Thursday, February 14, 2008

Los indios y Arequipa fueron agraviados por Palma

Historia, madre y maestra
14-2-2008

La tragedia del 79, Alfonso Bouroncle Carreón, Studium, Lima

55 Los indios y Arequipa fueron agraviados por Palma

A raíz del reconocimiento del gobierno de la Magdalena por el coronel
José La Torre, el pierolismo comenzó a derrumbarse y el escritor y
periodista Ricardo Palma reaccionó en forma insultativa contra el
pueblo y la ciudad de Arequipa, incrementando en esa forma la leyenda
negra que la cobardía no castigada por Piérola, del coronel Leyva, se
incrementara. Leyva, el famoso del "apúrate Leyva" de Bolognesi, aquél
que careció de respetabilidad en Arequipa por su franca cobardía de no
acercarse a Tacna en los días previos a la batalla del Alto de la
Alianza.

A ese agravio, Palma se encargó de ampliarlo y fijarlo en letras de
molde, al no poder tolerar que nadie se alzara frente a la adorada
figura de su caudillo, situación que se aprecia en los párrafos que se
copian tanto de sus "Cartas a Piérola", como de sus "Crónicas" ya
mencionadas y publicadas en el diario "El Canal" de Panamá: (169).

"Carta 18 — Lima, octubre 11 de 1881 —Excmo. señor don Nicolás de
Piérola — Mi distinguido amigo — Arequipa nos ha dado un desengaño
más. Era lógico esperarlo de ese pueblo veleidoso por excelencia. La
noticia se recibió aquí el 8 por cablegrama de Arica. . .

Son contradictorios los pormenores que hasta este momento tenemos de
lo sucedido en Arequipa; pero yo me explico, a mi manera, lo que ha
pasado. Don Manuel Pardo acabó de corromper y desmoralizar a ese
pueblo, que poco necesitaba ya para perder el resto de virilidad que
le quedaba. Sembró en terreno fácil para el mal. . .

Estoy seguro de que, al día siguiente de realizada tan infame traición
al patriotismo, habrán tenido que arrepentirse los arequipeños de
ella".

Sobre el mismo tema, en sus artículos publicados en Panamá se lee. (170)

"Artículo No. 22, "El Canal", Panamá, 22-X-1881, Lima, Octubre 12 de
1881 — Señor Director — El 8 se recibió un cablegrama de Arica
participando que, en Arequipa, se había sublevado el Coronel don José
La Torre con las tropas de su mando, a favor de García Calderón. Los
argollistas festejaron mucho la noticia de la traición encabezada por
un jefe desleal. . . Al fin tiene García Calderón territorio donde su
autoridad sea ya reconocida. Una interrupción del cable ha impedido
recibir noticias posteriores al 8, y nada de extraño habría en que
hubiese sobrevenido una reacción en Arequipa, tan luego como llegase
al conocimiento de esa ciudad del decreto en que Lynch desconocía el
gobierno de la Magdalena.

Pero háyase o no verificado la reacción, lo positivo es que la
conducta felona de La Torre entrega el Sur a los chilenos y nos
incomunica con Bolivia, sin que los calderonianos saquen ningún
provecho de la traición".

En el siguiente Artículo No. 23 del 19 de octubre, y publicado en "El
Canal", Panamá el 2. XI.81, se lee: (171).

"Hasta hoy son escasos los pormenores sobre el motín de Arequipa, y se
empieza a creer, que no tiene la importancia que se le dio en un
principio. . . '

En el siguiente artículo, No. 24, publicado en "El Canal" el 12.XI.
1881, se rectifica, pero el agravio queda: (172)

"Al fin llegaron pormenores sobre la revolución de Arequipa. . . Fue
el Coronel D. José La Torre, Comandante General de las fuerzas, quien
el día 7 a las seis de la tarde, aprovechando que una hora antes había
salido para Tingo el señor Solar (prefecto), realizó el movimiento. .
.

El pueblo de Arequipa no ha tomado participación en el breve escándalo
dado por los militares. Los municipales hicieron inmediata dimisión de
sus cargos ante la autoridad revolucionaria".

Se aprecia por los escritos que Don Ricardo Palma se encontró
completamente ofuscado por sus celos e incondicionalidad hipertrofiada
a Piérola y también por sus prejuicios racistas, clasistas y
regionalistas, por eso, sin verificar situaciones se dice y
contradice. Primero son los arequipeños quienes se sublevan, después
quedan sólo los militares. El gobierno de García Calderón tiene un
territorio para gobernar y, no le sirve para nada. Resulta
incomprensible la gran ofuscación por la que atravesó el
tradicionalista Palma.

Se debe reconocer que, de la documentación existente, fue el único
amigo de Piérola que en su oportunidad le dijo la verdad, llegando
incluso a escribirle en su carta No. 20 del 3 de noviembre de 1881:
(173) "Yo le profeso a Usted muy cordial afecto, y por eso me
mortifica verlo firmando decretos que producen desprestigio y ridículo
para el gobernante".

En relación a sus prejuicios en general racistas y regionalistas en
particular, comentando la derrota peruana de San Juan, escribe con
fecha 8 de febrero de 1881, dirigiéndose a Piérola que se encontraba
en Jauja, carta No. 2: En el segundo acápite, después de adularlo
diciendo que hizo lo indecible por salvar al Perú, manifestó: (174)

"Llegó la hora de la prueba, y los hombres rehuyeron cumplir con su
deber, y no encontró usted un hombre que supiera ayudarlo, y hasta sus
edecanes dieron muestra de ruindad abandonándolo miserable y
cobardemente a los primeros disparos del enemigo. ¿A qué ambicionaban
ciertos hombres altos puestos y mando de soldados, si no se sentían
con coraje para batirse? He aquí uno de los frutos de la corrupción
social.. .

En mi concepto, la causa principal del gran desastre del 13 está en
que la mayoría del Perú la forma una raza abyecta y degradada. . . El
indio no tiene el sentido de la patria; es enemigo nato del blanco y
del hombre de la costa y, señor por señor, tanto le da ser chileno
como turco. . . Educar al indio, inspirarle patriotismo, será obra no
de las instituciones sino de los tiempos. Por otra parte, los
antecedentes históricos nos dicen con sobrada elocuencia que el indio
es orgánicamente cobarde".

Los párrafos anteriores nos explican por qué el Palma tradicionalista
es eminentemente de cortesanía virreinal y la república, en su pluma,
se quedó casi exclusivamente en el ámbito limeño, y su silencio sobre
la guerra con Chile es inexplicable, pese a que fue testigo
presencial; pues, fuera de la epopeya del Morro y Leoncio Prado en
Huamachuco, lo demás es casi ignorado, y, así como los coroneles
Francisco Bolognesi y Carlos Llosa, ambos fallecidos en la defensa del
Morro de Arica y Pedro Bustamante que hizo toda la guerra, no figuran
en el "Diccionario Biográfico del Perú" de Manuel Mendiburu por ser
arequipeños, así tampoco en las "Tradiciones" figuran Cáceres, Tafur o
Recavarren, por ser del ejército de La Breña. A los dos primeros los
mencionó una sola vez, como vinculados a las fuerzas peruanas en
Huamachuco, al segundo, lo ignoró y a Miguel Grau, lo mencionó en
forma lateralizada en una tradición titulada "La Bohemia de mi Tiempo"
al referirse a las andanzas de su amigo Velarde (175). Así fueron los
colaboradores de Piérola, que trataron con gran desdén a los mártires
de la patria. Siguieron simplemente el camino del dictador (176),
quien, el 28 de mayo de 1880 por decreto otorgó condecoraciones
póstumas a tres mártires del "Huáscar", confiriendo La Cruz de Acero
de primera clase al capitán de navío Elías Aguirre y al teniente
segundo Enrique Palacios y, al comandante de la nave, Almirante Miguel
Grau, le otorga la misma condecoración, pero solamente de segunda
clase, la diferencia, porque a este último, Piérola lo consideraba su
enemigo político, por ser civilista y amigo de Manuel Pardo. A
Bolognesi no le otorgó ninguna condecoración póstuma y a sus dos hijos
muertos en la defensa de Lima, tampoco. En cambio, al traidor y
desertor de Arica, Carlos Agustín Belaunde, por ser su amigo, lo
premió nombrándolo en 1896, diputado por Tayacaja, pese a las
protestas de los diputados de Tacna Libre. Sensiblemente el tiempo no
ha corregido esos errores, quedando tergiversados en la historia.

La verdad oculta sobre Camisea

La verdad oculta sobre Camisea
por Herbert Mujica Rojas
hmujica@suisse.com
octubre-2002

Camisea es la mayor esperanza energética del Perú, el negocio se
estima, con valor agregado, en algo así como US$ 300 mil millones de
dólares y el controvertido contrato de concesión fue firmado por el
gobierno transitorio de Valentín Paniagua en noviembre del 2000. Algo
que ni siquiera el régimen de Fujimori se atrevió a hacer.

Sin embargo, los vientos de fronda abundan en esta zona selvática del
país, los trabajadores peruanos que laboran en Techint y Pluspetrol,
ambas empresas argentinas, se quejan de malos tratos, pagas exiguas,
discriminaciones odiosas en favor de extranjeros que han venido a
laborar en las diferentes zonas de Kiteni, Kepashiato, Palma Real,
Ivochote, Echarate. Los paros y huelgas se han sentido localmente pero
en Lima no se sabe nada porque hay el propósito férreo de evitar que
el periodismo nacional tome contacto con esta espeluznante realidad.

Técnicos de Pluspetrol han calificado la comida que se da a los
trabajadores como de "basura". Ha poco 40 intoxicados graficaron esta
circunstancia que tiene a la empresa Sodexho, proveedora de la
alimentación, en el ojo de la tormenta. Esta "comida para perros" como
ha sido calificada, no conserva los estándares mínimos nutricionales
que garanticen una adecuada alimentación.

El asunto alcanza grados de escándalo porque el gerente general
adjunto de esta transnacional francesa, Sodexho, es nada menos que
Martín Quijandría, hijo del inefable ministro de Energía, Jaime
Quijandría Salmón, el mismo que formara parte de la primera Copri que
comenzó el descuartizamiento de Petroperú durante la administración
privatista de Kenya Fujimori.

Por "ahorro" según ha insinuado Pluspetrol, el gasoducto pasará
directamente por Ayacucho y no llegará a Quillabamba, esfumando, como
por arte de magia, el anhelado sueño termoeléctrico de ese castigado
pueblo cusqueño.

La población de Quillabamba ha reaccionado indignada ante semejante
postura: el gas de Camisea debía –y esa era una condición
indispensable- favorecer a los pobladores del Cusco. Sin embargo, no
va a ser así porque la empresa argentina así lo ha dispuesto con la
complicidad –real o aparente- de las autoridades del ministerio de
Energía y Minas que se hacen de la vista gorda.

Por tanto, la anhelada esperanza de una autonomía energética del
Cusco, queda abortada porque hay malas empresas que presumieron de
gran continente económico que no quieren construir el ramal hacia
Quillabamba por razones mezquinas como censurables.

Si esto es así, ¿cómo es que el Estado peruano permite que Pluspetrol
esté a la caza desesperada de financiación por parte del Banco
Interamericano de Desarrollo? Según el ministro de Energía, Jaime
Quijandría, los primeros US$ 70 millones de dólares serían entregados
a esta firma en el primer trimestre del 2003 porque ya habrían sido
superados las diferencias referidas al medio ambiente y a las
comunidades indígenas.

Pocos meses atrás, el BID, donde labora la funcionaria brasilera
Elizabeth Britto, trajo a una numerosa delegación de dirigentes
machiguengas a lo que denominaron audiencia sobre Camisea. ¿Será
suficiente esto como para que el BID conceda US$ 70 millones de
dólares a una empresa que –a ojos vista- carece de capital? ¿Y contra
qué garantías presta el BID a Pluspetrol? ¿No será que estamos ante un
viejo esquema que involucra al Perú como país garante hasta de una
quiebra ajena que nos deja con el muerto al hombro?

