo lugar la batalla de Chorrillos (de San Juan: en Chorrillos no
hubo batalla sino saqueo e incendio, mucho después de concluida la
batalla en el Morro) los chilenos residentes en Roma habían conseguido
una audiencia del Sumo Pontífice León XIII, en el Vaticano. . . Las
señoras chilenas pidieron a su S.S que bendijese al ejército de Chile,
y él lo hizo inmediatamente con mucha unción. Es un hecho muy
singular, que el Papa estuviera bendiciendo en Roma aquel mismo
ejército que en aquel día y en aquella hora combatía a las bases del
Morro Solar.

Y nosotros decimos: el Papa bendecía al ejército chileno, desde su
silla infalible del Vaticano, en el día y momento mismo en que aquel
consumaba, con el estrago e incendio de Chorrillos, uno de los hechos
mas inicuos y atroces que tenga que registrar la historia".

En la obra de Vargas Ugarte se lee: (138)

"Cuando pasábamos por la plaza de Chorrillos vimos que habían sacado
de la Iglesia a todas las imágenes y tiraban sobre ellas al blanco,
con gran algazara". Anexo No. 42.

44 EL DÍA 14

Por un lado, el comando chileno dejó que continuaran los desmanes de
la soldadesca pero simultáneamente trató y logró agruparlos para
recuperar la capacidad combativa, al mismo tiempo, prepararon un
segundo encuentro. Conocieron que al ejército peruano le quedaron
varios miles de soldados, que no llegaron a empeñarse en combate,
fueren de la reserva o los combatientes de San Juan que fueron
reagrupados; fuerza cuya magnitud y potencia ignoraron los chilenos,
pero su comando, por la observación directa de la línea de defensa de
Miraflores y la información de sus espías, supusieron que una nueva
batalla se produciría en ese lugar, para lo cual, movilizaron y
agruparon sus tropas y emplazaron la artillería para efectuar un
ataque sorpresivo y capturar Lima.

El Dictador Piérola, con las fabulaciones propias de su trastorno
mental, después de la derrota de San Juan, a la cual contribuyó al no
permitir que las reservas entraran en acción; que después de haber
absorbido el mando total y absoluto de las operaciones, dejó
abandonadas éstas y que los defensores se desenvolvieran como
pudieran; que las líneas defensivas en Miraflores adolecían de
múltiples fallas para una efectiva defensa de la capital, pese a ello,
y conociendo que el enemigo se aproximaba al haber ocupado y destruido
Barranco, no organizó una adecuada retirada que permitiera salvar los
remanentes del ejército con parte del parque y hacerse fuerte en la
sierra o sus estribaciones, si decidió continuar el conflicto. En
lugar de ello, dejó que los acontecimientos se produjeran sin
iniciativas de su parte, permaneció inactivo en actitud reactiva, a lo
que pudiere suceder. En esas circunstancias, fue el cuerpo
diplomático, que, tratando de evitar que en Lima se reprodujeran los
luctuosos atropellos acaecidos en Chorrillos, decidieron tomar la
iniciativa al comprender que no podían seguir el ejemplo del Dictador,
mientras que el país ante el cual eran representantes quedara
destruido como gobierno y, en la propiedad y honor de sus ciudadanos,
entre los cuales igualmente moraban y trabajaban muchos de sus
connacionales y parte de ellos constituyeron hogares peruanos. Puestos
de acuerdo, se movilizaron el día 14 buscando alcanzar una tregua
orientada a un armisticio y, la obtención de la paz en último término.

En la noche de ese día, encabezados por el decano del cuerpo
diplomático, señor Jorge T. Pinto, plenipotenciario de San Salvador y
acompañado de los ministros Saint John de Inglaterra y Verges de
Francia, a las diez de la noche, en tren extraordinario se dirigieron
a Miraflores y conferencias largo rato con Piérola, seguidamente se
dirigieron a Chorrillos donde entrevistaron al jefe de las fuerzas
chilenas, general Baquedano, quien, después de conocer la razón de la
visita, y seguramente para efectuar las consultas necesarias manifestó
que la hora era avanzada y continuarían las conversaciones al día
siguiente, a las siete de la mañana.

El día 15 de enero, a la hora indicada y en forma puntual la comisión
se hizo presente, siendo recibidos por Baquedano, acompañado por el
ministro de la Guerra y los señores Altamirano y Godoy, este último de
ingrata recordación en el Perú, donde fuera ministro de su país por
años. El jefe militar en la entrevista expresó que para aceptar una
suspensión de fuego, exigía la entrega del Callao y sus fuertes por
ser una plaza de guerra, salvándose Lima y podían negociar.

Los diplomáticos, a la simple palabra de Baquedano y sin exigir un
documento que respaldara lo expresado y pese a conocer la dureza de la
exigencia y que en esas circunstancias debió ser precaución y garantía
el logro que por escrito confirmara lo conversado. Lograron igualmente
de palabra el compromiso que no se rompiera los fuegos hasta las doce
de la noche de ese día, sin embargo, quedó sobreentendido que cada
contendiente podía movilizar sus efectivos y emplazar en nuevas
posiciones su artillería quedando como "única prohibición expresa la
de no poner el dedo en el gatillo".