Sin embargo, aquí en el Valle de La Convención, no parece que las
condiciones del medio ambiente sean las más propicias para los
trabajos que ha emprendido Pluspetrol. La tala de árboles no tiene
ningún tipo de control; los helicópteros llegan mañana, tarde y noche
a los campamentos y producen un ruido que ahuyenta a la fauna y
empiezan a producirse riñas y peleas entre peruanos y los numerosos
argentinos, colombianos y chilenos, traídos a trabajar con facilidades
extrañas a esta zona selvática. ¿Cómo así el ministro Quijandría puede
tan alegremente decir que el BID ya ha aprobado el préstamo a
Pluspetrol cuando esta empresa incumple con requisitos básicos?

Gran parte de los residuos provenientes de los trabajos diversos que
aquí se llevan a cabo van a dar a los ríos de la zona. No hay ningún
tipo de tratamiento, en buen romance, las aguas ribereñas empiezan a
sentir el paso de la civilización y no el mejor de ellos porque
comienzan a contaminarse.

En los campamentos las condiciones de salubridad brillan por su
ausencia. No hay vacunas, no hay campañas de información, la suciedad
atrae moscas portadoras de infecciones y los zancudos tienen a mal
traer a la población local que no sabe cómo combatir a estas plagas.
La posta médica en Echarate tiene solo dos médicos, pero no hay
servicios higiénicos y tampoco medicinas.

En Kiteni se han producido a la fecha más de 25 muertes por accidentes
de trabajo que aguardan hasta hoy la justa indemnización a que
debieran tener derecho por parte de las empresas responsables, pero
¡nada de nada!

Los quillabambinos y pobladores de los aledaños de Camisea se han
reunido en diversas oportunidades para tratar el tema y de sus
reivindicaciones. Las autoridades locales han dirigido cartas
múltiples solicitando a Lima la inspección de sus denuncias por
vejámenes y abusos por parte de Techint, Pluspetrol y TGP. Sin embargo
¡no se oye padre!

¿Qué ocurre y cuál la razón o razones por las que el ministerio de
Energía y Minas no toma cartas en el asunto?

Una razón aparente es que Jaime Quijandría tiene a un hijo trabajando
para Sodexho, empresa que acostumbra a intoxicar a sus alimentados.
Otra, que no se quiere entorpecer, vía la desinformación sistemática,
el préstamo que está implorando Pluspetrol al Banco Interamericano de
Desarrollo y que el mismo ministro ya ha anunciado como inminente.

Sin embargo ¿quién custodia la salud laboral y dignidad cívica de los
peruanos de estas zonas de Kiteni, Kepashiato, Ivochote, Cashiriare,
Echarate, Quillabamba y en general de la selva del Cusco?

Los testimonios dan cuenta parcial de una realidad más dura que las
declaraciones alegres e irresponsables de un ministro que ha
demostrado una parcialidad más que escandalosa para con las empresas
extranjeras.

El mar de fondo aquí es que la concesión de Camisea adolece de vicios
gigantescos. Una empresita que tuvo un capital de US$ 400 dólares (S/.
1,500 nuevos soles), Hidrocarburos Andinos SAC, se hizo del 10% del
contrato en circunstancias hasta hoy nunca aclaradas. La propaganda
institucional de Pluspetrol ahora menciona a otra empresa Tecpetrol
(100% de Techint) que reemplaza a Hidrocarburos Andinos SAC. Sin
embargo nadie sabe cómo ha ocurrido esta traslación de acciones, si la
hubo.

Además, un alto funcionario de Pluspetrol, Alberto Moons reveló al
país la existencia de una cláusula, la 8.6, que prevé el otorgamiento
de regalías distintas hacia el Estado peruano en caso de la
exportación del gas, lo que contraviene el espíritu integral de todo
el contrato de concesión. Se ha llamado como la nueva página 11 a esta
cláusula absolutamente lesiva contra el Estado peruano.

Por toda respuesta, Pluspetrol ha maquillado hasta hoy sus informes,
dice que tiene capital, pero su campaña por obtener dinero del BID con
el aval tácito del Estado peruano es enorme.

Hasta hoy nadie entiende para qué van a traer el gas a Lima si aquí no
hay un mercado que absorba semejante volumen de producción. Otro
absurdo aparente es que uno de los ramales del gasoducto vaya hacia
Pisco, en la playa Lobería en el área precisamente de la Reserva
Ecológica de Paracas. ¿Se pretende ahuyentar la fauna marina,
contaminar el agua de la zona y destruir un atractivo turístico de
innegable creación de divisas para el Estado peruano? ¿Habría algún
Estudio de Impacto Ambiental, capaz de darles pase a los argentinos
que ya se han hecho de múltiples terrenos en Pisco?

Irregularidades al por mayor, desprecios y abusos son los que aquí en
Camisea se protagonizan a diario. Es deber del periodismo denunciar
semejante estado de cosas y reclamar la atención de los demás medios
para que el Perú no consienta a través de la mala acción de empresas
acostumbradas a tratar con autoridades inmorales y comprables, la
subasta de un negocio tan gigantesco que debe ser patrimonio exclusivo
de los peruanos y de quienes quieran venir a invertir con tecnología y
poder financiero auténticos. No como ahora que somos campo de
experimentación de empresitas irresponsables y encima insolentes
porque así se los permiten.

Es hora de tocar el tema de Camisea y de hacerlo con la verdad en la
mano. Este testimonio echa luces sobre un tema en el que hay que ir
hasta las últimas consecuencias para establecer el grado de
complicidad o abyección al que podrían haber llegado ciertos
personajes políticos con ambiciones hasta presidenciales.

Wednesday, February 13, 2008

Complot rábano caviar contra Perú

Señal de Alerta
por Herbert Mujica Rojas
13-2-2008

Complot rábano caviar contra Perú

La torpeza se expide institucionalmente desde la secretaría de Asuntos
Multilaterales a cargo de Antonio García Revilla, uno de los
"escogidos" para ascender por el inepto vicecanciller Gonzalo García
Reinel, ese que disfruta poniendo en ridículo al presidente de la
república. Sin embargo, estos son soldaditos y embelecos de un juego
mucho más grande y perverso contra Perú: el que impulsan el agente en
La Haya, Allan Wagner Tizón, su amigote Niño Diego García Sayán íntimo
del chileno Claudio Grossman y en favor del brasileño, enemigo por
escrito, Antonio Cancado Trindade a quien quisieran ver como parte
integrante de la Corte Internacional de Justicia.

El mecanismo de do ut des, sinecuras, diplomas, medallas,
felicitaciones, fotos, libros, tesis y homenajes, es una constante que
rodea la vida pública de los mencionados a quienes debe agregarse una
pléyade de pseudo-intelectuales que rotan en los cargos en las
entidades hemisféricas y mundiales, siempre bajo el halo engrandecedor
de "luchadores" nobles por los derechos humanos. Nada menos que
Antonio Cancado Trindade, alter ego inseparable de Niño Diego, ha
escrito sentencias muy recientes condenando al Estado peruano. ¿Quién
podría garantizar que estas maromas recurrentes garanticen un
comportamiento idóneo en un jurista que ya ha votado contra Perú en el
caso Castro Castro?

Si hay algo que no existe, para nada, bajo ninguna óptica, es un
desierto fantasmal, es todo lo concerniente a los sagrados intereses
supremos del Perú. Hay palabrería cansina, toneladas de basura
mediática, que pretende esconder a espías encubiertos, invertidos
despreciables y Narcisos de juguete. El lamentable ex canciller del
Perú tiene su propio acervo de despropósitos, siempre muy disimulados
y que es conveniente recordar para que sus acólitos alquilados sientan
la verguenza de ser mercenarios encubridores. En momentos álgidos,
mayo-junio del 2002, cuando en Chile pulverizaban a Aerocontinente por
el delito de haberse ganado a pulso el 10-15% del mercado local, en
Lima, Niño Diego, condecoraba a su par de Relaciones Exteriores,
sureña, Soledad Alvear. Es decir, pregunté desde las páginas de
Dignidad: ¿la premia por cerrar Aerocontinente? El pobre diablo, jamás
contestó.

Dijo el compinche de Niño Diego, Antonio Cancado Trindade, sobre el
caso Castro Castro: "de agregar a la presente Sentencia este Voto
Razonado, con mis reflexiones personales (...) Todos vivimos en el
tiempo, misterio mayor de la existencia humana; pero el implacable
tiempo del cosmos, que reduce a la nada el poder y la gloria, no es el
tiempo de los humanos, que luego los nutre de esperanza y más tarde de
memoria. El tiempo concede a cada uno, de inicio, la inocencia, para
más tarde imponer la experiencia. Y ésta abarca a todo, al bien y al
mal, propios de la condición humana, correspondiendo a cada uno
extraer sus lecciones en la búsqueda sin fin de su propio nirvana.
(...) En mi imaginario personal no consigo escapar de la impresión de
que muchas de las víctimas bombardeadas en el brutal ataque armado a
la Prisión de Castro Castro (pabellón 1A) parecen Juanas de Arco de
fines del siglo XX (...) tenían sus ideas para liberar el entorno
social, por lo que fueran aprisionadas (...) Hoy, 'El Ojo que Llora'
desafía el pasar del tiempo, o pretende hacerlo, en señal de
arrepentimiento por los ojos que ardieron o fueron perforados en la
Prisión de Castro Castro (...)Licence to Kill (...) Punto VIII.
Oprimidos y Opresores: La Dominación Insostenible y el Primado del
Derecho.(...) Es así como Agamenón, que inmoló a su hija, revive en
los capitalistas que, para mantener sus privilegios, aceptan a la
ligera guerras que pueden arrebatarles a sus propios hijos.*" ¿Este
despreciable rábano caviar, professional beggar, vividor de los
odiadísimos dólares, votaría a favor de Perú con este precedente?

El Estado peruano está gestionando la extradición de Mónica Feria. ¿No
genera una increíble y desopilante contradicción dejando pasar la
candidatura de Cancado Trindade que ya ha adelantado juicio sobre Perú
en un caso muy cercano a la acción terrorista? Hay una clase especial
de idiotas que labora, según ellos, analizando, en Torre Tagle. ¿Su
debilidad mental es espontánea o comprada por los australes?

Se dijo hasta la saciedad que los antecedentes chilenófilos, todos
nefastos y pro domo sua de Allan Wagner Tizón como agente del Perú en
La Haya, eran jirones de una pésima decisión cuyas nefastas
consecuencias empiezan a asomar las orejas del lobo hambriento que
merodea por la razón o la fuerza. ¿Es esto nuevo? ¡No, de ninguna
manera! Vuelto Nicolás de Piérola a Lima, en 1882, se reunía
públicamente con el vándalo Patricio Lynch, jefe del ejército invasor
y con Jovino Novoa, diplomático chileno entonces aquí. Es decir, la
traición es un asunto cotidiano a vista y paciencia de una prensa
acrítica, cuasi muda, tapadora de entuertos y miradora de
mediocridades antinacionales.

¿Y el resto de diplomáticos está pintado? ¿todos callan para no perder
los viajecitos, los dólares de puestos que paga el sufrido pueblo
peruano? ¿o es destino, triste como ineluctable, del Perú, ser un
esclavo con riquezas que otros se llevan gracias a los traidores
nativos? ¡Hay silencios que condenan y señalan a los apóstatas!

¿Serán el amor a la patria, el respeto por sus límites irrenunciables
y la soberanía sobre sus riquezas naturales, insuficientes para hacer
ver a los periodistas que rentan sus conciencias, que hay fronteras
que no se pueden traspasar so pena de convertirse en sucios traidores?
¿a qué se debe el rarísimo concierto de silencio frente a una
situación tan grave como el contencioso jurídico del Perú frente a
Chile en la CIJ?

El complot rábano caviar internacional a favor de Antonio Cancado
Trindade ¡no puede ni debe pasar porque es traición a la patria! Y a
los que incurren en esa falta, simplemente se les fusila. Así usen
como tapadera, saco y corbata. Y pretendan ser los intelectuales o las
figuras que no son. Ni ayer, ni hoy. Ni nunca.

¡Atentos a la historia; las tribunas aplauden lo que suena bien!

¡Ataquemos al poder; el gobierno lo tiene cualquiera!

¡Hay que romper el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

¡Sólo el talento salvará al Perú!