Como fuera enjuiciada posteriormente, esa conversación adoleció de
informalidad por demás difusa, que no hubo personería responsable, que
no se estructuró un armisticio militar al no estipularse las líneas de
separación. Se ha manifestado que fue "una cortesía internacional" que
obligaba a los beligerantes para con los diplomáticos oficiosos, sin
ninguna obligación entre las partes. (139)

Habiendo logrado la posibilidad de una tregua y que la suspensión del
fuego se mantendría hasta las doce de la noche de ese día, los
diplomáticos se dirigieron a conversar con Piérola, el cual, en
principio aceptó las condiciones propuestas, y de su puño y letra,
refrendó el apunte de los diplomáticos, pero no en documento formal.
Los intermediarios se dirigieron a Lima para terminar de precisar el
acuerdo y regresaron a las dos y media de la tarde donde Piérola,
quien se encontraba almorzando con algunos oficiales de la flota
extranjera surta en el Callao, y de su ejército. Cuando se encontraban
en la parte protocolar de los saludos, escucharon el fuego de
artillería y fusilería, indicativos que se inició la batalla de
Miraflores, manifestándose una vez más el doblez del proceder chileno,
ya que ellos, lo que desearon, fue el ingreso a Lima en franca
hostilidad para saquearla y destruirla. Que se cumpliera el anhelo del
gobierno y la prensa de Chile, arrasando la capital del Perú y
después, imponer las condiciones de paz a un enemigo inerme.

Esa última parte es relatada por el decano del cuerpo diplomático,
señor Jorge Tezanos Pinto de San Salvador, quien en nota del 26 de
enero de 1881 informó oficialmente a su gobierno de la visita del
cuerpo diplomático a Piérola: (140)

"A nuestra llegada a las 2.14 de la tarde del día 15. el señor Piérola
comía tranquilamente con varios jefes de su ejército. Advertido de la
presencia de todo el cuerpo diplomático en su casa, salió del comedor
a recibirnos y en el momento mismo en que cambiábamos todavía de pie,
el primer saludo, estalló un fuego general y nutrido en la línea de
los ejércitos, y en los buques de la escuadra chilena, siendo nosotros
acribillados por el diluvio de balas, bombas y granadas, que venían
del ejército y de los buques de Chile al lugar en que nos
encontrábamos, a retaguardia de la línea peruana. Con tan grave e
inesperado motivo, el señor Piérola, que vio instantáneamente
comprometida la batalla, sin tiempo ni aún para concluir el comenzado
saludo al cuerpo diplomático, se dirigió rápidamente a su ejército; y
nosotros poseídos del asombro y de la indignación que es fácil
imaginar, nos volvimos a Lima, a pie, bajo la lluvia de balas del
primer momento, que sufrimos sin interrupción durante cerca de dos
horas consecutivas".

El éxito de la intervención diplomática fracasó por la felonía chilena
que continuó haciendo gala de su afán destructor que fue lo que
buscaron y un armisticio les hubiera impedido una nueva orgía de
barbarie, por eso, al comenzar la tarde del día 15 iniciaron las
operaciones.

Hay una referencia por demás curiosa y es la nota del ministro de
Italia en Lima del 28 de enero de 1881, dirigida al Ministro de
Relaciones Exteriores de su país: (141)

"Trasladada que se hubo a Miraflores la delegación (del cuerpo
diplomático) se presentó a S.E. el señor Piérola, el cual aceptó la
tregua convenida, y pareció dispuesto a ceder el Callao (única
condición impuesta por Baquedano para concluir un verdadero
armisticio) y a entrar en negociaciones de paz".

El interrogante que surge es el porqué en esa oportunidad Piérola
manifestó aceptar conversaciones de paz, incluso entregando el Callao
como prenda, cuando en octubre del año anterior, los días 22, 25 y 27
de octubre de 1880, en la bahía de Arica, el representante peruano en
las tratativas de paz a iniciativa del gobierno de Estados Unidos, y a
bordo del barco de ese país "Lackawanna", adoptó posición
intransigente. En Miraflores sí se avino a discutir, conociendo cuáles
eran las exigencias de Chile que ya en Arica fueron expresadas y en
resumen consistieron en la entrega de Tarapacá, pago de
indemnizaciones y retención de Moquegua, Tacna y Arica hasta que se
cumplieran las obligaciones contraídas. ¿Por qué ese cambio? ¿Es que
Piérola al darse cuenta que su ambición de poder terminaba con la
captura de Lima, y para conservarlo, al ser el sustento mismo de su
existencia prefería sacrificar al Perú en aras de su pasión?

Como referencia a este capítulo, ver Anexo 43.

45 MIRAFLORES

El final de la tercera etapa de la guerra se dio en Miraflores el día
15 de enero, iniciado con el sorpresivo ataque chileno. La batalla,
como las anteriores tuvo dos fases, en la primera, el ataque fue
rechazado y surgió la posibilidad del triunfo, pero la falta de
acertado comando e inmovilización de las reservas fueron decisivos
para que a último minuto, la victoria quedó con el invasor. Al
respecto se presentan los siguientes comentarios extraídos de la obra
de Paz Soldán: (142).

"Piérola, hemos dicho, antes, no dio mas que una sola orden durante
toda la batalla, a lo menos que se sepa, y esta orden única, consistió
en mandar a los once batallones de la reserva y a las fuerzas de línea
del ala izquierda, que no habían tomado parte alguna en la batalla,
que se dispersasen y volviese cada uno a sus respectivas casas.

Y es de advertir que esta orden fue dada precisamente entre las 5 y
1/4, cuando los batallones de las trincheras, que habían quedado
solos, oponían todavía la más tenaz resistencia al enemigo, y cuando
éste, desesperado de tomar las trincheras, cuyo incesante fuego lo
había rechazado dos veces, bastaba que hubiesen visto aparecer el mas
ligero refuerzo de tropas de refresco a los peruanos, para abandonar
el campo y retroceder; a esto lo hubiera impulsado también lo avanzado
de la hora, y el temor que le noche los sorprendiera combatiendo sobre
un terreno que no conocía y que se suponía todo lleno de minas.

El dictador por el contrario, al cual su propia impericia y su propio
atolondramiento hicieron creer que todo estaba perdido ya, una vez
dada a las fuerzas del ala izquierda la orden de dejar las armas y
retirarse a sus casas, abandonó el campo de batalla con un reducido
número de secuaces; y sin ni siquiera entrar en Lima, tomó el camino
de las montañas del interior de la república.

La conducta de Piérola en aquel momento, sería inexplicable, sin
admitir en él una gran perturbación mental, a menos que no se le
considerara, como a juzgar por los precedentes nos parecería mas
exacto, tan desprovisto de toda capacidad, hasta colocarlo por debajo
de las más vulgares inteligencias. Aun admitiendo que el dictador
juzgase irremisiblemente perdida la batalla ¿por qué ordenaba la
dispersión y disolución de los batallones del ala izquierda? ¿Por qué
se privaba voluntariamente de aquellas fuerzas de 6 a 7.000 hombres
bien armados, que unidos a los 1.500 ço 2.000 del Callao, y a todos
los dispersos, que era fácil recoger de Lima, podían todavía presentar
una última resistencia al enemigo, para obligarlo, sino a otra cosa, a
una capitulación? ¿Por qué no los conducía consigo a aquellas montañas
entre las cuales se fue casi solo, para salvar por lo menos sus armas?

Se aprecia como el dictador dejó a las tropas y a Lima libradas a su
suerte, mientras su irresponsabilidad lo conducía hacia las
estribaciones andinas. Esa acción de abandono determinó que una
batalla donde el coraje de Cáceres y otros jefes y oficiales se
multiplicaron al infinito, logrando mantener sus posiciones y
vislumbrar la posibilidad de la victoria que hubiera sido decisiva en
el curso de la guerra, necesitando tan solo que les llegaran
refuerzos, que los había y en la proximidad, sin embargo fueron
dispersados, como si una maldición hubiera caído sobre el ejército
peruano, que, por mucho que hiciera no lograba el triunfo, y no por la
pericia ni capacidad combativa chilena, sino por la nefasta
participación de Piérola, quien, con su egoísmo e ignorancia, su
petulancia y delirio de grandeza, jamás pensó en el Perú como país, en
el Perú con sus poblaciones y paisajes, con un territorio sonriente o
doliente, según el estado de ánimo de sus habitantes, en sus culturas,
tradiciones y quehacer cotidiano, en todo aquello que permite el fluir
de la nación hacia el futuro, con la esperanza de encontrar las
pequeñas satisfacciones que enriquecen la vida y llenan el día. ¡No! a
Piérola sólo le interesó el Perú como escenario de su megalomanía. Se
sintió un predestinado y que el país era su propiedad sobre el cual
podía disponer a su antojo y, al así proceder, nos llevó a la ruina,
la vergüenza de la derrota y la humillación de la ocupación, sin
interesarle que conllevaban incendios, destrucción, crímenes,
violaciones y robos, que el Perú se desangraba y el enemigo lo
desintegraba. Pero él nada de eso vio ni le importó. En su huida sólo
buscó un nuevo proscenio para continuar en su teatral comportamiento y
lograr aplausos, lisonjas , sobre todo adulaciones y le quemaran
incienso, que le dijeran: el único, el superior, el sublime. A lo
mejor en esos momentos se sintió hermanado con el Supremo Hacedor y
desde las nubes en que se envolvió, no contempló ni le interesó mirar
el dolor y tragedia en que había sumido a la patria.

Como resultado de las incalificables disposiciones de desbandar al
ejército, quienes combatían fueron dejados solos, resistiendo con sus
vidas mientras hubieron municiones y al terminarse éstas, quedaron a
merced del enemigo.

Al respecto, Cáceres, escribió en sus "Memorias": (143)

"Habíase luchado ya, cosa de una hora, y con manifiesta ventaja de
nuestra parte. Luego sobrevino una pausa o como hoy se dice, se
"estabilizó el combate".