Lea www.redvoltaire.net
hcmujica.blogspot.com
Skype: hmujica

*Correo, 12-2-2008

Piérola en Lima

Historia, madre y maestra
13-2-2008

La tragedia del 79, Alfonso Bouroncle Carreón, Studium, Lima

54 Piérola en Lima

Desde que llegó a Lima, el ex-dictador, se aplicó a seguir completando
e intrigando en contra del ejército del centro, pero en ese mismo
período, se dedicó a mantener las más cordiales relaciones con los
dirigentes de la ocupación, comenzando por Lynch y Novoa, y siguió con
las visitas de amigos y allegados. Al respecto Palma expresa: (167).

"En la noche del 14 (enero 1882) llegaron a Lima el presidente señor
Piérola, su ministro Aurelio García, el general Buendía y otros varios
caballeros. Están todos tranquilos en sus casas, sin ser molestados
por la autoridad chilena. El señor Piérola ha recibido numerosas
visitas de amigos".

En esos contertulios decidieron organizar un partido político,
orientando a conquistar el poder en el futuro, cuando los chilenos ya
no se encontraran en el Perú y, mientras tanto, hacer las mejores
migas con los invasores o por lo menos no malquistarse con ellos ni
molestarlos en sus atropellos y desmanes en el territorio nacional.
Ese partido denominado: Partido Nacional Reconstituyente, fue
instalado oficialmente el 5 de febrero de 1882 en Lima, surgiendo las
consiguientes proclamas pierolistas y el incienso de sus partidarios
en especial de Palma, que en forma peyorativa trató a los opositores
que no se sometieron al yugo chileno. Después de hacer loas al
naciente partido que se atribuyó el papel de redentor de la patria y
en el cual figuró como uno de los cuatro secretarios, atacó a los
jefes de la resistencia, escribiendo:

"Que el cielo ampare al comité en sus esfuerzos por salvar la
nacionalidad peruana del abismo en que tres militares extraviados, La
Torre, Montero y Cáceres, se empeñan en hundirla". (168)

Para Ricardo Palma, estando en pleno conflicto y toda la costa ocupada
y pisoteada por los chilenos, los enemigos no eran éstos, sino los
militares que resistieron y combatieron al invasor. Una muestra más de
como el pierolismo hizo la guerra contra los asaltantes del Perú.

El nuevo partido trató de lograr, tras bambalinas y con el pretexto de
armonía nacional, elegir nuevamente a Piérola como presidente del
Perú, para ello se aproximaron a los miembros del gobierno de la
Magdalena y propusieron un plebiscito, sin expresar entre quiénes,
dónde y cuándo, para que el gobierno de García Calderón, por medio de
sus funcionarios aceptara dicho referéndum. Planteamiento rechazado al
amparo de la Constitución de 1860, pues en ausencia del presidente, lo
suplía el vicepresidente Montero, llamado a recibir la propuesta.
Viendo burlada la maniobra, los pierolistas se dedicaron a seguir
desprestigiando a quien no se supeditaba a los caprichos del
ex-dictador.

A fines de marzo de ese año, Piérola emprendió viaje a Europa y Estados Unidos.

Tuesday, February 12, 2008

Cáceres en la ofensiva

Historia, madre y maestra
12-2-2008

La tragedia del 79, Alfonso Bouroncle Carreón, Studium, Lima

53 Cáceres en la ofensiva

En los primeros días de octubre, Cáceres ocupó Chosica y sus patrullas
llegaron hasta cerca de extramuros, produciéndose escaramuzas en Santa
Clara. Las tropas estuvieron desplegadas en las proximidades de Lima
con el coronel Manuel de la Encarnación Vento, acantonado en Canta,
comandando la cuarta división. En Cieneguilla, los guerrilleros tenían
el control; Cáceres, en la quebrada del Rímac y Santa Eulalia y el
coronel Bedoya, dominaba Chancay.

El ejército peruano estuvo constituido por seis divisiones con dos
batallones cada una: "Tarapacá" y "Zepita" en la primera; "Junín" y
"Tarma" la segunda; "Ica" y "Huancayo" la tercera, junto con el
batallón "América"; el escuadrón "Cazadores del Perú" con cuatro
cañones Krupp de montaña y servicios de maestranza, sanidad y
pagaduría, bajo el mando del mismo Cáceres; el coronel Tafur jefe de
Estado Mayor y, el coronel Ramírez, comandante de las guerrillas.

El coronel Vento tenía la cuarta división con los batallones "Canta"
No. 1 y 2 y la División Vanguardia del coronel Bedoya con los
batallones "Alianza" y "Huacho", además del escuadrón "Dos de Mayo" y
la sexta División al mando del coronel Panizo estacionada en Ayacucho.

Ese ejército, que cada día lograba una mejor preparación por la
instrucción intensiva a que era sometido, especialmente las fuerzas
bajo el mando directo de Cáceres, recibieron en forma continua y
diferentes vías, armamentos y municiones, que sus amigos y agentes
compraron y consiguieron en Lima, donde, bajo las narices de los
chilenos, se desarrolla un mercado de armas y aprovisionamientos.
Igualmente se reunió dinero gastado en esas adquisiciones o remitido a
Cáceres para el pago del ejército y otros gastos. En esa tarea
desplegó intensa actividad, la esposa de Cáceres, doña Antonia Moreno,
pese a la constante y estrecha vigilancia a que la tuviera sometida el
invasor.

Ese ejército, que, posiblemente se preparó para atraer al enemigo y
poderlo batir en las quebradas, que por su topografía resultaban casi
inexpugnables y posteriormente intentar la captura de Lima, donde, se
pudo contar con un levantamiento popular, no logró cumplir su objetivo
por tres factores, dos de ellos decisivos: el tifus y Piérola y, el
tercero, el clima lluvioso.

Desde los primeros días de noviembre, el tifus se presentó en el
ejército de Chosica y día a día cobró mayor intensidad, llegando a fin
de mes a fallecer hasta diez o doce soldados por día. Pese a que las
tropas fueron llevadas a diferentes localidades, el desarrollo
epidémico de la enfermedad siguió su curso, causando sensibles
pérdidas que en forma significativa mermaron la capacidad combativa.

El clima lluvioso comenzó a deteriorar el armamento, que por la falta
de acuartelamiento adecuado de la tropa, quedó muchas veces expuesto a
la intemperie y, si se tiene en cuenta, que mucho de ese armamento fue
bastante usado y de años atrás, comenzó a malograrse, por lo cual el
"Brujo de los Andes" dispuso la formación de una maestranza en
Matucana.

El tercer golpe lo recibió de Piérola, a través de sus adictos los
coroneles Vento y Panizo. El primero ya había tenido actitudes
arbitrarias en contra de Cáceres, al desobedecer sus órdenes desde el
mes de octubre, entorpeciendo con ello la estrategia a seguir, como su
incumplimiento de vigilar los caminos que conducían a los cerros
Huascata y Pariachi, apostando grupos de guerrilleros que pudieran
observar los movimientos enemigos y en el momento propicio, atacarlos
por retaguardia. Igualmente no remitió 139 rifles que recibió de Lima
del coronel Gómez Silva, agente secreto de Cáceres, quien adquirió el
armamento con dinero que le hizo llegar el general de La Breña para
enviarlos a Chosica, así como municiones que sobrepasaban los veinte
mil cartuchos. Junto con su cuñado el coronel Mariano Vargas, jefe del
"Canta" Núm. 2. arreglaron diferencias con el "Brujo de los Andes",
pero, cuando Piérola, después de haber renunciado y llegó a Lima el 3
de diciembre y, el día 6 se entrevistó en casa de Juan de Aliaga con
el jefe de las fuerzas de ocupación Lynch, y, en otra residencia, con
el chileno y diplomático Novoa. Vento defecciona. Al respecto Basadre,
escribe: (162)

"No hay versión de la primera entrevista; pero sí unos apuntes de
Novoa acerca de la segunda. Piérola creía posible un alzamiento a
favor suyo en el ejército de Cáceres".

Ese pequeño apunte es por demás indicativo que el ex Dictador tramó
ese alzamiento y fue escuchado y secundado. Al respecto, Cáceres en su
obra, escribe: (163)

"Una vez en Lima el ex presidente Piérola, parece que se arrepintió de
haber dejado el mando supremo, y consintió en que sus amigos políticos
enviaran agentes secretos con el fin de provocar la desmoralización de
mis tropas, y se dirigieran también a varios jefes adictos a él,
incitándoles a desobedecerme, lo que cumplieron al punto el coronel
Manuel de la Encarnación Vento, disolviendo la división que estaba a
sus órdenes, y el coronel Arnaldo Panizo, negándome su concurso,
cuando más lo necesitaba.

A pesar de que la peste continuaba haciendo fuertes estragos, los
guerrilleros parapetados en las alturas de la quebrada, irrumpían a
menudo hasta extramuros de Lima.

Encerrados los chilenos en el círculo de la capital, estaban inquietos
al ver que verdaderamente, se efectivizaba y progresaba la resistencia
armada. Pensé, entonces en una reacción ofensiva, atrayendo a las
fuerzas enemigas hacia el interior, para luego acometerlas con
ventaja, utilizando la estructura montañosa del terreno y el
entusiasmo de las tropas. Mas, hube de desistir de tal propósito,
cuando eché de ver que no podía contar con las fuerzas de Panizo, que
me eran indispensables para tal operación. Y lo que era peor; la
disolución de las tropas de Vento dejaba ahora al descubierto el
flanco derecho del dispositivo general de nuestras fuerzas.

Como el coronel Panizo no había puesto a mis órdenes las tropas a su
mando, en cumplimiento del ya citado decreto del señor Piérola, ni
contestado la nota que le dirigí al respecto, le reiteré, el 14 de
diciembre, la orden de poner en marcha su división hacia el cuartel
general, incorporando además a ella las pequeñas fuerzas destacadas en
el departamento de Apurímac. El prefecto de Ica, coronel Pedro Mas, al
saber la abdicación de Piérola, en vez de continuar a disposición de
la Jefatura Superior del Centro, declaró que habiendo abdicado
Piérola, no existía ningún gobierno legal y que, por consiguiente, se
mantenía en expectativa de la situación. Esa actitud del coronel Mas
se debió, al parecer, a una falsa interpretación de la proclama que
mandé cursar a raíz de mi repulsa a la designación que para presidente
hizo de mi persona el ejército del centro. Mas tarde, en claro el
asunto, rectificó su actitud".

Frente a la situación de enfermedad, clima y traición, los planes del
ejército del centro debieron modificarse sustantivamente, pese al
desplazamiento guerrillero a las alturas dominantes de los valles que
confluían a la capital, que esas fuerzas se encontraron en constante
vigilancia y prestos a cualquier contingencia, que organizaron un
sistema de inmediata comunicación por medio de señales, comunicándose
desde las cumbres de los cerros, logrando que los ocasionales ataques
enemigos pudieran repelerse prontamente, pese a la aparente situación
favorable de las fuerzas, la situación cambió radicalmente por la
traición de Vento, Panizo, capitán Lara, Barriga y otros. Al respecto
el mismo Cáceres escribió: (164)

"Nuevas comunicaciones de Lima confirmáronme la noticia sobre la
próxima salida de la expedición chilena. Además, recibí partes de las
guerrillas apostadas en las alturas de Chosica de haber divisado
patrullas de exploración enemigas.

Ante la grave amenaza que entrañaba la expedición enemiga, reuní a los
principales jefes y, tras una sucinta apreciación de la situación
general, ordené levantar el campamento y emprender la retirada hacia
Junín, nuestra base de operaciones. Esta determinación obedecía a
fundados motivos. La epidemia mortífera del tifo desarrollada en
Huarochirí hacía mas de un mes, había azotado a la tropa en tal grado
que el número de bajas, por defunciones y enfermos, ascendía a una
cifra alarmante. Las condiciones propias de la estación, la
organización bastante deficiente, como la escasez de recursos, que no
se ocultaba a nadie, fueron las causas que impidieron combatir
eficazmente el mal, el que recrudecía cada día mas, multiplicando el
número de víctimas.