Estimando entonces que el enemigo había experimentado serio quebranto,
ante la firmeza de nuestra resistencia y denotaba cierta vacilación,
determiné aprovechar esta coyuntura y ordené el repliegue de nuestros
batallones, para disponer un contraataque de conjunto, reforzando mi
derecha, frente de la cual hallábase una de las brigadas de la tercera
división. Por su lado el adversario una vez ordenadas sus unidades y
fuertemente reforzada, dejo los tapiales que le habían servido de
refugio e inicio su cauteloso avance. Fue este el preciso momento en
que haciendo un supremo esfuerzo salí de la línea y lancé mis tropas
contra el contendor.

Nuestro contraataque fue tan rápido y vigoroso que paralizó al enemigo
obligándole a replegarse. La lucha tornóse dura y encarnizada,
señalándose en ella especialmente los batallones Jauja, Guarnición de
Marina y Concepción. Los chilenos cejaban fuertemente presionados en
su frente y en sus flancos, los que eran ya desbordados,
particularmente el derecho de la brigada de Barceló, que carecía de
contacto táctico con las otras tropas de su división. Sólo requeríamos
refuerzos para empuñar resueltamente el éxito. Esperaba con vehemencia
que los sectores de la izquierda apoyasen nuestro avance, embistiendo
contra el enemigo en pleno retroceso. Y lo esperaba fundamentalmente,
pues no existía seria amenaza proveniente del valle de Ate. El foco de
la refriega hallábase en el ala derecha.

Pero no recibimos ningún refuerzo, ni siendo apoyados por las tropas
de la izquierda, nos sentimos a poco extenuados e incapacitados para
continuar el ataque con el ímpetu y pertinacia que exigía el estado de
la lucha. Solo la derecha de Suárez, un batallón de la división
Canevaro, había acompañado nuestra acometida.

Consecuentemente decrecía la impulsión del contraataque y no quedaba
otro recurso que interrumpir el seguimiento del enemigo por el fuego.
Y luego asaz amargo, hube de tomar la resolución de suspender el
combate y ordenar el repliegue general, el cual fue ejecutado sin que
el enemigo intentara perturbarlo.

Entre tanto, los chilenos recibían copiosos refuerzos y reagrupaban
sus tropas para retomar la ofensiva y atacar nuestra débil línea de
defensa con incontrastable superioridad de fuerzas".

En esa batalla perecieron los humildes campesinos traídos de los Andes
junto con lo mejor de la ciudadanía que vivía en Lima proveniente de
los diferentes estratos sociales y actividades. Se derramó sangre con
gallardía y en la muerte todos quedaron inmolados como héroes, aunque
los más con la simple calificación de soldados desconocidos, después
sobre los sobrevivientes se desató la barbarie. Al respecto, es
preferible que sea un chileno quien narre lo que sucedió, es el
historiador Benjamín Vicuña Mackenna: (144)

"Quedaba solo por consumar la persecución y la matanza, y esta fue tan
rápida como espantosa. Era casi imposible contener a los soldados
chilenos, y el cansancio, mas que las órdenes desobedecidas de los
jefes, contuvo a muchos casi en los suburbios de Lima". Fue horrorosa
la carnicería que hicieron los chilenos durante la persecución, dice
uno de los suyos. "Las cercanías de los fuertes, las tapias que lo
respaldaban, los potreros y huertos, los caminos y los callejones,
todo quedaba sembrado con los cadáveres de los fugitivos. Por los
callejones que hacia el lado de Tebes, se dirigen a Lima, y por el
camino de ese nombre, había a trechos verdaderas natas de cuerpos
humanos. Gran parte de ellos eran de pobres serranos, calzados con
ojotas, pertenecientes a los batallones recién llegados a Lima de
distintos puntos del interior. Aquel rosario de cadáveres llegaba más
allá de la hacienda de San Borja, hasta tres o cuatro cuadras de Lima,
por el lado de Barbones. Entre ellos habían muchos cuerpos de los
caballos en que habían montado algunos jefes y oficiales para escapar
con mas ligereza de las certeras balas, pero que de ese modo lograron
solo llamar la atención de sus perseguidores. Fue aquella una
verdadera cacería, una corrida de huanacos humanos.

Las minas y las voces de traición generalizadas en toda la línea
habían desbordado a todos los límites del encono, y hubo oficial
chileno que había perdido en las campañas dos hermanos, y que
encontrando refugiados en una casa del camino hacia Lima, hasta
treinta peruanos, los hizo fusilar, sin compasión, en los sótanos en
que se habían metido.

Por lo demás la ciudad de Lima estaba completamente desarmada. En
ausencia de Piérola, gobernaba un ministro de culto, o más
propiamente, un ministro universal, don Pedro José Calderón, hombre
sibarita e insolente, pero incapaz de levantarse en las horas de grave
conflicto, a la altura del deber, menos a la del sacrificio.

Todo lo contrario; y por castigar un desmán de la guardia, compuesta
de 4.000 extranjeros, y una de cuyas patrullas le había llevado,
descompuesto y disfrazado, a un depósito de policía, en una de
aquellas noches de solemne expectativa, en compañía de un alemán
cómplice y usufructuario de sus orgías, la disolvió por un úkase, en
los momentos en que la ciudad entera confiaba en aquel cuerpo
protector su custodia. El ministro de la guerra Villar, había
cooperado a aquella medida insensata y criminal, enojado porque,
conforme a lo ordenado en un banco reciente de policía doméstica, un
destacamento le obligara a cerrar su puerta de la calle a las diez de
la noche. "Que hombres para semejante situación".