Sin embargo, esta situación de suyo calamitosa no hubiera sido motivo
para decidir por sí sola la retirada, porque resuelto firmemente el
ejército a hacer todo género de sacrificios en pro de la patria,
estaba dispuesto a arrostrar con resignada entereza los riesgos de la
peste.

Lo que había tornado verdaderamente crítica la situación del ejército
del centro en la quebrada de Huarochirí era el vacío producido en su
flanco derecho sin que nuestros escasos efectivos nos permitiera
restablecer esa protección que estaba entonces a cargo de la división
de Vento, también el flanco izquierdo viose pronto seriamente
amenazado.

En tales condiciones, pues, y en la imposibilidad de intentar ninguna
empresa efectiva contra las fuerzas chilenas de la capital,
inmensamente superiores a las mías, diezmadas ya por la peste y la
traición, resolví la retirada. La evacuación de la zona de Chosica
significaba la pérdida de una excelente posición militar; pero no
quedaba otro recurso, si se quería evitar una derrota tal vez
decisiva.

La región de Junín ofrecía los recursos suficientes para reparar la
salud de las tropas y reponer las bajas producidas; tenía además la
esperanza de que allí se incorporaría al ejército del centro la
división de Ayacucho, cuyo refuerzo era indispensable para impulsar la
resistencia, activar las operaciones y crear nuevos momentos
favorables para recuperar la ocasión perdida por la ausencia de dicha
fuerza.

El 4 de enero de 1882 se rompió la marcha en retirada. Honda
consternación experimenté al presenciar el desfile de mi tropa, toda
extenuada y maltrecha. El ejército del centro, que en los momentos de
ocupación de la quebrada contaba con 5.000 plazas, estaba ahora
reducido a 2.500 hombres escuálidos, pero en quienes no habían
desaparecido los destellos del valor y del patriotismo.

En el primer viaje que hizo el tren, despaché a Matucana el escuadrón
Cazadores del Perú, juntamente con otras tropas; pero el escuadrón que
había sido la escolta del ex dictador Piérola, se sublevó en el
trayecto, dispersándose gran parte de su personal, y solamente se
logró dominar ese motín con el fusilamiento de algunos de sus
principales promotores.

Al propio tiempo que ocurría esta sublevación el capitán Lara, jefe de
las guerillas de Sisicaya, dejaba el paso franco a los destacamentos
enemigos que avanzaban por ese lugar. Los guerrilleros que permanecían
fieles a la causa nacional, al descubrir su infamia lo fusilaron; al
registrar sus vestidos encontraron ocultos, dentro de las botas
documentos chilenos que probaban su traición. Su cadáver fue arrojado
desde un barranco al abismo".

En la noche de ese día, descansando en Matucana, nuevamente el
escuadrón Cazadores, (165) "sublevado esa tarde, lo hacían otra vez",
frente a la actitud decidida de los batallones Tarapacá y Zepita, los
amotinados escaparon en la oscuridad, siendo ocho de ellos capturados
esa noche y después de juicio sumario, a la mañana del día siguiente
fueron fusilados, sirviendo de ejemplo moralizador: (166).

"Desde luego que todos esos execrables motines tenían su origen en la
capital y eran provocados, unos por los agentes secretos del jefe de
ocupación, y otros por emisarios del ex-dictador.

Y como estos últimos persistieran en su vitanda (execrable) la tarea
de socavar la moral del ejército, con miras a su desorganización,
lancé en Casapalca, el 6 de enero de 1882, un corto manifiesto,
poniendo en transparencia los ignominiosos sucesos últimos y
denunciando ante el país las acechanzas de los agentes del ex jefe
supremo".

El 1 de enero de 1882, los chilenos iniciaron la segunda expedición al
centro, en esa oportunidad, bajo el mando directo de Lynch, con una
fuerza de 3.000 hombres y una segunda columna de 2.000 efectivos al
mando del coronel Gana; Cáceres, frente a la imposibilidad de un
enfrentamiento directo, optó por retirarse hacia Tarma y siempre con
el pensamiento puesto en una acción ofensiva en el momento que fuera
reforzado con la división de Panizo.

Cuando se encontró cerca de Jauja, recibió un mensaje del ministro
norteamericano Hurlbut, anunciándole que su país había reconocido al
gobierno de García Calderón y a Montero como Vicepresidente, lo cual
motivó el pronunciamiento de Cáceres, de reconocer al gobierno de la
Magdalena.

Los efectivos se habían reducido al mínimo. En la segunda quincena de
enero, pasó revista a sus tropas en la Plaza de Armas de Huancayo,
apreciando que los batallones Zepita, Tarapacá, América y Huancayo se
habían reducido a 1.100 soldados de infantería, complementados con 90
artilleros y 40 de caballería, con un total de unos 1.300 hombres,
muchos de los cuales continuaban siendo azotados por el tifus.

Prosiguiendo su retirada, se vio obligado el ejército del centro a
librar batallas de retaguardia, primero fue en San Jerónimo, donde los
peruanos en una escaramuza recuperaron ganado y alimentos que robaron
y saquearon los chilenos y, el 5 de febrero, se dio la batalla de
Pucará cuando los batallones Zepita y Tarapacá, al mando del mismo
Brujo de los Andes lograron contener los repetidos ataques enemigos,
determinando que los chilenos se sintieran perdidos y regresaron a
Huancayo, dejando en el campo a sus muertos y gran cantidad de
municiones y equipos. Esa victoria no pudo ser explotada por lo exiguo
de las tropas y el estado en que se encontraron, prosiguiendo su
retirada hacia Izcuchaca, donde tomó disposiciones para su defensa y
prosiguió hacia Ayacucho para dilucidar situaciones con Panizo.

El ejército del centro, al dirigirse sobre Ayacucho, y teniendo al
enemigo a la espalda, fueron sometidos a privaciones y dificultades en
su marcha, al efectuarla por zona muy escabrosa y de poca población,
donde era difícil encontrar mayores auxilios, pese a ello, siguieron
con estoicismo su camino y justamente por hacerlo, el 18 de febrero,
al caer la noche decidieron trepar la quebrada y llegar a Julcamarca.
Al tratar de llegar a ese pueblo, una tormenta de magnitud se abatió
sobre ellos; el aguacero formó rápidamente pequeñas avalanchas y,
entre los que caían a los precipicios por la oscuridad o eran
arrastrados a los mismos por las aguas, se perdieron en esa noche de
pesadilla, además de cantidad de pertrechos, 412 soldados y la bestias
de silla y carga con el material que transportaban, incluido un cañón,
además que muchos soldados se extraviaron y perdieron en la oscuridad,
quedando al día siguiente, en la plaza del pueblo, tan sólo 400
hombres, debiendo ser auxiliados por la población con alimentos,
abrigo e incluso les confeccionaron calzado, las tradicionales
"ojotas" del poblador andino, utilizando cueros y, trataron que
descansaran y recuperaran.

Y Cáceres, el hombre en lucha permanente contra la adversidad, que se
agigantaba frente a los contratiempos y exigía lo imposible a sí mismo
y a los demás, prosiguió la marcha.

Cuando Panizo fue requerido para avanzar sobre Chosica, alegó la
imposibilidad de hacerlo por falta de recursos, por eso Cáceres,
vendió una de sus propiedades y, los 3.000 soles de la venta, le
fueron entregados. Expresó que no eran suficientes, por lo cual Tomás
Patiño, amigo y representante de Cáceres, le entregó otros 2.000 y la
división continuó sin movilizarse. Seguidamente, aprovechó de las
situaciones políticas y la renuncia del dictador, quien antes de salir
de Ayacucho lo nombró jefe político militar del Sur, pero continuó
inmovilizado y, por último, presentó su renuncia ante Cáceres, pero
con su comportamiento no la efectivizó y, por el contrario, manifestó
su desacato y hostilidad, cuando el coronel Remigio Morales Bermúdez,
nombrado por el Brujo de los Andes, prefecto y comandante general de
Ayacucho, se presentó para hacerse cargo de su puesto en esa ciudad,
fue apresado por orden de Panizo y detenido en el local prefectural,
frente a esa abierta actitud de rebeldía sólo quedó el combate que se
dio el 22 de febrero en Acuchimay en las proximidades de la ciudad.

Pese a la diferencia numérica de cuatro a uno, el arrojo de los
hombres y la calidad de estrategia militar de Cáceres, determinó el
triunfo, quedando Panizo y sus jefes y oficiales prisioneros.

Fue increíble que, en plena guerra, y estando parte del territorio
nacional ocupado por el invasor, se desatara la guerra civil, que el
egoísmo de unos e irresponsabilidad de otros, ensangrentara el suelo
patrio, cuando no fue la cobardía y traición, que debieron enfrentar
unos pocos, llevando sobre sí la responsabilidad de defender al país
en sus horas mas aciagas, como Cáceres y el puñado de valientes que lo
acompañaron y secundaron. Igualmente es muy sensible que no se hiciera
justicia ni en ese entonces y tampoco después, con aquellos que
faltaron a su responsabilidad y deber y no tuvieron reparos en
destrozar al Perú para satisfacer minúsculos intereses, fatuidades o
egolatrías.

Acuchimay es una página de dolor y vergüenza, que en lugar de hacer
causa común frente al enemigo, los adversarios resultaron peruanos,
enfrentando a Cáceres contra la adversidad y sus mismos compañeros de
armas, quienes, envueltos en su irresponsabilidad se inclinaron y
prestaron al juego sucio que Piérola, una vez más y, en aras de su
insana megalomanía desencadenó sobre la patria, ensangrentada en
demasía debido a los malos gobernantes y especialmente su insensatez,
pero él no reparó en ello ni le importó, ya que, en su ceguera mental,
se representó al Perú como un templo donde todos quedaban prosternados
ante su figura de dios omnipotente y, en cuando algunos pretendieran
desconocerlo, exigió que fueren destruidos, así el templo se viniere
por los suelos, que él sabría colocarse a buen resguardo frente al
cataclismo desatado, como que así lo hizo con salvoconducto para
ingresar a Lima y, salir del país, que le diera Lynch, el enemigo,
además de buenos deseos de pronto regreso para que continuara
arruinando al Perú, como que así sucedió de 1884 en adelante, para que
nadie osare arreglar las cuentas pendientes, que, por el Tratado de
Ancón, quedaron a favor de los chilenos.

Génova: ¡otra joyita diplomática!

Señal de Alerta
por Herbert Mujica Rojas
12-2-2008

Génova: ¡otra joyita diplomática!

Tal parece que Perú ha prohijado una parvada de cónsules que ha
entendido su misión al revés: en lugar de comprender, resolver,
orientar y acoger a los connacionales, ganan dinero a carretadas, son
patanes, atienden cuando les da la gana y ni la muerte les conmueve.
Y, por cierto, si va el embajador ¡ni siquiera hacen acto de
presencia! En Génova, hay un señor de nombre Jaime Miranda Delizzie,
que se ha dado el lujo de no inmutarse en las veces que llegó Carlos
Roca Cáceres, representante del presidente de la república en Italia,
¡porque no apareció nunca! Digamos que esto del protocolo puede ser un
asunto menor aunque no le sentaría mal a Miranda comprender que el
Estado le da el cargo –también se lo puede retirar- y que se debe a
los peruanos que sufragan su puesto.

Los recién nacidos tienen que registrarse, vía sus padres, no en
Génova, sino en Milán. En los cinco años que tiene Mirande Delizzie,
simpatizante descarado de Lourdes Flores Nano, no ha hecho nada por
resolver un tema que obliga a los connacionales a perder un día de
trabajo –y de salario- y viajar a la industriosa ciudad mencionada.

Dos meses atrás, falleció de penosísima enfermedad en el Hospital San
Martino, el paisano Michel Pastore. Si no hubiera sido por la presión
informativa de parientes cercanísimos, entre ellos la madre y tías de
Pastore, el Consulado y su ilustre representante, Miranda Delizzie, no
se hubieran dado por enterados, para, en acto de consuelo póstumo,
regalar la caja mortuoria.

¿Por causa de qué, el señor Jaime Miranda Delizzie ha ocultado al
numeroso grupo de peruanos que vive en Génova, que el próximo 17 de
los corrientes, en la Casa América, hay elecciones para los Consejos
de Consulta? ¿no hay cierta vinculación entre este secreto y su
descarada manipulación de estos organismos en que hay amigotes suyos
cómplices de sus trapacerías?

Según los datos que hacen llegar peruanos avecindados en Génova, el
señor Miranda no da oportunidad para prácticas o trabajo remunerado en
el Consulado a compatriotas. Y en cambio sí contrata a italianos. ¿No
es hora de averiguar o constatar si esto es lo que más conviene al
servicio diplomático porque los peruanos podrían contribuir hasta
gratuitamente? ¿o hay trapisondas o maniobras ocultas aquí?

¿Será cierto que el cónsul Jaime Miranda Delizzie es un fanático de
las llamadas a Lima y a los medios de comunicación para evitar que se
hable de su mala gestión, indiferencia por lo que ocurre con los
peruanos en Génova y se oculte su antipatía manifiesta a la
administración gubernamental de García Pérez? Hasta donde se sabe, los
diplomáticos, se deben al pueblo que les paga sus abultados sueldos y
su propósito es servir al margen de cualquier clase de distingos
políticos.

Sería muy interesante que diga el señor cónsul Miranda Delizzie si es
cierto que las autoridades políticas genovesas le detestan y que no
entiende la tradición de lucha proletaria de esa circunscripción
geográfica, muy distante de los cánones doctrinarios absolutamente
conservadores y reaccionarios de que es dueño este militante del PPC
para quien todos son "cholos pata al suelo". ¿Para eso se paga tan
bien a un funcionario inepto?

¿Qué esperan en Cancillería para hacer funcionar sus comités u
oficinas disciplinarias? Hay varias quejas más que llegan de otros
peruanos que también confrontan, desgraciadamente, la misma como
oprobiosa naturaleza de aberraciones gracias a cónsules matones,
déspotas, fronterizos. ¿Se quejaría la gente si no ocurriera lo que
estamos informando?

¡Atentos a la historia; las tribunas aplauden lo que suena bien!

¡Ataquemos al poder; el gobierno lo tiene cualquiera!

¡Hay que romper el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

¡Sólo el talento salvará al Perú!

Lea www.redvoltaire.net
hcmujica.blogspot.com
Skype: hmujica

Monday, February 11, 2008

Andanzas de Piérola

Historia, madre y maestra
12-2-2008

La tragedia del 79, Alfonso Bouroncle Carreón, Studium, Lima

52 Andanzas de Piérola

Piérola, después de huir de Lima, se encaminó a la hacienda "Chocas"
en plena serranía, donde inicia la segunda etapa de su dictadura.
Carece del escenario de Lima, pero es casi lo mismo estar en la puna
con tal de mandar y ordenar. Lo primero que hizo fue emitir Decretos
disponiendo la organización de la Secretaría del gobierno y el Estado
Mayor General. Carece de elementos para lo uno y lo otro, pero no le
interesa que no exista gobierno y tampoco ejército, que con firmar
Decretos se sintió halagado. Nuevamente fluye su megalomanía, al
disponer que la sede del gobierno fuere donde él se encontrare, con el
pretexto que en esa forma, los chilenos no podrían capturar al
gobierno al estar íntegramente configurado en su persona. Ni siquiera
en los tiempos de Luis XIV se dio una expresión de mayor soberbia y
egolatría. Por algo dispendió un millón de soles haciendo arreglos en
palacio de gobierno durante 1880, con pagos al contado, mientras las
tropas en el Perú se morían de hambre y carecían de municiones que se
negó a comprar. Se halagó a sí mismo, mientras mintió y engañó al país
y llevó a la crisis económica con las emisiones de billetes fiscales
que fueron una estafa.

Nuevamente dividió al país en tres regiones político-militares,
asignando como jefes superiores a: Lizardo Montero en el Norte: Juan
Martín Echenique en el Centro; y, Pedro Alejandrino del Solar en el
Sur, al mismo tiempo nominó a los encargados para las conversaciones
de paz: Lino Alarco, Antonio Arenas y José Eusebio Sánchez.
Sobre la organización militar se ha fantaseado en demasía,
escribiéndose fábulas sobre alianzas, victorias y soldados. En el
terreno especulativo se decía que Cáceres había reunido siete mil
hombres, que en realidad, en lo mejor de su situación, a fines de
1881, llegaron a cinco mil. Que en Arequipa se preparaban seis mil
hombres y tres mil quinientos en Cajamarca.

En la ciudad del Misti no había ni la tercera parte, mal preparados y
peor armados, carentes de alimentación y uniformes, tal como el jefe
político militar Del Solar comunica epistolarmente al Dictador. En
cuanto a las actividades organizativas de Montero, el tradicionalista
Palma dijo sobre su actividad en Cajamarca: (158).

"Montero sigue en Cajamarca como diz que está Jinojo en el cielo, que
ni Dios se ocupa de él ni él se ocupa de Dios. Cáceres y los demás
caudillos proceden con independencia de don Lizardo, y este maldito ni
piensa moverse de Cajamarca ni en gobernar. Por lo pronto un batallón
que tiene en Huaraz se ha desbandado integro. No es Montero. . . «1
que lleve adelante un programa de guerra".

En cuanto al famoso ataque boliviano sobre Tarapacá, Arica o Tacna,
del que tanto presumió Piérola, sus jefes y colaboradores en Ayacucho,
cuando se integraron al ejército de Cáceres, no dijeron una palabra
sobre esa vana ilusión pierolista; al respecto el "Brujo de los
Andes", en sus "Memorias", escribió: (159).

"Ni el general Buendía, pues, ni el coronel Secada, jefe de estado
mayor del gobierno de Ayacucho, que se incorporó al ejército con todo
el personal a sus órdenes, ni ningún otro jefe, de los que vinieron de
Ayacucho, me hizo jamás la menor alusión al estratégico plan de
ofensiva peruano-boliviano, elaborado por el ex jefe supremo".

Después de viajar por el sur del país y Bolivia, Piérola se organizó
administrativamente en Ayacucho, a la par que protestó airadamente de
la formación del gobierno en la Magdalena y seguidamente calificó de
traidores a quienes le dieron origen, sancionándolos con las más
severas penas. En ese sentido Piérola no reparó en fusilar a quienes
se le opusieran y, peor aún, a quienes desconocieron su autoridad, por
eso en su visita a Arequipa, por su orden fueron ejecutados los
hermanos Federico y Hernán Herrera, "por pretender desconocer el
Gobierno Nacional". (160).

Remitió proclamas al cuerpo diplomático a través de la Secretaria y
pretendió que se le reconociera como "único gobierno emanado del
pueblo".

Para contrarrestar que el 10 de julio el Congreso de Chorrillos nombró
presidente del Perú a García Calderón, entonces organizó el Congreso
de Ayacucho, en el cual, se despojó de su título de Dictador y el
Congreso aceptó dicha renuncia para acto seguido nombrarlo presidente
del Perú, además de General de División del ejército. Con ese segundo
nombramiento, Piérola creyó haber adquirido el conocimiento militar
necesario para oponerse a Chile y sobre todo, que, en forma
justificada, poder lucir uniformes y entorchados, condecoraciones,
charreteras y casco prusiano con penacho y cimera. Adquirió derecho a
vestirse en esa forma por ser un general nombrado por el Congreso.
Condesciende a que en el mismo acto también se asciendan a generales
de brigada a los coroneles Miguel Iglesias y Andrés Avelino Cáceres.

Pese a intrigas y frecuentes comunicaciones de Piérola con sus
adictos, su poder se resquebraja y desmorona ya que en el Perú, la
gente ha perdido confianza en su actuar. Después de la declaratoria de
Cerro de Pasco, intrascendente por lo pequeño de su población, es
Arequipa la segunda ciudad en desconocer su gobierno. El 7 de octubre
el coronel La Torre, jefe militar del Sur con sede en Arequipa,
reconoció como mandatario del Perú a García Calderón.

Esa acción de Arequipa tuvo, en lo político, doble repercusión. En
relación a Piérola, menoscabó su autoridad y abrió el camino a que las
otras dos regiones. Norte y Centro, se pronunciaren en forma similar,
como que así lo hicieron. Los departamentos a cargo de Montero
desconocieron a Piérola el 23 de noviembre y trasladaron el
reconocimiento a García Calderón; y al día siguiente, los jefes del
Centro reconocieron a Cáceres como presidente de la República,
pronunciamiento que en forma inmediata fue rechazado y el día 25 se
declararon a favor del gobierno de la Magdalena mediante el
correspondiente decreto: (161)

"Considerando: que aunque el voto unánime y espontáneo de los pueblos
y el ejército del Centro me han conferido la investidura suprema de la
república, he resuelto continuar prestando mis servicios a la patria,
bajo el simple carácter de jefe superior político y militar.

Decreto: Art. 1. No se empleará al dirigirse a la jefatura superior
otro tratamiento que el que corresponde al cargo; Art. 2.- Hágase
saber a la tropa, por órgano de sus jefes inmediatos, que la actitud
asumida por el ejército desde el día 24, desconociendo la autoridad
presidencial del señor d. Nicolás de Piérola, tiende a secundar el
movimiento operado en el mismo sentido por los pueblos del sur y del
norte, y obedece a la necesidad de procurar la unificación del
país..."

Piérola, al conocer que su autoridad fue desconocida en todo el Perú,
que la suprema y única aspiración de su vida se ha venido al suelo,
porque ya no tuvo a nadie a quien gobernar ni ante quien vanagloriarse
y, que el incienso de la cortesanía desaparecía, así como el mantel
largo de los banquetes, además de haber recibido la noticia que el
coronel Belisario Suárez ha salido de Arequipa el 6 de noviembre con
un contingente y se dirige a Ayacucho para, no sólo deponerlo, sino
también apresarlo, por eso nombró a Panizo jefe político militar del
sur; pensando que su disposición tendría efecto, salió huido de Tarma,
y que el ejército del centro lo protegiera, pero igualmente, lo
desconocieron, por eso, el día 28 de noviembre, en esa ciudad, dimitió
a la presidencia pero, como el veneno de la envidia y venganza le
corroía, pidió a sus partidarios que desbanden sus fuerzas y
desconozcan la autoridad de Cáceres, aunque ello melle los intereses
de la defensa patria, asunto, que a él parece que nunca le interesó,
como no fuera en los aspectos de lucimiento personal. Labor de
agitación contra Cáceres que incrementó después de sus primeras
entrevistas en Lima con los chilenos Lynch y Novoa.

Ese retiro de Piérola del poder, arrastrando tras sí a sus secuaces,
tuvo graves repercusiones en la marcha de La Breña como podrá
apreciarse más adelante.

El otro aspecto político del pronunciamiento de Arequipa en favor de
García Calderón, fue la reacción del gobierno de la Magdalena.
Mientras este quedó en los límites distritales, no fue preocupación
del gobierno de ocupación, pensando que podían doblegarlo para la
suscripción de un tratado de paz que satisfaciera los anhelos
chilenos, pero, cuando el sur del país se pronunció por el gobierno,
la fuerza de García Calderón incrementó enormemente y antes que se
convirtiera en el legítimo representante de todo el país libre, ya que
las zonas ocupadas no pudieron manifestarse, al impedirle las
bayonetas chilenas, decidieron retirarlo del Perú y expatriarlo a
Chile, en el entendido que al tenerlo prisionero y a su entera
disposición, sin que nadie lo defendiera, sería más fácil doblegarlo
o, en su ausencia, buscar alguna otra persona que se aviniera a firmar
el tratado de paz que impusieran. Fue detenido el día 6 de noviembre y
dándole un sólo día para arreglar su situación personal y familiar,
fue llevado detenido a Chile, donde quedó preso por mas de dos años.

La expatriación, fue aceptada silenciosamente por el cuerpo
diplomático acreditado en Lima, nadie dejó oír su voz y, por el
contrario, manifestaron que el Perú carecía de gobierno, pero cumplían
cómodamente con seguir viviendo en la capital, sin quedar acreditados
ante nadie.

Camisea: ¡denunciando desde el principio!

Señal de Alerta
por Herbert Mujica Rojas
11-2-2008

Camisea: ¡denunciando desde el principio!