Las dos batallas en defensa de la capital se habían perdido. En la
primera, el general Miguel Iglesias fue la figura de la jornada con su
tenaz defensa del Morro Solar, donde resistió hasta el límite de su
capacidad, recursos humanos y municiones, y pese a la asistencia que
Recavarren le brindara con su batallón, fueron superados por el número
de atacantes, cayendo prisionero el general.

En Miraflores el héroe de la jornada fue Andrés Avelino Cáceres, quien
a cargo de un sector de la defensa, se multiplicó en sus esfuerzos,
conteniendo uno tras otro los ataques enemigos mientras sus fuerzas se
reducían por la creciente cantidad de muertos y heridos que sufría. Y
sus esfuerzos que pudieron tener diferente final, no fueron alcanzados
por carencia de refuerzos, que, a escasos kilómetros esperaban las
órdenes de avanzar y que nunca llegaron. Era demasiado pedir a Cáceres
lo imposible, pero estuvo a punto de lograrlo con su espíritu
combativo, conocimientos y experiencias militares y, especialmente, su
indomable patriotismo que lo impulsó a continuar luchando en defensa
de la patria, en busca de un solo objetivo, que los adversarios
desaparecieran del suelo nacional, que éste no fuera hollado por
ningún enemigo, por eso, en medio de la derrota producida al final del
día, se retiró del campo de batalla con una sola idea: proseguir la
guerra contra el invasor en el lugar que fuere, pero continuar
resistiendo. Sabría agenciarse recursos y el futuro lo encontraría
defendiendo el honor nacional. Recogió el mensaje de Grau y Bolognesi.
Sabiendo que sus sacrificios no fueron en vano, no podían serlo, ya
que eso hubiera implicado la desaparición del país como organismo de
características propias: una bandera y escudo y también fronteras
sagradas que seguiría defendiendo. Los demás podían huir o incumplir
su deber. El no, seguiría en la lucha.

Los chilenos, siguiendo sus consignas y órdenes gubernamentales; en el
pueblo de Miraflores, recién capturado, dieron rienda suelta a su
venalidad criminal y espíritu de rapiña, frente a la alegre mirada de
jefes y oficiales, incluido el ministro de guerra Sotomayor, sabiendo
que, sin participar directamente, recibirían su parte del botín, para
eso hicieron la guerra y la razón de capturar la capital donde
suponían se encontraba el gran tesoro y, en espera de ese momento,
prepararon sus bombas incendiarias y reconfortaron sus instintos
depredadores y asesinos pensando en la orgía de sangre y fuego que
desatarían sobre el infeliz Miraflores.

Ver Anexo No. 45.

46 OCUPACIÓN DE LIMA

Frente al abandono que de la ciudad había efectuando la autoridad
política, ésta sólo se ejercía por el licencioso, irresponsable y
amigo de Piérola, Pedro José Calderón, dedicado a "recoger y recibir"
centenares de miles de billetes "Incas" (145) sin importarle lo que
sucediera en la ciudad con una desenfrenada soldadesca chilena.

Al triunfo en Miraflores, los invasores esperaron el desenlace de los
acontecimientos. Supusieron que la conquista de Lima se efectuaría por
etapas y, mientras llegaba la tercera y tal vez última batalla, se
dedicaron a saquear y destruir Miraflores. Conocieron que muchos
batallones de la reserva no entraron en combate, así como el ala
izquierda del frente miraflorino constituido por soldados de línea y,
que igualmente, alguna artillería quedaba en poder de los peruanos,
además de aquella montada en los cerros de San Cristóbal, San
Bartolomé y otros, ya que ignoraron que no servía para mayor cosa por
su posición y distribución. Esa situación de incertidumbre y
desconocimiento de la situación real del frente de Lima se reflejó en
las palabras del ministro de guerra de Chile Sotomayor en la noche del
día 15 a José Vicuña y publicada en su "Carta Política" (146):

"ninguna operación habría más importante y oportuna, que reorganizar
esta noche misma una división y atacar a Lima a la madrugada,
sorprendiéndola en medio de la confusión y espanto que debe haberles
producido la derrota de esta tarde; es imposible hacerlo, por el
estado en que se encuentra el ejército. . . Nos veremos forzados a
ponerle sitio, y esperar que se rinda por sí sola".

Por su parte "La Actualidad", periódico del ejército chileno, publicó
en su edición del 12 de febrero de 1881 al referirse a esos
acontecimientos: (147)

"La noche sobrevino luego de terminada la acción, y no pudo saberse si
el enemigo deshecho había recalado en Lima, ni si habría que ir
todavía en su demanda al día siguiente contra sus postreras
fortificaciones. . . ¿Pensaría el enemigo en presentar nueva
resistencia en su rincón postrero, en Lima? Esta era la cuestión que
preocupaba a todos".