¡Camisea debe estar en manos peruanas!*
Julio-2002

Las reservas de gas de Camisea son la gran oportunidad de desarrollo
energético, agrícola, petroquímico, social y básico de la macrorregión
sur en particular y del Perú todo para la próxima centuria. Esta
riqueza no admite negociaciones sospechosas, especulaciones bursátiles
o intervenciones de firmas no calificadas, técnica ni financieramente,
en su gestión, exploración, explotación y desarrollo integral. Para
los peruanos Camisea es la nueva esperanza irrenunciable de un
patrimonio nacional, llave de su futuro, pasaporte al progreso y
afirmación de su designio de sin empeños ni trastiendas, forjar un
Perú libre, justo y culto, a través de la oferta masiva de trabajo,
potenciación de los campos y, sobre todo, del conocimiento que los
peruanos sí podemos manejar proyectos de la munificente envergadura de
que está dotado el Cusco.

El Contrato de Licencia para la explotación de hidrocarburos en el
Lote 88, Gas de Camisea, firmado el 28 de noviembre del 2000, entre
PerúPetro S.A. y Pluspetrol Perú Corporation, Sucursal del Perú; Hunt
Oil Company of Perú LLLC, Sucursal del Perú; SK Corporation, Sucursal
Peruana, e Hidrocarburos Andinos SAC, NO GARANTIZA ni la soberanía
peruana sobre los recursos energéticos ni la limpidez de un contrato
en el cual se identifican múltiples irregularidades que comienzan con
la NO PUBLICACION de este convenio en el diario oficial El Peruano,
desde su suscripción a la fecha.

Por ligereza, irresponsabilidad o dolo de TRES GOBIERNOS (dictadura de
Kenya Fujimori, transitorio de Valentín Paniagua y del actual de
Alejandro Toledo), se han dejado pasar condiciones, cláusulas,
procedimientos, cálculos, incumplimientos, contrabandos,
irregularidades, desde todo punto de vista INACEPTABLES E INDIGNOS
para el Perú, su pueblo y su historia. Entre ministros cómplices,
mandatarios débiles o interesados, ejecutivos hábiles en estafas y
acciones especulativas se ha llegado hasta al colmo de declinar el
patrimonio peruano del gas a favor de empresas formadas a última hora,
con capitales exiguos y de discutible capacidad técnica en el
especializado negocio petrolero y energético.

Hasta la fecha, los responsables no han contestado una consulta
puntual acerca de si las fianzas a que están obligadas las empresas
favorecidas han sido entregadas y si son claramente ejecutables a
favor del Estado peruano. Esta información no puede ser secreta ni
estar oculta a los peruanos. Si las fianzas no hubieran sido
entregadas según reza el contrato, éste es NULO en todos sus aspectos.

El Contrato actual, en sus términos y condiciones lesiona la soberanía
del Perú, una sola cláusula la 8.6 es la nueva página 11 cuyo
abominable recuerdo llena de vergüenza a sus fautores y rememora las
enérgicas jornadas de protesta de entonces que ratificaron que la
patria no se vende, la patria se defiende.

De ese modo, la imagen de país capaz de contratar con diáfana voluntad
de cumplimiento del Perú se ve seriamente erosionada ante el mundo.
Aparecemos como un país de pillos redomados; de gobernantes corruptos
y de negociadores capaces de coimear a todo aquel que se ponga al
frente. ¿Alguien puede explicar las razones por las que las grandes
empresas petroleras del mundo abandonaran su participación en este
contrato cuyo valor comercial agregado se estima en poco más de US$
300,000 millones de dólares? El contrato en mención contribuye, y de
pésima manera, a retratar al Perú como a una nación deleznable, inepta
para proyectar su futuro a través de convenios inmaculados y libres de
cualquier sospecha de manejos inadecuados.

Nosotros, los profesionales, estudiantes, amas de casa, trabajadores,
sin distinción de credos o razas, premunidos de un patriotismo
constructivo y cívico, hemos decidido desde abajo, desde la sociedad
civil, en uso de nuestros inalienables derechos a ejercer el
nacionalismo y capacidad de planificar que nos viene de ancestro,
conformar el Consorcio Cívico por Camisea y convocar ampliamente a los
peruanos sin distingos de ninguna especie a demostrar que hay en el
Perú promotores, ingenieros, técnicos y operarios capaces de llevar
adelante el desarrollo de la explotación integral del gas de Camisea.

¡Camisea debe estar en manos peruanas!

*EL COMITÉ ORGANIZADOR Consorcio Cívico por Camisea

Carlos Repetto Grand
Federico Mena López
Rafael Iriarte
Pedro Flecha
Herbert Mujica Rojas

Friday, February 08, 2008

Cáceres en Chosica

Historia, madre y maestra
8-2-2008

La tragedia del 79, Alfonso Bouroncle Carreón, Studium, Lima

51 Cáceres en Chosica

Letelier, en su expedición, no logró ningún dominio sobre las
montoneras que se le enfrentaron, en represalia se dedicó, a la par
que su compañero, el comandante Bouquet, a la destrucción completa de
pueblos y caseríos y asesinato en masa de sus poblaciones, por lo
cual, después de la derrota de Sangrar, regresó a Lima, donde a los
dos comandantes los sometieron a juicio por orden de Lynch, y
condenados a varios años, no por el fracaso de la expedición, pese a
que a Tarma amenazó con destruirla si no le pagaba un cupo de cien mil
soles y para reforzar su amenaza, hizo disparar a boca de jarro
algunos cañonazos contra los edificios de la plaza. La cólera de Lynch
fue motivada por el latrocinio efectuado y del cual no dio su parte al
general en jefe; se trató de cien mil soles de plata.

El gobierno de la Magdalena, en el mes de mayo, para acrecentar su
influencia tanto en el centro como en el norte del país, envió dos
expediciones. La primera al mando de Recavarren con 400 hombres en
dirección a Ancash, habiendo desembarcado en Casma y, en Huaraz, se
plegaron a las fuerzas de Cáceres.

La expedición del centro, comandada por el coronel Miguel Santa María,
nombrado prefecto, fue enviado a Tarma con cien hombres y armamentos
para otros cien, fueron emboscados y atacados al llegar a Chicla por
las fuerzas guerrilleras a mando de Ricardo Bentín y por orden de
Cáceres, habiendo capturado el íntegro del contingente y pertrechos
que pasaron a formar parte del contingente de La Breña.

Después de ese incidente, Cáceres pasó revista a su gente en Chicla,
ejército constituido por tres divisiones de infantería, una brigada de
artillería y un escuadrón de caballería, complementado con los
servicios de ayudantía de campo, servicio de sanidad e intendencia y
pagaduría. Seguidamente avanzó sobre Matucana donde instaló su cuartel
general, para enterarse que, el 4 de julio, Letelier había huido hacia
Lima por temor a sus fuerzas.

En esas semanas incrementaron los intentos chilenos para asesinar a
Cáceres, en unos casos se trató de volar el tren en que viajaba,
siendo evitado por la pericia del maquinista norteamericano Wall,
unidos por amistad y respeto; en otra oportunidad removieron los
rieles. Fracasados esos intentos, Lynch mandó contratar los servicios
de un calabrés, Antonio Gilesdoni, conocido asesino y bandido, quien
para cumplir su cometido ofreció a Cáceres volar uno de los blindados
chilenos a cambio de treinta mil soles, no siendo aceptado. Siguió en
su criminal asedio, siendo descubierto finalmente y denunciado en
carta de Alberto Larco. Gilesdoni fue identificado casualmente por una
frutera, Juanancha, quien escuchó a un oficial chileno sobre el
atentado preparado y que Cáceres no se libraría. Llegó la noticia al
"Brujo de los Andes", quien hizo llevar al calabrés a su presencia,
apostrofándolo de su intento y, el asesino, confesó que debía
puñalearlo con el cuchillo que llevaba escondido.

Tratando de eliminar a Cáceres como fuera, Lynch instruyó al coronel
chileno León García diciéndole: (156).

"Queda usted autorizado para ofrecer una suma prudente a la persona o
personas que entreguen a usted al general Andrés Avelino Cáceres".

La retirada de los chilenos de Chosica, hizo que Cáceres ocupase dicha
ciudad en los primeros días de octubre y, el 21 de ese mes, se dio la
batalla de Cieneguilla, resultado de la cual, los chilenos abandonaron
el campo y se retiraron a Lima.

La acción guerrillera y su actuar en la proximidad de Lima, motivó que
el comando enemigo pensara en evacuar la capital en el mes de
setiembre, situación que se desprende del comportamiento de los
ministros extranjeros, tal como refiere Ricardo Palma: (157).

"Los ministros inglés, francés e italiano convocaron el 29 (agosto) a
sus respectivas colonias para organizar la guardia urbana de Lima.
Manifestaron a los concursantes que era posible el caso de que las
tropas chilenas abandonaran la ciudad, bien fuese porque tuvieran que
retirarse llamadas al sur por el Gobierno de Santiago, o porque la
actitud de Cáceres obligase a Lynch a formar su cuartel general en
Encalada y Santa Clara, y que, en previsión de cualquiera de estos dos
casos, tocaba a los extranjeros estar expeditos para la custodia de la
población".

Simple coincidencia o confirmando lo anterior, los chilenos quedaron
recelosos de cualquier grupo armado dentro de Lima, por la posibilidad
que Cáceres los atacara. Lynch dispuso disolver a la pequeña fuerza de
Magdalena, para lo cual, en la madrugada del día 5 de setiembre,
avanzó sobre ese distrito una fuerza de mil doscientos hombres, rodeó
el área del gobierno y procedieron a desarmar a la guardia de
celadores, disolverlos y apoderarse de la pequeña dotación de armas y
municiones con que contaban. Frente a la protesta de García Calderón,
Lynch contestó que se efectuó esa acción, para evitar que esa fuerza
pudiera desertar y unirse a La Breña.

¡Austeridad en Cancillería: obsequia US$ 400 mil!

Señal de Alerta
por Herbert Mujica Rojas
8-2-2008

¡Austeridad en Cancillería: obsequia US$ 400 mil!

Torre Tagle, con la fineza a que tiene acostumbrado al país y para no
levantar mucho comentario habría, de repente con licitación probable,
comisionado a la Cámara de Comercio de Lima y por la hermosa suma de
US$ U$S 397,820.16 anuales, para legalizar las firmas de los
funcionarios diplomáticos en documentos de rendición de cuentas en
embajadas y consulados urbi et orbi. Hasta ahora, la rúbrica de
cónsules y embajadores, era el requisito normal, valía per se porque
el pueblo paga a estos empleados para ese cometido. Como Cancillería,
signo de la modernización, desconfía de sus propios subordinados,
incurre en el jugoso obsequio de cuyo detalle, in extenso, está
obligado Relaciones Exteriores a dar cuenta ante la opinión pública
del país. Lo antes posible.

Los diplomáticos, como parte de sus funciones, han tenido desempeño
notarial de acuerdo a la normatividad vigente. Y esto ocurre también
en otros países. Perú no podía ser una excepción. Era suficiente el
cotejo de las firmas, cuyo registro obra en Cancillería.

Aparentemente, los vientos renovadores en Torre Tagle, implican que un
tercero, ajeno a la naturaleza misma del quehacer diplomático, la
Cámara de Comercio de Lima (¿qué sabe el burro de alfajores?), ahora
tendrá la responsabilidad de legalizar toda la documentación y la
firma de sus responsables. En buen romance, los cónsules y
embajadores, han sufrido una devaluación de imagen y de sus funciones
contempladas en sus mismas leyes y reglamentos orgánicos.

Lo grave del asunto es que por cada embajada o consulado el ministerio
de Relaciones Exteriores deberá pagar a la Cámara de Comercio de Lima,
sumas mensuales que, en 16 casos en que sólo se registra una firma, la
cantidad de U$S 147.56, mientras que, en 123 casos (en que se
registran dos firmas), asciende a U$S 295 mensuales. La suma total es
de U$S 33,151.68. Es decir, un dispendio anual de U$S 397,820.16 de
los fondos del Estado que provee el pueblo vía sus impuestos, para que
unos terceros hagan lo que antes los diplomáticos hacían y por los que
¡también se les pagaba! En castellano mondo y lirondo, el dinosaurio
encerrado tiene que ser denunciado sotto voce.

Es cierto que el espíritu de cuerpo reinante desde hace decenios en
Cancillería ha tapado escándalos y robos graves en múltiples
consulados. Hay "enfermedades graves" que cohonestaron exacciones del
dinero del pueblo y nunca se ha engrilletado, degradado y azotado
públicamente a sus fautores sólo por el hecho de ser miembros del
intocable Servicio Diplomático. Esta aberración necesita corregirse.
Sin embargo, ahora, merced a los nuevos tiempos, la firma diplomática
no vale si carece de la legalización por la cual cobra muy bien la
Cámara de Comercio de Lima. Cancillería dice al país que sus
funcionarios necesitan una chaperona, la CCL, a la que se paga muy
bien en doble e injustificado gasto. ¡Aberración ostensible y falta de
respeto por los funcionarios, gran parte de ellos honestos y
sacrificados!

Lo acontecido es incongruente con la política inicial de ahorro del
actual gobierno, que cerró varias embajadas (ahora ha reabierto, sin
explicacción alguna, la del Perú ante UNESCO) y constituye un
despilfarro, de repente, con nombres y apellidos.

Se presentan además temas de especulación harto espinosos: ¿bastará la
legalización de profanos, ignorantes muy mucho del quehacer consular,
expertos más bien en comercio, para dar visto bueno a las rendiciones
de cuentas de consulados y embajadas? ¿qué tal si se convierte aquello
en un campo de Agramante de rencillas personales por quítame estas
pajas? Además, empezamos a darnos cuenta que la Contraloría General de
la República, también pasa a ser un adorno que ¡también le cuesta al
pueblo peruano!

¿Es esa la nueva austeridad que los novísimos tiempos del canciller
Joselo García Belaunde, traen para la institución y beneficio de sus
funcionarios? Verdad, aunque usted no lo crea.

¡Atentos a la historia; las tribunas aplauden lo que suena bien!

¡Ataquemos al poder; el gobierno lo tiene cualquiera!

¡Hay que romper el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

¡Sólo el talento salvará al Perú!

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Thursday, February 07, 2008

Acontecimientos nacionales

Historia, madre y maestra
7-2-2008

La tragedia del 79, Alfonso Bouroncle Carreón, Studium, Lima

50 Acontecimientos nacionales

En lo político, al quedar Lima sin gobierno, una junta de notables,
nombró a Francisco García Calderón como presidente del Perú; el 12 de
marzo se instaló el gobierno en el pueblo de Magdalena y como primer
acto de gobierno, se devolvió plena vigencia a la constitución de
1860. Inicialmente el ámbito del gobierno resultó ser el pueblo donde
se asentaba, ya que Lima y territorios ocupados estaban gobernados por
los chilenos y en el resto de la república, aún era reconocido como
gobierno Piérola. Resultando para desgracia del país tres cabezas de
mando: dos residentes y un jefe de ocupación.

En el territorio libre, la figura del dictador fue perdiendo
atractivo, surgiendo críticas a su gestión, se le acusó abiertamente
de la derrota y que si se aceptó la dictadura, fue pensando que podía
superar la crisis en que se encontraba sumido el Perú y encontrar el
camino de la victoria, pero su gobierno había sido el revés de lo
esperado, por eso al conocerse la formación de un nuevo gobierno, los
pueblos comenzaron a mirar con esperanza esa nueva gestión sobre todo
aquellos no sujetos a un mando militar. En esas circunstancias, el 12
de marzo, en Cerro de Pasco se produjo el primer alzamiento en contra
del gobierno de Piérola al que desconocen, reconociendo como autoridad
al emergido en la Magdalena. Primera manifestación que en el Perú, la
población, en libre determinación y sin la presión de la guerra o el
espejismo de la victoria, comenzaron a pronunciarse espontánea y
libremente. Si bien el alzamiento de Cerro de Pasco no prosperó, fue
el inicio del fin de la dictadura.

El 20 de ese mismo mes, con motivo de la inauguración del año
académico de la Universidad de Arequipa, Belisario Llosa, profesor de
Literatura, en claustro pleno y presencia de las autoridades y
alumnos, pronunció el discurso de orden, en el cual, efectuó un
profundo análisis de lo que acontecía en el Perú y cuales sus causas,
para atacar a los malos gobiernos que habían conducido al país a una
situación de tal postración y censurar en los términos más fuertes y
condenatorios a los gobernantes de los últimos sesenta años, siendo el
primer gran crítico de la desgracia, y precursor del discurso de
González Prada en el Politeama, al estigmatizar el caos
administrativo, la riqueza mal adquirida, el dispendio e
irresponsabilidad gubernamental, la falta de integración nacional y el
atraso social, para terminar manifestando que la unión entre los
peruanos era la única solución para lograr la paz interna y la
reconstrucción y, después de diez años, con ese empeño, se lograría la
recuperación de los territorios perdidos dentro del planteamiento
(155): "A la guerra de mañana por la paz de hoy; a la regeneración por
el trabajo". Anexo 48.

En un país de profundos antagonismos y divisiones políticas, donde el
cuartelazo fue corriente y que los gobiernos carecieron de
estabilidad, la guerra acentuó la discrepancia, rivalidad y oposición
entre grupos de peruanos, que aún, estando con el enemigo pisoteando
el país y dedicado a exacciones, crímenes y destrucciones, muchas
personas prefirieron continuar con sus ambiciones o pasiones
políticas, sin importarles el futuro nacional, surgiendo los gérmenes
de nueva guerra civil que, iniciada en 1881, duró cinco años,
confrontación que debilitó aún más las menguadas fuerzas del Perú para
defenderse y recuperarse. Guerra intestina fomentada por las
ambiciones y traiciones de algunos peruanos y azuzada por Chile. Entre
quienes estuvieron atizando la hoguera fratricida se encontró Ricardo
Palma, quien con su acendrado pierolismo, consideró que el país sólo
podía ser gobernado por Piérola, el cual, a su vez, desde su rincón de
Ayacucho regresaría victorioso y omnipotente para redimir al Perú y
gobernarlo hasta que muriera. La correspondencia de Palma a Piérola,
muestra la falta de visión política del escritor. Hizo gran daño a la
causa peruana al colaborar activamente en la organización del diario
"El Canal", financiado por Piérola y publicado en Panamá, para dar a
conocer a la opinión pública mundial lo que sucedía en el Perú, visión
distorsionada y por demás antojadiza que, en forma acerba atacó a todo
aquel que no aceptó las decisiones de la dictadura y, quien no lo
hizo, para Palma, resultó mal peruano. Esos escritos, por el prestigio
del firmante, formaron leyendas negras y contribuyeron a dañar al país
y, a muchos de sus prestigiosos ciudadanos como García Calderón o
Cáceres.

En el mes de julio, fueron nombrados, en lugar y congresos diferentes,
dos presidentes de la República. En Chorrillos se reunió el del
gobierno de Magdalena y procedió a nombrar primer mandatario a
Francisco García Calderón, brindándole la legitimidad constitucional
requerida para el desempeño de su cargo. El 28 de julio, en Ayacucho,
el Congreso pierolista reunido en esa ciudad, aceptó la renuncia que
de su cargo de Dictador hizo Piérola e inmediatamente después lo
nombró Presidente de la República. Dicotomía que le hizo profundo daño
al país y magnífico pretexto a Chile para manifestar, en el plano
internacional, que en el Perú no había un gobierno con el cual
negociar la paz.

En esos primeros meses de 1881, en el plano diplomático, el cuerpo
acreditado ante el gobierno del Perú, como se ha mencionado, intervino
activamente, logrando salvar a Lima del ataque abierto y destructor
chileno. Posiblemente por las comunicaciones cursadas a sus gobiernos,
éstos, en especial Francia e Italia, ofrecieron su mediación en el
conflicto, pero, Estados Unidos, que consideraba a la América Latina
como su feudo, manifestó que de acuerdo a la Doctrina Monroe no debían
intervenir. Los americanos habían efectuado un primer intento en
octubre de 1880 en Arica, con la reunión en la fragata "Lackawana".

En el plano político norteamericano, James A. Garfield, el 4 de marzo
de 1881, juró como Presidente de ese país y nombró Secretario de
Estado a James G. Blaine. Ambos proyectaron una política
panamericanista, planteando igualmente que no era posible en América,
la usurpación o conquista de territorios.

En mayo, el ministro americano en Lima, señor Chrístiancy, comunica a
su gobierno que no era factible la paz, porque el Perú, carecía de
gobierno.

Al mes siguiente, Garfield sugirió una política de intervención
norteamericana para solucionar el conflicto, planteamiento que no
logró materializarse ya que pocas semanas después, el 2 de julio, el
Presidente de los Estados Unidos fue baleado y murió poco después,
siendo reemplazando por su vicepresidente Arthur, quien modificó
radicalmente la política norteamericana. Con ese crimen se benefició
directamente Chile al desaparecer el único obstáculo a sus
aspiraciones expansionistas territoriales.

Estas anotaciones del aspecto diplomático, son presentadas para que se
tenga noción de los acontecimientos acaecidos en un mismo período de
tiempo. En siguientes capítulos serán analizados más ampliamente.

Lidercon: ¿se divorcia el muertito?

Señal de Alerta
por Herbert Mujica Rojas
7-2-2008

Lidercon: ¿se divorcia el muertito?

Con voz sentenciosa, como vaticinando un cambio estructural, Luis
Muertito Castañeda Lossio, alcalde de Lima, dio al traste con
Lidercon, monopolio por él alentado y su municipio consentido, y las
revisiones técnicas de automóviles. Descubrió, el zahorí burgomaestre,
luego de muchos meses, que los incumplimientos eran múltiples y que la
firma aquella no merecía su confianza. ¿Se divorcia el Muertito de su
creación que no otra cosa es –o fue- aquella carrera de un solo
caballo?

Miles de miles de automovilistas pasaron las de Caín en colas
interminables, odiosas, con el riesgo de no alcanzar el ansiado cupo y
padecer la frustración de no obtener la revisión técnica. Dicho sea de
paso, antes Muertito impulsó con toda su alma fúnebre, tácita y
explícita, que el monopolio se zurrase en la Constitución y que
actuara, ganara dinero a manos llenas y que, de pasadita, su
municipio, hiciera lo propio. ¿Y ahora toma conocimiento que son unos
caraduras que no honran sus compromisos y, por tanto, los bota?

El representante de Lidercon, como es obvio, el señor Barrios, ha
anunciado, sin muchas pulgas encima, que moverán al gobierno español y
que irán si fuera preciso a un arbitraje internacional en que, hay que
decirlo, Muertito y la municipalidad no aparecen como los justicieros
de ocasión sino como los tramposos consuetudinarios que cambian de
bote a mitad del río. ¿No sabrá el lío que está propiciando Muertito?
¿o precisa de una campaña mediática que le regale marquesina y
figuración? Si fuera esto último, arriesga el señor de marras, nada
menos que su campaña presidencial, objeto para el cual está donde
está.

¿Extraña el asunto? No del todo. Muertito tiene su propia
Sunat-Gestapo: el SAT. Este organismo actúa con policías a mano armada
y cobra a la mala y a punta de patadas. Lo único que interesa a
quienes allí trabajan, es obtener dinero porque se benefician en la
repartija: unos con buenos sueldos y otros a destajo. Muertito ha
vuelto implantar el mil veces enterrado stajanovismo soviético. Y es
casi seguro que ni siquiera se dé por enterado un hombre de
insospechable cultura política. Exaccionador marrullero, como buen
abogado que es, Muertito, no entiende gran cosa de nada, salvo sobre
su ambición presidencial que niega, como buen político –mentiroso
orgánico- todo el tiempo.

¿Cómo puede ocurrir que frente a un monopolio inconstitucional,
violador estentóreo de la Carta Magna que los prohíbe expresamente, no
se produjeran protestas que derrumbaran el negociado, no porque
Muertito ahora lo licencia, sino porque zaherían la ley de leyes? El
Congreso, mejor dicho el Establo, es una entelequia de muy bajo nivel.
Funciona por inercia y no llama la atención su consuetudinaria
mediocridad por excelencia. No olvidemos que en Perú todo funciona al
revés. De manera que a nadie extraña que estos señorones de US$ 10 mil
mensuales, no digan gran cosa, hagan menos y brillen de muerte
prematura.