En Lima, la situación fue desesperada pues la población en general,
temía lo peor, que en la ciudad se repitiera lo acaecido en sus
distritos del sur, que continuaban consumiéndose por las llamas.
Surgió pánico generalizado al enterarse que Piérola los había
abandonado sin dar alguna disposición sobre el gobierno local. Ese
temor provocó que la población huyera sin conocer a dónde ni en qué, y
las calles de Lima se llenaron en la noche del 15 al 16 de tumultos y
miles de soldados, los mas portando armas y solicitando ser conducidos
a enfrentarse nuevamente al enemigo. En esa oportunidad, mas que
pensar en la propiedad se pensó en la persona y el honor.

Es en esas circunstancias que nuevamente entró en juego el cuerpo
diplomático. Por la experiencia de esos días y preocupados por la vida
y propiedad de sus conciudadanos, que sabían que la soldadesca chilena
desatada no respetaba banderas extranjeras ni escudos consulares y que
ingleses, italianos o cualesquiera otros eran ejecutados al igual que
cualquier peruano y sus propiedades saqueadas e incendiadas. Frente a
esa realidad, el cuerpo diplomático, en la noche del 15 envió una
comisión de dos oficiales, uno inglés y otro italiano a parlamentar
con el general Baquedano. El segundo regresó la misma noche
comunicando que su compañero traería la respuesta, que fechada el
mismo 15 a las once de la noche, llegó a Lima al día siguiente traída
por el oficial inglés, Carey Brenton, en la cual Baquedano pidió la
entrega de la ciudad con la siguiente amenaza: (48)

"Bombardear desde mañana mismo la ciudad de Lima, si lo creía
oportuno, hasta obtener su rendición incondicional".

El alcalde fue enterado del úkase y Rufino Torrico lo comunicó a los
concejales, quienes delegaron en él la realización de gestiones ante
el general chileno. Cumpliendo ese encargo, el alcalde de Lima fue a
entrevistarse con Baquedano acompañado por los ministros extranjeros,
que el día anterior y previo a la batalla, habían conversado con el
general chileno, al cual pidieron se respetara la vida y propiedades
de los neutrales. Esos diplomáticos, a su vez, llevaron a los
comandantes de las flotas extranjeras surtas en el Callao, y cuyo
conjunto fue mas poderoso que la flota chilena.

Baquedano exigió que la ciudad se rindiese a discreción y el alcalde,
sin tener en qué amparar una negativa, aceptó. Seguidamente los
diplomáticos exigieron que como garantía a los neutrales, "que no se
hiciese daño alguno ni ofensa a la ciudad" (149). Se les respondió que
era imposible lograrlo, por no poderse controlar a pequeños grupos de
soldados que podían desmandarse. Frente a esa velada negativa y que se
insinuaba la prosecución de los atropellos y desastres de días
anteriores, el almirante francés Bergasse du Petit-Thouars, que actuó
como jefe de los oficiales extranjeros, manifestó que de producirse en
Lima los delitos y crímenes que asolaron Chorrillos, Barranco y
Miraflores, "La escuadra extranjera rompería inmediatamente el fuego
contra la de Chile" (150).

Al escuchar que su flota sería hundida, recién Baquedano aceptó
comportarse decentemente y, por arreglo con el alcalde R. Torrico,
tropas escogidas entraron a Lima el día 17, dando tiempo a desarmar a
los soldados que deambulaban por las calles, evitándose
enfrentamientos estériles.

Lo acontecido es relatado por el ministro de Italia en Lima en nota
del 28 de enero de 1881:

"Resulta de esta sucinta relación que la salvación de esta capital se
debe únicamente a la interposición del cuerpo diplomático".

Los chilenos viendo que la captura era una realidad y presionados por
el cuerpo diplomático, aceptaron ingresar a Lima recién el día 17,
dando tiempo a la preparación de la entrega.

Es interesante que el documento de dicha entrega de la capital no sólo
fuera suscrito por Baquedano como general en jefe, Vergara, ministro
de guerra y Altamirano, agente diplomático, por parte de Chile y
Rufino Torrico como alcalde de Lima por Perú. Igualmente fue suscrito
por los representantes diplomáticos y su correspondiente comandante de
flota de guerra surta en el Callao, como garantía del cumplimiento del
compromiso por parte de Chile, ya que el Perú estaba postrado e inerme
en su capital. Anexo No. 44.

47 DEPREDACIÓN ORGANIZADA

El gobierno de Chile, a través del general en jefe Baquedano, al
aceptar que sus tropas entraran pacíficamente a Lima, tan sólo
representaron burda comedia. Se sometieron a fuerza superior, las
escuadras extranjeras, único idioma que entendieron y respetaron,
acatamiento que mantendrían mientras existiera la amenaza extranjera,
que después, con calma y dueños de la ciudad, procederían como mejor
les viniera en gana Por algo, meses después el diario la "Situación"
de Santiago refiriéndose a la depredación que se produjo, escribió:
(152).