Además, todos saben que los partidos políticos son clubes electorales,
preparadores eficientes de burócratas mamadores de la cansada ubre del
Estado. Mercenarios que alquilan sus talentos, sin convicción de
ninguna especie, hoy trabajan aquí. Y mañana lo harán por cualquier
otro. Basta que les llenen la faltriquera hambrienta de honores y
dólares compradores. No defienden principios, rumian penas y alaban a
quien esté arriba. De abyecta forma tal que aquí menos que en otra
parte, puédese albergar esperanza de protesta orgánica cuanto que
demoledora. Simplemente ¡no existen!

La prensa a su modo, y en no poco, perdonadora de la violación
constitucional contumaz que Muertito ha venido protagonizando, ha dado
cuenta del asunto. Hoy informan sobre lo que ha ocurrido, pero no hay
mayor análisis, tan sólo resumen anecdótico de un lío gordo en ciernes
y que involucra una posibilidad escandalosa con arbitraje
internacional de por medio. ¿Y por causa de qué? Habría que
preguntarle a Muertito y a su entorno ¿dónde el quid del asunto y en
qué parte se entrampó el jugoso diálogo que hasta ahora mantenía con
Lidercon? ¿habrá quién revele la verdad de la milanesa? Wait and see
dicen los más reposados.

¡Atentos a la historia; la tribuna aplaude lo que suena bien!

¡Ataquemos al poder; el gobierno lo tiene cualquiera!

¡Hay que romper el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

¡Sólo el talento salvará al Perú!

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Wednesday, February 06, 2008

El guerrero

Historia, madre y maestra
6-2-2008

La tragedia del 79, Alfonso Bouroncle Carreón, Studium, Lima

49 El guerrero

En Miraflores –Andrés Cáceres- se enfrentó tenazmente al enemigo, y
pese a estar herido en una pierna, no cejó, hasta que la resistencia
fue imposible y el atacante comenzó a rebasarlos, debiendo retirarse.
Llegó hasta los reductos para ver como un balazo cegó la vida al
coronel de la Colina y otro tiro le destrozó el anteojo con el que
observaba el campo enemigo.

Frente a la impasibilidad de la reserva, increpó acremente a los
comandantes generales, quienes manifestaron que no recibieron órdenes
del dictador para incorporarse al combate.

Continuó la retirada con su cabalgadura también herida, mientras
meditaba sobre lo acontecido, cruzándose con gran número de soldados
que emprendían la retirada. Esa masa informe de hombres en armas le
sugirió la idea de organizarlos y volver a combatir, pero
trasladándolos a la sierra, al considerar que Lima estaba perdida. A
las siete de la noche llegó a la plaza de la Exposición, donde
nuevamente encontró numerosos soldados, quienes al reconocerlo, le
pidieron que los dirigiera nuevamente contra el enemigo, momento en el
cual comprendió que la lucha no estaba perdida y, que si bien, en ese
momento no podían hacer mayor cosa, que además necesitaba recuperarse
de la reciente herida, en próximas semanas o meses, reanudaría la
defensa del país y agruparía a los jefes que encontrara, misión que en
ese momento encargó al capitán La Barrera y fuera a palacio con la
indicación, la cual fue desatendida por los coroneles que La Barrera
encontró en ese lugar.

No pudiendo hacer más, se dirigió a la ambulancia de la Cruz Roja
improvisada en San Carlos, donde fue atendido y, seguidamente,
trasladado a la de San Pedro donde lo ocultaron porque los chilenos
iniciaron su búsqueda. Conocen que está herido y los puestos médicos
de atención son los primeros en ser registrados. Por la participación
activa del cuerpo médico, que lo alojaron en la celda del prior, los
chilenos quedaron burlados y pudo continuar su recuperación. Frente al
peligro que lo siguieran buscando, fue llevado a la casa de don
Gregorio Real, donde continuó oculto hasta lograr franca mejoría y
traslado a su casa.

Durante ese tiempo reconstruyó mentalmente lo sucedido la noche del 15
de enero, reconociendo la ineptitud y falta de visión de los coroneles
Suárez y Secada, que en ningún momento tomaron en cuenta su aviso de
reconstituir el ejército en base a las tropas dispersas que llenaron
Lima; que igualmente, se perdió valioso tiempo que debió ser
aprovechado desde la noche del 15 hasta la mañana del 17, para evacuar
el parque de guerra y armamentos en depósito, además del que estuvo en
manos del ejército disperso. Hombres y material que adecuadamente
organizados, pudieron constituir sólida defensa en Chosica;
sensiblemente no se hizo nada por salvar el material bélico que cayó
íntegro en manos del enemigo. De los hombres, muchos por propia
decisión se dirigieron a la sierra a proseguir con la defensa del
país.

La campaña de La Breña se inició con la acción guerrillera encabezada
por José Bedoya, quien con los restos de las fuerzas que comandó en
las dos batallas de Lima, formó el primer contingente para la defensa
de Canta. Se unió posteriormente a Ricardo Bentín, subprefecto de
Huarochirí, en esa forma se inició la resistencia andina a la
ocupación, siendo la quebrada de Santa Eulalia donde se produjo el
primer choque el 8 de abril de 1881, cuando las guerrillas, mal
organizadas, no lograron sorprender al grupo chileno enviado en su
búsqueda y con un aviso mal ejecutado, alertaron al enemigo, quien se
dedicó a una verdadera cacería humana en las alturas, además de
arrasar varios caseríos donde no dejaron a nadie con vida a la par que
destruyeron las propiedades, en esa forma los caseríos de Callahuanca,
Gayata, Chacle, Quilmachay y Quiromarca, se sumaron a la ya larga
lista de poblaciones, aldeas o ciudades, desaparecidas o destruidas
por el vandalismo desatado por los invasores.

Después de esa primera experiencia se comprobó que no fue factible el
enfrentamiento de guerrilleros mal preparados contra tropas regulares,
haciéndose imperiosa la presencia de alguien con adecuada preparación
militar que pudiera contrarrestar la acción del ejército chileno, por
eso, el mayor Mariano Muñoz al visitar a Cáceres le dijo: "un ejército
en potencia le aguarda". Esa situación no modificó que los
guerrilleros se agruparon espontáneamente para combatir y que las
guerrillas continuaron su actuar, hasta el momento que fueron
unificadas por Cáceres.

El Brujo de los Andes, el 15 de abril, asumiendo el riesgo,
abiertamente se embarcó en el ferrocarril del centro, desembarcando en
Chicla, punto final en ese entonces del ferrocarril y, a caballo, se
dirigió a Jauja, sede del gobierno, donde fue saludado por Piérola y
recibió el nombramiento de jefe político y militar de los
departamentos del centro. Habiéndose dirigido Piérola a Ayacucho, se
dedicó a organizar un nuevo ejército y como el mismo Cáceres escribió
en sus memorias: (154).

"emprender con él la resistencia armada contra el invasor, pues la
toma y ocupación de Lima por los chilenos no entrañaba, en mi
concepto, el completo aniquilamiento del poder militar del Perú, ni
mucho menos la decisión de la guerra por la fuerza de las armas,
porque aún quedaban recursos, territorios y energías para
continuarla".

Había recibido el cargo de jefe político y militar, pero el dictador
no le entregó un solo soldado y tampoco recursos. En esas condiciones
debió iniciar su tarea. Pensó, justificadamente, en el pronunciamiento
de los pueblos peruanos que habrían de mancomunar esfuerzos y
levantarse en armas frente al enemigo común. Al carecer de elementos
humanos y recursos, decidió que la constitución del ejército debería
ser uno pequeño, de gran movilidad, que eluda enfrentarse en grandes
batallas con el adversario y actúe como fuerza guerrillera, logrando
un desgaste continuo del enemigo. Esa táctica defensiva, debería
proporcionar el adecuado adiestramiento y reforzamiento de las fuerzas
iniciales hasta contar con un contingente adecuado, que, en ese
momento, pasaría de una "defensa móvil y activa" de resistencia al
contraataque.

Actuando en su doble responsabilidad: política y militar, el 27 de
abril se comunicó con el coronel Máximo Tafur, prefecto de Junín
informándole de sus propósitos y solicitando ayuda. Simultáneamente
nombró al hijo del prefecto e igualmente coronel, Manuel Tafur, como
jefe del Estado Mayor y se encargara de señalar responsabilidades a
los jefes y oficiales que encontrara por la región y, como primer
contingente de tropa, señaló a dieciséis gendarmes heridos y
convalecientes que encontró en Jauja. Dispuso que se instalara una
maestranza para la reparación del escaso armamento.

Para lograr recursos, envió a sus jefes y oficiales y él mismo partió
en gira por las provincias de Jauja y Huancayo, solicitando ayuda e
invocando el patriotismo de los principales lugareños, logrando de
todos ellos calurosa acogida, reuniendo rápidamente grupos de hombres
aptos para el servicio y, después de un mes, formó el primer
contingente con cien soldados que sirvieron para formar el batallón
Jauja. Los comerciantes y terratenientes brindaron pleno apoyo para
satisfacer las necesidades del naciente ejército así como entregando
armas y municiones que tuvieron o hubieron por los alrededores. Al
mismo tiempo se levantaron guerrillas en caseríos y aldeas y, las
montoneras ya existentes, o fueron disueltas o pasaron a convertirse
en guerrilleros. De gran ayuda fue la utilización del quechua por
Cáceres, ayudándolo a comunicarse con la gente de las serranías.

En esa forma continuó organizando el ejército y amplió el área de su
influencia, llegando a Pasco y Huánuco por el norte y oriente, y La
Mejorada, Huancavelica y norte de Ayacucho por el sur. La movilización
de hombres y recursos incrementó progresivamente las fuerzas a sus
órdenes, especialmente por la llegada de jefes y oficiales del
disperso ejército y el vínculo, cada día mayor, que logró con jefes
guerrilleros que venían operando en la zona.

El enemigo al enterarse de las actividades de Cáceres, dispuso una
primera expedición enviada por el coronel Lagos, formada por una
división al mando del teniente coronel Ambrosio Letelier, constituida
por las tres armas y un total de 1,392 efectivos. Ocupó Tarma y de ahí
destacó a una parte de su ejército a que ocupare Jauja y Huancayo;
lograron lo primero, pero Cáceres hizo creer que defendería la segunda
ciudad con numerosas fuerzas, motivando que los chilenos se
abstuvieran de atacar.

Cáceres, a la espera del movimiento chileno quedó en Quebrada Honda,
donde fue informado que en Huancayo, los principales ciudadanos
preparaban el pago de un cupo exigido por Letelier, además de
caballos. Comisionó al coronel Tafur para que recogiera el dinero
colectado que ascendía a 60,000 soles y 30 caballos, todo lo cual fue
decomisado, procurándose por ese medio algunos fondos, al mismo tiempo
que reprendió severamente al alcalde huancaíno.

Lynch reiteradamente ordenó a Letelier retirarse de la sierra, y éste,
dispuso lo conveniente, organizándose los escalones correspondientes.
El capitán Areneda se desplazó al caserío de Cuevas y para mejor
alojamiento de su tropa, pasó a la hacienda Sangrar con unos 100 a 200
hombres, donde fue atacado por el coronel Vento con 100 efectivos y 40
guerrilleros del subprefecto Fuentes. Después de enconada batalla, los
chilenos se retiraron con pérdida de cerca de la mitad de sus
efectivos, dejando cincuenta rifles. Acción que precipitó la retirada
de Letelíer, quien no logró ni el cupo ni tampoco destruir Huancayo
como había prometido, aunque sí asesinó, robó y destruyó con saña
muchos pueblos indefensos.

Desde Tarapacá, era la primera victoria, aunque en pequeño, que
lograba el ejército peruano. El pasado triunfal de Chile comenzó a
tener sus contratiempos ya que los Andes resultaron un teatro de
operaciones muy diferente a la costa. Con esa victoria se liberó
temporalmente al departamento de Junín.