"En Chile todos los hombres públicos sostenían, en la prensa y en la
tribuna del congreso, que el vencedor tiene derecho de apropiarse no
sólo del territorio de la nación vencida y de toda clase de bienes,
aunque estos sean destinados al servicio de la humanidad o de la
ilustración; sino también había derecho de apropiarse de los bienes de
los ciudadanos particulares, aun cuando hubieran sido pacíficos,
porque forman parte de la nación enemiga".

Teniendo ese patrón formativo, comenzó el saqueo sistemático de toda
expresión de riqueza que el Perú pudiera tener y no sólo de ella, sino
cualquier situación o cosa que con sentido utilitario, fue
aprovechado, desposeyendo al vencido.

Se apoderaron de las aduanas, no sólo de los ingresos que
proporcionaban, sino también, al pillaje de las mercaderías en
almacén, incluidas las de propiedad extranjera. El instinto de
latrocinio estuvo por encima de los compromisos de Chile para con
Inglaterra, y este último país, calculó tan ingentes riquezas a
obtenerlas de las salitreras y guano, que le importó poco que muchos
de sus súbditos radicados en el Perú, fueren asesinados o desposeídos.
La corona británica siempre miró las riquezas en grande y no minucias,
salvo que no hubieran las primeras, y, cualquiera de ellas, por encima
de la vida de sus súbditos.

Lima fue entregada al mando del sanguinario coronel Lagos, quien,
cumpliendo órdenes de su gobierno, comenzó por desmantelar la
universidad de San Marcos ocupada previamente con una división de
ejército. Sus bibliotecas, museos, laboratorios, mobiliario y adornos
fueron embalados y transportados íntegramente a Santiago.
Simultáneamente hizo ocupar con un batallón como si fuera cuartel,
pese a existir otros lugares apropiados, la Biblioteca Nacional, en
ese momento la mejor de todo Latinoamérica.

Como el ejército chileno ya había recibido con unción, la bendición
del Sumo Pontífice León XIII, deseándoles la victoria y suponemos
absolviéndolos de todo pecado cometido o por cometer en suelo peruano,
los capellanes del invasor, fueron los encargados de justipreciar
libros, documentos e incunables, además de objetos de arte y cuadros
que contenía la Biblioteca. Con la minuciosidad que caracteriza al que
roba con calma y ventaja, visitaron y se hicieron mostrar lo mejor de
las obras y dónde estaban ubicadas, expresando profundo interés de
bibliómanos, aunque sus lecturas nunca pasaron de breviarios y
misales. El director, doctor Manuel Odriozola, sin sospechar la mala
fe de los eclesiásticos, mostró los tesoros y obras valiosas que las
estanterías contenían y los sacerdotes con gran empeño anotaban la
información y solicitaron les mostrara otras más, hasta que se agotó
la valiosa muestra. Se despidieron y ofrecieron regresar al día
siguiente.

Durante la noche, tal como acostumbró efectuar sus rapacerías el
ejército chileno, todas las valiosas obras que Odriozola mostrara a
los beatíficos padres, fueron sustraídas y, el oficial chileno, frente
a la queja, informó que efectivamente había visto sacar los libros
pero como eran en tal volumen y cargados en carretas a la vista de
todos, pensó que no se trataba de apropiación ilícita, además, las
autoridades de ocupación, frente a la denuncia de la desaparición de
los libros, expresaron (153) "que persona alguna tenía derecho de
examinar los actos de las autoridades chilenas".

Días después de este primer robo a la Biblioteca, se presentó el
carnicero de Arica, coronel Lagos, en compañía de una comitiva de
chilenos vestidos de etiqueta, para que por lo menos se dijera que
eran ladrones de guante blanco, y recorriendo las estanterías,
comenzaron a recoger de ellas las obras que les interesaron y
dispusieron llevárselas, frente al pedido de un recibo, Lagos contestó
que más bien entregara las llaves del establecimiento porque mandaría
recoger todo su contenido y efectivamente, recogieron por carretadas,
más de cincuenta mil libros que componía el patrimonio bibliográfico,
aparte de más de ochocientos manuscritos, que se les consideraba
"verdaderas joyas" y otros documentos, todo lo cual, en su mayor
parte, se encuentran en la Biblioteca Nacional de Santiago y en
bibliotecas privadas, expresión de ese increíble latrocinio es la
carta del presidente chileno, Domingo Santa María, fechada en
Valparaíso el 14 de marzo de 1884 y junto a la carta de protesta que
cursara el doctor Odriozola al ministro norteamericano Christiancy,
presentamos en los Anexos 46 y 47.

Después de desmantelar la Universidad y Biblioteca Nacional, los
invasores prosiguieron con el Archivo Nacional y siguieron con la
Escuela de Artes y Oficios, de donde se llevaron toda la maquinaria de
los talleres y los libros de ciencias. El célebre reloj de Ruiz.
Luego, la entrada al saco que no se produjo después de Miraflores, se
convirtió en robo descarado, cínico, pero ordenado y metódico,
desmantelaron y se llevaron hasta las rejas de los edificios, en esa
forma, fueron sustrayendo los archivos de los ministerios y el de
Palacio de Gobierno, porque Piérola, en su huida, ni siquiera se le
ocurrió que los documentos fueran retirados, al contener toda la
documentación secreta de la diplomacia peruana y de situaciones
internas de uso muy restringido.

No sólo saquearon el íntegro de la maquinaria de los talleres de
producción de municiones y la fábrica de pólvora, sino que igualmente
transportaron a Valparaíso la imprenta del Estado, cargando con toda
la maquinaria de impresión, tipos y demás elementos de impresión.
Igualmente sustrajeron toda la imprenta del diario privado "La
Patria". El papel que no pudieron llevar, lo remataron en las calles
de la ciudad.

De los ministerios y Palacio de Gobierno, no sólo extrajeron los
documentos, sino que los vaciaron en cuanto a equipos, maquinarias y
mobiliario y, algunas de esas piezas fueron a decorar las casas de
algunos colaboradores.

Se apropiaron del contenido del Palacio de la Exposición, comenzando
por los objetos de arte. Trasladaron a Santiago una valiosa obra del
pintor Merino sobre Colón exponiendo su proyecto del nuevo mundo, que
había obtenido el gran premio de la exposición de Paris. Igual trato
recibió la Sociedad Fundadores de la Independencia de la que se
llevaron entre otros, hasta los retratos de San Martín y Bolívar. De
parques, calles y paseos públicos de la ciudad sacaron las estatuas de
ornato, figuras de animales y otros. De la Escuela Militar, no sólo
hurtaron libros y mobiliario, sino que barrieron hasta con el menaje
de cocina y servicio de comedor. En el jardín botánico, además de
llevarse los equipos, hicieron lo propio con infinidad de plantas y
destruyeron las que dejaron.

También se apropiaron de las rentas municipales destinadas a la
educación y, los ingresos aduaneros, fueron destinados en gran parte
al sostenimiento del ejército de ocupación y, la diferencia, se
remitió a los cofres del tesoro chileno en Santiago. Se hicieron
dueños del cobro de aduanas desde el 22 de enero de 1881 y al 31 de
diciembre de ese año, recaudaron algo de tres millones de pesos. En
1882 los ingresos subieron a más de cinco millones cien mil pesos.
Según Lynch, lo que se llevaron de las aduanas fueron casi ocho
millones de pesos. En ese análisis no están comprendidos los cupos que
en forma continua aplicaron a ciudades y ciudadanos.

Para mantener al ejército invasor, decomisaron el ganado donde lo
encontraran, siendo diezmado sin contemplación, por eso, al producirse
la desocupación, la riqueza ovina del país fue reducida a un 20°/o.

La libertad de expresión quedó suprimida por completo, disponiendo
Lynch por decreto del 27 de mayo de 1881, que los directores de
diarios y revistas fueran chilenos y, con un nuevo decreto del 5 de
junio de ese año, se prohibid la publicación de libros, periódicos,
folletos, e incluso hojas sueltas sin permiso del cuartel general. Él
7 de setiembre se impusieron severas penas a quienes contravinieran lo
decretado y, por último, el 14 de diciembre se dispuso que nadie podía
publicar "noticias del enemigo".

Las fortalezas del Callao fueron desmanteladas y los cañones
trasladados a Chile.

La ciudad se cubrió de luto, suprimiéndose fiestas y festejos y la
población procuró salir sólo lo imprescindible a las calles para no
tropezar con la soldadesca de ocupación.

La depredación continuó en provincias, donde no sólo eran los saqueos
a las propiedades públicas o privadas, sino la destrucción sistemática
de cultivos, además de fusilar o castigar cualquier forma de oposición
o resistencia e, incluso sin ella, procedieron a la aplicación de
castigos, ya abolidos desde los tiempos de la esclavitud, como la
flagelación, que podía ser seguida o no del fusilamiento, en otros
casos se aplicaron los castigos sin juicios ni tribunales, a simple
capricho de la oficialidad y las más de las veces sobre simples
supuestos. Castigos y depredaciones se incrementaron conforme la
resistencia en los Andes se acentuó y cualquier sospecha de vínculo
con ella, fue penada capitalmente.

Los restos de la marina de guerra, al verse liberados del tutelaje del
Dictador, y frente a la caída de Lima y Callao, lo cual les privó de
una base de operaciones, decidieron hundir la flota antes que cayera
en manos enemigas. Manuel Villavicencio como jefe, pese a encontrarse
en la fortaleza de San Cristóbal, ordenó que el segundo jefe,
procediera a cumplir las indicaciones y Arístides Aljovín, el 16 de
enero, hizo destrozar la maquinaria e incendiar la "Unión" la cual se
hundió al norte de la bahía del Callao. Años después se retiró el
mástil de la nave que fue lo único que quedó por encima del agua y
llevada a la escuela naval, donde sirve de símbolo a las futuras
generaciones navales de una tradición, cual es, que la escuadra jamás
se ha rendido, en conjunción, con la misma determinación que ha
envuelto al ejército en su actuar. Junto con el hundimiento de "La
Unión", se destruyeron otras naves como el "Atahualpa", y los
transportes "Rímac", "Limeña", "Marañón", "Oroya" y el "Chalaco", así
como lanchas o embarcaciones menores, todas fueron incendiadas y
hundidas y no cayeron en manos enemigas, acto que despertó la cólera
de los adversarios.